Después de ocho años de investigación, la psicóloga chilena Pilar Sordo sostiene que la salud mental no se construye desde afuera, sino desde la conversación silenciosa que cada persona mantiene consigo misma. En un tiempo en que la tecnología empobrece el lenguaje y la cultura huye del dolor, Sordo propone una ruta contracultural: escucharse con honestidad, aceptar la vulnerabilidad y dejarse transformar por el otro. Su mensaje es antiguo en su esencia, pero urgente en su contexto: el autoconocimiento comienza donde comienzan las palabras.
Pilar Sordo: el diálogo interno es la base de la salud mental y la autoestima
Cómo te hablás define tu amor propio y tu visión del mundo
Entonces, si el diálogo interno es tan fundamental, ¿cómo sabe alguien si el suyo es saludable o no?
Creo que es en los momentos de crisis cuando se nota más. Cuando algo sale mal, ¿qué te dices a ti mismo? ¿Te culpas? ¿Te animas? ¿Te abandonas? Eso es el diálogo interno en acción.
Pero Sordo no da herramientas específicas en esta entrevista. Dice que el diálogo interno es fundamental, pero no explica cómo cambiarlo si alguien descubre que el suyo es destructivo.
¿Y lo del vocabulario? ¿Realmente la tecnología está empobrecing nuestro lenguaje, o es una preocupación de generaciones anteriores?
Sordo cita a un psiquiatra, José Luis Marín, que dice que nos enfermamos por falta de vocabulario. Es una conexión entre lenguaje y salud mental que no es obvia.
Pero eso es una afirmación fuerte. ¿Cuánta evidencia hay detrás de eso? ¿Es una conclusión de Marín o una observación clínica? La entrevista no lo aclara.
¿Y la idea de que la personalidad no es fija? ¿Eso es liberador o aterrador?
Creo que es liberador si lo ves bien. Significa que no estás condenado a ser de una manera. Pero también significa que tienes responsabilidad en quién te conviertes.
Sordo dice que cambiamos constantemente, pero también dice que la maduración requiere aceptar la vulnerabilidad. ¿Cómo se equilibra eso? ¿Aceptamos quiénes somos o nos transformamos?
Quizás sea aceptar que estamos en transformación constante. No es un destino fijo, pero tampoco es caos total.
¿Y lo de ser dócil frente al dolor? ¿Eso no suena a resignación?
No, creo que es lo opuesto. Es decir: el dolor está aquí, déjalo enseñarte algo en lugar de luchar contra él.
Pero eso es un consejo emocional, no una estrategia clínica. Para alguien con depresión o trauma, "ser dócil frente al dolor" podría ser peligroso sin apoyo profesional real.
Il Polso
- El diálogo interno —esa voz que nos acompaña a cada decisión— es, según Sordo, la estructura más básica sobre la que se sostiene o se derrumba la salud mental.
- La ilusión de tener una personalidad fija nos paraliza: Sordo advierte que resistir el cambio es resistir la maduración, y que la vulnerabilidad no es fragilidad sino capacidad.
- El vocabulario se está reduciendo por el uso excesivo de pantallas, y con él se pierden las palabras necesarias para nombrar emociones complejas, dejando a las personas atrapadas en una frustración sin forma.
- Las conversaciones reales exigen disposición a ser transformado por lo que el otro dice; sin esa apertura, solo existen monólogos que se turnan sin tocarse.
- Sordo desafía la cultura del bienestar instantáneo: crecer duele, y cuanto más se evita ese dolor, más daño hace; la docilidad ante el sufrimiento es la llave del aprendizaje genuino.
Después de ocho años de investigación, la psicóloga chilena Pilar Sordo sostiene que la salud mental no se construye desde afuera, sino desde la conversación silenciosa que cada persona mantiene consigo misma. En un tiempo en que la tecnología empobrece el lenguaje y la cultura huye del dolor, Sordo propone una ruta contracultural: escucharse con honestidad, aceptar la vulnerabilidad y dejarse transformar por el otro. Su mensaje es antiguo en su esencia, pero urgente en su contexto: el autoconocimiento comienza donde comienzan las palabras.
Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, llegó a una conclusión después de ocho años estudiando la estabilidad emocional humana: todo comienza en el diálogo que mantenemos con nosotros mismos. No en los eventos externos, sino en esa conversación privada que ocurre dentro de nuestra cabeza cada día. La forma en que nos hablamos, explicó en conversación con LA NACION, determina cuánto nos amamos y cómo vemos el mundo. Fortalecerla es fortalecerse a uno mismo.
Una de sus observaciones más provocadoras es que la personalidad no tiene rasgos fijos. Cambiamos constantemente según nuevas prioridades y circunstancias. Sordo lo ilustra con su propia experiencia: es ansiosa en ciertos contextos e hipercalma en otros, ordenada en algunos aspectos y desordenada en otros. La maduración genuina surge cuando aceptamos nuestra vulnerabilidad y soltamos las estructuras rígidas que creemos que nos definen.
Pero hay un problema urgente: el lenguaje se está empobreciendo. El uso excesivo de tecnología reduce el vocabulario disponible para nombrar lo que sentimos. Citando al psiquiatra José Luis Marín, Sordo advierte que nos enfermamos por falta de palabras. Los sentimientos complejos quedan atrapados, sin forma, sin salida.
Para que exista una conversación real, dice Sordo, es necesario estar dispuesto a transformarse con lo que el otro dice. Sin esa apertura, solo hay monólogos alternados. Y en un mundo donde el diálogo se reduce, esa capacidad de transformarse mutuamente se vuelve cada vez más escasa.
Sordo concluye con una afirmación que desafía la cultura contemporánea: crecer duele, y la sociedad es experta en evitar ese dolor. Ella propone lo contrario: ser dócil frente al sufrimiento, no rebelde. Porque cuanto más se resiste el dolor, más persiste. La apertura a lo que duele es la llave del crecimiento humano.
Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, llegó a una conclusión después de ocho años estudiando cómo la mente humana construye estabilidad emocional: todo comienza en el diálogo que mantenemos con nosotros mismos. No en los eventos que nos suceden, no en las circunstancias externas, sino en la conversación privada que ocurre dentro de nuestra cabeza cada día.
En una conversación con LA NACION, Sordo explicó que la forma en que nos hablamos a nosotros mismos es el fundamento más básico de la salud mental. Esa narrativa interna, ese discurso constante que acompaña nuestras acciones y decisiones, determina directamente cuánto nos amamos a nosotros mismos y cómo vemos el mundo. No es poesía: es arquitectura. El modo en que nos narramos nuestra propia historia influye en la confianza que tenemos, en nuestra capacidad de recuperarnos ante la incertidumbre, en la calidad de nuestras relaciones con otros. Sordo recomienda que prestemos atención deliberada a esa narrativa personal, porque fortalecerla es fortalecerse a uno mismo.
Una de sus observaciones más provocadoras es que la personalidad no tiene rasgos fijos. No somos una versión estable de nosotros mismos que permanece igual a lo largo de la vida. Cambiamos constantemente, respondiendo a nuevas prioridades, nuevas opiniones, nuevas circunstancias. Sordo lo expresó con claridad: sería triste que las experiencias no nos transformaran. Ella misma es ansiosa en ciertas situaciones e hipercalma en otras; ordenada en algunos aspectos de su vida, desordenada en otros. La personalidad es maleable, contextual, viva. Y eso no es una debilidad sino una capacidad. La maduración genuina surge cuando aceptamos nuestra propia vulnerabilidad y dejamos ir las estructuras rígidas que creemos que nos definen.
Pero Sordo también señaló un problema que está ocurriendo ahora, en tiempo presente. El lenguaje se está empobrecing. El uso excesivo de tecnología y recursos visuales está degradando el vocabulario que usamos. Hablamos menos. Usamos menos palabras. Y esto tiene consecuencias emocionales reales. Citando al psiquiatra José Luis Marín, Sordo advirtió que nos enfermamos por falta de vocabulario. Cuando no tenemos palabras suficientes para nombrar lo que sentimos, la frustración se instala. Los sentimientos complejos quedan sin expresión, atrapados, sin forma.
Para Sordo, una conversación genuina exige algo que la mayoría de las personas no está dispuesta a hacer: la disposición a transformarse con lo que el otro dice. Si no hay esa apertura, si cada persona simplemente espera su turno para hablar sin dejarse tocar por las palabras del otro, entonces no hay conversación real. Solo hay monólogos alternados. Y en un mundo donde el vocabulario se reduce y la tecnología reemplaza el diálogo, esa capacidad de transformarse mutuamente se vuelve cada vez más rara.
Sordo terminó con una afirmación que desafía la cultura contemporánea: crecer duele. La sociedad actual es experta en evitar el dolor, en escapar de cualquier situación incómoda. Pero la experta sugiere lo opuesto. Recomienda ser dócil frente al dolor, no rebelde. Porque mientras más resistimos el dolor, más se queda con nosotros, más nos daña, más persiste. La docilidad frente al sufrimiento, la apertura a lo que duele, es lo que permite que el aprendizaje ocurra. Es la llave del crecimiento humano.
Citazioni salienti
Sería triste que las experiencias no te cambien— Pilar Sordo
Nos enfermamos por falta de vocabulario— José Luis Marín, psiquiatra, citado por Sordo