Rendimientos de bonos en máximos podrían frenar nuevas subidas de tasas de bancos centrales

Cuanto más restrictivas se vuelven las condiciones, menos endurecimiento necesitan los bancos centrales
Ken Orchard de T. Rowe Price explica cómo el mercado de bonos está haciendo parte del trabajo de la política monetaria.
Mark

¿Entonces los mercados de bonos están haciendo el trabajo de los bancos centrales por ellos?

Mimi

Parcialmente. Cuando los rendimientos suben, el crédito se encarece automáticamente. Eso restringe la economía sin que la Fed o el BCE tengan que subir las tasas. Es como si el mercado estuviera aplicando política monetaria restrictiva por su cuenta.

Luke

Pero ¿cuánto de eso es realmente restrictivo? Los rendimientos subieron, sí, pero ¿cuánto de eso fue por ventas de bonos y cuánto fue por cambios en las expectativas de inflación o crecimiento? El artículo no lo separa.

Mark

¿Qué significa que las expectativas de subidas de tasas cayeron 200 puntos básicos?

Mimi

Significa que hace un mes, los operadores esperaban que los bancos centrales subieran las tasas mucho más de lo que esperan ahora. Eso es un cambio dramático en solo cuatro semanas.

Luke

Aunque es importante notar que eso es un cambio en las expectativas del mercado, no en lo que los bancos centrales realmente van a hacer. La Fed podría ignorar eso completamente si cree que la inflación lo justifica.

Mark

¿Hay riesgo de que esto se salga de control?

Mimi

Sí. Si los inversores pierden confianza en que los bancos centrales controlarán la inflación, podrían exigir rendimientos aún más altos. Eso crearía un círculo vicioso.

Luke

Pero el artículo no nos dice cuál es el punto de quiebre. ¿A qué nivel de rendimientos los bancos centrales dirían "esto es demasiado"? Eso sigue siendo desconocido.

Mark

¿Qué pasa con el petróleo?

Mimi

El petróleo sigue alto, por encima de 100 dólares el barril, lo que mantiene viva la presión inflacionista. Eso es lo que algunos analistas dicen que los mercados están subestimando.

Luke

Aunque el artículo menciona los ataques de Irán y los comentarios de Trump, pero no hay claridad sobre cuál es el escenario base. ¿El petróleo va a seguir así? ¿Va a bajar? Eso es crucial para saber si los bancos centrales realmente pueden frenar las subidas.

  • Los rendimientos de bonos públicos mundiales han superado el 4% por primera vez desde el año 2000, señal de que el mercado está imponiendo su propia disciplina financiera.
  • Las expectativas de nuevas subidas de tasas en ocho economías principales se han desplomado casi 200 puntos básicos desde septiembre, reflejando una rápida revaluación del ciclo monetario.
  • El encarecimiento de hipotecas, crédito corporativo y deuda de alto riesgo está generando la restricción económica que los bancos centrales buscaban, pero sin que ellos aprieten el gatillo.
  • La trampa es delicada: si los bancos centrales parecen ceder demasiado pronto, los inversores podrían exigir primas aún mayores para sostener deuda a largo plazo, agravando el problema.
  • Las próximas semanas —reuniones del FMI en Bangkok y el dato de inflación de septiembre en EE.UU.— serán decisivas para saber si el mercado ya hizo suficiente trabajo o si los bancos centrales deben seguir actuando.

En un giro poco habitual, los mercados de bonos están asumiendo parte de la labor que históricamente recae sobre los bancos centrales: endurecer las condiciones financieras para frenar la inflación. Los rendimientos han escalado a niveles no vistos en décadas, encareciendo el crédito y enfriando el apetito inversor sin que ninguna autoridad monetaria haya tenido que intervenir directamente. Este fenómeno obliga a los bancos centrales a reconsiderar cuánto más deben apretar, en un momento en que el riesgo de sofocar el crecimiento es tan real como el de dejar escapar la inflación.

Los mercados de bonos están haciendo algo inusual: endurecer las condiciones financieras por cuenta propia, sin esperar a que los bancos centrales actúen. Los rendimientos han trepado a máximos de varias décadas, encareciendo el crédito y enfriando la inversión de forma orgánica. Esto plantea una pregunta incómoda para las autoridades monetarias de todo el mundo: si el mercado ya está haciendo el trabajo, ¿cuántas subidas de tasas adicionales son realmente necesarias?

Los datos respaldan el cambio de percepción. Desde mediados de septiembre, las expectativas de alzas en ocho economías principales han caído casi 200 puntos básicos. Australia lidera el retroceso, seguida por la zona del euro, donde las preocupaciones sobre el gasto fiscal francés han intensificado la presión vendedora sobre los bonos. El rendimiento promedio de la deuda pública mundial ha superado el 4%, nivel no visto desde el año 2000.

El mecanismo es claro: cuando los rendimientos suben, las hipotecas se encarecen, el crédito de alto riesgo se vuelve más costoso y las empresas postergan inversiones. Ken Orchard, de T. Rowe Price, lo sintetiza bien: cuanto más se endurecen las condiciones por sí solas, menos necesitan —o pueden— actuar los bancos centrales. Pero la trampa existe: si los mercados perciben que las autoridades monetarias priorizan el crecimiento sobre la inflación, podrían exigir primas más altas para mantener deuda a largo plazo, complicando aún más el panorama.

Las voces son diversas. Desde JPMorgan advierten que los mercados podrían estar sobrevalorando el riesgo de nuevas subidas, dado el deterioro del crecimiento por la guerra. Desde Deutsche Bank, se apuesta a que la situación energética mejorará y la inflación cederá. Desde Barclays, se argumenta que parte del endurecimiento ya ocurrió al margen de la Fed. Otros, en cambio, insisten en que los mercados subestiman las presiones inflacionarias mientras el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares.

Mientras tanto, los bancos centrales siguen enviando señales de firmeza. La Reserva Federal subió su tasa de referencia por primera vez desde julio de 2023, y el Banco de la Reserva de India endureció su postura por primera vez en casi cuatro años. Lo que ocurra en las próximas semanas —las reuniones del FMI en Bangkok y la publicación del IPC estadounidense de septiembre— podría revelar si las autoridades consideran que el mercado ya hizo suficiente, o si el ciclo de alzas tiene aún más recorrido.

Los mercados de bonos están haciendo parte del trabajo que los bancos centrales esperaban hacer solos. En las últimas semanas, los rendimientos han subido a niveles no vistos en años, endureciendo las condiciones financieras sin que los responsables de política monetaria hayan tenido que actuar. Esto plantea una pregunta incómoda para los bancos centrales de todo el mundo: si el mercado ya está restringiendo el crédito y encareciendo el dinero, ¿cuántas subidas de tasas más necesitan realmente?

Los números cuentan la historia. Desde mediados de septiembre, las expectativas de subidas de tasas en ocho economías principales han caído casi 200 puntos básicos. En septiembre, los operadores descontaban 717 puntos básicos de alzas futuras; ahora ese número ha bajado a 539. Australia ha visto el mayor retroceso en estas expectativas, seguida por la zona del euro, donde las preocupaciones sobre el gasto fiscal francés han intensificado la venta de bonos. El rendimiento promedio de los bonos públicos mundiales ha superado el 4%, el nivel más alto desde el año 2000.

Lo que está sucediendo es mecánico pero potente. Cuando los rendimientos suben, el costo de pedir dinero prestado sube con ellos. Las hipotecas se encarecen. El crédito de alto riesgo se vuelve más caro. Las empresas piensan dos veces antes de invertir. Todo esto genera la restricción económica que los bancos centrales buscan lograr mediante tasas de interés más altas. Ken Orchard, director de renta fija internacional de T. Rowe Price, que gestiona 1,9 billones de dólares, lo expresó así: cuanto más restrictivas se vuelven las condiciones financieras por sí solas, menos endurecimiento de política monetaria podrían necesitar —o ser capaces de aplicar— los bancos centrales.

Pero hay una trampa. Si los bancos centrales parecen demasiado enfocados en impulsar el crecimiento y no lo suficientemente comprometidos con la lucha contra la inflación, los inversores podrían exigir una prima aún mayor para mantener deuda a largo plazo. Yuxuan Tang, responsable para Asia de estrategia de tasas de interés en JPMorgan Private Bank, señala que los mercados podrían estar sobrevalorando actualmente el riesgo de nuevas subidas, dados los crecientes riesgos a la baja para el crecimiento derivados de las repercusiones de la guerra. Algunos estrategas ven oportunidades. Christian Nolting, director global de inversiones para banca privada de Deutsche Bank, cree que la situación energética mejorará y la inflación se moderará, lo que sugiere que no estamos en un ciclo completo de subidas de tasas.

Los estrategas de Barclays argumentan que parte del endurecimiento ya se ha producido al margen de las expectativas de nuevas subidas por parte de la Reserva Federal. Si otros factores se mantienen constantes, eso debería reducir la urgencia de que la Fed suba las tasas, aunque el marco de gestión de riesgos mantenga intacto el sesgo hacia un mayor endurecimiento. No todos están convencidos. Hay quienes sostienen que los mercados siguen subestimando el riesgo de subidas, ya que la guerra prolonga las presiones inflacionistas a través de los elevados precios del petróleo, que se mantiene por encima de los 100 dólares el barril.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años han subido más de 70 puntos básicos desde el inicio del segundo semestre. En Japón, han aumentado 31 puntos básicos. En Alemania y Francia, 61 y 121 puntos básicos, respectivamente. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha tratado de tranquilizar a los inversores escépticos, afirmando que un crecimiento más sólido y la moderación del gasto mejorarán rápidamente la trayectoria del endeudamiento estadounidense. En Japón, la primera ministra Sanae Takaichi ha declarado que su gobierno está dispuesto a revisar los planes de gasto e ingresos si los rendimientos evolucionan de forma inesperada.

Por ahora, los bancos centrales están dando señales de que están dispuestos a actuar. La Reserva Federal votó por unanimidad el mes pasado a favor de subir su tasa de referencia por primera vez desde julio de 2023, aunque algunos han abogado por la flexibilidad. El Banco de la Reserva de India ha adoptado una postura más restrictiva, subiendo las tasas por primera vez en casi cuatro años. Lo que suceda en las próximas semanas —las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional en Bangkok, la publicación del índice de precios al consumo de Estados Unidos de septiembre— podría aclarar si los bancos centrales creen que el mercado ya ha hecho suficiente trabajo, o si necesitan seguir adelante.

Cuanto más endurecimiento descontan los mercados, más restrictivas se vuelven las condiciones financieras. Y cuanto más restrictivas se vuelven las condiciones financieras, menos endurecimiento de la política monetaria pueden, en última instancia, necesitar los bancos centrales.
— Ken Orchard, director de renta fija internacional de T. Rowe Price
Los mercados ya han aliviado en parte la presión sobre la Reserva Federal. Parte del endurecimiento se ha producido al margen de las expectativas de nuevas subidas por parte de la Fed.
— Estrategas de Barclays
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