Solo cinco valores del Ibex 35 resisten en positivo durante el primer mes de guerra en Oriente Medio

Cinco empresas nadaron contra la corriente mientras el 85% se hundía
En marzo, solo Repsol, Solaria, Enagás, Endesa y Puig cerraron con ganancias en el Ibex 35.
Mark

¿Por qué solo cinco empresas ganaron cuando el conflicto afectó a todo el mundo?

Mimi

Porque la guerra no golpea a todos por igual. Repsol y Enagás ganaron precisamente porque venden lo que el conflicto hizo más escaso y caro: energía. Para ellas, la crisis fue un negocio.

Mark

Entonces, ¿el cierre del Estrecho de Ormuz fue lo que cambió todo?

Mimi

Fue el factor decisivo. Ese estrecho es una arteria crítica para el petróleo y el gas mundiales. Cerrarlo disparó los precios a niveles históricos. Repsol subió casi un 30% en un mes por eso.

Mark

¿Y por qué Indra cayó tanto si es una empresa de defensa?

Mimi

Esa es la paradoja. Aunque la guerra suele beneficiar a las defensoras, Indra estaba envuelta en una batalla interna con su presidente. Los inversores no confiaban. La incertidumbre corporativa pesó más que la geopolítica.

Mark

¿Qué pasó con las aerolíneas?

Mimi

Lo opuesto a Repsol. Cuando el petróleo sube, sus costos se disparan. IAG cayó más del 16% porque el combustible se volvió más caro y sus márgenes se comprimieron. Fueron víctimas del mismo evento que enriqueció a los petroleros.

Mark

¿Esto significa que el Ibex 35 está dividido entre ganadores y perdedores claros?

Mimi

Exactamente. Marzo mostró un mercado polarizado. El 85% de las empresas perdió dinero. Pero ese 15% que ganó ganó mucho. Es un mercado de dos velocidades.

  • El ataque coordinado de Israel y Estados Unidos en Oriente Medio a finales de febrero desencadenó una crisis geopolítica que no ha dejado de presionar los mercados durante todo marzo.
  • El cierre del Estrecho de Ormuz disparó los precios del petróleo y el gas a niveles históricos, convirtiendo al sector energético en el gran beneficiario inesperado del conflicto.
  • Repsol se alzó como la gran ganadora del mes con una subida cercana al 30%, mientras Enagás y Solaria también lograron cerrar en positivo apoyadas en catalizadores regulatorios y de recuperación.
  • Indra, ArcelorMittal e IAG sufrieron los golpes más duros, con caídas superiores al 16%, aplastadas por la volatilidad energética y la presión geopolítica sobre sus modelos de negocio.
  • El mercado español cerró marzo profundamente fracturado: energía como refugio y motor de ganancias, industria pesada y transporte como las grandes víctimas de la nueva realidad geopolítica.

Cuando la guerra regresa al corazón del mundo, los mercados no permanecen indiferentes. El conflicto armado desatado en Oriente Medio a finales de febrero sacudió las bolsas globales durante todo marzo, y el Ibex 35 no fue la excepción: cedió un 7% mientras más del 85% de sus componentes acumulaban pérdidas. Sin embargo, en medio de la tormenta, cinco empresas —Repsol, Solaria, Enagás, Endesa y Puig— encontraron en la crisis su propio viento favorable, recordándonos que cada convulsión geopolítica redistribuye la fortuna de manera desigual.

Marzo llegó con una sacudida. El último día de febrero, un ataque coordinado entre Israel y Estados Unidos abrió un conflicto armado en Oriente Medio que desde entonces no ha dejado de agitar las bolsas mundiales. El Ibex 35 resistió mejor que muchos índices internacionales, pero aun así cedió un 7% en el mes. La cifra, sin embargo, oculta una realidad más cruda: más del 85% de sus componentes cerraron en negativo. Solo cinco empresas lograron nadar contra la corriente.

Repsol fue la gran protagonista, con una subida cercana al 30% que la situó como la cuarta empresa con mayor alza en el sector energético del Stoxx 600. El cierre del Estrecho de Ormuz disparó los precios del petróleo y el gas a niveles históricos, y la petrolera española fue de las más beneficiadas. Su acción cerró el mes en torno a los 24,6 euros, superando el consenso de analistas y rozando niveles no vistos desde 2008. Enagás fue la segunda ganadora, con un alza del 11,7%, impulsada por la actualización de la metodología de retribución de la CNMC para el período 2027-2032, una decisión que mejoró la visibilidad regulatoria y reforzó la sostenibilidad de su dividendo según Morgan Stanley, Deutsche Bank y CaixaBank. Solaria completó el podio con un 7,9%, recuperándose de un inicio de mes turbulento para cerrar en 23,7 euros. Puig sumó un modesto 3,2%, vinculado casi en exclusiva a las conversaciones confirmadas con Estée Lauder sobre una posible operación corporativa.

Mientras tanto, el resto del índice se desmoronaba. Indra fue la más castigada, con un desplome cercano al 25%, agravado por una batalla interna en su cúpula directiva. A pesar de la caída, los analistas mantuvieron su precio objetivo en torno a los 63 euros, viendo un potencial de recuperación del 34%. ArcelorMittal perdió más del 20%, arrastrada por el castigo generalizado al sector siderúrgico, que también golpeó a Acerinox con caídas superiores al 11%. IAG cerró el trío de grandes perdedores con un desplome superior al 16%: el encarecimiento del combustible presionó con fuerza los márgenes del sector aéreo. Marzo dejó así un mercado español dividido en dos mundos: el de quienes producen energía y el de quienes dependen de ella.

Marzo llegó con una sacudida que cambió el ritmo de los mercados mundiales. El último día de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque coordinado que abrió un conflicto armado en Oriente Medio, y desde entonces las bolsas no han dejado de tambalear. Hubo algunos rebotes puntuales, momentos de respiro, pero el panorama general es de pérdidas sostenidas. En este contexto de incertidumbre, el Ibex 35 se comportó mejor que muchos de sus pares internacionales, cediendo un 7% durante el mes. Pero esa cifra oculta una realidad más cruda: más del 85% de las empresas que componen el índice español sufrieron caídas. Solo cinco lograron nadar contra la corriente y cerrar marzo con ganancias: Repsol, Solaria, Enagás, Endesa y Puig.

Repsol fue, con diferencia, la estrella del mes. La petrolera subió casi un 30%, posicionándose como la cuarta empresa con mayor alza en el sector energético del Stoxx 600. Su precio saltó cerca de cuatro euros, cerrando marzo alrededor de 24,6 euros por acción, superando incluso el consenso de analistas de Bloomberg que la valoraba en 21,5 euros. Algunos bancos como Barclays ajustaron sus objetivos al alza hasta los 30 euros. El motor de esta subida fue claro: el cierre del Estrecho de Ormuz como consecuencia del conflicto disparó los precios del petróleo y el gas a niveles históricos, convirtiendo al sector energético en el gran beneficiario de la crisis geopolítica. Repsol cerró el mes prácticamente en máximos anuales, aproximándose a niveles no vistos desde 2008 y rozando el pico de 2011.

Enagás fue la segunda ganadora del Ibex, con una subida del 11,7%. Su cotización se disparó más de dos euros, alcanzando los 17 euros por acción. El catalizador llegó el viernes cuando la CNMC actualizó su metodología de retribución para el transporte y regasificación de gas en el período 2027-2032. La noticia fue bien recibida por los analistas: Morgan Stanley, Deutsche Bank y CaixaBank mejoraron sus valoraciones e incluso sus recomendaciones. Banco Sabadell destacó que la decisión mejoraba la visibilidad operativa y la sostenibilidad del dividendo. Los analistas de Bloomberg Intelligence subrayaron que la rentabilidad por dividendo de Enagás, que se sitúa entre el 5% y el 6%, parecía sostenible tras la decisión regulatoria.

Solaria completó el podio de ganadores con un alza del 7,9%. La empresa renovable tuvo un comienzo de mes difícil, con una fuerte caída, pero logró recuperarse y superar los niveles previos al inicio de la guerra, cerrando marzo en 23,7 euros por acción. Puig, por su parte, sumó un modesto 3,2%, pero su movimiento estuvo completamente vinculado a la posible operación corporativa con Estée Lauder, cuyas conversaciones ambas compañías confirmaron públicamente.

Mientras cinco empresas ganaban, el resto del índice se desmoronaba. Indra fue la más castigada, con un desplome cercano al 25%. Su precio cayó desde 62,75 euros a finales de febrero hasta rondar los 47 euros en marzo, mientras la compañía navegaba una batalla interna con su presidente Ángel Escribano aún en el cargo. A pesar de la caída, los analistas mantuvieron su precio objetivo en torno a 63 euros, viendo un potencial de recuperación del 34%. ArcelorMittal fue la segunda más afectada, con una caída superior al 20%, cayendo desde 55,44 euros a 43,8 euros. El sector siderúrgico en general fue duramente castigado: Acerinox, la otra acería del índice, se desplomó más del 11%. Según Bloomberg, ArcelorMittal tenía un potencial de subida del 27% desde sus mínimos de marzo.

La aerolínea IAG completó el trío de mayores caídas con un desplome superior al 16%, su cotización cayendo al entorno de los 4 euros. El sector aéreo fue especialmente vulnerable a la escalada de precios del petróleo provocada por el conflicto, presionando los márgenes de las compañías. Así, mientras el cierre del Estrecho de Ormuz enriquecía a los productores de energía, empobrecia a quienes dependían de ella como insumo crítico. Marzo dejó un mercado español profundamente dividido: ganadores claros en energía, perdedores claros en industria pesada y transporte.

La rentabilidad por dividendo de Enagás, líder en el sector entre el 5% y el 6%, parece sostenible
— Analistas de Bloomberg Intelligence
La decisión mejora la visibilidad operativa y sostenibilidad del dividendo
— Banco Sabadell, sobre la decisión de la CNMC respecto a Enagás
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