El término latinoamericano fue acuñado por Francia en el siglo XIX para reivindicar influencia en América, diferenciándose de hispanidad tras la pérdida de colonias españolas. En EE.UU., latino se institucionalizó como categoría censal en los años 80, excluyendo a europeos pero incluyendo a Brasil, generando debates sobre homogeneización de poblaciones diversas.
Shakira reaviva el debate entre hispanidad y latinidad como identidades culturales
La latinidad es un territorio más ancho que la hispanidad
¿Por qué Shakira decidió abrir este debate precisamente ahora, en Madrid?
Ella estaba promoviendo una serie de conciertos en la capital. Vio una oportunidad para conectar con la audiencia española desde una idea más amplia que la hispanidad tradicional. Quería que todos se sintieran incluidos.
Pero ¿es realmente una propuesta nueva o es marketing? El artículo dice que ella lo convirtió en un negocio. Eso es una crítica seria.
¿Cuál es la diferencia real entre hispanidad y latinidad?
Hispanidad se refiere a la herencia española, a la lengua y cultura que España llevó a América. Latinidad es más amplio: incluye cualquier cultura derivada del latín, así que técnicamente abarca Francia, Italia, Portugal, España y toda América Latina.
Pero eso es la definición académica. En la práctica, cuando alguien dice latino en Estados Unidos, no piensa en un francés. El término se ha institucionalizado de una manera muy específica.
¿Entonces el término latino es reciente?
Muy reciente. Fue inventado por Francia en el siglo XIX cuando España perdió sus colonias. Los franceses querían influencia en América. El término se quedó y evolucionó.
Y aquí está lo importante: inicialmente fue discriminatorio. Solo después fue reapropiado con orgullo por las comunidades migrantes. Eso es un cambio de significado enorme que el artículo documenta bien.
¿Qué dice la gente que vive esto, no los académicos?
Melba Escobar, que es escritora y de Cali, entiende la idea de Shakira pero la ve como simplista. Dice que Shakira está folclorizando Latinoamérica, convirtiéndola en exótico.
Escobar también sugiere que Shakira es competitiva, que quiere ser la reina de lo latino. Eso es una crítica personal, no académica. ¿Cuánto peso tiene eso en el debate real?
¿Entonces los españoles se sienten latinos o no?
Según Grijelmo, sí. Los españoles se consideran latinos en hermandad con América. Pero en Estados Unidos, si dices que eres latino sin aclarar que eres europeo, la gente asume que eres latinoamericano.
Eso es lo que el artículo no resuelve: hay una brecha entre lo que significa latino académicamente y lo que significa en la práctica, en Estados Unidos, donde viven 65 millones de latinos. Shakira está ignorando esa brecha.
¿Cuál es el riesgo de lo que propone Shakira?
Que simplifica una historia compleja. El término latino tiene raíces en colonialismo, en política francesa, en discriminación inicial. No es solo un abrazo cultural bonito.
Y que, como dice Escobar, puede convertir a Latinoamérica en una caricatura, en algo exótico para consumo. Eso es poder ejercido a través de la representación.
Le Pouls
- Francia acuñó el término latinoamericano en el siglo XIX para reivindicar influencia en América tras la pérdida de colonias españolas
- Estados Unidos introdujo la categoría hispano en los años 80 para el censo; más tarde vino latino, que incluye Brasil pero no a España
- Hay aproximadamente 65 millones de latinos en Estados Unidos
- El término latino fue inicialmente discriminatorio antes de ser reapropiado con orgullo por comunidades migrantes
El término latinoamericano fue acuñado por Francia en el siglo XIX para reivindicar influencia en América, diferenciándose de hispanidad tras la pérdida de colonias españolas. En EE.UU., latino se institucionalizó como categoría censal en los años 80, excluyendo a europeos pero incluyendo a Brasil, generando debates sobre homogeneización de poblaciones diversas.
Shakira propone ampliar el concepto de hispanidad hacia latinidad, incluyendo a España, Francia, Italia y Portugal, reabriendo un debate histórico sobre identidad cultural que lingüistas y críticos cuestionan.
Shakira llegó a Madrid en octubre con una propuesta que ha dividido a lingüistas, críticos y académicos: olvidemos la hispanidad, dijo, y hablemos de latinidad. Un término más amplio, más abrazo, que incluya no solo a España sino también a Francia, Italia y Portugal, junto con toda América Latina. La cantante colombiana publicó un artículo en EL PAÍS el 31 de agosto explicando su visión. Luego, cuando anunció un concierto adicional para el 12 de octubre —Día de la Hispanidad— el presidente de su promotora, Pino Sagliocco, reafirmó la idea: celebrarían ese día no como hispanidad sino como latinidad, un espacio donde todos los latinos del mundo pudieran sentirse orgullosos de sus raíces.
Pero la historia del término latinoamericano es más complicada de lo que parece. Lola Pons, historiadora de la lengua, explica que casi ningún gentilicio es inocente. El concepto de Latinoamérica y latinoamericano fue lanzado desde la política francesa a mediados del siglo XIX, precisamente cuando España había perdido sus colonias en el continente. Francia vio la oportunidad de entrar en ese vacío de poder, de reivindicar influencia sobre la América de órbita francesa junto con las regiones de herencia española y portuguesa. Incluso hubo un emperador europeo en México en 1864, Maximiliano I de la casa de los Habsburgo, auspiciado por Napoleón III. Duró solo tres años antes de ser fusilado, pero el término latinoamericano se quedó, evolucionó, se acortó a latino, y llegó hasta hoy con más fuerza que nunca.
En Estados Unidos, el Gobierno introdujo en los años 80 la categoría hispano para contabilizar en el censo a los inmigrantes de países de habla hispana. Más tarde vino latino, que técnicamente incluye a Brasil pero no a España. Hoy algunos académicos y activistas critican que ambos términos funcionan como categorías impuestas que reducen y homogeneizan poblaciones de enorme diversidad racial, lingüística y nacional. Alexánder Suárez Sánchez, lingüista de la Academia Colombiana de la Lengua, señala que a finales del siglo XIX ya se hablaba de raza latina de Sudamérica. En ese sentido, latino significaba lo mismo que en Europa: los naturales de pueblos que hablan lenguas derivadas del latín.
Lo que Shakira no menciona es que el término latino tuvo inicialmente una carga discriminadora. Suárez Sánchez explica que sufrió después una resemantización y una apropiación, principalmente por parte de los hablantes de español del continente y de quienes migraban a Estados Unidos, que empezaron a sentir orgullo en lugar de vergüenza al identificarse como tales. Hoy los latinos rondan los 65 millones de personas en ese país. El término ha acabado teniendo tanto éxito porque en él no hay ligazón a un país específico, a diferencia de hispano, que sí la tiene con España, con la que rompieron sus antiguas colonias en los procesos de independencia. Lo latino está plenamente institucionalizado: hay premios Grammy Latinos, un Museo del Latino Estadounidense en construcción en Washington desde 2020.
Álex Grijelmo, responsable del Libro de estilo de EL PAÍS desde 1989, aclara que hispano y latino funcionan en América como acortamientos de latinoamericano e hispanoamericano, como el término tele representa televisión. En los latinos no suelen estar incluidos los españoles, portugueses, italianos o franceses, aunque también sean latinos en sentido estricto. Si un español dice allí que es latino sin más, sin añadir europeo, es fácil que entiendan que es mexicano o argentino. Grijelmo, académico electo de la RAE, cree que los españoles sí se consideran latinos o hispanos en hermandad con los pueblos americanos que hablan español o portugués.
Pero la propuesta de Shakira ha generado críticas. Melba Escobar, periodista y escritora nacida en Cali, admira a la artista pero le parece que ha convertido el asunto en un negocio, una forma de coronarse como reina de lo latino ganándole a Bad Bunny. Escobar ve en el ideario de Shakira una folclorización de Latinoamérica, una forma de ejercer poder, de volvernos caricatura, de vernos como lo exótico. Lola Pons, que acaba de publicar el ensayo El dedo en los labios, reconoce que la propuesta de Shakira tiene buena intención y llega en un momento en que la presencia de los latinos en Estados Unidos es discutida por las políticas de inmigración del presidente Donald Trump. Pero advierte que simplifica complejidades históricas.
Alejandro Sanz, amigo de Shakira, terció en el debate con un artículo en EL PAÍS el 27 de septiembre, profundizando en la idea. Madrid es latina, España es latina, América es latina, escribió. Llevamos demasiado tiempo enredados en debates de pasillo, en una burocracia del idioma que pretende medir si somos hispanos o latinos. Para Sanz, la hispanidad es hermosa pero a veces se queda estrecha. La latinidad es un territorio más ancho. Que discutan los eruditos los matices del diccionario, pero hagámoslo juntos. El Día de la Hispanidad, Shakira seguirá en sus conciertos gritando latinas cuando las pantallas gigantes muestren las banderas de diferentes países, entre ellos la de España.
Citations marquantes
No hablemos solo de hispanidad: hablemos de latinidad, un abrazo todavía más amplio. La hispanidad es hermosa, pero se queda corta para todo lo que somos.— Shakira, en artículo publicado en EL PAÍS el 31 de agosto
Ella juega a volvernos caricatura, a vernos como lo exótico. Veo en el ideario de Shakira la folclorización de Latinoamérica, que es una forma de ejercer un poder sobre nosotros.— Melba Escobar, periodista y escritora