Profesor recuerda a Inti Sotelo como alumno aplicado: "Se perdió un excelente guía de turismo"

Inti Sotelo Camargo, estudiante de 24 años, fue asesinado por la Policía Nacional del Perú durante protestas contra el gobierno de Manuel Merino.
El turismo se perdió un excelente guía oficial
Las palabras de su profesor al reflexionar sobre el futuro que Inti Sotelo nunca tendría.
Mark

¿Por qué un profesor decide publicar esto meses después, en lugar de simplemente guardar el recuerdo en privado?

Mimi

Porque el silencio se siente como complicidad. Cuando alguien muere así, hay una necesidad de que el mundo sepa quién era realmente, no solo cómo murió.

Mark

¿Qué te dice el detalle del chat de WhatsApp sobre la relación entre ellos?

Mimi

Que no era una relación jerárquica distante. Inti se sentía cómodo siendo vulnerable con su profesor, agradecerle por presionarlo. Eso solo ocurre cuando hay respeto mutuo genuino.

Mark

El profesor dice que "el turismo se perdió un excelente guía". ¿Es eso una forma de decir que Inti era especial, o es algo más?

Mimi

Es ambas cosas. Sí, Inti era especial. Pero también es una forma de nombrar lo que la violencia arrebató: no solo a una persona, sino a un profesional que habría sido bueno en lo suyo, que habría contribuido algo.

Mark

¿Crees que Dávila sabía que Inti moriría así?

Mimi

No. Pero después de que murió, tuvo que procesar que el futuro que vio para su alumno simplemente desapareció. Eso es lo que hace que el mensaje sea tan doloroso.

Mark

¿Por qué importa que fuera estudiante de Turismo y no de otra carrera?

Mimi

Porque el turismo es sobre conexión, sobre mostrar belleza, sobre compartir. Inti estaba estudiando una profesión que es fundamentalmente generosa. Eso hace la pérdida más específica, más real.

  • Un estudiante de 24 años con futuro trazado fue asesinado por agentes del Estado en medio de protestas ciudadanas, convirtiendo su nombre en símbolo de una crisis política que sacudió al Perú.
  • El vacío que dejó Inti Sotelo no solo lo sienten su familia y compañeros: sus profesores enfrentan el peso de haber conocido de cerca a quien ya no está, y de saber exactamente lo que se perdió.
  • El profesor Dávila publicó en redes sociales un retrato íntimo de su alumno —incluyendo capturas de conversaciones de WhatsApp— como acto de resistencia contra el olvido y la reducción de Inti a una estadística.
  • Lo que emerge del testimonio docente es una pérdida doble: la de un joven con vida propia, y la de todos los viajeros que nunca escucharán las historias que él habría contado sobre el patrimonio de su país.
  • El llamado del profesor es claro y urgente: que la muerte de Inti signifique algo, que no se disuelva en el ruido político, que la sociedad peruana sostenga su memoria con la misma firmeza con que él sostenía sus exposiciones en clase.

En el silencio que deja una muerte violenta, a veces es la voz de un maestro la que restituye la humanidad completa del ausente. Inti Sotelo Camargo, joven de 24 años asesinado por la Policía Nacional del Perú durante las protestas contra el gobierno de Manuel Merino en 2020, era mucho más que una víctima: era un estudiante de Turismo con vocación clara, hambre de conocimiento y el carácter preciso para convertirse en guía oficial. Su profesor Juan Manuel Dávila Herrera lo recuerda no con frases de circunstancia, sino con la certeza de quien reconoció un talento genuino y ahora carga con la conciencia de lo que el país perdió.

La muerte de Inti Sotelo Camargo dejó un vacío que sus profesores todavía no saben cómo llenar. El joven de 24 años, estudiante de Turismo, fue asesinado por la Policía Nacional durante las protestas contra el gobierno de Manuel Merino en 2020. Lo que quedó después fue el silencio de las aulas y los recuerdos de quienes lo conocieron de cerca.

Juan Manuel Dávila Herrera, docente de Patrimonio Histórico, compartió meses después un mensaje en Facebook que no era un epitafio genérico sino un retrato preciso. Describió a Inti como uno de sus alumnos más dedicados: llegaba a clase con seguridad en sí mismo, con una claridad de propósito poco común, y cuando exponía exigía que se le dejara terminar porque sabía que había trabajado duro y merecía que su esfuerzo fuera visto completo. El profesor respetaba esa exigencia porque tenía razón.

Entre los detalles que humanizaban el mensaje había una captura de un chat de WhatsApp: Inti le agradecía a Dávila por haberle exigido tanto, porque esa presión había despertado en él su 'lado Sherlock Holmes', esa capacidad de investigar y no conformarse con respuestas superficiales. Era el tipo de intercambio que ocurre cuando la relación entre maestro y alumno trasciende la calificación.

Dávila cerró su mensaje con una afirmación que no era retórica sino una constatación: el turismo perdió un excelente guía oficial. Y pidió que la muerte de Inti no quedara en el olvido, que significara algo más que un número en una estadística de violencia. Porque lo que se pierde cuando alguien muere no es solo una vida, sino todas las historias que esa persona habría contado y todos los lugares que habría mostrado con pasión a quienes vinieron de lejos para verlos.

La muerte de Inti Sotelo Camargo dejó un vacío que sus profesores aún no pueden llenar. El joven de 24 años, estudiante de Turismo, fue asesinado por la Policía Nacional del Perú durante las protestas contra el gobierno de Manuel Merino en 2020. Lo que quedó después fue el silencio de las aulas y los recuerdos de quienes lo conocieron.

Juan Manuel Dávila Herrera, profesor de Patrimonio Histórico, fue uno de los docentes que tuvo a Inti en sus clases. Meses después de su muerte, Dávila compartió en Facebook un mensaje que capturaba quién era realmente el joven que ya no estaba. No era un epitafio genérico ni una frase de circunstancia. Era el retrato de un estudiante que se presentaba cada día con propósito.

En sus palabras, Dávila describió a Inti como uno de sus alumnos más dedicados, alguien que llegaba a clase con seguridad en sí mismo y una claridad de propósito que no era común. El joven tenía un hambre genuina por aprender, por conocer, por entender el patrimonio que algún día esperaba mostrar a otros. Cuando Inti exponía en clase, exigía que se le permitiera terminar porque sabía que había trabajado duro y merecía que su esfuerzo fuera visto completo. El profesor respetaba esa exigencia porque tenía razón.

Lo que Dávila vio en Inti era a un futuro guía turístico oficial. No era una predicción vaga. Era la observación de alguien que había pasado años enseñando y reconocía el potencial cuando lo veía. Inti era relajado en la conversación, franco en sus opiniones, capaz de la ironía. Tenía la combinación exacta de conocimiento, pasión y carácter que hace que alguien sea excelente en su profesión.

En el mensaje de Dávila hay un detalle que humaniza todo: una captura de pantalla de un chat de WhatsApp entre el profesor e Inti. El estudiante le agradecía por exigirle tanto, porque esa presión había sacado a la luz su "lado Sherlock Holmes", esa capacidad de investigar, de profundizar, de no conformarse con respuestas superficiales. Era el tipo de intercambio que ocurre entre un maestro y un alumno cuando la relación trasciende la calificación y se convierte en algo más real.

Al cierre de su mensaje, Dávila escribió algo que resume la pérdida: el turismo perdió un excelente guía oficial. No fue una exageración retórica. Fue la constatación de que una profesión, una industria, una forma de compartir la belleza del país, quedó sin alguien que estaba destinado a hacerlo bien. Y luego pidió que la muerte de Inti no quedara en el olvido, que significara algo más que un número en una estadística de violencia.

Este es el tipo de historia que no aparece en los titulares principales. No es sobre números de víctimas ni sobre política de alto nivel. Es sobre lo que se pierde cuando alguien muere: no solo una vida, sino todas las vidas que esa persona habría tocado, todas las historias que habría contado, todos los lugares que habría mostrado con pasión a personas que vinieron de lejos para verlos.

Fue sin duda uno de mis alumnos más aplicados, muy seguro de sí mismo. Con muchas ganas de mostrar su país, con ese deseo ávido de aprender y conocer
— Juan Manuel Dávila Herrera, profesor de Patrimonio Histórico
Inti le agradecía a su profesor por exigirle tanto porque 'sacó su lado Sherlock Holmes'
— Inti Sotelo Camargo, en mensaje de WhatsApp a su profesor
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