En la costa valenciana, donde el Mediterráneo atrae a cientos de miles de europeos en busca de una vida mejor, la burocracia se ha convertido en un impuesto silencioso sobre el sueño de la vivienda. Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario, articula con precisión lo que el mercado ya siente: cada mes de espera administrativa eleva el precio final un 1%, convirtiendo la lentitud institucional en una carga que pagan los compradores. La tensión entre una demanda internacional vigorosa y una oferta incapaz de crecer al ritmo necesario revela una verdad más profunda sobre cómo las estructuras del
Pablo Serna (TM): cada mes de retraso en licencias encarece la vivienda un 1%
Cada mes de retraso encarece la vivienda un 1%
¿Por qué un mes de retraso en licencias se traduce exactamente en un 1% de aumento de precio? ¿Cómo se calcula eso?
Es una forma de expresar el impacto acumulativo. Mientras un proyecto está esperando permisos, los costes de financiación, personal y materiales siguen corriendo. Ese gasto se distribuye entre las viviendas finales.
Pero eso es una estimación de TM, ¿verdad? No es una cifra verificada por un tercero independiente. Podría variar según el tipo de proyecto, la ubicación, el tamaño.
¿Y qué está causando esos retrasos en las licencias? ¿Es incompetencia administrativa o falta de recursos?
Serna no lo especifica así. Habla de falta de agilidad administrativa en general, pero no entra en las causas concretas de cada administración local.
Exacto. Sabemos que hay retrasos, pero no sabemos si es porque los ayuntamientos están saturados, si hay conflictos políticos, si faltan inspectores. Eso es importante para entender si el problema es dinero, estructura o voluntad.
¿Entonces la solución es simplemente que la administración vaya más rápido?
Serna pide seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y colaboración público-privada real. No es solo velocidad; es un marco claro que permita a los promotores planificar.
Y también menciona que falta suelo finalista. Eso es diferente del problema de licencias. Aunque aceleraran los permisos, si no hay terreno disponible en condiciones de construir, el problema persiste.
¿Cuánto de ese 1% mensual es retraso administrativo y cuánto es escasez de suelo?
Serna no lo desglosa. Probablemente ambos factores se solapan y refuerzan mutuamente.
Eso es lo que hay que reconocer: la cifra del 1% es un número redondo que resume un problema complejo. Útil para llamar la atención, pero no es una descomposición de causas.
Le Pouls
- Cada mes que la administración tarda en conceder una licencia residencial se traduce directamente en un 1% más de precio para el comprador final, según el CEO de TM Grupo Inmobiliario.
- La costa valenciana concentra una demanda internacional sin precedentes —compradores de 36 países— pero carece del suelo finalista y la agilidad burocrática necesarios para responder a ese apetito.
- Con 1.800 viviendas en construcción y una inversión superior a 130 millones de euros en Valencia, TM Grupo presiona para que la colaboración público-privada deje de ser retórica y se convierta en plazos reales.
- El proyecto TM Tower en Benidorm —el residencial más alto de Europa con 64 plantas y entrega en 2028— simboliza tanto la ambición del sector como la apuesta de que ejecutar bien y a tiempo será la verdadera ventaja competitiva de los próximos años.
En la costa valenciana, donde el Mediterráneo atrae a cientos de miles de europeos en busca de una vida mejor, la burocracia se ha convertido en un impuesto silencioso sobre el sueño de la vivienda. Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario, articula con precisión lo que el mercado ya siente: cada mes de espera administrativa eleva el precio final un 1%, convirtiendo la lentitud institucional en una carga que pagan los compradores. La tensión entre una demanda internacional vigorosa y una oferta incapaz de crecer al ritmo necesario revela una verdad más profunda sobre cómo las estructuras del Estado pueden frenar, sin quererlo, el bienestar que prometen proteger.
La costa valenciana se ha transformado en uno de los mercados inmobiliarios más activos de España, impulsada por compradores europeos que no buscan solo una propiedad sino un cambio de vida. Sin embargo, detrás de esa demanda sólida se esconde un problema estructural: la administración no concede licencias con la rapidez que el mercado exige. Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario, lo cuantifica sin rodeos: cada mes de retraso en la tramitación de un proyecto residencial incrementa el precio final un 1%.
El cuello de botella no es único. El sector enfrenta escasez de suelo listo para construir, costes de construcción en alza, falta de mano de obra cualificada y trámites administrativos que se acumulan. En la Comunitat Valenciana, Serna señala especialmente la carencia de suelo finalista y transformable en plazos razonables. España tiene terreno, pero no siempre en condiciones de llegar al mercado cuando la demanda lo reclama.
El perfil del comprador de TM Grupo ilustra el alcance del fenómeno: el 80% de sus operaciones proviene del extranjero, con Polonia a la cabeza, seguida de Países Bajos, Alemania, Bélgica y Reino Unido. Quinientos millones de europeos viven a menos de tres horas de vuelo de España, y muchos ven en el Mediterráneo una respuesta al clima, la calidad de vida y la incertidumbre geopolítica de sus países de origen.
La compañía tiene 1.800 viviendas en construcción en el arco mediterráneo y ha comprometido más de 130 millones de euros en Valencia, con suelo disponible para más de 500 viviendas en Santa María de El Puig y Canet d'en Berenguer. En los próximos meses comenzarán las primeras entregas de Santa María Sea by TM. Su proyecto más emblemático, TM Tower en Benidorm, será el edificio residencial más alto de Europa: 64 plantas, 230 metros de altura y entrega prevista para 2028.
Serna concluye con una advertencia que trasciende lo empresarial: en los próximos años, la diferencia entre promotoras no la marcará solo quién tenga compradores, sino quién sea capaz de ejecutar en plazo y con calidad. Para ello, la inversión privada necesita seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y una colaboración público-privada que funcione de verdad. Mientras eso no ocurra, cada mes de espera seguirá siendo un 1% más caro para quien quiere hacer del Mediterráneo su hogar.
La costa valenciana se ha convertido en uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos de España, atrayendo a compradores de toda Europa que buscan no solo una vivienda, sino un cambio de vida. Pero detrás de esa demanda sólida existe un problema que está encareciendo las casas: la administración no se mueve lo suficientemente rápido. Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario, una de las promotoras más importantes de la región, lo plantea de forma directa: cada mes que se retrasa la concesión de licencias para un proyecto residencial traduce en un aumento del 1% en el precio final de la vivienda.
La tensión entre oferta y demanda en el mercado español es estructural. La demanda sigue siendo fuerte, pero el verdadero cuello de botella está en la capacidad de generar viviendas viables en tiempo y coste. El sector enfrenta desafíos importantes: escasez de suelo que esté listo para construir, falta de agilidad en los trámites administrativos, costes de construcción en aumento y falta de mano de obra cualificada. Serna señala que en la Comunitat Valenciana específicamente falta suelo finalista y transformable en plazos razonables. España tiene terreno disponible, pero no siempre está en condiciones de llegar al mercado con la rapidez que la demanda requiere.
En TM Grupo, el comprador internacional representa el 80% de las operaciones. La compañía recibe inversores de 36 países diferentes, con Polonia como primer mercado, seguido por Países Bajos, Alemania, Bélgica y Reino Unido. Este perfil internacional refleja el atractivo de España como destino, especialmente en momentos de incertidumbre geopolítica. Los compradores no buscan solo una propiedad; buscan clima, calidad de vida, servicios, conectividad y seguridad. Es una decisión sobre estilo de vida, y España se posiciona como uno de los destinos más competitivos de Europa, con 500 millones de europeos a menos de tres horas de vuelo.
La falta de oferta en el segmento premium de la Comunidad Valenciana es evidente. Existe demanda nacional e internacional sólida, pero la oferta no crece al ritmo que el mercado necesita. El problema no es falta de interés inversor ni de compradores; es de capacidad de producción. Falta suelo finalista en localizaciones premium, en destinos reconocidos y atractivos. Cuando a eso se suma la lentitud en la concesión de licencias y los trámites administrativos que el sector debe atravesar, los precios suben porque la oferta no puede responder. Cada mes de espera se convierte en un 1% más caro para el comprador final.
TM Grupo tiene una cartera de desarrollo relevante en el arco Mediterráneo, con 1.800 viviendas en construcción en la Comunidad Valenciana, Andalucía y Baleares. En Valencia específicamente, la compañía ha anunciado una inversión superior a 130 millones de euros y disponibilidad de suelo para más de 500 viviendas en Santa María de El Puig y Canet d'en Berenguer. En apenas unos meses comenzarán las entregas del primer proyecto residencial de la compañía en Valencia: Santa María Sea by TM. El modelo de TM está centrado principalmente en la promoción y venta, especialmente en turismo residencial, aunque la compañía también ha desarrollado vivienda asequible en Murcia y seguirá haciéndolo donde disponga de suelo con esa catalogación.
Uno de los proyectos más emblemáticos de TM es TM Tower en Benidorm, que será el residencial más alto de Europa. El proyecto contempla 260 viviendas, alcanzará 230 metros de altura y 64 plantas, con entrega prevista para 2028. La base ha sido diseñada para soportar 85.000 toneladas, equivalente al peso de 8,5 Torres Eiffel o 200 aeronaves comerciales de gran fuselaje. La compañía ya ha superado la fase de cimentación en los plazos previstos y está alcanzando la cuarta planta.
Serna advierte que en los próximos años la diferencia entre empresas no la marcará solo quién tenga demanda, sino quién sea capaz de ejecutar bien, en plazo y con calidad. Para que la inversión privada llegue y se mantenga, hace falta seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y colaboración público-privada real. La vivienda requiere planificación, inversión y plazos largos. En 2025, TM Grupo facturó más de 318 millones de euros, cifra que prevé repetir en 2026, con una plantilla que supera los 1.800 profesionales entre España y México. La compañía cuenta con una cartera de suelo superior al millón de metros cuadrados y una hoja de ruta clara para consolidar su liderazgo en turismo residencial.
Citations marquantes
Falta suelo finalista y transformable en plazos razonables. España tiene suelo, pero no siempre está en condiciones de salir al mercado con la agilidad que requiere la demanda.— Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario
En los próximos años, la diferencia no la marcará solo quién tenga demanda, sino quién sea capaz de ejecutar bien, en plazo y con calidad.— Pablo Serna, CEO de TM Grupo Inmobiliario