En la articulación más pequeña y más usada de la mano moderna, el tiempo y la tecnología se han aliado para acelerar un deterioro que antes llegaba con la vejez. La rizartrosis, una artrosis irreversible en la base del pulgar, aparece hoy en hombres y mujeres cada vez más jóvenes, como si los gestos infinitos sobre pantallas cobraran una deuda silenciosa en hueso y cartílago. Los especialistas observan un patrón nuevo e inquietante: lo que fue durante décadas una enfermedad de mujeres mayores se convierte, en la era digital, en una condición que no distingue edad ni género.
Rizartrosis: cómo el uso del móvil acelera la artrosis del pulgar en pacientes más jóvenes
Una enfermedad irreversible que tiende a empeorar continuamente
¿Por qué esta enfermedad está bajando de edad tan rápidamente?
Porque hemos transformado completamente la forma en que usamos el pulgar. Hace treinta años, el pulgar era una herramienta ocasional. Ahora está en movimiento constante, horas cada día, sin descanso, sin variación de postura.
¿Es solo el móvil, o hay otros culpables?
El móvil es el más visible, pero es todo: tabletas, ordenadores, consolas. Lo que importa es que el pulgar está haciendo un trabajo para el que no fue diseñado, de forma tan intensiva y sostenida.
¿Qué hace que esta enfermedad sea tan frustrante para los pacientes?
Es irreversible. Una vez que comienza, no se detiene. Y afecta las cosas más básicas: abrir un frasco, sostener una taza. No es un dolor abstracto. Es un dolor que te impide vivir normalmente.
¿Hay algo que los jóvenes puedan hacer ahora para prevenirla?
El control es la palabra clave. No se trata de abandonar la tecnología, sino de usarla con conciencia: pausas, cambios de postura, no abusar. Los especialistas ven a jóvenes con lesiones que antes solo veían en personas de 60 años.
¿Y si ya está avanzada?
Entonces la cirugía es el camino. Las nuevas prótesis funcionan bien, devuelven movilidad y reducen el dolor significativamente. Pero es mejor no llegar a ese punto.
¿Qué te sorprende más de este cambio?
Que sea tan rápido. En una década hemos visto cambiar completamente el perfil de los pacientes. Eso sugiere que no es solo envejecimiento, es algo que estamos haciendo diferente, y lo estamos haciendo mal.
El Pulso
- El pulgar, convertido en herramienta de trabajo y ocio constante por los dispositivos digitales, acumula una presión repetitiva que la articulación trapecio-metacarpiana no fue diseñada para soportar durante horas al día.
- Desde 2021, los consultorios de cirugía de la mano reciben más hombres jóvenes con rizartrosis, y la edad media de diagnóstico ha descendido de forma sostenida en la última década.
- Junto a la rizartrosis crece otro diagnóstico preocupante: la tenosinovitis de De Quervain, que afecta los tendones de la muñeca y confirma que los hábitos digitales están redibujando el mapa de las lesiones musculoesqueléticas.
- Los tratamientos iniciales —inmovilización, antiinflamatorios y fisioterapia— alivian los síntomas, pero no detienen una enfermedad que tiende a empeorar de forma continua e irreversible.
- Para los casos avanzados, la prótesis Touch Dual Mobility, implantada con más de 200 intervenciones exitosas en el hospital Vithas Madrid Aravaca, ofrece una vía de regreso a la vida cotidiana cuando el dolor ya no puede controlarse de otro modo.
En la articulación más pequeña y más usada de la mano moderna, el tiempo y la tecnología se han aliado para acelerar un deterioro que antes llegaba con la vejez. La rizartrosis, una artrosis irreversible en la base del pulgar, aparece hoy en hombres y mujeres cada vez más jóvenes, como si los gestos infinitos sobre pantallas cobraran una deuda silenciosa en hueso y cartílago. Los especialistas observan un patrón nuevo e inquietante: lo que fue durante décadas una enfermedad de mujeres mayores se convierte, en la era digital, en una condición que no distingue edad ni género.
Abrir un frasco, girar una llave, sostener una taza: gestos invisibles hasta el día en que el pulgar duele demasiado para ejecutarlos. Eso es lo que provoca la rizartrosis, una artrosis que destruye la articulación en la base del pulgar y que, según el traumatólogo Damián Gómez Hernández, especialista en cirugía de la mano, está apareciendo en personas cada vez más jóvenes.
La enfermedad ataca la articulación trapecio-metacarpiana, la pequeña bisagra que permite al pulgar hacer pinza, girar y presionar. Cuando falla, el dolor se instala, la fuerza desaparece y las tareas cotidianas se complican. Su pronóstico es desfavorable: es irreversible y tiende a empeorar de forma continua.
Históricamente fue una enfermedad de mujeres entre 50 y 60 años. Pero algo cambió. A partir de 2021, los consultorios comenzaron a recibir más hombres con el mismo diagnóstico, y la edad media de los pacientes ha bajado. Los sospechosos son evidentes: el móvil, la tableta, la consola. El pulgar pasó de ser una herramienta ocasional a un instrumento de trabajo y ocio constante. El doctor Gómez advierte que este uso intensivo e incontrolado ha disparado las patologías en mano, muñeca y cervical, incluso en estudiantes universitarios y niños. En paralelo crece otro diagnóstico: la tenosinovitis de De Quervain, inflamación de los tendones de la muñeca que confirma un patrón nuevo e inquietante.
El tratamiento comienza de forma conservadora: inmovilización, antiinflamatorios y fisioterapia. Pero cuando la enfermedad avanza, la cirugía se vuelve necesaria. En el hospital Vithas Madrid Aravaca utilizan la prótesis Touch Dual Mobility, un implante de última generación que reemplaza la articulación dañada, elimina el dolor, aporta estabilidad y conserva la movilidad. El doctor Gómez ha implantado más de 200 con resultados excelentes, permitiendo a los pacientes retomar su vida en un tiempo sorprendentemente corto.
La rizartrosis no tiene cura, pero la medicina ha aprendido a convivir con ella. Lo que aún está por ver es si los hábitos digitales cambiarán lo suficiente para frenar su avance en las generaciones más jóvenes.
Abrir un frasco, girar una llave en la cerradura, sostener una taza de café. Gestos tan simples que casi no pensamos en ellos, hasta el día en que el pulgar duele demasiado para hacerlos. Eso es lo que ocurre cuando llega la rizartrosis, una forma de artrosis que ataca la articulación en la base del pulgar y que, según los especialistas, está apareciendo en personas cada vez más jóvenes.
La enfermedad degenera la articulación trapecio-metacarpiana, esa pequeña bisagra que permite al pulgar hacer pinza, girar, presionar. Cuando falla, falla todo. El dolor se instala. La fuerza desaparece. Las tareas cotidianas se vuelven complicadas. El doctor Damián Gómez Hernández, traumatólogo especializado en cirugía de la mano, es claro al respecto: esta patología tiene un pronóstico desfavorable. Es irreversible. Tiende a empeorar de forma continua.
Históricamente, la rizartrosis ha sido cosa de mujeres de entre 50 y 60 años. Pero algo ha cambiado. En 2021, los consultorios comenzaron a recibir más hombres con el mismo diagnóstico. Y la edad media de los pacientes ha bajado. En la última década, los especialistas han visto la enfermedad presentarse en personas más jóvenes de lo que era habitual. Los síntomas son siempre los mismos: dolor e inflamación en la base del pulgar, rigidez, dificultad para realizar movimientos normales, a veces chasquidos o ruidos cuando se mueve la articulación.
Los sospechosos son claros: el teléfono móvil, la tableta, el ordenador, la consola de videojuegos. El pulgar ha cambiado de rol en los últimos veinte años. Antes era una herramienta ocasional. Ahora es un instrumento de trabajo constante, de ocio sin pausa, de comunicación sin descanso. El doctor Gómez señala que este cambio generacional en la forma de usar el pulgar, intenso e incontrolado, ha traído consigo un aumento de patologías en la mano, la muñeca y la cervical. Posturas inadecuadas, movimientos repetitivos, presión sostenida. Los jóvenes universitarios, los estudiantes de bachillerato, incluso niños que juegan con videoconsolas, están desarrollando problemas musculoesqueléticos que antes eran patrimonio de personas mayores.
En los hospitales, junto a la rizartrosis incipiente, está creciendo otro diagnóstico: la tenosinovitis de De Quervain, una inflamación de los tendones de la muñeca que causa dolor al mover el pulgar. Pacientes jóvenes llegan a las consultas de cirugía de la mano con estas lesiones. Es un patrón nuevo, inquietante.
Al principio, el tratamiento es conservador. Inmovilización de la articulación, antiinflamatorios, fisioterapia. El objetivo es aliviar el dolor y preservar la función. Pero cuando los síntomas persisten, cuando la enfermedad sigue avanzando, la cirugía se vuelve necesaria. El doctor Gómez es directo: el dolor no controlado y la progresión hacia la cronicidad exigen otras medidas.
Una de esas medidas es la artroplastia de la articulación trapecio-metacarpiana, una intervención que reemplaza la articulación dañada con una prótesis. En el hospital Vithas Madrid Aravaca utilizan la prótesis Touch Dual Mobility, un implante de última generación diseñado para mantener la movilidad del pulgar y reducir el dolor. Según el especialista, este dispositivo elimina el dolor, aporta estabilidad a la articulación y conserva toda su movilidad, permitiendo que los pacientes regresen a su vida rutinaria en un tiempo sorprendentemente corto. El doctor Gómez ha implantado más de 200 de estas prótesis con resultados excelentes.
La rizartrosis sigue siendo una enfermedad sin cura, pero la medicina ha encontrado formas de vivir con ella. Lo que queda por ver es si los hábitos digitales cambiarán lo suficiente para frenar su avance en las generaciones más jóvenes.
Citas Notables
Esta patología, por lo general, tiene un pronóstico desfavorable, ya que es una enfermedad irreversible que tiende a empeorar continuamente— Doctor Damián Gómez Hernández, traumatólogo especializado en cirugía de la mano
El manejo sin un control adecuado en el caso de los jóvenes universitarios, los de bachillerato, e incluso más jóvenes, por el uso de videoconsolas, puede generar efectos negativos a nivel musculoesquelético— Doctor Damián Gómez Hernández