El partido de Putin supera su objetivo del 55% con voto electrónico opaco que solo autoridades pueden auditar, mientras bombardeos golpean Moscú. Oposición fragmentada y represión contra disidentes limitan protestas; incluso comunistas leales denuncian manipulación del sistema de votación digital.
Putin consolida el poder con elecciones marcadas por irregularidades y exclusión de la oposición pacifista
Todo se puede cambiar en un segundo y nadie puede probar nada
¿Cómo es posible que un sistema de votación electrónico sea tan opaco si hay observadores presentes?
Los observadores no tienen acceso al código. Solo reciben los resultados finales. Es como si te pidieran que confíes en una caja negra.
Pero espera, ¿los observadores de Yábloko denunciaron esto en tiempo real o solo después?
Alina, la observadora, denunció el incumplimiento de la ley durante los tres días de votación. Fueron obligados a abandonar el centro mientras la comisión se retiraba.
¿Y el Partido Comunista, que es leal a Putin, también denunció fraude?
Sí, incluso ellos tacharon el sistema de fraude. Eso te dice algo sobre cuán evidente era la manipulación.
Pero ¿hay pruebas concretas de que los votos fueron alterados, o solo indicios de que el sistema lo permite?
Hay vídeos de urnas siendo llenadas cuando los observadores se marchaban, papeletas ya marcadas encontradas en paquetes, cambios de precintos por la noche.
¿Y la oposición en el exilio logró algo con su llamada a votar al mediodía?
Casi nada. Apenas unos pocos votantes se presentaron. La represión y la fragmentación habían hecho su trabajo.
¿Cuántos presos políticos hay confirmados?
OVD-Info documenta al menos 2.188. Pero ese número probablemente es más bajo que la realidad.
¿Qué significa esto para lo que viene?
Putin tiene supermayoría sin oposición pacifista. Puede hacer lo que quiera en Ucrania sin presión interna.
Le Pouls
- Rusia Unida alcanza 57% de votos, superando objetivo del 55% para supermayoría
- Al menos 2.188 presos políticos en cárceles rusas según OVD-Info
- Sistema de voto electrónico solo auditable por autoridades, sin código público
- Yábloko prácticamente excluido; candidatos pacifistas vetados del Parlamento
El partido de Putin supera su objetivo del 55% con voto electrónico opaco que solo autoridades pueden auditar, mientras bombardeos golpean Moscú. Oposición fragmentada y represión contra disidentes limitan protestas; incluso comunistas leales denuncian manipulación del sistema de votación digital.
Rusia Unida obtiene el 57% en elecciones legislativas marcadas por denuncias de fraude electoral, exclusión de candidatos pacifistas y al menos 2.188 presos políticos, consolidando el control del Kremlin sobre la Duma.
Vladímir Putin obtuvo exactamente lo que buscaba en las elecciones legislativas rusas: una demostración de poder sin competencia real. Su partido, Rusia Unida, alcanzó el 57% de los votos según el recuento inicial del Comité Electoral Central, superando el objetivo del 55% que el Kremlin se había fijado para asegurar una supermayoría en la Duma Estatal. El resultado llegó mientras bombardeos golpeaban Moscú con una intensidad que las autoridades locales describieron como la mayor desde que comenzó la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Pero detrás de esos números estaba la arquitectura de una elección diseñada para excluir cualquier voz que pidiera paz.
El Kremlin había vetado a todos los candidatos que abogaran por una tregua. Yábloko, el único partido que se atrevió a desafiar abiertamente esta línea, fue prácticamente eliminado de la contienda. Su presidente, Nikolái Rybakov, escribió "Yábloko, por la paz" y "por un acuerdo de alto el fuego" en su papeleta electoral en verde y rojo, un gesto que en Rusia puede abrir un caso penal. Los pocos miembros de Yábloko que lograron presentarse en circunscripciones únicas enfrentaban un obstáculo casi insuperable: el sistema de voto electrónico que solo las autoridades podían auditar. Incluso el Partido Comunista, leal al Kremlin, denunció este sistema como fraude.
La mecánica del fraude era sofisticada. En los colegios electorales de Moscú había máquinas de votación electrónica —innecesarias, ya que el voto podía hacerse desde casa— junto a cestas de plástico que fingían ser urnas reales. El código del sistema DEG, utilizado en el resto del país, no era público. Los comités electorales solo recibían los resultados finales sin poder verificar nada. Una observadora de Yábloko llamada Alina explicaba el problema con claridad: "Todo se puede cambiar en un segundo y nadie puede probar nada". Las autoridades promovían el voto electrónico con premios y concursos, incentivando que más personas lo usaran. Cuantos más votos digitales, más imposible era detectar manipulación.
Las irregularidades documentadas fueron sistemáticas. En el colegio 1546 de Moscú no entregaron papeletas de papel por un "error" informático. Un edificio entero en la calle Kólskaya no pudo votar porque no estaba incluido en el censo. En San Petersburgo cambiaron los precintos de las urnas por la noche. En la república de Komi encontraron paquetes con decenas de papeletas ya marcadas a favor de Putin. Un diputado comunista difundió un vídeo mostrando a una miembro del colegio 343 en la región de Cheremia llenando una urna de votos cuando los observadores se habían marchado. La ley federal N.º 67 garantizaba supervisión, pero Alina denunció su incumplimiento sistemático: los observadores fueron obligados a abandonar el centro mientras los miembros de la comisión se retiraban a una oficina cerrada.
El Kremlin excluyó a los observadores independientes de la OSCE pero invitó a un grupo de occidentales previamente seleccionados. Lois Pérez Leira, miembro hispano-argentino de Sovintern, una organización promovida por Rusia Justa —partido cuyo jefe era íntimo amigo del líder de Wagner—, declaró que estas eran "unas de las elecciones más transparentes, participativas y plurales" que había visto. Cuando se le preguntó sobre las denuncias de fraude del voto electrónico y las exclusiones de candidatos, respondió que había "aspectos que no controlamos ni conocemos". Pérez Leira estaba en Rusia poco tiempo y no había tenido oportunidad de entrevistar a los distintos partidos políticos. Simultáneamente, estaba en proceso de fundar un partido español prorruso llamado Izquierda Confederal.
La represión política formaba el telón de fondo. Según la organización defensora de derechos humanos OVD-Info, había al menos 2.188 presos políticos en las cárceles rusas. Cualquier mensaje antibélico podía ser interpretado como una acción para desacreditar al ejército ruso, según Dmitri Anisimov, portavoz de OVD-Info. Yábloko repartía en su sede un folleto titulado "Normas básicas de seguridad" para sus voluntarios. El partido utilizaba el lema "Por la paz y la libertad" desde 2022, pero no había procesado a un solo voluntario por ello. La represión era lo suficientemente clara para que nadie necesitara amenazas explícitas.
La oposición estaba fragmentada. Algunos disidentes en el exilio, como Maxim Katz y el equipo del fallecido Alexéi Navalni, elaboraron una lista de candidatos alternativos para erosionar la victoria de Rusia Unida. Yábloko argumentó que votar a formaciones leales al Kremlin era votar a favor de la guerra. Dos mujeres que salían del colegio 373 de Moscú habían marcado al Partido Comunista. "Hemos elegido el mal menor", dijeron. "Al menos este partido expresa su desacuerdo y es el más ruidoso". La oposición en el exilio llamó a votar al mediodía del domingo para ilustrar con largas colas las críticas al régimen, como había sucedido en las presidenciales de 2024, justo después del envenenamiento de Navalni en la cárcel. Pero habían pasado dos años. En el colegio 373 y en muchos otros de Moscú, apenas unos pocos votantes se presentaron a esa hora. Anna, desde otro colegio, contaba con ironía: "He secundado la protesta y estaba jodidamente sola. ¡Las acciones de la oposición rusa son efectivas!". La disidencia logró mostrar algunos centros donde las colas fueron relativamente largas, pero el momento de movilización masiva había pasado.
Irina, de 22 años, votaba por primera vez en una vida que solo había conocido el putinismo. "Todos sabemos que estas elecciones son un referéndum y hay que demostrar que estamos en contra de las políticas del gobierno actual", dijo antes de ir a votar. Nunca había participado en una protesta. Su formación política descartaba convocarlas por ser un momento "peligroso para la gente". Con la supermayoría asegurada y sin candidatos que abogaran por la paz en el Parlamento, Putin entraba en un nuevo capítulo de la guerra de Ucrania con las manos completamente libres.
Citations marquantes
Todo se puede cambiar en un segundo y nadie puede probar nada— Alina, observadora de Yábloko
Hemos elegido el mal menor. Al menos este partido expresa su desacuerdo y es el más ruidoso— Votantes que marcaron al Partido Comunista en el colegio 373 de Moscú
Un mensaje antibélico puede ser interpretado como una acción para desacreditar al ejército ruso— Dmitri Anisimov, portavoz de OVD-Info