En el estacionamiento de un mayorista en Neuquén, una pareja vio desaparecer en cuarenta minutos el vehículo que sostenía sus medios de vida. Lo que comenzó como una compra rutinaria se convirtió en una experiencia que revela cómo las instituciones —comerciales y policiales— pueden fallar a los ciudadanos en los momentos más vulnerables. El caso no es solo un robo: es el retrato de una comunidad que busca respuestas donde el silencio institucional se ha vuelto costumbre.
Robo en estacionamiento de mayorista: denuncian negativa a compartir cámaras de seguridad
Vieron exactamente lo que pasó, pero dijeron que no tenían cámaras
¿Por qué el supermercado se negó a compartir las cámaras si su propio personal de seguridad vio lo que pasó?
Eso es lo que nadie puede explicar. El encargado de seguridad le describió a Florencia exactamente cómo sucedió el robo, pero cuando la Policía pidió las imágenes, dijeron que no tenían cámaras en ese sector. Es una contradicción que sugiere algo más que negligencia.
¿Crees que fue un robo organizado o al azar?
Todo apunta a que fue planeado. El estacionamiento estaba lleno de autos, pero eligieron el de ellos. Entraron detrás de la pareja, se estacionaron al lado, bajaron y se lo llevaron en minutos. No parece casualidad.
¿Qué impacto real tiene esto en sus vidas?
Es devastador. Para el albañil, el auto es su herramienta de trabajo. Para Florencia, es su negocio. Sin él, no pueden trabajar. No es solo un vehículo, es su forma de ganarse la vida.
¿Hay esperanza de recuperarlo?
La Policía está intentando acceder a cámaras de domos en esquinas cercanas. Es el único camino que les queda. Pero mientras tanto, dependen de que alguien en la comunidad haya visto algo.
¿Por qué el supermercado nunca colabora?
Eso es lo que la Policía le dijo a Florencia: es un patrón. El supermercado simplemente no responde a los pedidos de cámaras. Envían mails, pero nadie contesta. Es como si el estacionamiento fuera territorio sin ley.
The Pulse
- Un Chevrolet Corsa gris fue robado en menos de una hora mientras su dueña compraba en un mayorista céntrico de Neuquén, dejando a la pareja sin su único vehículo.
- El personal de seguridad del supermercado describió el robo con precisión —un auto que entró, se estacionó al lado y se llevó el vehículo— pero negó tener cámaras que apuntaran al sector, una contradicción que nadie explicó.
- La pareja enfrentó obstáculos en cadena: los derivaron de área en área, nadie llamó a la Policía, y fueron ellos mismos quienes detuvieron un patrullero desde la vereda.
- La Policía confirmó que el supermercado tiene un historial de no colaborar con imágenes en casos de robo, y que sus correos electrónicos quedan sin respuesta.
- La única esperanza investigativa son las cámaras de domo en 360 grados ubicadas en la esquina de Paimún y la colectora, que podrían reconstruir la trayectoria del vehículo robado.
- Sin el auto, el albañil no puede transportar sus herramientas entre obras y la emprendedora de panificados no puede hacer entregas, paralizando los ingresos de ambos.
En el estacionamiento de un mayorista en Neuquén, una pareja vio desaparecer en cuarenta minutos el vehículo que sostenía sus medios de vida. Lo que comenzó como una compra rutinaria se convirtió en una experiencia que revela cómo las instituciones —comerciales y policiales— pueden fallar a los ciudadanos en los momentos más vulnerables. El caso no es solo un robo: es el retrato de una comunidad que busca respuestas donde el silencio institucional se ha vuelto costumbre.
Florencia Ríos y su pareja entraron a un mayorista del centro de Neuquén a comprar tres cosas. Cuarenta minutos después, el estacionamiento estaba vacío donde habían dejado su Chevrolet Corsa gris, modelo 2005, patente FDP 185.
Lo que vino después fue una sucesión de puertas cerradas. El encargado de seguridad los derivó a Atención al Cliente, donde no los dejaron entrar con las bolsas de compras. Nadie llamó a la Policía: fue la propia pareja quien interceptó un patrullero desde la calle. Cuando los agentes pidieron las imágenes de las cámaras del estacionamiento, la respuesta fue que no había ninguna apuntando a ese sector. Sin embargo, el personal de seguridad describió el robo con detalle: un auto entró detrás de ellos, se estacionó al lado y una persona se llevó el vehículo. La contradicción nunca fue aclarada.
Florencia insistió en que habían cerrado la puerta manualmente con llave, lo que descartaba inhibidores de alarma. El estacionamiento estaba lleno en ese momento, lo que sugería que los ladrones actuaban con información previa y no al azar.
Tras radicar la denuncia en la Comisaría N°19 de Confluencia, un agente de la Superintendencia de Investigación Policial les confirmó algo desalentador: el supermercado nunca colabora con las cámaras en casos de robo. Los correos policiales quedaban sin respuesta. La única alternativa que quedaba era intentar acceder a las cámaras de domo ubicadas en la esquina de Paimún y la colectora, con visión de 360 grados, para reconstruir el recorrido del auto robado.
Para la pareja, la pérdida va mucho más allá de un vehículo. Él es albañil y lo usaba para trasladar herramientas entre obras. Florencia tiene un emprendimiento de panificados y depende del auto para sus entregas. Sin él, los ingresos de ambos se detienen. Piden a la comunidad que cualquier información sobre el paradero del Corsa sea reportada al +54 9 2994 06-0913.
Florencia Ríos y su pareja entraron al mayorista de la zona central de Neuquén con una tarea simple: comprar tres cosas. Cuarenta minutos después, cuando salieron hacia el estacionamiento, el auto había desaparecido.
Lo que siguió fue una cascada de obstáculos. Buscaron al encargado de seguridad, quien tomó sus datos y los derivó a Atención al Cliente. Cuando llegaron allá con el carrito lleno de bolsas de compras, les dijeron que no podían entrar con mercadería. El encargado de seguridad volvió a aparecer solo para ordenarles que se retiraran del lugar. Nadie llamó a la Policía. Fue la pareja quien, viendo que había un patrullero del otro lado de la ruta, logró que viniera.
Cuando los agentes llegaron, pidieron las imágenes de las cámaras de seguridad del estacionamiento. La respuesta fue categórica: no había cámaras que apuntaran a ese sector. Pero entonces el personal de seguridad le contó a Florencia algo que contradecía completamente esa negativa. Según su relato, habían visto exactamente lo que pasó: un auto entró detrás de ellos, se estacionó al lado del suyo, bajó una persona y se lo llevó. Cómo sabían esto sin cámaras nunca quedó claro.
La pareja insistió en que habían cerrado manualmente la puerta con llave, descartando cualquier inhibición de alarma. Además, el estacionamiento estaba lleno de autos en ese momento, lo que sugería que los sospechosos actuaban con conocimiento previo, no al azar. El vehículo era un Chevrolet Corsa gris, modelo 2005, patente FDP 185.
Radicaron la denuncia en la Comisaría N°19 de Confluencia. Días después, un agente de la Superintendencia de Investigación Policial llamó a Florencia con una información desalentadora: el supermercado nunca colabora con las cámaras de seguridad en los robos del estacionamiento. La Policía había intentado contactarlos por correo electrónico, pero nadie respondía. Lo único que les quedaba era intentar acceder a las cámaras de los domos ubicados en la esquina de Paimún y la colectora, que captan en 360 grados y podrían reconstruir la trayectoria del robo.
Para la pareja, la pérdida era más que un auto. El hombre es albañil y usa el vehículo para transportar sus herramientas entre obras. Florencia tiene un emprendimiento de panificados y depende del auto para hacer entregas a domicilio. Sin él, sus ingresos se detienen. Ahora piden ayuda a la comunidad: cualquier información sobre el paradero del Corsa puede reportarse al +54 9 2994 06-0913. Es lo único que les queda.
Notable Quotes
Lo que me dijeron es que apenas ingresaron entró un auto atrás de ustedes, se paró al lado de su auto, se bajó una persona y se lo llevaron, pero no tengo más información— Personal de seguridad del mayorista, según Florencia Ríos
El supermercado nunca colabora con las cámaras de seguridad en los robos que tienen lugar en el playón de su estacionamiento— Agente de la Superintendencia de Investigación Policial