Bellingham es intocable, pero está desaparecido en el campo
En el corazón de una Eurocopa que no termina de encenderse para Inglaterra, Jude Bellingham transita el difícil camino entre la promesa y la ausencia. El joven centrocampista del Real Madrid, que llegó al torneo como símbolo de una generación, ha ido diluyéndose partido a partido tras su debut brillante ante Serbia. Gareth Southgate, fiel a su fe en el jugador, lo mantiene en el once mientras el domingo en Gelsenkirchen aguarda Eslovaquia y con ella la primera gran prueba de que las certezas del técnico no son solo palabras.
- Bellingham marcó y deslumbró ante Serbia, pero en los dos partidos siguientes se esfumó del campo como si el torneo le pesara más de lo esperado.
- Kane gesticula sin balón, Foden juega para sí mismo y el motor que debía ser Bellingham se ha convertido en el enigma más incómodo del vestuario inglés.
- Mainoo, Palmer y Gordon esperan su oportunidad con hambre visible: el propio Gordon apareció ante la prensa con arañazos en la cara y la convicción de quien sabe que puede cambiar un partido.
- Rooney advirtió en The Times que Bellingham está nervioso y al borde de una expulsión, mientras el propio jugador confesó sentirse agotado tras el empate sin goles ante Eslovenia.
- Southgate defiende su plan con la serenidad de quien cree en lo que hace, pero el domingo ante Eslovaquia será el momento en que esa fe deberá convertirse en resultado.
Jude Bellingham llegó a la Eurocopa cargando el peso de las esperanzas inglesas, y en el debut ante Serbia pareció justificarlas: marcó, conectó, fue el jugador que el equipo necesitaba. Pero desde entonces algo se ha roto. En los dos partidos siguientes, el centrocampista del Real Madrid ha dejado de estar presente de la manera que importa, y eso ha colocado a Gareth Southgate en una posición cada vez más incómoda.
Inglaterra es en este torneo un equipo que no termina de encontrarse. Kane gesticula frustrado porque el balón no llega, Foden juega para sí mismo, y Bellingham, que debería ser el motor, se ha convertido en un problema sin solución clara. Southgate probó a Alexander-Arnold como segundo mediocentro en los primeros partidos, una idea que no funcionó, y ahora, de cara a los octavos ante Eslovaquia en Gelsenkirchen, debe tomar decisiones difíciles.
Los candidatos a entrar tienen argumentos. Mainoo mejoró el juego inglés cuando apareció ante Eslovenia. Palmer mostró destellos de calidad en apenas veinte minutos de torneo. Gordon se presentó ante la prensa con arañazos en la cara y la seguridad de quien sabe que puede cambiar un partido. Southgate reconoce que necesita esa energía, que quizás deba hacer cinco o seis cambios durante el encuentro. Pero hay un jugador al que no está dispuesto a tocar.
Bellingham es intocable, al menos por ahora. El técnico justifica su continuidad por la lesión de tobillo que le restó ritmo al final de la temporada y por los partidos que se perdió pensando en la final de la Champions. El domingo es además el 21 cumpleaños del jugador, y Southgate lo invoca como prueba de la madurez con que Bellingham maneja las expectativas.
Pero las grietas son visibles. El propio Bellingham confesó sentirse agotado tras el 0-0 ante Eslovenia. Wayne Rooney escribió que lo ve nervioso, con una actitud de protesta constante que podría costarle una expulsión. Southgate insiste en que la confianza crece y en que su equipo no es ni tan malo ni tan bueno como se dice. El domingo en Gelsenkirchen dirá si esa fe tiene fundamento, o si Bellingham seguirá desaparecido cuando su país más lo necesita.
Jude Bellingham llegó a la Eurocopa como una de las grandes esperanzas de Inglaterra. En el primer partido, ante Serbia, lo demostró: marcó un gol y fue el jugador que el equipo necesitaba, el que hacía que todo funcionara. Pero desde entonces, algo se ha roto. En los dos partidos siguientes, el centrocampista del Real Madrid ha desaparecido del campo. No es que haya jugado mal; es que ha dejado de estar ahí de la manera que importa. Y eso ha puesto a Gareth Southgate en una posición incómoda.
Inglaterra en esta Eurocopa es un equipo que no termina de encontrarse. Los grandes nombres están ahí —Kane, Foden, Bellingham— pero ninguno de ellos está haciendo lo que se esperaba. Kane gesticula en el campo, frustrado porque nadie le pasa el balón como debería. Foden juega para sí mismo. Y Bellingham, que debería ser el motor, se ha convertido en un problema que Southgate no sabe cómo resolver. El técnico inglés ha estado experimentando con alineaciones, probando a Alexander-Arnold del Liverpool como segundo mediocentro en los primeros dos partidos, una idea que no funcionó. Ahora, de cara al partido de octavos ante Eslovaquia el domingo en Gelsenkirchen, tiene que tomar decisiones difíciles.
Los candidatos para entrar están listos. Mainoo, que fue fundamental en la final de la FA Cup del Manchester United, mejoró el juego inglés cuando entró ante Eslovenia. Palmer, al que Guardiola elogió antes de dejarlo marchar al Chelsea, tuvo veinte minutos en el torneo y mostró destellos de calidad con su pie izquierdo. Gordon, con arañazos aún en la cara de una caída en bicicleta, se presentó en la sala de prensa con confianza: "Cuando juego siempre hago cosas". Southgate reconoce que necesita esa energía en el banquillo, que es posible que tenga que hacer cinco o seis cambios durante el partido. Pero hay un jugador al que no está dispuesto a tocar.
Bellingham es intocable para Southgate, al menos por ahora. El sábado, el técnico inglés reafirmó su fe en el madridista a pesar de todo. Su argumento es que Bellingham se perdió tiempo al final de la temporada por una lesión de tobillo y que no jugó otros partidos pensando en la final de la Liga de Campeones. Necesita ritmo, necesita partidos. "Cuando sales del campo y lo has dado todo, te sientes de una determinada manera, física y emocionalmente", explicó Southgate. El domingo es el cumpleaños número 21 de Bellingham, y Southgate lo ve como un recordatorio de lo bien que el jugador maneja las expectativas a una edad tan temprana.
Pero hay grietas en esa defensa. Tras el partido ante Eslovenia, que terminó 0-0, el propio Bellingham dijo estar agotado. Wayne Rooney escribió en The Times que lo ve muy nervioso, que esa actitud constante de protesta podría llevarlo a una expulsión. Bellingham está en el campo con una presencia omnipresente, pero es la presencia equivocada: la de alguien que está luchando contra algo que no puede controlar.
Southgate insiste en que la confianza está creciendo, que el equipo sabe que el partido ante Eslovenia fue un paso en la dirección correcta. Dice que tienen los jugadores para hacerlo, que se apegarán al plan y mostrarán compostura. Cuando le preguntaron sobre las críticas que ha recibido Inglaterra, respondió que su equipo no es ni tan malo ni tan bueno como la gente cree, que hay que ignorar los consejos desde el exterior y tener confianza en lo que se hace cada día. Hasta ahora, esa confianza no ha dado resultado. El domingo en Gelsenkirchen dirá si Southgate tiene razón en mantener a Bellingham, o si el madridista seguirá desaparecido cuando más lo necesita su país.
Notable Quotes
Cuando sales del campo y lo has dado todo, te sientes de una determinada manera, física y emocionalmente. Jude se perdió un período al final de la temporada por una lesión de tobillo— Gareth Southgate
Cuando juego siempre hago cosas— Anthony Gordon
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Southgate se aferra tanto a Bellingham si claramente no está en su mejor momento?
Porque Bellingham fue brillante en el primer partido y Southgate cree que eso es la verdad real. El técnico ve la lesión de tobillo, ve que no jugó partidos pensando en la final de Champions, y cree que solo necesita ritmo. Es una apuesta por la fe en lugar de por lo que está pasando ahora mismo.
Pero Bellingham mismo dijo estar agotado después del partido ante Eslovenia. ¿Eso no es una señal?
Lo es, pero Southgate lo interpreta como algo temporal. Para él, un jugador que está cansado es un jugador que necesita más minutos, no menos. El problema es que Bellingham no solo está cansado físicamente; parece estar lidiando con algo emocional, con la presión.
Wayne Rooney lo advirtió sobre el nerviosismo. ¿Cree Southgate que Rooney se equivoca?
No creo que Southgate ignore a Rooney. Creo que simplemente valora la continuidad más que el cambio. Mantener a Bellingham en el once es una declaración de confianza, pero también es un riesgo. Si Bellingham se expulsa o sigue desaparecido, Southgate tendrá que responder por ello.
¿Qué pasa con los otros candidatos? ¿Mainoo, Palmer, Gordon?
Están listos, y Southgate lo sabe. Mainoo mejoró el juego cuando entró. Palmer tiene calidad que Guardiola reconoció. Gordon tiene hambre. Pero Southgate prefiere hacer cambios graduales, no revoluciones. Es su forma de proteger a sus jugadores de cabecera.
¿Es eso una fortaleza o una debilidad?
En este momento, es ambas cosas. La lealtad mantiene la cohesión, pero también puede mantener a un equipo atrapado en un patrón que no funciona. El domingo ante Eslovaquia dirá cuál es cuál.