En agosto de 2026, un operativo policial en una tienda del centro de Lima destinado a combatir el comercio de tecnología de procedencia extranjera derivó en una disputa de versiones que pone en tensión la legitimidad institucional y los derechos individuales. La Policía Nacional sostiene que actuó conforme a la ley aduanera; el empresario afirma que sus pertenencias personales fueron sustraídas y luego localizadas fuera de dependencias oficiales. Entre ambas narrativas, la Inspectoría General asume ahora el papel que la historia siempre reserva para estos momentos: determinar dónde termina el
PNP aclara intervención en tienda limeña y responde a denuncias sobre incautación de equipos
Un teléfono personal ubicado en otro distrito cinco días después
¿Por qué la PNP decidió intervenir precisamente esta tienda en agosto?
Según la institución, había indicios de venta de productos tecnológicos importados sin documentación legal. Los agentes especializados en delitos aduaneros fueron a verificar si había comprobantes de ingreso al país.
Pero eso es lo que la PNP dice. El empresario cuenta que los agentes entraron como clientes primero, lo cual sugiere que no fue un operativo transparente desde el inicio.
¿Qué pasó exactamente con los teléfonos personales?
Herrera dice que dos celulares estaban en su escritorio, no en el mostrador de ventas. Afirma que eran de uso personal, no inventario comercial.
Aquí hay un problema de prueba. ¿Cómo se verifica si un teléfono en un escritorio es personal o comercial? La PNP no ha publicado fotos del operativo ni detalles sobre dónde estaban exactamente los dispositivos.
¿Y el teléfono que apareció en el Rímac cinco días después?
Eso es lo más preocupante. Herrera usó una aplicación de localización y vio que uno de sus dispositivos estaba en otro distrito. Eso levanta preguntas sobre qué pasó con los bienes incautados.
Pero tampoco sabemos si esa ubicación es confiable, si el teléfono fue realmente tomado por la policía o si hay otra explicación. La PNP no ha respondido específicamente a este punto.
¿Qué dice la PNP sobre todo esto?
Sostiene que el procedimiento fue legal, que hay documentación que lo respalda, y que todo se hizo conforme a la Ley de Delitos Aduaneros. Dice que los productos fueron internados en almacenes de SUNAT.
Eso es lo que afirman, pero no han publicado esos documentos. Dicen que hay actas, pero el público no las ha visto. Eso es un problema de transparencia.
¿Quién va a resolver esto?
La Inspectoría General de la PNP abrió una investigación. Van a revisar si el procedimiento respetó el debido proceso y si la actuación de los efectivos fue correcta.
Eso es importante, pero también es una investigación interna. La verdadera prueba será si publican hallazgos concretos o si esto termina siendo un cierre de filas institucional.
O Pulso
- Un video viral mostró la ubicación de un teléfono personal del empresario en el Rímac días después del operativo, convirtiendo una denuncia privada en un escándalo público.
- La PNP defiende que el operativo siguió el protocolo aduanero al pie de la letra y que toda la mercancía incautada fue internada en almacenes de SUNAT-Aduanas con respaldo documental.
- Luis Herrera contradice esa versión al afirmar que los agentes ingresaron encubiertos como compradores y retiraron objetos personales que jamás formaron parte del inventario comercial.
- La confrontación de relatos irreconciliables ha forzado a la Inspectoría General de la PNP a abrir una investigación interna sobre la conducta de los efectivos involucrados.
- El caso se encuentra en un punto de incertidumbre activa: la revisión institucional determinará si hubo irregularidades o si la controversia responde a una interpretación distorsionada de un operativo legítimo.
En agosto de 2026, un operativo policial en una tienda del centro de Lima destinado a combatir el comercio de tecnología de procedencia extranjera derivó en una disputa de versiones que pone en tensión la legitimidad institucional y los derechos individuales. La Policía Nacional sostiene que actuó conforme a la ley aduanera; el empresario afirma que sus pertenencias personales fueron sustraídas y luego localizadas fuera de dependencias oficiales. Entre ambas narrativas, la Inspectoría General asume ahora el papel que la historia siempre reserva para estos momentos: determinar dónde termina el procedimiento y dónde comienza el abuso.
El 7 de agosto de 2026, efectivos especializados en delitos aduaneros ingresaron a Optimus Enterprise, una tienda del jirón Placa 162 en el Cercado de Lima, para verificar la documentación de ingreso legal de teléfonos Apple y otros artículos tecnológicos. Al no presentarse los comprobantes en el plazo otorgado, la PNP coordinó con el Ministerio Público y procedió a incautar los productos, que fueron trasladados a almacenes de SUNAT-Aduanas bajo el amparo de la Ley 28008 de Delitos Aduaneros. La institución sostiene que todo el operativo contó con respaldo documental y respetó los derechos del intervenido.
Sin embargo, el empresario Luis Herrera ofrece una versión radicalmente distinta. Según su relato, los agentes ingresaron primero al local haciéndose pasar por clientes antes de revelar su identidad, y durante el operativo retiraron dos teléfonos que estaban sobre su escritorio, uno de los cuales era de uso estrictamente personal. Lo que transformó la denuncia en controversia pública fue el desenlace: cinco días después, Herrera rastreó uno de esos dispositivos mediante una aplicación de localización y lo encontró en el distrito del Rímac, lejos de cualquier almacén oficial. Un video difundido en redes sociales llevó el caso a la opinión pública.
La PNP respondió con una aclaración formal, argumentando que las acusaciones no coinciden con los actuados documentados y que el procedimiento se desarrolló en comunicación permanente con la fiscalía. Ante la imposibilidad de conciliar ambas versiones, la Inspectoría General de la institución anunció que iniciará acciones de control e investigación para determinar si la actuación de los efectivos respetó el debido proceso. El resultado de esa revisión definirá si el operativo fue un procedimiento legítimo mal interpretado o si existieron irregularidades en el manejo de los bienes retirados.
El 7 de agosto de 2026, efectivos de la Policía Nacional del Perú ingresaron a Optimus Enterprise, una tienda ubicada en el jirón Placa 162 del Cercado de Lima, para investigar la venta de productos tecnológicos de procedencia extranjera. Según la versión oficial de la institución, el operativo fue ejecutado por personal especializado en delitos aduaneros y tributarios, y se enfocó en verificar la documentación que acreditara el ingreso legal de teléfonos celulares Apple, cargadores y otros artículos al país. Los agentes otorgaron un plazo para que se presentaran los comprobantes correspondientes.
Cuando no se presentó documentación dentro del tiempo establecido, la PNP comunicó el caso al Ministerio Público y procedió a incautar los productos, que fueron internados en los almacenes de SUNAT-Aduanas conforme a la Ley 28008 de Delitos Aduaneros. La institución sostiene que todo el procedimiento contó con respaldo documental y se desarrolló dentro del marco normativo vigente, respetando los derechos de la persona intervenida.
Pero la versión del empresario Luis Herrera presenta una narrativa distinta. Herrera afirma que los agentes ingresaron inicialmente al local haciéndose pasar por compradores antes de ejecutar la intervención. Según su relato, durante el operativo fueron retirados varios artículos del establecimiento, incluyendo dos teléfonos celulares que estaban sobre su escritorio. Herrera sostiene que uno de esos dispositivos era de uso personal, no parte del inventario comercial.
Lo que amplificó la denuncia fue lo que ocurrió después. Cinco días después del operativo, Herrera utilizó una aplicación de localización en uno de los teléfonos sustraídos y observó que el dispositivo se encontraba en un punto del distrito del Rímac. Este hallazgo generó cuestionamientos públicos sobre el destino de los bienes retirados y la conducta de los efectivos policiales. Un video difundido en redes sociales llevó la controversia al espacio público, generando dudas sobre la actuación de los agentes.
La PNP respondió a través de una aclaración oficial, argumentando que las afirmaciones formuladas contra los efectivos no coinciden con los actuados documentados. La institución enfatizó que el informe del caso establece que la diligencia se desarrolló conforme a derecho y que existió comunicación permanente con el Ministerio Público durante el procedimiento. Como respaldo de su posición, la PNP citó las actas y documentos incorporados a las diligencias, así como el internamiento de los productos en los almacenes aduanales.
Ante esta confrontación de versiones, la Inspectoría General de la Policía Nacional del Perú tomó conocimiento de las imágenes y cuestionamientos difundidos en redes sociales. La institución anunció que iniciará las acciones de control e investigación que correspondan dentro de sus competencias. Esta revisión permitirá determinar los aspectos vinculados con la actuación del personal policial y el desarrollo de la diligencia cuestionada, con el objetivo declarado de garantizar la transparencia y el respeto del debido procedimiento.
El caso presenta así dos narrativas enfrentadas: por un lado, la versión institucional de un operativo vinculado con productos de procedencia extranjera cuya documentación no fue presentada; por otro, los cuestionamientos públicos sobre el retiro de bienes personales y su posterior ubicación fuera de las instalaciones policiales. La investigación de la Inspectoría General quedará a cargo de determinar cuál de estas versiones se ajusta a los hechos y si la actuación de los efectivos fue conforme a los protocolos establecidos.
Citações Notáveis
Herrera afirma que los agentes ingresaron inicialmente haciéndose pasar por compradores antes de ejecutar la intervención— Luis Herrera, empresario
La PNP sostiene que las afirmaciones formuladas contra los efectivos no coinciden con los actuados documentados durante la intervención— Policía Nacional del Perú