Ante miles de fieles reunidos en vigilia en la basílica de San Pedro, el Papa León XIV elevó su voz contra la lógica de la guerra y el culto al poder, exhortando a los gobernantes del mundo a elegir el diálogo sobre las armas. En un momento en que los conflictos en Irán, Ucrania y Oriente Medio mantienen al planeta en vilo, el primer pontífice estadounidense de la historia advirtió que los equilibrios de la familia humana están gravemente fracturados. Su llamado no fue solo diplomático, sino profundamente moral: la verdadera fuerza, insistió, reside en el servicio a la vida, no en la exhibició
Papa León XIV clama contra la guerra: "¡Deténganse! ¡Siéntense en mesas de diálogo!"
La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida
¿Por qué el Papa decide convocar una vigilia de oración precisamente ahora, en este momento?
Porque la escalada en Irán ha alcanzado un punto que lo obliga a actuar. No es solo retórica vaticana; es una respuesta a lo que ve como un delirio de omnipotencia que se vuelve impredecible.
Pero ¿qué tan directa es realmente su crítica? El artículo dice que evita mencionar nombres concretos, aunque "deja poco espacio a la duda". Eso es interpretación, no confirmación.
¿Entonces no está criticando a Trump directamente?
Sí lo está, pero de manera velada. Llamó "inaceptable" su amenaza de acabar con una civilización. Eso es bastante directo para un Papa.
Cierto, pero solo en ese caso. En todo lo demás sobre el uso de lenguaje religioso para justificar la guerra, no menciona a nadie. Sabemos que se refiere a Trump y sus aliados evangélicos porque el contexto lo sugiere, pero no está explícitamente dicho.
¿Y cuál es el alcance real de esta vigilia? ¿Cuánta gente asistió?
Miles de fieles, dice el artículo. Pero no da un número específico.
Exacto. "Miles" es vago. ¿Cinco mil? ¿Cincuenta mil? No sabemos. Y tampoco sabemos si esta vigilia ha tenido algún efecto en las negociaciones sobre Irán que ocurrían en paralelo.
¿Crees que el Papa tiene influencia real sobre los gobernantes?
Tiene influencia moral, simbólica. Pero en un mundo donde Trump amenaza con destruir civilizaciones, la pregunta es si esa influencia es suficiente.
Y eso es lo que el lector debe preguntarse también. El artículo nos muestra lo que el Papa dijo, pero no nos muestra si alguien lo escuchó.
Il Polso
- La escalada simultánea de conflictos en Irán, Ucrania y Oriente Medio ha empujado al Papa a abandonar la cautela diplomática habitual del Vaticano y hablar con una urgencia sin precedentes.
- León XIV calificó de 'inaceptable' la amenaza del presidente Trump de destruir 'toda una civilización', marcando una tensión abierta entre la Santa Sede y la administración estadounidense.
- El pontífice denunció el uso del lenguaje religioso para justificar la guerra como combate entre el bien y el mal, una crítica velada pero inequívoca hacia Trump y sus aliados evangélicos.
- Miles de fieles respondieron a la convocatoria de vigilia, convirtiendo la oración colectiva en un acto de resistencia simbólica frente al 'delirio de omnipotencia' que el Papa describió como creciente e impredecible.
- Lejos de limitarse a condenar, León XIV trazó un camino de construcción de paz desde los hogares, las escuelas y los barrios, devolviendo la responsabilidad a cada persona en el mosaico global.
Ante miles de fieles reunidos en vigilia en la basílica de San Pedro, el Papa León XIV elevó su voz contra la lógica de la guerra y el culto al poder, exhortando a los gobernantes del mundo a elegir el diálogo sobre las armas. En un momento en que los conflictos en Irán, Ucrania y Oriente Medio mantienen al planeta en vilo, el primer pontífice estadounidense de la historia advirtió que los equilibrios de la familia humana están gravemente fracturados. Su llamado no fue solo diplomático, sino profundamente moral: la verdadera fuerza, insistió, reside en el servicio a la vida, no en la exhibición de la muerte.
En la basílica de San Pedro, el Papa León XIV convocó una vigilia de oración que se convirtió en algo más que un acto litúrgico: fue un alegato moral contra la guerra y contra quienes la alimentan. Ante miles de fieles, el primer pontífice estadounidense de la historia exhortó a los líderes mundiales a abandonar la idolatría del poder y el dinero, y a sentarse en mesas de diálogo en lugar de planificar el rearme.
La vigilia coincidió con una escalada de violencia global sin precedentes. Mientras se negociaba el fin del conflicto en Irán y permanecían sin resolver las tensiones en Ucrania y Oriente Medio, el Papa —elegido en mayo del año anterior con la promesa de una paz 'desarmada y desarmante'— intensificó sus apelaciones con un tono cada vez más directo y crítico.
Sin nombrar explícitamente a Donald Trump, León XIV calificó de 'inaceptable' la amenaza de acabar con 'toda una civilización', y condenó el uso del lenguaje religioso para revestir la guerra de una dimensión sagrada. Habló de un 'delirio de omnipotencia' que se vuelve impredecible y agresivo, y lamentó que incluso el nombre de Dios sea arrastrado en discursos de muerte.
Pero el Papa no se quedó en la denuncia. Invitó a creyentes de todo el mundo a construir la paz cada día en sus hogares, escuelas y barrios, recordando que cada persona ocupa un lugar en el mosaico de la paz. Instó a volver a creer en el amor, en la moderación y en la buena política, rechazando la idea de un futuro inevitablemente marcado por la violencia.
En la basílica de San Pedro, ante miles de fieles reunidos en vigilia, el Papa León XIV lanzó un llamado sin ambigüedades a los gobernantes del mundo: que dejen de lado la exhibición de fuerza, que abandonen la guerra, que se sienten a mesas de diálogo en lugar de mesas donde se planifica el rearme y se deliberan acciones de muerte. El primer pontífice estadounidense de la historia clamó contra lo que llamó la idolatría del poder y el dinero, insistiendo en que la verdadera fuerza reside en el servicio a la vida.
La vigilia por la paz, convocada por el pontífice, coincidió con una escalada de violencia sin precedentes. Mientras miles de fieles oraban dentro del templo vaticano, en el mundo se negociaba el fin de la guerra en Irán, y permanecían sin resolver otros focos de tensión en Ucrania y Oriente Medio. El Papa de Chicago, elegido en mayo del año anterior, había prometido entonces una paz "desarmada y desarmante", pero desde que estalló el conflicto en Irán ha intensificado sus apelaciones.
Su tono ha endurecido particularmente hacia las acciones del presidente estadounidense Donald Trump. El Papa llegó a calificar de "inaceptable" la amenaza de Trump de acabar con "toda una civilización" en su enfrentamiento con Irán. También ha criticado, sin nombrar directamente pero dejando poco espacio a la duda, a quienes utilizan el lenguaje religioso para justificar la guerra como una lucha entre el bien y el mal, una práctica que la administración Trump y sus aliados evangélicos han comenzado a emplear.
Durante la vigilia del sábado, el Papa dirigió un mensaje velado pero de destinatario evidente. Habló de un Reino en el que no hay espada, ni drones, ni venganza, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión y perdón. Advirtió contra lo que llamó un "delirio de omnipotencia" que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo. Señaló que los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados, y condenó que incluso el Santo Nombre de Dios sea arrastrado en discursos de muerte.
El pontífice reflexionó sobre la naturaleza del poder y la idolatría. Quien reza, dijo, es consciente de sus propios límites y no mata ni amenaza con la muerte. En cambio, quien ha dado la espalda al Dios vivo para hacer de sí mismo y de su propio poder un ídolo mudo, ciego y sordo, está sometido a la muerte. Lamentó los daños causados por la locura de la guerra y las continuas violaciones del derecho internacional.
Pero el Papa no se limitó a condenar. Invitó a miles de millones de hombres, mujeres, ancianos y jóvenes que creen y anhelan la paz a construirla cada día en sus hogares, escuelas y barrios. Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz, afirmó. Instó a volver a creer en el amor, en la moderación, en la buena política. Rechazó la idea de un futuro ya escrito, marcado por la violencia, en un mundo donde, como dijo, las tumbas parecen no ser suficientes porque se sigue crucificando y aniquilando la vida sin derecho y sin piedad.
La vigilia marcó un punto de inflexión en la diplomacia vaticana bajo León XIV. Aunque ha mantenido la cautela característica de la Santa Sede evitando mencionar países o nombres concretos en la mayoría de sus intervenciones, la escalada de violencia global lo ha llevado a ser más directo, más urgente, más crítico con los actores específicos que ve como responsables de la desestabilización mundial.
Citazioni salienti
¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte— Papa León XIV, durante la vigilia de oración en el Vaticano
Un Reino en el que no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal, ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón— Papa León XIV, en mensaje velado durante la vigilia