Pedrerol estalla tras el Barcelona-Girona: "El VAR no sirve para nada"

El VAR no sirve para nada cuando no interviene en lo que importa
Josep Pedrerol resumió la frustración del Barcelona tras la polémica decisión que permitió el gol de la remontada.
Mark

¿Por qué esta derrota es diferente a otras? El Barcelona pierde partidos.

Mimi

Porque no fue la calidad del Girona la que ganó. Fue una decisión que no se tomó. Eso duele de otra manera.

Luke

Pero espera—¿estamos seguros de que era falta? El árbitro estaba ahí, vio el contacto de Echeverri y decidió no pitarlo. El VAR también lo vio.

Mimi

Exacto. Y eso es lo que enfurece. No es que haya habido un error técnico. Es que el sistema permitió que una acción dudosa decidiera el partido.

Mark

¿Qué dice el protocolo del VAR sobre esto?

Luke

Que debe intervenir en errores claros y manifiestos. Pero "claro y manifiesto" es subjetivo. Para Barcelona era falta. Para Soto Grado, no.

Mimi

Y ahí está el problema. El VAR no resuelve nada si la interpretación sigue siendo la misma que antes.

Mark

¿Entonces Pedrerol tiene razón? ¿El VAR no sirve para nada?

Luke

Sirve en otros casos. Pero en este, no intervino. Y cuando no interviene en momentos decisivos, la gente empieza a dudar de todo.

Mimi

Lo que duele es que Barcelona jugó bien, falló un penalti, se recuperó, y luego perdió por algo que el sistema debería haber revisado.

Mark

¿Qué pasa ahora?

Luke

El Barcelona sigue siendo fuerte, pero perdió el liderato. Y la confianza en el arbitraje se erosiona un poco más.

  • El Barcelona llegó a Montilivi como líder y se marchó sin liderato, derrotado 2-1 por el Girona en un partido donde el marcador no contó toda la historia.
  • Un penalti fallado por Lamine en el primer tiempo y un golazo de Cubarsí en el segundo crearon una montaña rusa emocional que terminó en derrumbe.
  • En el minuto 86, Echeverri pisó a Koundé en el área sin que el árbitro ni el VAR intervinieran, y segundos después Beltrán anotó el gol de la remontada que desató la furia azulgrana.
  • Josep Pedrerol condensó el descontento colectivo con una sentencia lapidaria: el VAR no sirve para nada, cuestionando la utilidad real del videoarbitraje en momentos cruciales.
  • La polémica reaviva el debate sobre los límites del protocolo VAR y la interpretación subjetiva de lo que constituye un 'error claro y manifiesto'.

En el fútbol, como en la vida, los momentos decisivos no siempre se resuelven con justicia visible. El Barcelona cayó 2-1 ante el Girona en Montilivi durante la jornada 24 de LaLiga, perdiendo el liderato a manos del Real Madrid tras una noche en que el VAR guardó silencio en la jugada que más importaba. La derrota reaviva una pregunta que trasciende el deporte: ¿para qué sirve un sistema de corrección que no corrige cuando el error duele más?

El Barcelona se fue de Montilivi con la sensación de que le habían arrebatado algo más que tres puntos. La derrota 2-1 ante el Girona en la jornada 24 de LaLiga desató una cadena de protestas que viajó del césped a los platós de televisión, donde Josep Pedrerol, presentador de El Chiringuito, lanzó su veredicto: el VAR no sirve para nada. Con esa derrota, el liderato pasó al Real Madrid.

La primera mitad fue un festival de ocasiones sin gol. Gazzaniga detuvo a Lamine, Raphinha besó el palo y Joan García voló para salvar a los suyos. En el tiempo añadido, César Soto señaló penalti por un pisotón de Blind sobre Dani Olmo, pero Lamine estampó el balón en la cara externa del poste. La madera, que ya había rechazado 25 disparos del Barcelona en la temporada, volvía a negarles.

En la segunda mitad, Cubarsí abrió su casillero en Liga con un cabezazo en la escuadra que parecía sentenciar el partido. Duró dos minutos la alegría: el Girona empató con un remate de Lemar tras un rebote desafortunado. Joan García realizó paradas antológicas para mantener el empate mientras Flick movía el banquillo sin encontrar el gol.

El minuto 86 trajo la tormenta definitiva. Echeverri pisó a Koundé en la corona del área, los jugadores del Barcelona reclamaron con vehemencia, pero el árbitro dejó seguir y el VAR permaneció en silencio. El balón acabó en los pies de Beltrán, que fusiló la cepa del palo izquierdo. La remontada estaba consumada.

Las protestas de Flick y sus jugadores no cambiaron nada. El protocolo del VAR exige intervenir en errores claros y manifiestos, pero la interpretación de esa frontera sigue siendo el gran agujero negro del sistema. Para el Barcelona, la falta era evidente; para el videoarbitraje, aparentemente no. De ahí la sentencia de Pedrerol: un sistema que calla cuando más importa es un sistema que no sirve.

El Barcelona se marchó de Montilivi el lunes por la noche con la sensación de que le habían quitado mucho más que tres puntos. La derrota 2-1 ante el Girona en la jornada 24 de LaLiga dejó un rastro de protestas que comenzó en el terreno de juego y se extendió hasta los platós de televisión. Josep Pedrerol, presentador de El Chiringuito, resumió el descontento con una frase contundente: el VAR no sirve para nada. Su veredicto reflejaba el estado de ánimo del barcelonismo tras un encuentro donde las decisiones arbitrales de César Soto Grado, y especialmente el silencio del videoarbitraje en el momento más crítico, marcaron el resultado. Con esta derrota, el Barcelona perdió el liderato que ahora ostenta el Real Madrid.

La noche comenzó con un ritmo frenético. Bryan Gil destrozó a Koundé por la banda izquierda mientras el Barcelona respondía con su dominio habitual del balón. Gazzaniga detuvo a Lamine en un mano a mano tempranero, Raphinha besó el palo y Joan García voló para detener a Vanat. La primera mitad fue un desfile de ocasiones sin gol hasta que llegó el tiempo añadido y con él la primera polémica. Lamine filtró un pase para Dani Olmo en la esquina del área, Blind llegó tarde y pisó al mediapunta culé. El contacto fue leve pero existió. César Soto señaló penalti sin dudarlo. Lamine ajustó demasiado al palo derecho y estampó el balón en la cara externa del poste. La madera, que ha rechazado 25 veces los disparos del Barcelona en 24 jornadas, volvía a negar a los azulgrana. Además, algún jugador del Girona había entrado en el área antes del lanzamiento.

La segunda mitad trajo el gol que faltaba en el marcador. Cubarsí aprovechó un centro lateral de Koundé para girarse en el aire y clavar un cabezazo en la escuadra que abrió su casillero goleador en Liga. El golazo del central parecía encaminar la victoria, pero la alegría duró exactamente dos minutos. El Girona percutió con Vanat por la izquierda, el balón rebotó en Cubarsí y Koundé se durmió en la marca, permitiendo que Lemar rematara a placer bajo palos. El empate devolvió la tensión a Montilivi.

El Barcelona se volcó en busca de la victoria. Joan García realizó paradas antológicas, primero a Eric García y luego a Vanat, estiradas desde el suelo que parecían desafiar las leyes de la física. Hansi Flick movió el banquillo introduciendo a Lewandowski y Araujo, luego a Balde y Bardghji, buscando el gol que no llegaba. Los minutos corrían y la desesperación crecía. Lamine reclamaba córners que no se pitaban, Frenkie pedía amarillas para Echeverri que el árbitro ignoraba. El partido había entrado en ese terreno pantanoso donde cada decisión se convertía en motivo de protesta.

En el minuto 86 llegó el momento que desató la tormenta. Echeverri pisó a Koundé en la corona del área, una acción que los jugadores del Barcelona reclamaron con vehemencia. César Soto dejó seguir y, lo más determinante, el VAR permaneció en silencio. No hubo llamada, no hubo revisión. El balón quedó suelto y Joel Roca, rodeado de tres rivales, consiguió girarse y dejarla atrás para Beltrán, que controló y fusiló la cepa del palo izquierdo. Joan García ni siquiera la vio salir. La remontada estaba consumada, la locura total en Montilivi y la rabia absoluta en el banquillo azulgrana.

Las quejas de Flick y sus futbolistas cayeron en saco roto. El técnico alemán gesticulaba furioso desde la banda, sus jugadores rodeaban al árbitro, pero la decisión estaba tomada. O mejor dicho, no se había tomado ninguna decisión. El protocolo del VAR establece que debe intervenir en errores claros y manifiestos, pero la interpretación de qué constituye un error claro sigue siendo el gran agujero negro del sistema. Para el Barcelona, el pisotón de Echeverri sobre Koundé era falta evidente en una zona peligrosísima del campo. Para el árbitro y el videoarbitraje, aparentemente, no lo era. De ahí la sentencia de Pedrerol: un sistema que no interviene cuando más importa es un sistema que no sirve.

El VAR no sirve para nada
— Josep Pedrerol, presentador de El Chiringuito
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