Por primera vez en décadas, una mayoría de ciudadanos europeos percibe a Estados Unidos como una amenaza mayor que a China o Rusia, según un sondeo realizado en seis países del continente. Lo que durante setenta años fue una alianza fundada en la confianza mutua ha comenzado a resquebrajarse bajo el peso de amenazas territoriales, aventuras militares y señales de abandono estratégico. Europa no busca romper con Occidente, sino encontrar dentro de sí misma la seguridad que ya no puede garantizarle Washington.
Para europeos, EE.UU. es mayor amenaza que China, según sondeo
Ya no podemos confiar en el compromiso estadounidense con nuestra seguridad
¿Cómo es posible que en tan poco tiempo la percepción de Estados Unidos haya cambiado tanto? Hace años era el garante de la seguridad europea.
Trump amenazó con tomar Groenlandia por la fuerza. Eso fue el punto de quiebre. Un miembro de la OTAN amenazando a otro miembro de la OTAN con arrebatarle territorio. Los europeos entendieron que las reglas habían cambiado.
Pero espera. ¿Cuánto de esto es reacción a Trump específicamente y cuánto es una tendencia más profunda de desconfianza que ya estaba ahí? El sondeo no nos dice si estos números habrían sido similares con otro presidente estadounidense.
Es verdad que Trump aceleró todo. Pero la guerra contra Irán también jugó un papel. Los europeos la ven como innecesaria, mal planeada. Y Trump amenazó con represalias arancelarias contra países como España que se negaron a apoyarlo.
¿Y qué pasa ahora con la OTAN? ¿Sigue siendo viable si los ciudadanos europeos no confían en Estados Unidos?
Esa es la pregunta del millón. El general francés dijo que sus colegas estadounidenses le pidieron que se refuerce porque "puede que no podamos cubrir sus necesidades". Pero eso es una cita indirecta. ¿Eso fue dicho en privado? ¿En una reunión oficial? El contexto importa.
Lo que está claro es que Europa está buscando una salida. El 86% quiere reforzar capacidades militares propias, el 69% apoya crear Fuerzas Armadas de la UE. Es un cambio de paradigma.
¿Pero tienen los europeos la capacidad de hacer eso? ¿Pueden realmente reemplazar lo que Estados Unidos proporciona?
Ese es el problema. Dicen que quieren autonomía, pero están divididos en cuánto gastar. El 37% cree que ya gastan lo suficiente. Eso no es un mandato claro para una rearmada masiva.
Tienes razón. Pero la dirección es innegable. Los europeos están buscando no depender de Washington. Eso es nuevo.
Le Pouls
- El 36% de los europeos encuestados ve a Estados Unidos como una amenaza directa, superando por primera vez la percepción de riesgo que generan China (29%) o Rusia en términos de desconfianza aliada.
- Las amenazas de Trump sobre Groenlandia y la guerra contra Irán actuaron como detonadores: lo que parecía retórica se convirtió en política, y la lógica de la OTAN quedó en entredicho.
- España lidera el rechazo con un 51% que ve a Washington como amenaza, mientras el general francés Mandon advierte que los ejércitos europeos ya no pueden confiar en el compromiso militar estadounidense.
- El 86% de los europeos apoya reforzar las capacidades militares propias y el 69% respalda crear unas Fuerzas Armadas de la UE paralelas a los ejércitos nacionales, señal de que la autonomía estratégica dejó de ser un debate académico.
- La fractura no es solo emocional: es institucional, y la pregunta que acecha a Bruselas es si la OTAN puede sobrevivir como estructura de seguridad cuando sus propios ciudadanos han dejado de creer en ella.
Por primera vez en décadas, una mayoría de ciudadanos europeos percibe a Estados Unidos como una amenaza mayor que a China o Rusia, según un sondeo realizado en seis países del continente. Lo que durante setenta años fue una alianza fundada en la confianza mutua ha comenzado a resquebrajarse bajo el peso de amenazas territoriales, aventuras militares y señales de abandono estratégico. Europa no busca romper con Occidente, sino encontrar dentro de sí misma la seguridad que ya no puede garantizarle Washington.
En poco más de un año, la relación transatlántica ha sufrido un vuelco histórico. Un sondeo de Politico Europe en Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Bélgica revela que apenas el 12% de los europeos considera a Estados Unidos un aliado, mientras el 36% lo ve como una amenaza directa —por encima del 29% que percibe así a China—. Es la primera vez en décadas que Washington aparece en los sondeos europeos como un riesgo mayor que Pekín.
El quiebre tiene fechas y nombres concretos. Las amenazas de Trump sobre Groenlandia —territorio danés y miembro de la OTAN— pusieron en evidencia que la alianza atlántica ya no ofrecía las garantías de siempre. La guerra contra Irán, interpretada por la mayoría de los europeos como una aventura militar sin objetivos claros, terminó de erosionar esa confianza. España encabeza el rechazo: el 51% de sus ciudadanos ve a Estados Unidos como una amenaza, el porcentaje más alto entre los seis países. El presidente Sánchez fue el único líder que se negó a elevar el gasto militar al 5% del PIB en la última cumbre de la OTAN, y Trump respondió con ataques dialécticos y amenazas arancelarias. Incluso Italia, cuya primera ministra Meloni mantiene vínculos cordiales con Trump, registra un 46% de ciudadanos que ven a Washington como un peligro.
La desconfianza ha llegado a los estados mayores. El general francés Fabien Mandon declaró ante la Asamblea Nacional que los ejércitos europeos ya no pueden asumir el mismo nivel de compromiso estadounidense, y reveló que sus propios homólogos de Washington les han pedido que se refuercen porque, en sus palabras, puede que no puedan cubrir sus necesidades cuando llegue el momento.
La respuesta europea apunta hacia la autonomía. El 86% de los encuestados apoya reforzar las capacidades militares del continente y el 69% respalda crear unas Fuerzas Armadas de la UE paralelas a los ejércitos nacionales. Rusia sigue siendo la amenaza más inmediata para el 70% de los europeos, pero la pregunta que ahora domina la política continental es si la OTAN puede seguir siendo el pilar de la seguridad europea cuando sus propios ciudadanos han dejado de confiar en el socio que la fundó.
En poco más de un año, la relación entre Europa y Estados Unidos ha dado un giro tan pronunciado que los ciudadanos europeos ahora ven a Washington como una amenaza mayor que a Pekín. Un sondeo del diario Politico Europe realizado en seis países —Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Bélgica— captura el alcance de esta transformación: apenas el 12% de los encuestados considera a Estados Unidos un aliado, mientras que el 36% lo ve como una amenaza directa. China, por comparación, es percibida como peligrosa por el 29% de los europeos. Es la primera vez en décadas que Estados Unidos aparece en los sondeos europeos como un riesgo mayor que la potencia asiática.
El quiebre comenzó con gestos que parecían sacados de otra era. Cuando Donald Trump amenazó con tomar por la fuerza la isla de Groenlandia —territorio bajo soberanía danesa— en los primeros meses de 2025, los europeos enfrentaron una realidad incómoda: un presidente estadounidense estaba amenazando a un país miembro de la OTAN con arrebatarle territorio. La lógica que había sostenido la alianza atlántica durante setenta años, la idea de que Washington garantizaba la seguridad europea a través de la estructura de la OTAN, comenzó a resquebrajarse. Luego vino la guerra contra Irán, que la mayoría de los europeos interpreta no como una necesidad de defensa sino como una aventura militar mal planeada, cuyos objetivos cambiaban sobre la marcha. Ningún dirigente europeo dudaba ya de lo que sus ciudadanos pensaban.
España encabeza el rechazo europeo a Estados Unidos. El 51% de los españoles considera que Washington es una amenaza, la cifra más alta entre los seis países sondeados. El gobierno español fue el primero en Europa en oponerse a la guerra contra Irán, considerándola ilegal, y el presidente Pedro Sánchez fue el único que se negó en la última cumbre de la OTAN a aumentar el gasto militar hasta el 5% del producto bruto interno. España mantiene su gasto en defensa en el 2%, el mismo nivel que Italia y Francia. Por esa posición, Trump ha lanzado ataques dialécticos contra Madrid y ha amenazado con represalias arancelarias. Italia, gobernada por Giorgia Meloni —quien mantiene relaciones cordiales con Trump— no está lejos de España en la percepción ciudadana: el 46% de los italianos también ve a Estados Unidos como una amenaza.
La erosión de confianza ha llegado a los más altos niveles militares. El general Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas, declaró ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional que los ejércitos europeos "ya no podemos tener el mismo nivel de confianza en el compromiso de los estadounidenses con nuestra seguridad". Más aún, sus homólogos estadounidenses han pedido a los militares europeos que se refuercen porque, según Mandon, "puede que no podamos cubrir sus necesidades el día que nos necesiten". La implicación es clara: la decisión es política, no operativa.
Frente a esta ruptura, los europeos están buscando una salida: la autonomía estratégica. El 86% de los encuestados cree que Europa debe reforzar sus capacidades militares propias. Más aún, el 69% apoya la creación de Fuerzas Armadas de la Unión Europea que funcionen en paralelo a los ejércitos nacionales. Lo que divide a los europeos es cuánto gastar: el 37% cree que ya se invierte lo suficiente en defensa, otro 37% considera que la inversión es insuficiente, y el 22% piensa que se gasta demasiado. Rusia sigue siendo percibida como la amenaza más inmediata —el 70% de los encuestados la ve como un peligro— pero la pregunta que ahora acecha a la política europea es si la OTAN puede seguir funcionando como la estructura de seguridad del continente cuando sus ciudadanos ya no confían en el compromiso estadounidense.
Citations marquantes
Los ejércitos europeos ya no pueden tener el mismo nivel de confianza en el compromiso de los estadounidenses con nuestra seguridad— General Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas