Pruebas Aprender 2025: mejora generalizada con brechas persistentes entre provincias y sectores

Todas las provincias mejoraron, pero la geografía educativa sigue siendo un mosaico desigual
Mientras algunas regiones lideran, otras como Misiones y Santiago del Estero permanecen rezagadas en desempeños de Lengua.

Casi 632.000 estudiantes argentinos de sexto grado rindieron en noviembre de 2025 la evaluación nacional Aprender, y los resultados publicados en julio de 2026 revelan una mejora genuina pero desigual: el país avanza en comprensión lectora y matemática, pero la geografía, el origen socioeconómico y el tipo de escuela siguen trazando destinos distintos para los niños. Es el retrato de un sistema que se recupera de la pandemia sin haber resuelto las fracturas que la precedían.

  • El 77% de los alumnos alcanzó niveles satisfactorios en Lengua —el máximo desde 2013—, pero en Matemática solo lo logró el 55%, dejando a casi la mitad del país sin dominar una herramienta esencial.
  • La brecha entre escuelas privadas y estatales es de hasta 24 puntos porcentuales en Matemática, una distancia que interpela directamente la promesa de igualdad del sistema público.
  • Todas las provincias mejoraron respecto a 2023, y las más rezagadas crecieron más rápido, lo que abre una ventana de esperanza para reducir las históricas desigualdades territoriales.
  • El nivel socioeconómico familiar sigue siendo el predictor más poderoso del aprendizaje, y cuando se lo controla estadísticamente, la diferencia entre escuelas públicas y privadas se reduce de forma significativa.
  • La asistencia al jardín de infantes, la regularidad en la trayectoria escolar y el acompañamiento familiar aparecen como los factores más asociados a mejores resultados, señalando dónde deberían concentrarse las políticas.

En noviembre de 2025, casi 632.000 estudiantes de sexto grado respondieron las pruebas Aprender en todo el país, con una participación récord del 84% de la matrícula y el 95% de las escuelas previstas. Los resultados, conocidos en julio de 2026, mostraron una Argentina educativa que había mejorado respecto a 2023, pero de manera profundamente desigual.

En Lengua, el 76,9% alcanzó desempeños satisfactorio o avanzado, la cifra más alta desde 2013. En Matemática, el 55% llegó a esos niveles. El Ministerio de Capital Humano fue cuidadoso al señalar que estos avances no podían atribuirse a una sola política, especialmente considerando que estos niños habían comenzado primer grado en plena pandemia.

El mapa educativo seguía siendo un mosaico. Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Chubut y Tierra del Fuego lideraban en Lengua; en Matemática se sumaba Formosa al podio. Misiones, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca y Chaco permanecían en los niveles más bajos. Sin embargo, las provincias más rezagadas fueron las que más crecieron, reduciendo parcialmente brechas históricas. Dentro de cada provincia, además, los promedios ocultaban disparidades entre departamentos.

La diferencia entre escuelas privadas y estatales era marcada: 90% versus 72% en Lengua, y 73% versus 49% en Matemática. Pero el informe aclaraba que al comparar estudiantes del mismo nivel socioeconómico, esa brecha se reducía considerablemente, lo que sugería que el origen social de los alumnos explica una parte importante de la distancia, no solo la calidad de la enseñanza.

Entre los factores asociados a mejores resultados destacaban la asistencia al jardín de infantes —especialmente completar las salas de 3, 4 y 5 años—, la trayectoria escolar sin interrupciones y el acompañamiento familiar. Cerca del 60% de los estudiantes reportó que sus familias les preguntaban frecuentemente sobre las actividades en clase. El acceso a internet era casi universal (97%), aunque los materiales escritos seguían siendo relevantes para la comprensión lectora y no se distribuían de forma homogénea.

Matemática quedó confirmada como el principal desafío del sistema. Mientras el ministerio celebraba los avances, la fotografía completa revelaba que mejorar los promedios nacionales no alcanza si las condiciones de partida siguen determinando, con tanta fuerza, hasta dónde puede llegar cada niño.

En noviembre de 2025, casi 632.000 estudiantes de sexto grado en toda la Argentina se sentaron a responder las pruebas Aprender, la evaluación nacional que mide qué saben los chicos en Lengua y Matemática. Fue el mayor operativo de este tipo desde que comenzó en 2016: participaron casi 20.000 escuelas, el 95% de las previstas, y respondieron el 84% de los alumnos contemplados. Los números que salieron a la luz en julio de 2026 mostraban una Argentina educativa que había mejorado, pero de manera desigual, con ganadores claros y regiones que seguían quedando atrás.

La mejora fue real. En Lengua, casi el 77% de los estudiantes alcanzó desempeños satisfactorio o avanzado, la cifra más alta registrada desde 2013. En Matemática, el 55% llegó a esos mismos niveles. Comparado con 2023, ambas áreas mostraban avance. Pero hay que entender quiénes eran estos chicos: habían empezado primer grado en 2020, en plena pandemia, atravesaron años de clases interrumpidas y completaron la primaria mientras el sistema intentaba recuperarse. El Ministerio de Capital Humano fue cuidadoso al señalar que esos resultados no podían atribuirse a una única política ni a un solo factor.

La geografía educativa argentina seguía siendo un mosaico. En Lengua, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Chubut y Tierra del Fuego encabezaban. En Matemática, la Ciudad, Formosa y Córdoba lideraban. Pero lo interesante fue que todas las provincias mejoraron respecto de 2023, y las que partían más rezagadas fueron las que más crecieron, lo que permitió reducir algunas de las brechas históricas. Misiones, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca y Chaco seguían en los desempeños más bajos en Lengua. Sin embargo, los promedios provinciales ocultaban realidades más complejas: dentro de una misma provincia había departamentos con resultados muy diferentes, incluso en aquellas que aparecían entre las mejores del país.

La brecha entre escuelas privadas y estatales era profunda. En Lengua, el 90% de los alumnos de establecimientos privados alcanzó niveles satisfactorio o avanzado, contra el 72% en escuelas estatales. En Matemática, la diferencia era aún más marcada: 73% en privadas versus 49% en estatales. Pero el informe hacía una aclaración importante: cuando se comparaban estudiantes del mismo nivel socioeconómico, esa brecha se reducía significativamente. Lo que esto decía era que una parte importante de la diferencia respondía a quiénes asistían a cada tipo de escuela, no solo a la calidad de la enseñanza.

El nivel socioeconómico emergía como el factor más asociado con los aprendizajes. A medida que mejoraban las condiciones económicas de las familias, subían los desempeños en ambas áreas. Pero la buena noticia era que la mejora de 2023 a 2025 había alcanzado a todos los grupos sociales, aunque con distinta intensidad, lo que permitió reducir parcialmente las brechas. Los estudiantes que vivían en zonas urbanas obtenían mejores resultados que los de escuelas rurales, aunque el informe advertía que esas comparaciones debían interpretarse considerando las características demográficas y territoriales de cada contexto.

Había otros factores que aparecían asociados con mejores desempeños. Los chicos que habían asistido al jardín de infantes obtenían mejores resultados que quienes no lo hicieron, y esa diferencia se ampliaba entre quienes completaban las salas de 3, 4 y 5 años. Los alumnos que llegaban a sexto grado sin haber repetido rendían mejor que aquellos con sobreedad o trayectorias interrumpidas. Las escuelas con menor ausentismo mostraban mejores resultados. Y el acompañamiento de las familias importaba: cerca del 60% de los estudiantes dijo que sus familias les preguntaban frecuentemente sobre las actividades en clase, y casi uno de cada cinco aseguró que esas conversaciones ocurrían muchas veces. Esa participación era más frecuente en escuelas privadas y entre familias de nivel socioeconómico más alto.

En cuanto al acceso a recursos, el informe encontró que los libros y materiales escritos seguían siendo relevantes para la comprensión lectora, aunque esas oportunidades no se distribuían de manera homogénea. Internet estaba ampliamente disponible (97% de acceso) y los celulares también (94%), en un contexto donde la lectura convivía con tecnologías digitales, contenidos audiovisuales y redes sociales.

Al cierre del informe, el Ministerio de Capital Humano destacaba que Aprender 2025 mostraba una mejora importante, especialmente en Lengua, y que esa mejora se había verificado en todas las jurisdicciones, siendo más intensa en las que partían de situaciones más rezagadas. Matemática seguía siendo el principal desafío del sistema educativo. Mientras tanto, desde Mendoza, el ministro de Educación Tadeo García Zalazar celebraba lo que llamaba el mejor resultado en 13 años, aunque su comparación con otras provincias se basaba en datos de apenas 12 jurisdicciones, no del país completo.

Es el mejor resultado de los últimos 13 años. Un plan de alfabetización pionero y ahora sumamos Matemática
— Tadeo García Zalazar, ministro de Educación de Mendoza
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué importa que casi el 77% de los estudiantes haya alcanzado buenos desempeños en Lengua si la cifra en Matemática es apenas del 55%?

Model

Porque Lengua es el piso. Si los chicos no leen bien, no pueden aprender nada más. Pero Matemática requiere un tipo de pensamiento diferente, más abstracto, y ahí el sistema sigue teniendo dificultades. Es como si hubiéramos resuelto un problema pero descubrimos que hay otro más profundo.

Inventor

Mencionas que todas las provincias mejoraron, pero algunos lugares siguen muy atrás. ¿Eso es realmente una buena noticia?

Model

Lo es y no lo es. La buena noticia es que nadie se quedó atrás en términos de retroceso. Pero que Misiones y Santiago del Estero sigan siendo los más rezagados en Lengua significa que hay provincias enteras donde los chicos están aprendiendo menos. Eso no se resuelve con un ciclo de mejora.

Inventor

La brecha entre privadas y estatales es enorme. ¿Qué está pasando realmente ahí?

Model

El informe es honesto: cuando controlas por nivel socioeconómico, la brecha se reduce. Eso significa que no es que las escuelas privadas enseñen mejor, sino que asisten chicos de familias con más recursos. Pero eso no hace que el problema desaparezca. Sigue habiendo dos educaciones.

Inventor

¿Qué rol juega la pandemia en estos números?

Model

Es la sombra sobre todo. Estos chicos empezaron primer grado en 2020. Perdieron años de presencialidad, de interacción, de rutina escolar. El ministerio dice que no puede atribuirse a una única política, pero la pandemia está ahí, en el trasfondo de cada número.

Inventor

El acompañamiento familiar aparece como factor clave. ¿Eso no profundiza la desigualdad?

Model

Exactamente. Los chicos cuyas familias les preguntan sobre la escuela rinden mejor. Pero eso es más frecuente en familias de nivel socioeconómico alto. Entonces estás midiendo algo que ya sabías: que la desigualdad económica se traduce en desigualdad educativa.

Inventor

¿Qué debería preocupar más: que Matemática sea un desafío o que las brechas persistan?

Model

Las dos cosas, pero por razones diferentes. Matemática es un desafío técnico: hay que mejorar la enseñanza. Las brechas son un desafío político: requieren decisiones sobre recursos, sobre dónde invertir, sobre qué tipo de educación queremos.

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