Reto visual: ¿Logras encontrar las dos libélulas en menos de 30 segundos?

Las libélulas no están escondidas, pero ¿dónde están?
El desafío visual invita a los lectores a localizar dos libélulas en fotografías del canalet de Altet.

Junto a un canal de riego en el Urgell, dos libélulas posadas sobre el agua se convirtieron en el centro de un juego colectivo de percepción. Un lector de La Vanguardia capturó ese instante y lo devolvió al mundo como desafío: encontrar lo que el ojo pasa por alto en lo que cree haber visto. En la era de la sobreinformación, este pequeño reto nos recuerda que mirar y ver son actos distintos.

  • El desafío parece sencillo —dos libélulas, tres fotos, treinta segundos— pero la segunda libélula escapa incluso a quienes buscan con atención.
  • La dificultad no es trampa ni ilusión: los insectos están ahí, visibles, pero el ojo humano tiende a darse por satisfecho al encontrar el primero.
  • El autor, consciente de la frustración, ofrece una imagen ampliada de la libélula más accesible como guía para no abandonar la búsqueda.
  • El reto circula entre los lectores de La Vanguardia como parte de una sección participativa que convierte momentos cotidianos de naturaleza en ejercicios colectivos de observación.
  • Cualquier lector puede proponer el próximo desafío enviando sus imágenes a la redacción, manteniendo vivo un juego que entrena la mirada sin necesidad de premios.

Hay un juego esperándote: encontrar dos libélulas escondidas en tres fotografías tomadas junto al canalet de Altet, en el Urgell. El reto llegó desde la comunidad lectora de La Vanguardia, donde alguien estuvo junto a ese canal con una cámara y decidió transformar un momento de naturaleza en un desafío visual compartido.

Las libélulas no están camufladas de forma imposible —están ahí, a la vista— pero hay un truco: una es notablemente más fácil de localizar que la otra. La primera aparece en la zona más oscura de la imagen, donde el contraste la delata. La segunda es más esquiva, tan difícil de atrapar con la vista que el propio autor no logró fotografiarla en detalle para ofrecer una pista clara.

Para quienes no la encuentran, el autor ofrece ayuda: un primer plano de la libélula más accesible que orienta la búsqueda en el siguiente intento. No hay premio, solo la invitación a observar con más cuidado y a entrenar el ojo.

Este tipo de reto es habitual en la sección de Participación de La Vanguardia. Y si algún lector tiene una imagen que podría convertirse en el próximo desafío, puede enviarla a participacion@lavanguardia.es con el asunto 'Retos de los Lectores', y su mirada podría ser la próxima en ponerse a prueba ante miles de personas.

Hay un juego esperándote en la pantalla, y las reglas son simples: encuentra dos libélulas en tres fotografías tomadas junto al canalet de Altet, en el Urgell. No tienes treinta segundos, aunque ese era el desafío original. Lo que tienes es paciencia, y probablemente, la necesitarás.

El reto llega desde la comunidad de lectores de La Vanguardia. Alguien estuvo junto a ese canal, cámara en mano, y capturó dos libélulas en el agua. Luego decidió compartir esas imágenes con otros lectores, transformando un momento de naturaleza en un juego visual. La mecánica es directa: aquí están las tres fotos, todas idénticas, todas con los mismos insectos escondidos en ellas. Tu trabajo es señalarlos.

Lo primero que el autor quiere que sepas es que las libélulas no están realmente escondidas. No se han camuflado en las sombras de manera imposible. Están ahí, visibles, esperando que las veas. Pero hay un truco: una es mucho más fácil de localizar que la otra. La primera vive en la zona más oscura de la imagen, donde el contraste la hace más evidente. La segunda es más esquiva, más difícil de atrapar con la vista, tanto que el autor no logró fotografiarla en detalle para darte una pista clara.

Si pasaste por las tres imágenes sin éxito, no estás solo. El autor reconoce que muchos verán una libélula fácilmente, pero la segunda puede escapar incluso a los ojos más atentos. Por eso ofrece ayuda: una fotografía ampliada de la libélula más accesible, un primer plano que te muestra exactamente qué estás buscando. Con esa pista visual, el siguiente intento debería ser más productivo.

Este es el tipo de reto que La Vanguardia propone regularmente a través de su sección de Participación. No es un concurso con premios, sino una invitación a ver, a observar con cuidado, a entrenar el ojo. Y si tú tienes una imagen que podría convertirse en el próximo reto, el proceso es accesible: escribe a participacion@lavanguardia.es, adjunta tu fotografía, tu video, tus datos como autor, y asegúrate de escribir en el asunto "Retos de los Lectores". Entonces tu desafío podría estar en la pantalla de miles de personas, esperando a que alguien encuentre lo que tú viste.

Son unas fotos repetitivas, es decir, cuando las encontréis en una es 100% seguro que las vais a localizar en las otras dos
— El autor del reto
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué alguien se toma la molestia de crear un reto visual con libélulas? ¿Cuál es el punto?

Model

Es una forma de conectar. El autor vio algo hermoso junto al agua, lo capturó, y luego pensó: "¿Qué pasa si invito a otros a verlo como yo lo vi?" Es participación real, no pasiva.

Inventor

Pero si las libélulas no están escondidas, ¿dónde está la dificultad?

Model

Está en la atención. Vivimos mirando sin ver. El reto te obliga a ralentizar, a examinar cada rincón de la imagen. Una libélula está en la oscuridad, la otra es casi invisible. Es sobre entrenar tu percepción.

Inventor

¿Y si nunca las encuentro?

Model

El autor lo sabe. Por eso da pistas. Primero te deja intentar solo. Luego te muestra un detalle ampliado. Es un proceso, no una trampa.

Inventor

¿Qué pasa después de resolver el reto?

Model

Nada espectacular. Pero habrás visto algo que casi pasaste por alto. Y si tienes tu propia imagen, tu propio misterio visual, puedes compartirlo. El reto se convierte en una conversación entre lectores.

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