En el Perú de las segundas vueltas cargadas de historia, Roberto Sánchez propone que el primer debate presidencial se celebre en Chota, cuna de Pedro Castillo, como respuesta al llamado de Keiko Fujimori a tres encuentros electorales. El gesto no es solo logístico: es una invocación de memoria y un desafío simbólico que recuerda que la política peruana sigue librando sus batallas más profundas en los márgenes del poder central. Todo esto ocurre mientras Sánchez enfrenta un proceso penal activo y Fujimori lidera los cómputos con miras al 7 de junio, fecha en que el electorado tendrá la última p
Sánchez propone primer debate en Chota ante Fujimori en segunda vuelta presidencial
Empecemos en Chota, propuso el candidato presidencial
¿Por qué Chota específicamente? ¿No es un poco obvio usar el pueblo de Castillo como escenario?
Sí, es obvio. Pero la obviedad es el punto. Sánchez está diciéndole a Fujimori: tú ya aceptaste esto una vez, en 2021. Ahora hazlo de nuevo. Es una manera de mantenerla en su palabra.
¿Y si ella se niega?
Entonces Sánchez puede decir que ella rechazó la descentralización, que quiere quedarse en Lima. Es un movimiento político, no solo un debate.
Pero Sánchez está siendo procesado. ¿No debería estar enfocado en eso?
Debería, probablemente. Pero en política, cuando estás en caída libre, a veces lo único que puedes hacer es seguir corriendo. Un debate en Chota es visibilidad, es movimiento, es algo que controlas.
¿Cree que Fujimori aceptará?
Probablemente acepte uno de los tres debates en Chota. Pero insistirá en los otros dos en otro lugar. Ella tiene números mejores, así que puede permitirse ser selectiva.
¿Qué significa esto para el 7 de junio?
Significa que los próximos tres meses serán sobre quién controla la narrativa. Los debates son donde eso se decide. Chota es solo el primer movimiento.
El Pulso
- Sánchez convierte la aceptación de un debate en un acto político al proponer Chota —tierra de Castillo y símbolo de la periferia— como sede del primer encuentro de segunda vuelta.
- Fujimori presiona por tres debates distintos —candidatos, vicepresidentes y equipos técnicos— buscando ampliar su visibilidad más allá del duelo presidencial directo.
- El proceso penal contra Sánchez, con solicitud fiscal de más de cinco años de prisión por presuntas irregularidades financieras en Juntos por el Perú, ensombrece su campaña en plena recta final.
- Con el 99.98% de votos escrutados, Fujimori aventaja a Sánchez por más de cinco puntos porcentuales, aunque la proclamación oficial aún no se había producido al momento del intercambio.
- Las denuncias de López Aliaga sobre demoras en el escrutinio añaden una capa de desconfianza institucional al ya tenso ambiente preelectoral.
En el Perú de las segundas vueltas cargadas de historia, Roberto Sánchez propone que el primer debate presidencial se celebre en Chota, cuna de Pedro Castillo, como respuesta al llamado de Keiko Fujimori a tres encuentros electorales. El gesto no es solo logístico: es una invocación de memoria y un desafío simbólico que recuerda que la política peruana sigue librando sus batallas más profundas en los márgenes del poder central. Todo esto ocurre mientras Sánchez enfrenta un proceso penal activo y Fujimori lidera los cómputos con miras al 7 de junio, fecha en que el electorado tendrá la última palabra.
Roberto Sánchez respondió al llamado de Keiko Fujimori ante el Jurado Nacional de Elecciones con una propuesta cargada de significado: que el primer debate de la segunda vuelta presidencial se realice en Chota, la provincia cajamarquina donde nació Pedro Castillo. Al declarar ante Epicentro TV que "empecemos en Chota", Sánchez no solo aceptaba el reto sino que invocaba un precedente: en 2021, Fujimori había aceptado un desafío similar de Castillo para debatir fuera de Lima, abriendo la puerta a la descentralización de los encuentros presidenciales.
Fujimori, por su parte, sostiene su exigencia de tres debates separados —entre candidatos, vicepresidentes y equipos técnicos— como forma de ampliar la participación en el proceso electoral más allá de los dos postulantes principales. La disputa sobre el formato revela estrategias distintas: Sánchez apuesta por el simbolismo territorial; Fujimori, por la visibilidad colectiva de su fórmula.
El intercambio se produce en un contexto electoral tenso. Con casi la totalidad de los votos contados, Fujimori lidera con 17.17% frente al 12.03% de Sánchez, y la proclamación oficial estaba prevista para el 17 de mayo, con la votación final el 7 de junio. A ese escenario se suman las denuncias de Rafael López Aliaga sobre irregularidades en el escrutinio y, sobre todo, el peso legal que recae sobre Sánchez: el Ministerio Público ha pedido cinco años y cuatro meses de prisión en su contra por presuntas falsas declaraciones e información financiera inexacta vinculadas a Juntos por el Perú entre 2018 y 2021.
La propuesta de debatir en Chota es, entonces, también una apuesta personal: la de un candidato que busca demostrar disposición y arrojo territorial mientras lidia con acusaciones que podrían redefinir no solo su campaña, sino su futuro político y personal.
Roberto Sánchez lanzó una propuesta que mezcla estrategia electoral con simbolismo político: que el primer debate de la segunda vuelta presidencial se realice en Chota, la provincia cajamarquina donde nació Pedro Castillo. La iniciativa llegó como respuesta directa a la solicitud que Keiko Fujimori había hecho al Jurado Nacional de Elecciones para organizar tres encuentros separados entre candidatos, vicepresidentes y equipos técnicos.
La elección de Chota no es casual. Castillo gobernó el país entre 2021 y 2022, y la provincia representa tanto su origen como un recordatorio de la polarización que ha marcado la política peruana en los últimos años. Cuando Sánchez declaró ante Epicentro TV que "empecemos en Chota", estaba invocando un precedente: en 2021, Fujimori misma había aceptado un desafío similar de Castillo para debatir fuera de Lima, estableciendo que los encuentros presidenciales podían descentralizarse. Sánchez ahora le pedía que honrara esa disposición.
Fujimori, por su parte, mantiene su posición sobre la estructura de los debates. Insiste en tres encuentros que permitan participación más amplia del proceso electoral, no solo de los candidatos presidenciales sino también de sus compañeros de fórmula y de los equipos técnicos que respaldan sus propuestas. Esta exigencia refleja una estrategia de visibilidad que va más allá del candidato principal.
El contexto electoral en el que ocurre este intercambio es tenso. Con el 99.98% de los votos escrutados en las elecciones generales, Fujimori lidera con el 17.17% de los votos válidos, mientras que Sánchez obtiene el 12.03%. La proclamación oficial de ambos como candidatos a segunda vuelta estaba programada para el domingo 17 de mayo, y la votación final se realizaría el 7 de junio. Pero la campaña ha estado marcada por acusaciones de irregularidades. Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y candidato de Renovación Popular, solicitó una auditoría tras reportar demoras significativas en la votación durante los días 12 y 13 de abril.
Sánchez, sin embargo, enfrenta sus propios desafíos legales que pesan sobre su candidatura. El Ministerio Público ha solicitado una condena de cinco años y cuatro meses de prisión en su contra, acusándolo de falsas declaraciones administrativas e información financiera inexacta relacionada con los reportes del partido Juntos por el Perú. Los hechos investigados abarcan desde 2018 hasta 2021, cubriendo varios procesos electorales regionales, municipales y presidenciales, y la fiscalía también ha pedido su inhabilitación política. Estas acusaciones giran en torno a un presunto desvío de fondos hacia cuentas personales.
La propuesta de debatir en Chota, entonces, ocurre en un escenario donde ambos candidatos están bajo escrutinio pero donde Sánchez carga con la presión adicional de un proceso penal en curso. Su invitación a Fujimori es también una apuesta: demostrar que está dispuesto a llevar la campaña al territorio, a los lugares que importan simbólicamente, incluso mientras lidia con acusaciones que podrían cambiar el curso de su vida política y personal.
Citas Notables
Sánchez propuso realizar el primer debate en Chota como respuesta a la solicitud de Fujimori de tres encuentros electorales— Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú
Fujimori mantiene su exigencia de tres debates: entre candidatos presidenciales, vicepresidentes y equipos técnicos— Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular