En los archivos silenciosos de la memoria inmunológica humana, investigadores del Instituto Francis Crick han hallado una huella inesperada: anticuerpos forjados en batallas contra resfriados comunes que, en algunas personas, parecen reconocer al SARS-CoV-2 sin haberlo encontrado jamás. Este descubrimiento, publicado en Science a partir de muestras de sangre anteriores a la pandemia, sugiere que la historia viral de cada individuo moldea silenciosamente su capacidad de respuesta ante amenazas futuras. Los niños, más expuestos a coronavirus cotidianos, portan estas defensas con mayor frecuencia
Personas no infectadas poseen anticuerpos contra coronavirus por exposición previa
El sistema inmunológico guarda memoria de encuentros con virus aparentemente distintos
¿Por qué es importante que personas nunca infectadas tengan anticuerpos contra el virus?
Porque sugiere que nuestro sistema inmunológico puede reconocer amenazas que nunca ha enfrentado directamente. Si esos anticuerpos ofrecen protección real, cambiaría cómo pensamos sobre la inmunidad.
¿Cómo es posible que anticuerpos contra un resfriado ataquen al coronavirus pandémico?
Los virus comparten estructuras. La proteína que usa el SARS-CoV-2 para entrar en las células tiene una parte muy similar a la de los coronavirus del resfriado. Los anticuerpos antiguos reconocen esa similitud.
¿Por qué los niños tienen más de estos anticuerpos que los adultos?
No está completamente claro, pero probablemente porque los niños se resfrian más frecuentemente. Cada infección por resfriado podría estar entrenando su sistema inmunológico de formas que los adultos ya no experimentan.
¿Significa esto que los niños están protegidos contra el covid-19?
No necesariamente. Estos anticuerpos podrían ayudar, y eso podría explicar por qué los niños enferman menos gravemente. Pero no hay prueba de que prevengan la infección o que impidan que alguien lo transmita.
¿Qué podría cambiar si entendemos mejor esto?
Podríamos diseñar vacunas que protejan contra múltiples coronavirus a la vez. Imagina una vacuna que funcionara contra el resfriado, el covid-19 y futuras pandemias de una sola vez.
¿Qué preguntas quedan sin responder?
Muchas. ¿Exactamente cómo un virus modifica nuestra defensa contra otro? ¿Por qué esta capacidad desaparece con la edad? ¿Realmente estos anticuerpos nos protegen o solo nos hacen menos enfermos? Los investigadores apenas están comenzando.
O Pulso
- Un 5,3% de donantes de sangre analizados —sin haber tenido covid-19— ya portaban anticuerpos IgG capaces de reaccionar contra el SARS-CoV-2, un hallazgo que nadie anticipaba.
- Los niños de 6 a 16 años presentan una prevalencia significativamente mayor de estos anticuerpos cruzados que los adultos, abriendo una posible explicación a su menor gravedad clínica.
- La clave está en la subunidad S2 de la proteína de pico: una región estructuralmente conservada entre coronavirus del resfriado y el SARS-CoV-2, que algunos anticuerpos antiguos logran reconocer y neutralizar.
- Los investigadores advierten con firmeza: tener anticuerpos cruzados no equivale a inmunidad, y quienes hayan pasado un resfriado reciente no deben bajar la guardia frente al covid-19.
- El hallazgo impulsa una investigación más amplia en el Imperial College y el University College London, con la vista puesta en vacunas capaces de proteger contra múltiples coronavirus a la vez.
En los archivos silenciosos de la memoria inmunológica humana, investigadores del Instituto Francis Crick han hallado una huella inesperada: anticuerpos forjados en batallas contra resfriados comunes que, en algunas personas, parecen reconocer al SARS-CoV-2 sin haberlo encontrado jamás. Este descubrimiento, publicado en Science a partir de muestras de sangre anteriores a la pandemia, sugiere que la historia viral de cada individuo moldea silenciosamente su capacidad de respuesta ante amenazas futuras. Los niños, más expuestos a coronavirus cotidianos, portan estas defensas con mayor frecuencia, lo que podría iluminar por qué la pandemia los ha tratado con más clemencia.
Mientras desarrollaban pruebas de anticuerpos para la covid-19, investigadores del Instituto Francis Crick y el University College London toparon con algo que no buscaban: personas que nunca habían sido infectadas por el SARS-CoV-2 y que, sin embargo, ya poseían defensas capaces de reconocerlo. El hallazgo, publicado en Science, apunta a que el sistema inmunológico conserva memoria de virus anteriores y que esa memoria puede tender puentes hacia amenazas desconocidas.
El equipo analizó más de 300 muestras de sangre recogidas entre 2011 y 2018, antes de que el nuevo coronavirus existiera para el mundo. Encontraron que 16 de 302 donantes —cerca del 5,3%— albergaban anticuerpos IgG que reaccionaban de forma cruzada con el SARS-CoV-2, probablemente generados durante infecciones previas por coronavirus del resfriado común. Más llamativo aún: los niños de 6 a 16 años mostraban una prevalencia mucho mayor de estas defensas que los adultos, lo que podría ayudar a explicar por qué los menores enferman con menos gravedad.
La razón molecular de esta reactividad cruzada reside en la subunidad S2 de la proteína de pico del virus. A diferencia de la subunidad S1 —que varía entre cepas y permite la adhesión celular—, la S2 es estructuralmente similar entre distintos coronavirus, lo que permite que anticuerpos entrenados contra virus antiguos reconozcan al nuevo. George Kassiotis, del Instituto Crick, señala que hasta ahora se asumía que solo los anticuerpos contra S1 podían bloquear la infección; este trabajo demuestra que los dirigidos contra S2 también pueden ser eficaces.
Aun así, los investigadores son explícitamente cautelosos: no hay evidencia de que estos anticuerpos preexistentes prevengan la infección ni la transmisión, y se desconoce por qué esta capacidad cruzada disminuye con la edad. El Imperial College y el University College London han puesto en marcha un estudio más amplio para esclarecer el papel exacto de estas defensas, con la esperanza de que los hallazgos orienten el diseño de vacunas capaces de proteger contra múltiples coronavirus a la vez.
Investigadores británicos han descubierto algo inesperado mientras desarrollaban pruebas de anticuerpos para covid-19: algunas personas que nunca han sido infectadas por el coronavirus pandémico poseen defensas inmunológicas capaces de reconocerlo y atacarlo. El hallazgo, publicado en la revista Science, sugiere que nuestro sistema inmunológico guarda memoria de encuentros anteriores con virus aparentemente distintos, y que esa memoria puede ofrecernos cierta protección sin que nos hayamos enfermado nunca.
El equipo del Instituto Francis Crick y el University College London analizó más de 300 muestras de sangre recolectadas entre 2011 y 2018, años antes de que el SARS-CoV-2 circulara por el mundo. Lo que encontraron fue revelador: mientras que casi todas las muestras contenían anticuerpos contra los coronavirus que causan el resfriado común —algo completamente esperado, dado que todos hemos estado expuestos a estos virus en algún momento—, una pequeña pero significativa fracción de donantes también poseía anticuerpos que reaccionaban de manera cruzada con el nuevo virus. En concreto, 16 de 302 personas, aproximadamente el 5,3%, albergaban estos anticuerpos IgG que probablemente se habían generado durante infecciones previas por otros coronavirus.
Lo más sorprendente fue que los niños mostraban una prevalencia mucho mayor de estos anticuerpos de reacción cruzada que los adultos. Los investigadores encontraron que los menores de 6 a 16 años tenían significativamente más probabilidades de poseer estas defensas preexistentes. Kevin Ng, autor principal del estudio, sugiere que esto podría deberse a que los niños están expuestos con mayor frecuencia a otros coronavirus. Más intrigante aún es que estos niveles más altos de anticuerpos en la población infantil podrían ayudar a explicar por qué los niños tienden a enfermar menos gravemente de covid-19 que los adultos.
Para entender cómo funcionan estos anticuerpos, los científicos los probaron en el laboratorio y descubrieron que se dirigen a una parte específica del virus: la subunidad S2 de la proteína de pico que sobresale de la superficie del SARS-CoV-2. Esta proteína pico tiene dos componentes. La subunidad S1 permite que el virus se adhiera a nuestras células, mientras que la S2 le permite penetrar en ellas. Lo crucial es que la S2 es estructuralmente similar entre los coronavirus del resfriado común y el SARS-CoV-2, lo que explica por qué algunos anticuerpos desarrollados contra virus antiguos pueden reconocer y atacar al nuevo.
George Kassiotis, líder del Laboratorio de Inmunología Retroviral en el Instituto Crick, subraya que hasta ahora se creía que solo los anticuerpos contra la subunidad S1 podían bloquear la infección. Pero este trabajo demuestra que algunos anticuerpos contra la S2 pueden ser igualmente efectivos. El hallazgo abre posibilidades fascinantes para el futuro: comprender cómo funciona esta protección cruzada podría permitir diseñar vacunas que protejan contra múltiples coronavirus simultáneamente, tanto las cepas del resfriado común como el SARS-CoV-2 y cualquier cepa pandémica que emerja en el futuro.
Sin embargo, los investigadores son cautelosos sobre las implicaciones prácticas de estos hallazgos. Aunque el descubrimiento es prometedor, todavía existen muchas incógnitas fundamentales. No hay evidencia de que estos anticuerpos preexistentes prevengan realmente la infección o la propagación del virus. Tampoco se comprende completamente cómo la exposición a un coronavirus modifica nuestra inmunidad frente a otro, ni por qué esta capacidad de reacción cruzada disminuye con la edad. Por eso los investigadores advierten explícitamente que las personas que han tenido un resfriado recientemente no deben asumir que son inmunes al covid-19.
El Imperial College London y el University College London han iniciado un estudio más amplio para desentrañar el papel exacto que desempeñan estos diferentes anticuerpos y otras defensas inmunitarias en la protección contra covid-19 y en la determinación de la gravedad de la enfermedad. El trabajo continúa, y con él, la búsqueda de respuestas que podrían transformar nuestra comprensión de cómo el cuerpo humano se defiende de los virus que comparten características estructurales.
Citações Notáveis
Nuestros resultados muestran que los niños tienen muchas más probabilidades de tener estos anticuerpos de reacción cruzada que los adultos, y pensamos que podría deberse a que los niños estén expuestos con mayor frecuencia a otros coronavirus— Kevin Ng, autor principal del estudio
Las personas que han tenido un resfriado recientemente no deben pensar que son inmunes al covid-19— Los investigadores del Instituto Francis Crick