El fármaco alivia, pero no resuelve lo que hay detrás
Los hombres registran el 52% de muertes en 2025, con infartos cobrándose casi el doble de vidas masculinas que femeninas. La hipertensión afecta al 40% de hombres adultos chilenos, pero muchos la descubren recién tras un infarto o ACV.
- Los hombres mueren en promedio cinco años antes que las mujeres en Chile
- En 2025, los infartos cobraron casi 4.700 vidas masculinas, casi el doble que en mujeres
- La hipertensión afecta al 40% de los hombres adultos chilenos, pero muchos la descubren tras un infarto o ACV
- Los hombres participan significativamente menos en Exámenes de Medicina Preventiva que las mujeres
Los hombres en Chile mueren cinco años antes que las mujeres, principalmente por enfermedades cardiovasculares. El patrón cultural de postergar consultas médicas y automedicarse agrava esta brecha de género en salud.
La diferencia es de cinco años. Eso es lo que separa la expectativa de vida de un hombre chileno de la de una mujer en el mismo país. No es una cifra abstracta. Representa miles de vidas que terminan antes de tiempo, la mayoría por causas que podrían haberse prevenido si alguien hubiera escuchado a tiempo.
En 2025, los hombres representaron el 52% de todas las muertes registradas en Chile. Las enfermedades del corazón y los tumores encabezaban la lista de culpables. Los infartos solos se llevaron casi 4.700 vidas masculinas ese año, casi el doble que en mujeres. Pero aquí está lo que duele: mientras los hombres morían a mayor ritmo, eran también los que menos visitaban al médico, los que más compraban medicinas sin receta y los que llegaban a la consulta cuando el problema ya había avanzado demasiado.
Soledad Velásquez, química farmacéutica de Farmacias Ahumada, ve esto cada día desde su mostrador. Un hombre llega pidiendo algo para un dolor de cabeza que lleva semanas, o para el insomnio que arrastra meses, sin haber consultado nunca a un profesional. El medicamento calma el síntoma. Pero no toca lo que está debajo. "El fármaco alivia, pero no resuelve lo que hay detrás", dice.
Las enfermedades que más los matan son las que no duelen. La hipertensión arterial afecta a casi el 40% de los hombres adultos chilenos, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Muchos la descubren recién cuando sufren un infarto o un accidente cerebrovascular. El colesterol elevado sigue el mismo patrón silencioso: el 52% de la población tiene niveles altos del llamado colesterol malo. Se suman a esto los problemas de sueño, que afectan al 30% de los hombres chilenos, y los trastornos de salud mental como ansiedad y depresión, que alcanzan casi el 12% según el Termómetro ACHS-UC.
Pero el problema no es biológico. Es cultural. Los hombres chilenos fuman más, beben alcohol de manera más riesgosa y comen peor que las mujeres, según la Encuesta Nacional de Salud. Los datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud muestran una brecha de género que persiste: los hombres participan significativamente menos en los Exámenes de Medicina Preventiva que las mujeres. Eso explica por qué las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte prematura en este grupo. A eso se suma una tendencia a normalizar lo anormal: "es solo cansancio", "ya se me va a pasar". Y mientras tanto, compran analgésicos y antiinflamatorios sin receta que alivian el síntoma pero permiten que la enfermedad avance en silencio.
Velásquez es clara sobre esto. Los suplementos y medicinas de venta libre no son el enemigo. El magnesio para mejorar el descanso, el zinc para fortalecer las defensas, las vitaminas del complejo B para equilibrar el sistema nervioso: todo eso tiene su lugar. "El verdadero riesgo radica en utilizar estos recursos para enmascarar alertas del organismo, postergando un diagnóstico oportuno", explica.
La buena noticia es que este patrón puede romperse. Y las farmacias, que están en cada barrio y no requieren cita previa, pueden ser el punto de quiebre. Un control de presión arterial, una medición de glucosa, una conversación sobre síntomas que llevan semanas: cualquiera de eso puede ser la primera alerta que lo cambia todo. Velásquez es directa: "si llevas más de dos semanas con el mismo dolor, con insomnio, con fatiga o con presión alta sin saber bien por qué, ese es el momento de consultar, no de aguantar". Hábitos simples como reducir el sodio, mantener actividad física y asegurar el aporte de magnesio, vitamina D y omega-3 pueden ayudar. Pero nunca reemplazan la evaluación oportuna.
El desafío es transformar la reacción en prevención. Las farmacias pueden consolidarse como espacios de detección temprana y educación sanitaria. Al ser accesibles y cercanas, permiten tamizajes sencillos y consejería sobre hábitos saludables. Fortalecer ese rol es fundamental para que los hombres aprendan a escuchar a su cuerpo a tiempo. Porque cuidarse no es un lujo ni una señal de debilidad. Es la decisión más inteligente que un hombre puede tomar.
Notable Quotes
El fármaco alivia, pero no resuelve lo que hay detrás— Soledad Velásquez, química farmacéutica de Farmacias Ahumada
Si llevas más de dos semanas con el mismo dolor, con insomnio, con fatiga o con presión alta sin saber bien por qué, ese es el momento de consultar, no de aguantar— Soledad Velásquez, química farmacéutica
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué los hombres mueren cinco años antes si tienen acceso a la medicina?
No es un problema de acceso. Es que no van. Llegan cuando el daño ya está hecho. La hipertensión no duele, el colesterol no avisa. Descubren que tienen un problema cuando sufren un infarto.
Entonces es miedo a los médicos.
Es más que eso. Es una cultura que normaliza ignorar el cuerpo. "Es solo cansancio", se dicen. Y mientras tanto compran un analgésico en la farmacia y siguen adelante.
¿Y la farmacia puede cambiar eso?
Puede ser el primer punto de contacto. No requiere cita, está en el barrio, es un espacio donde un hombre se siente menos expuesto. Un control de presión, una conversación sobre síntomas que llevan semanas. Eso puede ser todo.
¿Qué tan grave es la automedicación?
No es el medicamento en sí. El magnesio, las vitaminas, eso está bien. El problema es usarlos para tapar una alerta. Postergar el diagnóstico real mientras el cuerpo sigue enfermándose.
¿Hay algo que los hombres puedan hacer hoy?
Escuchar al cuerpo. Si algo persiste más de dos semanas, no es normal. Ir a la farmacia, hacerse un control. La prevención es la mejor inversión que existe.