Pogačar domina la etapa 4 de la Vuelta y amplía su liderato con ataque en solitario

Fue una etapa muy dura, pero un día magnífico
Pogačar reflexiona sobre su victoria en solitario en la cuarta etapa de la Vuelta a España.
Mark

¿Qué hace que este ataque sea diferente a otros que hemos visto de Pogačar en grandes vueltas?

Mimi

La diferencia está en el contexto. Pogačar ya llevaba el maillot rojo, así que no atacaba desde la desesperación o la necesidad de recuperarse. Atacaba desde la posición de fuerza, sabiendo que podía permitirse el lujo de gastar energía porque tenía el control de la carrera.

Mark

Roglič está a solo tres minutos. ¿Es realmente una ventaja cómoda?

Mimi

En el ciclismo de montaña, tres minutos es significativo pero no definitivo. Lo que importa es que Pogačar demostró que puede ganar en la montaña, que es donde Roglič históricamente ha sido más fuerte. Eso cambia la psicología de la carrera.

Mark

¿Por qué decidió atacar tan lejos de la meta, a 50 kilómetros?

Mimi

Porque vio que el ritmo ya era insostenible para los demás. No fue un ataque de desesperación sino de lectura de carrera. Cuando el austriaco no pudo seguirlo, supo que nadie más podría hacerlo tampoco.

Mark

¿Qué significa esto para sus opciones de ganar la Vuelta?

Mimi

Significa que tiene el control. La Vuelta a España es la única grande que le falta, y acaba de demostrar que puede dominarla. Pero quedan muchos kilómetros. Roglič es un rival experimentado que ha ganado esto cuatro veces.

Mark

¿Hay algo en su lenguaje después de la etapa que sugiera preocupación?

Mimi

No. Habla de afrontar los próximos días con calma y confianza, de mantener la concentración día a día. Es el lenguaje de alguien que sabe que tiene el control pero respeta lo que falta.

  • Pogačar atacó en la Collada de Beixalis y en cuestión de kilómetros dejó a todos sus rivales sin respuesta, rodando solo durante 50 km por las cimas andorranas.
  • La ventaja se fue acumulando subida tras subida —Coll d'Ordino, Alto de la Comella— hasta que cruzó la meta con más de dos minutos y medio sobre el segundo clasificado en la etapa.
  • Primož Roglič, cuatro veces ganador de la Vuelta, ve cómo su margen respecto al líder se amplía a 3:21, una diferencia que complica seriamente cualquier remontada en las etapas que restan.
  • El propio Pogačar reconoció que el ritmo fue extremo desde la primera subida, pero que cuando vio el hueco, no dudó: atacó, abrió brecha y no miró atrás.
  • Con el maillot rojo firmemente en sus hombros y la montaña como aliada, el esloveno llega a los próximos días como favorito indiscutible para llegar a Madrid con el título.

En las montañas de Andorra, el ciclista esloveno Tadej Pogačar convirtió la cuarta etapa de la Vuelta a España en una demostración de voluntad solitaria: 50 kilómetros en fuga, sin compañía ni duda. Con 27 años y seis Grandes Vueltas en su haber, persigue ahora el único título que le falta, y cada metro de ventaja sobre Roglič parece acercarlo a ese capítulo pendiente de su historia.

Tadej Pogačar llegó a la cuarta etapa de la Vuelta a España con el maillot rojo y la determinación de quien no necesita demostrar nada más, salvo que puede hacerlo de nuevo. En las montañas de Andorra, sobre 104,8 kilómetros de recorrido, lo que siguió fue una lección de dominio.

El momento decisivo llegó en la Collada de Beixalis, una subida de 6,5 km al 8,5%. Un rival aguantó brevemente su rueda, pero la resistencia duró poco. A 50 kilómetros de la meta, Pogačar ya rodaba solo. El Coll d'Ordino consolidó la ventaja —cerca de tres minutos sobre el grupo perseguidor al coronar— y el Alto de la Comella fue el último escenario donde ampliar la brecha antes de descender hacia Andorra la Vella.

Cruzó la meta en 2h 40' 35". Jarno Widar llegó segundo a 2:39, Felix Gall tercero. Pero los números que definían la jornada estaban en la general: 3 minutos y 21 segundos sobre Primož Roglič, el cuatro veces ganador de la carrera. Enric Mas quedó tercero a 3:32.

En zona mixta, Pogačar explicó con calma lo que había sentido: el ritmo fue al límite desde la base, y cuando vio que podía abrir hueco, simplemente lo hizo. "Fue una etapa muy dura, pero un día magnífico", resumió. A sus 27 años, con seis Grandes Vueltas en el palmarés, solo le falta esta. Y con más de tres minutos de ventaja y la montaña a su favor, el camino hacia Madrid parece, por ahora, suyo.

Tadej Pogačar llegó a la cuarta etapa de la Vuelta a España con el maillot rojo en los hombros y la intención de demostrar por qué es el número uno del mundo. Lo que sucedió en las montañas de Andorra fue una lección de dominio ciclista: un ataque en solitario de 50 kilómetros que selló su control sobre la carrera y dejó a sus rivales mirando hacia atrás.

La etapa de 104,8 kilómetros ofrecía el escenario perfecto para que el esloveno marcara territorio. Pogačar lanzó su movimiento decisivo en la Collada de Beixalis, una subida de 6,5 kilómetros al 8,5 por ciento. Durante unos instantes, el austriaco logró seguir su ritmo. Pero esa resistencia fue breve. A falta de 50 kilómetros para la meta, Pogačar rodaba ya completamente solo, iniciando lo que sería una nueva demostración de su capacidad en la montaña.

La ventaja se consolidó en el Coll d'Ordino, una ascensión de 9,9 kilómetros al 7 por ciento. Cuando coronó esta subida de primera categoría, su margen sobre el grupo perseguidor rondaba los tres minutos. Sus compañeros de equipo Jay Vine y Pablo Torres mantenían la formación en el pelotón mientras él seguía adelante. El Alto de la Comella, con 3,8 kilómetros y una pendiente media del 5,6 por ciento, fue su última oportunidad para ampliar la brecha. No la desaprovechó. Coronó en solitario y descendió hacia Andorra la Vella con la victoria prácticamente asegurada.

Cruzó la meta en 2 horas, 40 minutos y 35 segundos. Jarno Widar de Lotto-Intermarché llegó segundo a 2:39, seguido por Felix Gall de Decathlon CMA CGM. Pero los números que realmente importaban estaban en la clasificación general. Pogačar amplió su ventaja a 3 minutos y 21 segundos sobre Primož Roglič, el cuatro veces ganador de la Vuelta que representa su amenaza más cercana. Enric Mas de Movistar quedó tercero a 3:32.

En la zona mixta, Pogačar reflexionó sobre su actuación con la precisión de alguien que sabe exactamente lo que está haciendo. Explicó que el ritmo fue altísimo desde la primera subida, que en la segunda ascensión rodaron prácticamente al límite desde la base. Cuando su compañero le dejó pasar para colocarse a rueda del equipo Decathlon, supo que no podía quedarse aislado frente a todos los favoritos. Intentó atacar en la subida, vio que podía abrir hueco y lo hizo. "Fue una etapa muy dura, pero un día magnífico", resumió.

Esta es la primera victoria de Pogačar vistiendo el maillot rojo de líder en esta Vuelta, pero no será la última oportunidad que tenga de demostrar su superioridad. A los 27 años, ya es seis veces ganador de Grandes Vueltas. Lo que le falta es precisamente esto: ganar la Vuelta a España, la única grande que no figura en su palmarés. Con una ventaja de más de tres minutos y demostrando que puede controlar la carrera en la montaña, Pogačar entra en los próximos días con la confianza de quien sabe que tiene el ritmo para sostener el maillot rojo hasta Madrid.

Cualquier ventaja es más que suficiente, pero es algo fantástico porque ahora puedo afrontar los próximos días con calma y confianza
— Tadej Pogačar
Fue una etapa muy dura, pero un día magnífico
— Tadej Pogačar
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