Robles genera crisis interna al desafiar a Marlaska sobre alertas del CNI en Ceuta

La crisis de Ceuta involucró 80.000 personas que cruzaron en dos días, generando una situación humanitaria compleja que expone desacuerdos sobre responsabilidad en la gestión.
Ella va a lo suyo y a salvar su responsabilidad. Le damos igual todos
Un ministro anónimo describe la percepción interna sobre Robles y su actuación durante la crisis de Ceuta.
Mark

¿Por qué Robles insistiría en una versión que sabía que sería desmentida tan rápidamente?

Mimi

Porque la alternativa era cargar ella con la responsabilidad. Si el CNI advirtió y nadie actuó, la culpa no es de Defensa. Si nadie advirtió, entonces ¿qué estaban haciendo veinticinco agentes de inteligencia en Ceuta?

Mark

Pero eso significa que está acusando directamente a Marlaska de negligencia.

Mimi

Exactamente. Y eso es lo que enfurece al Gobierno. No es que discrepe en privado. Lo hace en el Congreso, en directo, donde todos pueden verlo.

Mark

¿Hay algo en su historial que explique por qué actúa así?

Mimi

Lleva años yendo por libre. Pero esto es diferente porque no es solo un desacuerdo técnico. Es sobre quién es responsable de una crisis humanitaria que involucró a ochenta mil personas.

Mark

¿Y por qué Sánchez no la destituye si causa tanto daño?

Mimi

Porque quizá la necesita. O porque cambiarla ahora parecería admitir que ella tenía razón. O simplemente porque ya ha aceptado que es así.

Mark

¿Crees que el CNI realmente advirtió?

Mimi

Lo que importa es que Marlaska y la delegación lo niegan categóricamente. En política, eso es lo que cuenta.

  • 80.000 personas cruzaron hacia Ceuta en dos días el 30 de julio
  • 25 agentes del CNI estaban desplegados en Ceuta
  • Robles afirma que el CNI advirtió; Marlaska y la delegación lo niegan categóricamente
  • Varios ministros expresan indignación privada con Robles por deslealtad

Robles sostiene que el CNI compartió información sobre riesgo de salto masivo en Ceuta, pero Marlaska y la delegación del Gobierno la desmienten categóricamente. Varios ministros expresan indignación privada con Robles, acusándola de deslealtad y de intentar traspasar responsabilidad mientras actúa al margen de la doctrina oficial.

La ministra de Defensa Margarita Robles genera malestar en el Gobierno al afirmar que el CNI advirtió sobre el salto masivo en Ceuta, contradictando a Marlaska y la delegación del Gobierno que niegan haber recibido tales informes.

La ministra de Defensa Margarita Robles encendió una crisis interna en el Gobierno el martes al sostener públicamente que el Centro Nacional de Inteligencia había advertido sobre el riesgo de un salto masivo en Ceuta. El problema no era solo lo que dijo, sino a quién contradijo: Fernando Grande-Marlaska, su colega de Interior, y la delegación del Gobierno en la ciudad. En cuestión de horas, ambos la desmintieton de manera categórica, exponiendo una fractura que varios ministros consultados describieron como un acto de deslealtad deliberada.

Los hechos que desencadenaron el enfrentamiento son claros. El 30 de julio, ochenta mil personas cruzaron hacia Ceuta en el transcurso de dos días, un acontecimiento sin precedentes que sorprendió a las autoridades. Robles, en su comparecencia ante la Comisión de Defensa, reveló que veinticinco agentes del CNI estaban desplegados en la ciudad y afirmó que estos habían compartido información sobre movimiento en la frontera y riesgo de un salto de esa magnitud. Según su versión, esa inteligencia se había comunicado a las Fuerzas de Seguridad del Estado y a la delegación del Gobierno. La implicación era clara: si otros ministerios tenían esa información y no actuaron, la responsabilidad recaía en ellos.

Marlaska respondió desde La Moncloa con una negativa rotunda. No había ningún informe que permitiera prever lo que sucedería el 30 de julio, dijo. Luego planteó una pregunta retórica que funcionaba como acusación: si realmente se hubiera vislumbrado algo de esa magnitud, ¿acaso no se habría elevado a las más altas instancias para tomar medidas extraordinarias, como se hizo en 2021 cuando diez mil personas cruzaron? El mensaje era que Robles estaba mintiendo o, en el mejor de los casos, confundiendo información fragmentaria con advertencias concretas. Cuando se le preguntó si el informe podría haber sido verbal en lugar de escrito, Marlaska fue aún más enfático: no había informe alguno de esas características, ni del CNI ni de ningún otro servicio de inteligencia.

La delegación del Gobierno en Ceuta emitió un comunicado que profundizó la grieta. Negó categóricamente haber recibido informe alguno que advirtiera sobre lo que sucedería el 30 de julio. Reconoció que había recibido datos diarios sobre aumentos en entradas por vía marítima a finales de julio, pero aclaró que ninguno de esos reportes permitía prever un evento de esa escala. El comunicado también subrayó que el CNI opera con sus propios canales de comunicación, ajenos a la delegación, lo que parecía una forma de decir que si Robles afirmaba que el CNI había informado directamente a la delegación, eso no era responsabilidad de la delegación desmentir.

Lo que sucedió después reveló el verdadero alcance del problema. Varios ministros hablaron con El País expresando indignación. Uno dijo que Robles estaba siendo "muy desleal" y que "está mintiendo". Otro fue más directo: ella no se siente parte de un Gobierno colegiado, va a lo suyo, salva su responsabilidad y le importan poco los demás, incluido el presidente. Sabe que miente y todos lo saben. El patrón que emergió no era nuevo. Robles ya había mostrado en ocasiones anteriores que actuaba por libre, que chocaba públicamente con compañeros. Pero esta vez era diferente porque estaba cuestionando decisiones tomadas desde La Moncloa en una crisis humanitaria delicada, acusando a otros ministerios de actuar tarde y mal.

Robles no solo contradijo a Marlaska. También discrepó con la versión oficial que Ángel Víctor Torres, ahora responsable del mando único, estaba presentando desde La Moncloa. Mientras Torres hablaba de una gestión "acertada" y Elma Saiz reivindicaba lo realizado durante el mes, Robles estaba en el Congreso pidiendo perdón y diciendo que el Gobierno había llegado tarde y actuado mal. La contradicción era tan evidente que parecía coordinada para humillar a la administración.

Y sin embargo, a pesar de este malestar evidente, no hubo consecuencias inmediatas. Nadie llamó a Robles al orden. El presidente no tenía previsto pedirle una rectificación. El Gobierno había asumido hace tiempo que ella actúa por libre, que no sigue la doctrina oficial. Cuando habla, dicen fuentes de alto nivel, "no es la versión del Gobierno". Pero hasta este martes, nunca se había visto un choque tan directo y tan público sobre un asunto tan sensible como la responsabilidad por lo sucedido en Ceuta, entre dos ministerios de Estado clave en la protección de fronteras. Robles quedó claramente sola, y aunque nada indicaba que Sánchez estuviera pensando en cambiarla, su aislamiento dentro del Gobierno era ahora innegable.

No había ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a acontecer lo que sucedió
— Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior
Es muy desleal, y sobre todo está mintiendo, nadie vio ningún informe en ese sentido
— Un ministro consultado por El País
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