María Camila Potosí, de 21 años con ocho meses de embarazo, fue asesinada en Cali. Su cuerpo fue encontrado sin el feto que esperaba. El presidente electo prometió impulsar políticas de protección a mujeres y combatir la violencia de género una vez asuma el cargo el 7 de agosto.
Presidente electo De la Espriella pide justicia por asesinato de María Camila Potosí
Las mujeres son la base de nuestra sociedad y no permitiré que nadie las ataque
¿Por qué un presidente electo se pronuncia sobre un caso específico en lugar de esperar a asumir el cargo?
Porque algunos crímenes no esperan. Cuando algo es tan aberrante, tan visible, tan simbólico de un problema más grande, el silencio se convierte en complicidad. De la Espriella estaba señalando que esto no es solo un caso de homicidio; es un indicador de cómo piensa gobernar.
La desaparición del feto parece ser lo que realmente encendió la indignación nacional. ¿Por qué ese detalle específico?
Porque convierte el crimen en algo incomprensible. Un asesinato es terrible. Pero la desaparición de un bebé del vientre de la madre muerta añade una dimensión de crueldad que la gente no puede procesar. No es solo que mataron a una joven; es que alguien hizo algo con su hijo que aún no había nacido.
¿Qué significa que la mujer que conducía la motocicleta ya haya sido identificada pero no localizada?
Significa que las autoridades saben quién es, pero no dónde está. Eso sugiere que puede haber huido, o que está siendo protegida por alguien. Es la diferencia entre tener un nombre y tener un cuerpo en una celda.
El aumento de la recompensa de 50 a 200 millones de pesos ocurrió muy rápido. ¿Qué indica eso?
Que la presión pública funcionó. Que alguien en la cadena de mando decidió que necesitaban resultados visibles. Las recompensas suben cuando los métodos tradicionales no están produciendo pistas. Es un acto de desesperación disfrazado de determinación.
¿Qué tan significativo es que la expareja de la víctima esté siendo investigada?
Es donde siempre miran primero. No porque sea automático, sino porque las estadísticas dicen que la mayoría de la violencia contra mujeres viene de alguien que conocen. Pero en este caso, la mujer de la motocicleta es la pista más tangible que tienen.
The Pulse
- María Camila Potosí, 21 años, embarazada de ocho meses, desapareció el 16 de julio en Cali
- Su cuerpo fue encontrado cuatro días después sin el feto que llevaba
- La recompensa por información aumentó de 50 a 200 millones de pesos
- Abelardo de la Espriella asume la presidencia el 7 de agosto de 2026
- Las autoridades han identificado pero no localizado a la mujer que conducía la motocicleta
María Camila Potosí, de 21 años con ocho meses de embarazo, fue asesinada en Cali. Su cuerpo fue encontrado sin el feto que esperaba. El presidente electo prometió impulsar políticas de protección a mujeres y combatir la violencia de género una vez asuma el cargo el 7 de agosto.
El presidente electo Abelardo de la Espriella rechazó el asesinato de María Camila Potosí, joven de 21 años embarazada, y pidió capturar a los responsables del crimen ocurrido en Cali.
El sábado pasado, mientras el país seguía conmocionado por un crimen que había trascendido las fronteras de lo ordinario, Abelardo de la Espriella —quien en menos de dos semanas asumiría la presidencia— se dirigió a la nación a través de sus redes sociales. Su mensaje era directo: rechazaba el asesinato de María Camila Potosí y exigía que los responsables enfrentaran la justicia. No era un comunicado de rutina. Era una declaración de intención sobre cómo gobernaría.
María Camila tenía 21 años y estaba en el octavo mes de embarazo cuando desapareció el 16 de julio desde la casa de unos familiares en Cali. Las cámaras de seguridad la capturaron por última vez subiendo a una motocicleta conducida por una mujer cuya identidad las autoridades ya conocían, aunque aún no la habían localizado. Cuatro días después, su cuerpo apareció en La Buitrera, una zona rural en las afueras de la ciudad. Lo que vino después fue lo que transformó un crimen terrible en algo que sacudió la conciencia nacional: cuando su madre, Alba Rubí Gómez, fue a reclamar los restos, le confirmaron que la bebé que María Camila llevaba en el vientre ya no estaba allí.
La desaparición del feto del cuerpo de la víctima amplificó el horror del caso. Alba Rubí había creído inicialmente que su nieta permanecía junto a su hija, pero la realidad fue distinta. Un fiscal confirmó lo que la madre ya temía. El caso dejó de ser solo un homicidio; se convirtió en un símbolo de una violencia que parecía no tener límites.
De la Espriella, en su pronunciamiento, fue contundente. Calificó lo ocurrido como aberrante y prometió que una vez tomara posesión el 7 de agosto, impulsaría políticas específicamente diseñadas para proteger a las mujeres y enfrentar con mayor fuerza la violencia de género. "Nunca más estos bandidos tendrán tranquilidad e impunidad. Las mujeres son la base de nuestra sociedad y no permitiré que nadie las ataque", dijo. No eran palabras genéricas de condolencia. Eran un compromiso político anclado en un caso concreto.
Las autoridades de Cali, capital del Valle del Cauca, habían comenzado ofreciendo una recompensa de 50 millones de pesos por información que ayudara a esclarecer el crimen. El viernes, esa cifra fue elevada a 200 millones, un aumento que reflejaba tanto la urgencia de la investigación como la presión pública que el caso generaba. A pesar de esto, no se habían reportado capturas. La Fiscalía y la Policía continuaban adelantando diligencias con varias personas consideradas de interés, entre ellas la expareja de la víctima.
Lo que quedaba claro era que el caso de María Camila Potosí había trascendido los límites de un crimen local. Se había convertido en un punto de inflexión en la conversación nacional sobre violencia contra las mujeres, y en una prueba temprana de cómo el presidente electo pensaba responder a ella.
Notable Quotes
Nunca más estos bandidos tendrán tranquilidad e impunidad. Las mujeres son la base de nuestra sociedad y no permitiré que nadie las ataque— Abelardo de la Espriella, presidente electo