Es un héroe de verdad y no es justo que lo llevaran así
Jacob Zapeta Castro, dueño de El Quetzal Panadería, se entregó voluntariamente a agentes de ICE después de que amenazaran con arrestar a sus empleados si no salía del local. ICE acusa al guatemalteco de permanecer ilegalmente en el país, deportaciones previas y conducir bajo efectos del alcohol; su familia y empleados cuestionan estas acusaciones.
- Jacob Zapeta Castro, propietario de El Quetzal Panadería en Lake Worth Beach, Florida
- Se entregó voluntariamente a ICE tras cuatro horas de negociación para proteger a sus 10 empleados
- Más de 40 agentes, 20 patrullas y unidades caninas participaron en el operativo
- Sus dos hijos, ciudadanos estadounidenses de 13 y 14 años, estaban dentro del local durante la operación
Un propietario guatemalteco de panadería en Florida se entregó a ICE tras cuatro horas de negociación para evitar que sus 10 empleados fueran detenidos durante una redada.
Jacob Zapeta Castro estaba en camino a una cita médica cuando notó que varios vehículos lo seguían. El guatemalteco, dueño de El Quetzal Panadería y Cafetería en Lake Worth Beach, Florida, hizo lo que cualquier empresario haría en ese momento: regresó a su negocio. Lo que sucedió después durante las siguientes cuatro horas cambió todo.
Al entrar al local, Zapeta Castro cerró la puerta. Adentro estaban sus diez empleados, trabajadores que había contratado a lo largo de los años y que dependían de ese empleo. Afuera, el operativo se desplegaba con una escala que pocos esperarían: más de cuarenta agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, más de veinte patrullas, unidades caninas. Más de cuarenta personas de la comunidad se reunieron en la calle para observar. Los perros ladraban. Los vehículos rodeaban el edificio por completo. "Fue algo sorprendente y asustó a todos", diría después Gilmer Zapeta, el hijo del propietario.
Durante esas cuatro horas, los agentes negociaron con el hombre dentro del local. El mensaje fue claro y sin ambigüedad: si Zapeta Castro no salía, todos sus empleados serían arrestados. Si salía, nadie más sería tocado. Su hijo relataría después que los oficiales fueron explícitos en sus términos. El dueño de la panadería aceptó. Abrió la puerta, levantó los brazos y caminó hacia los agentes. Ninguno de sus empleados fue detenido ese día.
Pero la operación dejó cicatrices. Gloria López, la esposa de Zapeta Castro, estaba dentro del local. También estaban sus dos hijos, ambos ciudadanos estadounidenses, de trece y catorce años. Según ella, los oficiales los amenazaron con llevárselos también. "Fue terrible para mí; solo pensaba en mis niños, solo pensaba en mis hijos, la gente que tengo trabajando por muchos años, que están trabajando conmigo sirviendo a la comunidad hispana", dijo después.
La versión de ICE sobre quién es Jacob Zapeta Castro es muy diferente. La agencia sostiene que permanecía en el país sin autorización legal, que había sido deportado en cuatro ocasiones anteriores, que lo acusan de reingreso ilegal, resistencia, choques con fuga y múltiples arrestos por conducir bajo los efectos del alcohol. También afirman que intentó atropellar a los oficiales antes de refugiarse en la panadería. Pero quienes lo conocen cuentan otra historia. Mariana Blanco, directora del Centro Guatemalteco Maya, dijo que representantes de su organización intentaron mostrar a los agentes que Zapeta Castro tenía permiso laboral y licencia vigente. "Él es una persona increíble, todas las personas que lo conocen personalmente pueden decir lo mismo. Él no es la persona que ICE está describiendo", afirmó. Una de sus empleadas, identificada como Juana, fue más directa: "Me siento muy triste, muy apenada por el patrón; la verdad es que es buena persona, él no es un criminal. Es un héroe de verdad y no es justo que lo llevaran así".
La detención de Zapeta Castro ocurre en un momento en que Florida está intensificando su colaboración con las autoridades federales en materia migratoria. El gobernador Ron DeSantis ha promovido acuerdos que permiten que agentes de la Patrulla de Carreteras desempeñen funciones delegadas por ICE. Estos cambios están transformando cómo se ejecutan los operativos en el estado. ICE no ha revelado dónde se encuentra Zapeta Castro. Su familia reclama su liberación. Durante el operativo, mientras todo sucedía, alguien gritó desde la calle: "Dile que no está solo, estamos todos detrás de él y somos su comunidad".
Notable Quotes
Fue algo sorprendente y asustó a todos— Gilmer Zapeta, hijo del detenido
Es un héroe de verdad y no es justo que lo llevaran así— Juana, empleada de la panadería
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué un hombre entraría a su propio negocio sabiendo que lo rodeaban agentes de inmigración?
Porque dentro había diez personas que dependían de él. No fue un acto de desafío; fue un acálculo de lo que podría perder.
¿Cómo negocias con ICE cuando tienen todo el poder?
No negocias. Aceptas sus términos. Zapeta Castro entendió que su única moneda de cambio era su propia libertad.
¿Qué significa que sus hijos, ciudadanos estadounidenses, estuvieran adentro con él?
Significa que la operación no fue quirúrgica. Significa que los niños vieron a su padre elegir entre sí mismo y sus empleados, y que los agentes amenazaron con llevárselos también.
¿Por qué la comunidad salió a la calle a observar?
Porque en Lake Worth Beach, Zapeta Castro no es un número de caso. Es alguien que sirve café, que da trabajo, que forma parte del tejido diario. Cuando lo ves rodeado de cuarenta agentes, ves algo que te toca.
¿Importa si ICE tiene razón sobre su historial?
Importa para el sistema legal. Pero no cambia lo que pasó en esas cuatro horas: un hombre eligió proteger a otros antes que a sí mismo, y nadie sabe dónde está ahora.