Partido de la U respalda a De la Espriella en segunda vuelta: 'puede salvar la democracia'

El pueblo ha hablado y nos ha dicho que es Abelardo De la Espriella el que puede salvar la democracia
El Partido de la U justificó su cambio de apoyo argumentando que los resultados electorales reflejaban un mandato claro del electorado.

En la política colombiana, los partidos rara vez mueren con sus candidatos: se adaptan, buscan la corriente más fuerte y se suman a ella. El Partido de la U, tras acompañar a Paloma Valencia en la primera vuelta y ver cómo obtenía apenas el 6,92% de los votos, ha decidido respaldar a Abelardo De la Espriella —el mismo hombre que hace dos meses los rechazó públicamente— de cara a la segunda vuelta del 21 de junio. En este giro hay una lección antigua sobre el poder: cuando el pueblo habla con más de diez millones de votos, incluso quienes fueron ignorados encuentran la manera de escuchar.

  • De la Espriella arrasó la primera vuelta con el 43,74% de los votos, dejando a Cepeda Castro en segundo lugar y eliminando a Paloma Valencia, la candidata que la U había respaldado con apenas el 6,92%.
  • El partido enfrenta ahora la tensión de sumarse a un candidato que los rechazó abiertamente hace dos meses, diciéndoles que se fueran con Valencia.
  • La Dirección Colegiada emitió un comunicado formal justificando el cambio con una frase cargada de urgencia política: 'el pueblo ha hablado' y De la Espriella es 'el outsider que puede salvar la democracia'.
  • De la Espriella navega este apoyo con cuidado, distinguiendo entre el respaldo institucional de los partidos y la adhesión individual de sus militantes, para no comprometer su imagen de candidato ajeno al sistema.
  • A tres semanas del 21 de junio, el bloque en torno a De la Espriella se consolida junto al Partido Conservador, y la pregunta que queda abierta es si la primera vuelta fue una sentencia o apenas el primer acto.

El Partido de la U cambió de bando. Hace dos meses, Abelardo De la Espriella había rechazado públicamente cualquier apoyo formal de la colectividad, diciéndoles que se quedaran con Paloma Valencia. El partido obedeció. En la primera vuelta, acompañó a Valencia, quien obtuvo el 6,92 por ciento de los votos y quedó eliminada. De la Espriella, en cambio, arrasó con el 43,74 por ciento —más de 10,3 millones de votos— dejando en segundo lugar a Iván Cepeda Castro del Pacto Histórico, con cerca del 36,5 por ciento.

Con la segunda vuelta fijada para el 21 de junio, la U decidió que ese mismo hombre que los rechazó es ahora el candidato que necesita. Su Dirección Colegiada emitió un comunicado de respaldo formal, con una justificación simple y contundente: el pueblo ha hablado, y lo que dijo es que De la Espriella puede salvar la democracia. No fue un giro impulsivo; el partido reconoció que los resultados electorales eran un mensaje político claro, casi un grito, y que debía escucharlo en lugar de ignorarlo.

De la Espriella, sin embargo, maneja estos apoyos con cuidado. Su movimiento se define como popular, no político, y distingue entre el respaldo de los partidos como instituciones y la participación individual de sus militantes. Esa distinción le permite recibir el apoyo de la U sin abandonar su narrativa de outsider ajeno a las estructuras tradicionales de poder.

El Partido de la U se suma así al Partido Conservador y a otras fuerzas que ya han anunciado su adhesión a De la Espriella, consolidando un bloque a tres semanas de la votación definitiva. El 21 de junio dirá si lo que ocurrió en la primera vuelta fue una sentencia o apenas el primer acto de una historia más compleja.

El Partido de la U cambió de bando. Hace dos meses, cuando Abelardo De la Espriella era apenas un candidato más en la contienda presidencial, rechazó públicamente cualquier apoyo formal de la colectividad. "Aquí no los recibo. Que se vayan con Paloma", dijo entonces, refiriéndose a que la U debería mantener su lealtad a Paloma Valencia. El partido escuchó. En la primera vuelta, la U acompañó a Valencia, quien obtuvo el 6,92 por ciento de los votos y quedó eliminada del proceso. De la Espriella, en cambio, arrasó con el 43,74 por ciento, dejando en segundo lugar a Iván Cepeda Castro del Pacto Histórico, quien alcanzó aproximadamente el 36,5 por ciento. La diferencia fue contundente: más de 10,3 millones de votos para De la Espriella contra cerca de 9,6 millones para Cepeda.

Ahora, con la segunda vuelta fijada para el 21 de junio, la U ha decidido que De la Espriella es precisamente el candidato que necesita. La Dirección Colegiada del partido emitió un comunicado anunciando su respaldo formal al outsider que hace poco los rechazaba. La justificación fue simple pero contundente: el pueblo ha hablado, y lo que dijo fue que De la Espriella es quien puede salvar la democracia. No fue una decisión tomada a la ligera. El partido reflexionó sobre lo que los resultados electorales significaban y llegó a la conclusión de que debía escuchar al electorado en lugar de pedirle que los escuchara a ellos.

Esta inversión de posición revela algo más profundo que un simple cambio de alianzas. El Partido de la U reconoció en su comunicado que los resultados del domingo representaban un mensaje político claro. El pueblo había votado, y su voto no era un susurro sino un grito. La colectividad convocó entonces a sus militantes y simpatizantes a respaldar a De la Espriella, instándolos a apoyar al candidato como la mejor manera de hacer patria en estas elecciones. Pero el tono del llamado sugería algo más: no solo se trataba de ganar una elección, sino de salvar algo fundamental.

De la Espriella, sin embargo, ha mantenido una posición peculiar respecto a estos apoyos institucionales. Su movimiento se define a sí mismo como popular, no político. Ha diferenciado entre la adhesión de partidos como instituciones y la participación individual de ciudadanos que militan en ellos. Esta distinción es importante para entender cómo el candidato navega el apoyo de la U sin comprometer su narrativa de ser un outsider ajeno a las estructuras tradicionales de poder. Mientras la U lo respalda como colectividad, De la Espriella puede seguir presentándose como alguien por fuera del sistema político convencional.

Lo que sucede en estos tres días previos a la segunda vuelta es el consolidamiento de un bloque. El Partido de la U se suma a otras fuerzas que ya han anunciado su apoyo a De la Espriella, como el Partido Conservador, que también justificó su respaldo como un compromiso con la defensa de la democracia. Las alianzas se cierran, los votos se cuentan, y el mensaje que Valencia no pudo transmitir ahora lo lleva De la Espriella. El 21 de junio, el electorado decidirá si el pueblo realmente ha hablado, o si lo que sucedió en la primera vuelta fue solo el primer acto de una historia más compleja.

Aquí no los recibo. Que se vayan con Paloma
— Abelardo De la Espriella, hace dos meses, rechazando el apoyo del Partido de la U
El pueblo ha hablado y nos ha dicho que es Abelardo De la Espriella el que puede salvar la democracia
— Partido de la U, en comunicado de su Dirección Colegiada
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el Partido de la U cambió tan radicalmente de posición en apenas dos meses?

Model

Porque los números no mienten. Valencia sacó menos del 7 por ciento. De la Espriella casi el 44. Cuando ves que el candidato al que rechazaste hace poco arrasó en las urnas, tienes que preguntarte si estabas equivocado.

Inventor

Pero De la Espriella los rechazó públicamente. ¿No es extraño que ahora lo apoyen?

Model

Sí, pero el contexto cambió. En ese momento, De la Espriella era un candidato más. Ahora es el que ganó la primera vuelta. El Partido de la U está leyendo el mensaje que el pueblo envió, o al menos eso es lo que dice en su comunicado.

Inventor

¿Crees que De la Espriella realmente quería este apoyo?

Model

Probablemente no de la forma tradicional. Él insiste en que su movimiento es popular, no político. Pero el apoyo de instituciones como la U y el Conservador lo ayuda sin que él tenga que pedirlo explícitamente.

Inventor

¿Qué pasa si pierde el 21 de junio?

Model

Entonces el mensaje que el pueblo supuestamente envió en la primera vuelta resulta ser más ambiguo de lo que parecía. Y la U tendría que explicar por qué apostó todo a alguien que no pudo cerrar el trato.

Inventor

¿Es esta una alianza genuina o solo cálculo político?

Model

Probablemente ambas cosas. La U necesita estar del lado ganador. De la Espriella necesita votos. Que lo llamen salvación de la democracia es el lenguaje que usan para hacerlo sonar más noble que lo que realmente es.

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