Ante la llegada de un fenómeno climático que ya ha reducido las lluvias en un 60% en el Pacífico panameño, Panamá ha declarado emergencia nacional para enfrentar lo que la naturaleza anuncia con meses de anticipación. Once cuencas hidrográficas bajo estrés hídrico, hidroeléctricas comprometidas y una temporada seca que podría adelantarse recuerdan que el agua no es solo un recurso, sino el hilo que sostiene la vida cotidiana y la energía de un país. La declaratoria, aprobada en Consejo de Gabinete, es tanto una herramienta administrativa como un reconocimiento colectivo: prepararse antes de qu
Panamá declara estado de emergencia por El Niño ante déficit de precipitaciones del 60%
El fenómeno podría mantenerse activo hasta mayo de 2027
¿Por qué Panamá necesitaba declarar un estado de emergencia si El Niño es un fenómeno que ya se conoce y se puede predecir?
Porque aunque sabemos que El Niño llega, la magnitud de este es excepcional. Estamos hablando de un 60% menos de lluvia en el Pacífico. Eso no es una variación normal; es una crisis de agua que afecta las hidroeléctricas, el agua potable, la agricultura. El estado de emergencia le da al Gobierno herramientas legales para actuar rápido.
Pero hay que ser precisos: el 60% es lo que reportan en "algunas zonas" del Pacífico, no en todo el país. Y Bocas del Toro está recibiendo más lluvia de la normal. ¿Cuál es realmente el impacto nacional agregado?
¿Qué tan grave es que once cuencas hidrográficas estén en estrés hídrico?
Es muy grave. Una cuenca hidrográfica es el sistema que alimenta ríos, acuíferos, todo. Si once están bajo estrés, significa que hay presión en múltiples puntos del país simultáneamente. Las plantas potabilizadoras dependen de esos ríos. Las represas también.
Pero el reporte no dice cuánta población depende de esas once cuencas, ni cuánto tiempo pueden funcionar las hidroeléctricas con los niveles actuales. Son datos que necesitaríamos para entender la urgencia real.
¿Hasta cuándo podría durar esto?
Hasta mayo de 2027, según la directora del instituto meteorológico. Y lo peor es que entre octubre y diciembre llegará el pico máximo de temperaturas en el Pacífico, lo que podría adelantar la temporada seca. Así que los próximos meses van a ser muy tensos.
Eso es una proyección, no una certeza. El Niño es predecible en términos generales, pero los detalles locales pueden variar. Panamá está preparándose para el escenario peor, lo cual es prudente, pero no sabemos aún si llegará a ser tan severo como se teme.
El Pulso
- El Niño se encuentra en su categoría más fuerte y podría mantenerse activo hasta mayo de 2027, convirtiendo la emergencia en un desafío de largo aliento para Panamá.
- Once cuencas hidrográficas registran niveles anormalmente bajos, poniendo en riesgo simultáneamente el agua potable para consumo humano y la generación de energía eléctrica.
- El fenómeno no afecta al país de manera uniforme: mientras el Pacífico sufre sequía severa, Bocas del Toro acumula un 25% más de lluvia de lo habitual, obligando a respuestas diferenciadas por región.
- Entre octubre y diciembre se espera el pico de temperaturas en el Pacífico ecuatorial, lo que podría adelantar la temporada seca y agravar aún más la presión sobre los recursos hídricos.
- La declaratoria de emergencia permite al Gobierno saltarse los procesos licitatorios habituales y realizar contrataciones directas para llevar recursos a las zonas afectadas con mayor rapidez.
- Las autoridades ya ejecutan medidas en las zonas más críticas y mantienen monitoreo continuo, apostando por la anticipación como principal estrategia frente a los meses que se avecinan.
Ante la llegada de un fenómeno climático que ya ha reducido las lluvias en un 60% en el Pacífico panameño, Panamá ha declarado emergencia nacional para enfrentar lo que la naturaleza anuncia con meses de anticipación. Once cuencas hidrográficas bajo estrés hídrico, hidroeléctricas comprometidas y una temporada seca que podría adelantarse recuerdan que el agua no es solo un recurso, sino el hilo que sostiene la vida cotidiana y la energía de un país. La declaratoria, aprobada en Consejo de Gabinete, es tanto una herramienta administrativa como un reconocimiento colectivo: prepararse antes de que la crisis alcance su punto más severo es, en sí mismo, un acto de responsabilidad pública.
El martes 25 de agosto, Panamá activó un estado de emergencia nacional para hacer frente a El Niño, un fenómeno que desde mayo ha dejado sin lluvia amplias zonas del país. En algunas regiones del Pacífico, las precipitaciones han caído hasta un 60% por debajo de lo normal, ejerciendo una presión severa sobre el agua que abastece hogares y centrales eléctricas.
Luz Graciela de Calzadilla, directora del Instituto de Meteorología e Hidrología, advirtió que cerca de once cuencas hidrográficas enfrentan estrés hídrico por los niveles anormalmente bajos de los ríos, afectando tanto plantas hidroeléctricas como instalaciones de potabilización. El fenómeno, detectado oficialmente el 12 de mayo, se encuentra en su categoría más fuerte y, según las proyecciones, podría prolongarse hasta mayo de 2027.
Lo que agrava el panorama es que entre octubre y diciembre se espera el pico de temperaturas en el Pacífico ecuatorial, lo que podría adelantar la llegada de la temporada seca. El impacto, además, no es homogéneo: mientras el Pacífico se reseca, Bocas del Toro registra un 25% más de lluvia de lo habitual, obligando a las autoridades a adoptar medidas preventivas también en esa región caribeña, en la comarca Ngäbe Buglé y en Colón.
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, presentó la declaratoria como un instrumento de respuesta ágil. Aprobada en Consejo de Gabinete, la medida permite simplificar trámites de contratación pública y realizar adquisiciones directas sin los procedimientos licitatorios habituales, con el objetivo de que los recursos lleguen rápido a donde más se necesitan. Omar Smith, director de Protección Civil, confirmó que algunas acciones ya están en marcha en las zonas más afectadas, mientras las autoridades mantienen un monitoreo continuo conscientes de que los próximos meses serán decisivos.
Panamá activó el martes 25 de agosto un estado de emergencia nacional para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, que ha dejado sin lluvia amplias zonas del país desde mayo. En algunas regiones del Pacífico panameño, las precipitaciones han caído hasta un 60% por debajo de lo normal, generando una presión severa sobre los recursos hídricos que sostienen tanto el consumo humano como la generación de energía.
Luz Graciela de Calzadilla, directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, explicó que cerca de once cuencas hidrográficas enfrentan estrés hídrico debido a los niveles anormalmente bajos de los ríos. Esta situación ha comenzado a afectar directamente a las plantas hidroeléctricas y a las instalaciones que purifican el agua para el consumo público. El fenómeno, que el instituto detectó oficialmente el 12 de mayo, se encuentra actualmente en su categoría más fuerte y podría mantenerse activo hasta mayo de 2027, según las proyecciones de Calzadilla.
Lo que hace particularmente preocupante este escenario es que entre octubre y diciembre se espera que las temperaturas en el Pacífico ecuatorial alcancen su punto máximo, lo que podría acelerar la llegada de la temporada seca tradicional del país. Sin embargo, el impacto de El Niño no ha sido uniforme en todo el territorio panameño. Mientras el Pacífico sufre una sequía pronunciada, Bocas del Toro ha recibido 25% más lluvia de la que registra históricamente, lo que ha obligado a las autoridades a implementar medidas preventivas también en esa región caribeña, así como en la comarca Ngäbe Buglé y en Colón.
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, presentó la declaratoria como un instrumento para que el país pueda responder con mayor rapidez y flexibilidad tanto a sequías como a otros efectos secundarios del fenómeno. La medida fue aprobada durante una sesión del Consejo de Gabinete y tiene implicaciones administrativas concretas: permite al Gobierno simplificar los trámites de contratación pública y realizar adquisiciones directas de bienes, servicios y obras sin los procedimientos licitatorios habituales. Esta agilización busca garantizar que los recursos lleguen rápidamente a donde se necesiten.
Omar Smith, director del Sistema Nacional de Protección Civil, indicó que algunas de estas medidas ya comenzaron a ejecutarse en las zonas más afectadas. Las autoridades mantienen un monitoreo continuo de las condiciones meteorológicas e hidrológicas, conscientes de que los próximos meses serán críticos para la disponibilidad de agua en el país. La declaratoria refleja una apuesta por la anticipación: reconocer ahora la magnitud del desafío que representa El Niño permite al Gobierno prepararse antes de que la sequía alcance su punto más severo.
Citas Notables
El fenómeno se encuentra actualmente en una categoría muy fuerte y podría prolongarse hasta mayo de 2027— Luz Graciela de Calzadilla, directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá
La medida busca preparar al país para responder tanto a posibles sequías como a otros efectos asociados con El Niño y garantizar los recursos necesarios para atender eventuales emergencias— Dinoska Montalvo, ministra de Gobierno