En la República Dominicana, el urólogo oncólogo David Samadi eleva una voz de alerta sobre una paradoja que cuesta vidas: los hombres esperan sentir dolor para buscar ayuda, justo cuando las enfermedades más letales —cáncer de próstata, hipertensión y diabetes— avanzan en silencio, sin anunciarse. Su llamado no es solo médico, sino cultural: redefinir la salud masculina como un acto de conocimiento y no como la simple ausencia de sufrimiento.
Samadi advierte sobre "matadores silenciosos" que afectan la salud masculina
Si no hay síntomas, ¿para qué ir? Esa lógica es peligrosa
¿Por qué los hombres esperan tanto para ir al médico?
Samadi lo explica así: si no hay síntomas, muchos hombres piensan que no hay razón para ir. Es una lógica que parece sensata pero que es peligrosa, porque las enfermedades más letales no avisan.
¿Qué hace que el cáncer de próstata, la hipertensión y la diabetes sean "matadores silenciosos"?
Que en sus etapas iniciales no producen señales claras. Un hombre puede tener cualquiera de estas tres enfermedades y sentirse perfectamente bien. Cuando finalmente aparecen los síntomas, la enfermedad ya ha avanzado.
¿A qué edad debería un hombre comenzar a hacerse chequeos?
Samadi recomienda empezar a los 40 años con la prueba de PSA para la próstata. También hay que medir la presión arterial regularmente y vigilar los niveles de glucosa. No son exámenes invasivos ni complicados.
¿Qué tiene que ver la grasa del abdomen con la salud masculina?
Más de lo que muchos creen. La grasa abdominal afecta los niveles de testosterona, reduce la energía y el deseo sexual, causa cansancio. No es solo un problema estético; es un factor de riesgo real.
¿Quién juega un papel importante en motivar a los hombres a cuidarse?
Las mujeres. Las esposas, las novias, las parejas. Son ellas quienes muchas veces empujan a los hombres hacia el consultorio y dan seguimiento a los resultados. Ese acompañamiento puede ser decisivo.
¿Qué representa la cirugía robótica Da Vinci en este contexto?
Es un avance tecnológico que permite mayor precisión y control que la cirugía abierta o la laparoscopia. Si se detecta un cáncer a tiempo, esta tecnología puede mejorar significativamente los resultados.
O Pulso
- Tres enfermedades letales avanzan sin síntomas visibles durante años, convirtiendo la espera del dolor en una trampa mortal para miles de hombres dominicanos.
- La lógica de 'si no duele, no hay problema' retrasa diagnósticos que pudieron haberse hecho a los 40 años y terminan llegando, demasiado tarde, a los 55 o 60.
- La obesidad abdominal agrava el cuadro al alterar los niveles de testosterona, reducir la energía y el deseo sexual, y generar síntomas que muchos hombres normalizan o ignoran.
- Las parejas y familiares emergen como actores clave: son ellas quienes con frecuencia empujan a los hombres hacia el consultorio y dan seguimiento a los resultados.
- La cirugía robótica Da Vinci, disponible en Santiago desde hace 14 años, representa la promesa de que una detección temprana puede traducirse en un tratamiento preciso y menos invasivo.
- Samadi propone chequeos rutinarios de PSA, presión arterial y hemoglobina glicosilada desde los 40 años como el camino más sencillo hacia una vida más larga.
En la República Dominicana, el urólogo oncólogo David Samadi eleva una voz de alerta sobre una paradoja que cuesta vidas: los hombres esperan sentir dolor para buscar ayuda, justo cuando las enfermedades más letales —cáncer de próstata, hipertensión y diabetes— avanzan en silencio, sin anunciarse. Su llamado no es solo médico, sino cultural: redefinir la salud masculina como un acto de conocimiento y no como la simple ausencia de sufrimiento.
El urólogo oncólogo David Samadi llegó al programa Despierta con CDN con un mensaje que no admite rodeos: los hombres dominicanos deben dejar de esperar a sentirse mal para acudir al médico. El cáncer de próstata, la hipertensión y la diabetes —tres de las enfermedades más letales del país— son, en sus palabras, 'matadores silenciosos': avanzan sin dar señales claras en sus etapas iniciales, y cuando finalmente se manifiestan, el daño ya está hecho.
La trampa es cultural tanto como biológica. Muchos hombres razonan que si no hay síntomas, no hay problema. Pero esa lógica convierte un chequeo rutinario a los 40 años en un diagnóstico tardío a los 55 o 60. Samadi insiste en que la conversación sobre salud masculina debe ser integral: próstata, presión arterial, diabetes, peso, hormonas y salud sexual, todo junto. Las pruebas que recomienda —PSA, hemoglobina glicosilada, control de presión— no son complicadas ni invasivas. Son decisiones que pueden cambiar el curso de una vida.
La obesidad abdominal merece atención especial. La grasa acumulada en el abdomen no es solo un asunto estético: afecta los niveles de testosterona, reduce la energía y el deseo sexual, y puede causar cansancio crónico. Samadi recomienda medir la testosterona antes de las 9:00 de la mañana, cuando los niveles son más confiables, y advierte que cualquier tratamiento hormonal debe hacerse bajo supervisión médica estricta.
Hay un aliado que el especialista destaca con insistencia: las mujeres. Esposas, novias, familiares. Son ellas quienes con frecuencia empujan a los hombres hacia el consultorio, quienes dan seguimiento a los resultados y quienes insisten cuando el hombre prefiere ignorar un síntoma. Ese acompañamiento puede ser la diferencia entre una detección temprana y un diagnóstico que llega demasiado tarde.
En el terreno tecnológico, Samadi destacó la cirugía robótica Da Vinci, disponible en HOMS, Santiago, desde hace aproximadamente 14 años. Frente a la cirugía abierta o la laparoscopia convencional, este sistema ofrece mayor precisión, menor sangrado e incisiones mínimas. Cuando el cáncer de próstata se detecta a tiempo, esa herramienta puede marcar toda la diferencia. El mensaje final es simple: estar sano no es la ausencia de síntomas. Es saber, con certeza, que todo está bien.
El urólogo oncólogo David Samadi tiene un mensaje urgente para los hombres dominicanos: dejen de esperar a sentirse mal para ir al médico. Durante una entrevista en el programa Despierta con CDN, el especialista en cirugía robótica y cáncer de próstata advirtió que tres de las enfermedades más letales del país —cáncer de próstata, hipertensión y diabetes— avanzan sin hacer ruido, sin avisar, sin dar señales claras en sus etapas iniciales. Son, en sus palabras, "matadores silenciosos".
La lógica que muchos hombres usan para evitar el consultorio es simple y, según Samadi, peligrosa: si no hay síntomas, ¿para qué ir? Si nada está roto, ¿por qué buscar problemas? El problema es que cuando los síntomas finalmente aparecen, la enfermedad ya ha avanzado. Lo que pudo detectarse con un chequeo de rutina a los 40 años termina siendo un diagnóstico tardío a los 55 o 60. Samadi insiste en que la conversación sobre salud masculina necesita ser más amplia que un solo diagnóstico. No se trata solo de próstata. Hay que hablar de obesidad, presión arterial, diabetes, salud sexual, niveles hormonales. Todo junto. Todo integrado.
La prevención, entonces, comienza temprano. Samadi recomienda que los hombres se hagan la prueba de PSA a partir de los 40 años para evaluar la próstata. Que se midan la hemoglobina glicosilada para vigilar diabetes. Que controlen su presión arterial de forma regular. Estos no son exámenes complicados ni invasivos. Son chequeos que pueden cambiar el curso de una vida.
La obesidad abdominal merece atención especial. No es solo un problema de espejo o de ropa que no cierra. La grasa acumulada en el abdomen afecta los niveles de testosterona, reduce la energía, disminuye el deseo sexual, puede causar cansancio crónico e incluso llevar a un aumento de tejido mamario en hombres. Samadi señala que si un hombre experimenta estos síntomas, debe medirse la testosterona temprano en la mañana, antes de las 9:00 de la mañana, cuando los niveles son más confiables. Y cualquier tratamiento hormonal debe hacerse bajo supervisión médica estricta.
Hay un actor que Samadi no deja de mencionar: las mujeres. Las esposas, las novias, las parejas. Son ellas, dice, quienes muchas veces empujan a los hombres hacia el consultorio. Son ellas quienes dicen "vamos, hay que chequearse", quienes dan seguimiento a los resultados de laboratorio, quienes insisten cuando el hombre quiere dejar pasar un síntoma. Ese acompañamiento, esa presión cariñosa, puede ser la diferencia entre una detección temprana y un diagnóstico tardío.
En el plano de los avances tecnológicos, Samadi destacó el desarrollo de la cirugía robótica Da Vinci en HOMS, en Santiago, donde se trabaja con esta tecnología desde hace aproximadamente 14 años. La cirugía robótica representa un salto respecto a las opciones anteriores. La cirugía abierta requiere incisiones grandes, produce más sangrado y la visualización del campo quirúrgico es menos precisa. La laparoscopia reduce las incisiones, pero los instrumentos pueden temblar y tienen limitaciones de movimiento. La cirugía robótica Da Vinci combina lo mejor de ambas: precisión, control, incisiones mínimas. Es el tipo de herramienta que, cuando se detecta un cáncer de próstata a tiempo, puede hacer toda la diferencia en el resultado.
El mensaje final de Samadi es claro: la salud masculina no es un lujo, no es algo para después, no es algo que se resuelve cuando duele. Es algo que requiere atención ahora, prevención constante, chequeos rutinarios desde edades tempranas. Y requiere que los hombres cambien su mentalidad sobre lo que significa estar sano. No es la ausencia de síntomas. Es el conocimiento de que todo está bien.
Citações Notáveis
Con los hombres, si no tenemos síntomas, pensamos: ¿por qué deberíamos ir al médico? Si no está roto, no busquemos problemas— Dr. David Samadi
La conversación también es con las mujeres, porque son las esposas y las novias las que dicen: vamos, hay que chequearse— Dr. David Samadi