Los robos violentos crecen por ruptura de lazos sociales y deterioro económico, no por organizaciones criminales sofisticadas, según análisis de Sain. La política argentina delegó hace décadas la seguridad a la policía, generando un sistema que se quiebra cuando hay coincidencia de hechos violentos.
Sain: La política delegó la seguridad a la policía hace décadas sin construir diagnósticos criminales
La política decidió hace décadas entregarle la seguridad a la policía sin construir diagnósticos propios
¿Por qué dice que los robos violentos no son obra de organizaciones criminales sofisticadas?
Porque la realidad es más desordenada que eso. No es un plan. Es alguien que sale a la calle sin nada, busca una víctima, actúa. Eso es lo que aterroriza: la aleatoriedad.
Pero entonces, ¿qué genera esa conducta? ¿La pobreza directamente?
No. La pobreza por sí sola no explica nada. Es la combinación: deterioro económico, ruptura de los lazos que te contienen, expansión del narcomenudeo. Todo junto. Es un ecosistema.
Usted habla de que la política delegó la seguridad a la policía hace décadas. ¿Qué significa eso exactamente?
Significa que los gobiernos nunca construyeron diagnósticos criminales propios. Nunca dijeron: "Esto es lo que pasa en nuestro territorio y así vamos a responder". Solo le dijeron a la policía: "Arréglenselas". Y la policía, sin dirección política clara, termina financiándose del mundo criminal.
¿Entonces la solución es descentralizar hacia los intendentes?
Es la única forma. El intendente vive ahí. Escucha todos los días. Conoce cada barrio. Puede construir un diagnóstico real. El gobernador no puede gestionar el día a día de treinta ciudades simultáneamente.
¿Y la Policía Bonaerense? ¿Hay que disolver la institución?
No. Se puede reconvertir. Pero necesita salarios dignos, estructuras descentralizadas, y sobre todo: una dirección política clara que le diga qué hacer, no al revés.
¿Por qué la política evita estas discusiones?
Porque tocar estos temas significa admitir que el sistema está financiado por dinero criminal. Significa cuestionar complicidades. Es más fácil anunciar gendarmes después de una crisis y esperar que la gente olvide.
The Pulse
- Los robos violentos crecen por ruptura de lazos sociales y deterioro económico, no por organizaciones criminales sofisticadas
- Durante la gestión de Gustavo Pulti, Mar del Plata logró municipalizar la conducción policial con resultados positivos
- Gran parte de la Policía Bonaerense se financia con dinero extraído del mundo criminal, según Sain
- La política argentina evita discusiones de fondo sobre seguridad, respondiendo solo a crisis puntuales
Los robos violentos crecen por ruptura de lazos sociales y deterioro económico, no por organizaciones criminales sofisticadas, según análisis de Sain. La política argentina delegó hace décadas la seguridad a la policía, generando un sistema que se quiebra cuando hay coincidencia de hechos violentos.
El ex ministro Marcelo Sain vincula el crecimiento de delitos predatorios con deterioro económico y critica la delegación política de seguridad a la policía, proponiendo descentralización hacia municipios.
Mar del Plata vuelve a vivir días de tensión. Los robos violentos se suceden. Los homicidios ocupan las conversaciones. Y como ocurre cada vez que la inseguridad estalla en las calles, los políticos buscan respuestas rápidas mientras evitan las preguntas incómodas. Marcelo Sain, ex ministro de Seguridad de Santa Fe, observa este ciclo desde afuera y ve en él el reflejo de un problema mucho más profundo: décadas de abandono político que delegaron toda la responsabilidad en las fuerzas policiales sin construir jamás un diagnóstico real del crimen.
Para Sain, los robos que hoy conmocionan a ciudades como Mar del Plata no son obra de bandas organizadas sofisticadas. Son actos de personas que salen a la calle sin plan fijo, buscando una víctima. Eso es lo que aterroriza: cualquiera puede serlo. Detrás de este fenómeno hay una ecuación que Sain repite con precisión: cuando se quiebran los lazos básicos de contención social, cuando la economía se deteriora profundamente, crecen los delitos predatorios. No es que los pobres salgan a robar por serlo. Es que la combinación de pobreza, ruptura comunitaria y expansión del narcomenudeo crea un caldo de cultivo donde la violencia prospera. Y hay algo más: hoy vemos todo. Las cámaras de seguridad están en todas partes. Lo que antes permanecía invisible ahora es visible permanentemente. La realidad no cambió tanto; nuestra capacidad de verla sí.
El ex ministro cuestiona también cómo los gobiernos miden el éxito. Dicen que bajaron los homicidios y celebran. Pero mientras tanto, los delitos predatorios crecen. Es un indicador que oculta más de lo que revela. Y hay un circuito que nadie quiere nombrar: el narcomenudeo funciona gracias a complicidades policiales enormes. La policía extrae recursos del mundo criminal. El mundo criminal extrae recursos de la policía. Mientras no hay enfrentamientos entre bandas, todo permanece invisibilizado. El problema estalla cuando ese equilibrio se rompe, cuando la violencia extrema aparece en las calles, como pasó en Rosario. Entonces la sociedad se alarma. Entonces alguien pregunta qué pasó. Entonces nadie tiene respuesta.
Sain señala directamente al corazón del problema: la política argentina decidió hace décadas entregarle la seguridad a la policía sin construir diagnósticos criminales propios. Los gobiernos delegaron la administración cotidiana del territorio en las fuerzas de seguridad. La Policía Bonaerense tiene control territorial e institucional importante. Pero ese sistema se quiebra. Y cuando varios hechos violentos coinciden en pocos días, cuando la gente siente que el Estado no responde, se genera un escenario de impacto social devastador. Muchas veces esos hechos no tienen relación entre sí. Pero la percepción es la que mata.
Marcha atrás en el tiempo. Durante la gestión de Gustavo Pulti, Mar del Plata logró algo que Sain reivindicaba públicamente: un sistema de seguridad que funcionaba. Había un acuerdo político entre municipio y provincia que permitió municipalizar buena parte de la conducción policial. Había mapeo criminal. Había gestión. El intendente, que vive en el territorio, que escucha cada día los reclamos, que conoce cada barrio, tenía poder real para construir diagnósticos precisos. Eso funcionó. Después vino lo que Sain llama la derecha, que barrió con todo eso. Se privilegió el discurso de la mano dura porque da resultados electorales, no porque resuelva el crimen. Y aquí está la paradoja que Sain subraya: la policía de la mano dura es la misma policía que hoy pierde el control del territorio.
La solución, para Sain, pasa por descentralización real. El municipio culpa a la provincia. La provincia culpa a nación. Nación manda algunos gendarmes cuando todo arde. Así no se resuelve nada. El responsable que está todos los días ahí es el intendente. La gente ya descentralizó esa responsabilidad en su cabeza. El gobernador no puede gestionar el día a día de Mar del Plata ni de La Matanza ni de San Isidro. Un intendente sí. Lo que propone es transferir la conducción de la seguridad preventiva. El poder político tiene que construir el diagnóstico criminal y decirle a la policía cómo desplegar recursos. No puede ser al revés. Que nación mande treinta gendarmes sirve de muy poco sin diagnóstico construido por el poder político.
Sobre la Policía Bonaerense, Sain rechaza la idea de crear una nueva fuerza. Se puede reconvertir la que existe. Pero eso requiere descentralizar estructuras operativas y acompañar con recursos reales. No se puede pretender una buena policía pagando ochocientos mil pesos mensuales y obligando a los efectivos a trabajar sesenta horas semanales para completar un ingreso digno. Recuerda la transformación de Nueva York en los noventa: era un desastre, pero cambió porque hubo una decisión política de hacerse cargo. Aquí no existe una verdadera policía judicial. Las investigaciones dependen de información que producen las propias fuerzas policiales. La justicia termina siendo un apéndice de la policía. Y hay algo que la política evita abordar: gran parte de la Policía Bonaerense se financia con dinero que extrae del mundo criminal. Cuando haces un allanamiento en un barrio popular nadie llama. Cuando entras a una financiera o a un circuito de lavado de dinero empiezan a sonar todos los teléfonos.
Al final, Sain deja una reflexión que excede a Mar del Plata. La seguridad ocupa el centro de la escena solo cuando hay crisis de gran impacto. Después se apaga el incendio. Nadie vuelve a discutir. Dentro de seis meses ocurre otro hecho grave y volvemos a empezar. Es el ciclo que mata: crisis, respuesta emocional, olvido, crisis nuevamente. Mientras tanto, las estructuras que generan inseguridad permanecen intactas, invisibles, funcionando en las sombras.
Notable Quotes
Quien roba en la vía pública no es un ladrón profesional. Generalmente es una persona que sale al boleo a buscar una víctima.— Marcelo Sain
El intendente es quien conoce el territorio, quien recibe todos los días los reclamos de los vecinos y quien puede construir un diagnóstico mucho más preciso de lo que ocurre en cada barrio.— Marcelo Sain