Casi un año después de resistir la oferta hostil del BBVA, el Banco Sabadell ha tomado una decisión estratégica que revela cuánto aprendió de aquella batalla: vender un 7% de su capital al conglomerado francés BPCE por cerca de 1.200 millones de euros, construyendo así un escudo de accionistas leales que complica cualquier futura adquisición no deseada. La operación no es solo un movimiento defensivo, sino también un reflejo del momento que vive la banca europea, donde las fronteras entre instituciones nacionales se difuminan lentamente bajo el impulso de Bruselas y Fráncfort.
Sabadell se blinda contra opas con entrada del 7% de BPCE francés
Un núcleo duro que blinde a Sabadell de intentos hostiles
¿Por qué Sabadell necesitaba hacer esto ahora, casi un año después de ganar contra el BBVA?
Porque ganar la batalla no significa estar a salvo. Durante esos dieciocho meses, quedó claro que Sabadell era vulnerable precisamente porque no tenía accionistas fuertes que lo protegieran. Esto es una lección aprendida.
Pero espera, ¿esto es realmente una defensa o es simplemente trasladar el riesgo? BPCE ahora tiene voz en el consejo. ¿Qué impide que en cinco años BPCE intente comprar el resto?
Eso es el punto de los acuerdos comerciales. Si BPCE firma alianzas en banca con Sabadell, tiene incentivos económicos en que el banco siga siendo independiente. No es solo una participación accionarial, es una relación de negocio.
¿Y Zurich? ¿Cómo se lleva con esto?
Zurich ya tenía el 5%, así que esta entrada de BPCE al 7% los pone juntos cerca del 15%. Zurich rechazó la opa del BBVA en parte porque el BBVA habría roto su acuerdo de seguros. Ahora tiene un aliado más fuerte.
Pero el acuerdo de Zurich es en seguros, y el de BPCE será en banca. ¿Son realmente aliados o solo accionistas que no se molestan mutuamente?
Eso depende de cómo se estructuren esos acuerdos comerciales que Sabadell va a firmar con BPCE. Si son reales y generan ganancias para ambos, entonces sí hay alineación de intereses.
¿Esto tiene algo que ver con lo que está pasando en Europa con las fusiones bancarias?
Exactamente. La Comisión Europea y el BCE quieren que los bancos europeos se integren más. Esta operación no es una fusión, pero es un primer paso. Es como si estuvieran probando la relación antes de casarse.
Aunque hay que notar que Credit Agricole hizo algo muy similar con Cajamar y dijo que no tiene intención de aumentar su participación. ¿Cuánto podemos confiar en esas declaraciones?
The Pulse
- La vulnerabilidad de Sabadell quedó al descubierto durante los dieciocho meses de asedio del BBVA: el banco carecía de un núcleo duro de accionistas capaz de frenar una compra hostil.
- La entrada de BPCE, sumada al 5% que ya posee la aseguradora Zurich, coloca cerca del 15% del capital en manos de socios con incentivos directos para defender la independencia del banco catalán.
- El acuerdo replica el modelo que ya funciona con Zurich: alianzas comerciales que crean dependencia mutua y hacen que cualquier ruptura resulte costosa para ambas partes.
- BPCE, que en 2025 ya adquirió el portugués Novo Banco, consolida así su presencia en la Península Ibérica en menos de dos años, siguiendo la corriente de integración bancaria transfronteriza que promueve la UE.
- La operación se enmarca en un movimiento más amplio: Unicredit presiona sobre Commerzbank y Crédit Agricole acaba de entrar en Cajamar, señales de que el mapa bancario europeo está siendo redibujado.
Casi un año después de resistir la oferta hostil del BBVA, el Banco Sabadell ha tomado una decisión estratégica que revela cuánto aprendió de aquella batalla: vender un 7% de su capital al conglomerado francés BPCE por cerca de 1.200 millones de euros, construyendo así un escudo de accionistas leales que complica cualquier futura adquisición no deseada. La operación no es solo un movimiento defensivo, sino también un reflejo del momento que vive la banca europea, donde las fronteras entre instituciones nacionales se difuminan lentamente bajo el impulso de Bruselas y Fráncfort.
Casi un año después de rechazar la oferta hostil del BBVA, el Banco Sabadell ha anunciado la venta de un 7% de su capital al conglomerado francés BPCE, con opción de ampliar esa participación hasta el 9,9%. El acuerdo, comunicado a la CNMV, incluye la incorporación de un consejero de BPCE al consejo de administración de Sabadell y la firma de alianzas comerciales entre ambas instituciones. Al precio de cierre del lunes, esa participación ronda los 1.200 millones de euros.
La operación responde directamente a una lección aprendida durante la larga batalla con el BBVA: Sabadell carecía de un grupo sólido de accionistas que pudiera resistir una compra hostil. Con BPCE como nuevo socio, y sumando su participación a la que ya posee la aseguradora Zurich —un 5% del capital—, ambas firmas controlarán cerca del 15% del banco, lo que obligaría a cualquier futuro comprador a negociar con ellas. Zurich ya demostró su lealtad durante la opa del BBVA al rechazar públicamente la oferta, en parte porque Sabadell había advertido que rompería su acuerdo de seguros si la compra prosperaba.
El modelo que Sabadell quiere replicar con BPCE es precisamente ese: alianzas comerciales que generen incentivos económicos mutuos para mantener la independencia del banco. En los próximos meses se firmarán acuerdos de colaboración en áreas del negocio bancario, de manera similar a lo que ya existe con Zurich en el ámbito asegurador.
La elección de un socio francés no es accidental. BPCE, que agrupa a las cajas de ahorros de Francia, lleva años expandiéndose por Europa y en 2025 adquirió el portugués Novo Banco, superando a CaixaBank en la puja. Con su entrada en Sabadell, completa dos transacciones relevantes en la Península Ibérica en menos de dos años. La operación se inscribe además en un contexto más amplio: la Comisión Europea y el BCE están impulsando activamente las fusiones transfronterizas, y movimientos similares se multiplican en la UE, desde la ofensiva de Unicredit sobre Commerzbank hasta la reciente entrada de Crédit Agricole en Cajamar.
Casi un año después de rechazar la oferta hostil del BBVA, el Banco Sabadell ha encontrado una manera de fortalecer su defensa contra futuros intentos de adquisición. La entidad catalana ha vendido un 7% de su capital al conglomerado francés BPCE, con la posibilidad de ampliar esa participación hasta el 9,9%. El acuerdo, anunciado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el martes, incluye la designación de un consejero de BPCE en el consejo de administración de Sabadell y la firma de alianzas comerciales entre ambas instituciones. Con la capitalización del banco al cierre del lunes, esa participación del 7% ronda los 1.200 millones de euros.
La operación responde a una debilidad que quedó expuesta durante los más de dieciocho meses que duró la batalla con el BBVA. Analistas y expertos señalaron repetidamente que Sabadell carecía de un grupo robusto de accionistas que pudiera resistir un intento de compra hostil. Con esta entrada de BPCE, la entidad busca construir ese núcleo duro. La aseguradora Zurich, que ya posee el 5% del banco y es su socio en el negocio de seguros, rechazó públicamente la oferta del BBVA durante la batalla. Ahora, con BPCE sumando su participación a la de Zurich, ambas firmas controlarán cerca del 15% de Sabadell, lo que obligaría a cualquier futuro comprador potencial a negociar con ellas.
El modelo que Sabadell pretende replicar con BPCE es el que ya funciona con Zurich. En los próximos meses, el banco catalán y el conglomerado francés firmarán acuerdos de colaboración en áreas del negocio bancario, similar a lo que existe en seguros con los suizos. De esta manera, ambos socios tendrán incentivos económicos directos en mantener la independencia de Sabadell y en desarrollar esos acuerdos comerciales conjuntos. Zurich, durante la opa del BBVA, había anunciado que rechazaría la oferta precisamente porque el banco español había advertido que rompería el acuerdo de seguros y lo sustituiría por uno con Allianz si la compra prosperaba.
BPCE es un conglomerado que agrupa a las cajas de ahorros francesas y ha estado enfocado en expandirse en Europa durante los últimos años. En 2025, el banco francés adquirió el portugués Novo Banco en una puja donde superó a CaixaBank. Con su entrada en Sabadell anunciada esta semana, completa dos transacciones importantes en la Península Ibérica en menos de dos años. La operación no es una fusión transfronteriza en sentido estricto, pero sí representa un primer paso en esa dirección.
La entrada de un banco francés en una entidad española no es casual. Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo están promoviendo activamente fusiones transfronterizas dentro de la Unión Europea. Estas integraciones están en el centro de las discusiones sobre la nueva regulación bancaria que Bruselas está elaborando en estos meses. En otros lugares de la UE, movimientos similares están en marcha: Unicredit mantiene su ofensiva por la alemana Commerzbank a través de su filial en Alemania, y Credit Agricole acaba de adquirir una participación en la española Cajamar en una operación muy parecida a la de Sabadell y BPCE, aunque la entidad francesa ha declarado que no tiene intención de aumentar su participación.
Notable Quotes
La entidad busca armar un núcleo duro que le blinde de intentos hostiles de ser adquirido, como el que sufrió por parte del BBVA— Análisis de la operación