A los 32 años, Pablo Matera encarna una paradoja del deporte moderno: el atleta que alcanza su pico no intensificando el esfuerzo, sino aprendiendo a dosificarlo. Desde Japón, el tercera línea más experimentado de los Pumas construye su legado sobre la disciplina silenciosa de la rutina, la recuperación y la prevención. Su nuevo emprendimiento, The Wellness Project, no es una distracción del rugby sino su extensión lógica: la misma obsesión por el detalle aplicada al mundo de los suplementos.
Pablo Matera revela sus secretos de alimentación y lanza marca de suplementos a los 32 años
Menos es más. Hacer un poco menos y priorizar el descanso termina siendo más.
¿Por qué alguien que ya tiene 121 partidos con los Pumas decide lanzar una marca de suplementos a los 32 años? ¿No es un riesgo distraerse?
Para Matera no es distracción. Lleva consumiendo suplementos desde los 18 años, ha investigado productos en todo el mundo. Es una extensión natural de su obsesión por optimizar su propio cuerpo. Además, dice que no había nada parecido en Argentina.
Pero tenemos que ser cuidadosos aquí. ¿Cuánto de esto es realmente investigación de mercado y cuánto es que tiene acceso a capital y distribución porque es una estrella? No sabemos cuántos socios tiene, cuánto invirtió, cuál es su participación real.
Justo. Y en cuanto a los suplementos en sí, ¿qué tan validados están? ¿Hay estudios que respalden que el magnesio, la vitamina C y el omega-3 hacen lo que él dice?
Esos son suplementos bastante estándar en la industria del deporte de alto rendimiento. Lo que Matera enfatiza es la seguridad y las certificaciones antidoping, no que sean revolucionarios.
Correcto. Y eso es importante porque muchos suplementos dicen ser "limpios" pero no todos tienen las certificaciones que él menciona. Él está siendo específico sobre eso. Lo que no sabemos es si The Wellness Project realmente tiene esas certificaciones o si es una promesa.
¿Cómo encaja esto con su vida en Japón? ¿Está manejando la empresa desde allá?
Parece que sí. Dice que sus compañeros en Japón ya probaron los suplementos. Pero su prioridad ahora es pisar fuerte en Argentina. Medio año está en Suzuka, la otra mitad vuelve con los Pumas.
Eso es un detalle importante que no podemos perder: está dividido entre dos continentes, con una familia nueva, un bebé de dos meses, y lanzando un negocio. La historia que cuenta es de disciplina extrema, pero también es una vida fragmentada.
¿Qué tan sostenible es eso a largo plazo?
Esa es la pregunta que nadie puede responder todavía. Pero él dice que 2025 fue el año que más partidos jugó. Así que por ahora, la estructura está funcionando.
Aunque hay que notar que eso podría cambiar. El Mundial es en Australia el año que viene. Después, ¿qué? ¿Sigue en Japón? ¿Vuelve a Argentina? La sostenibilidad de todo esto depende de decisiones que aún no ha tomado.
Der Puls
- A los 32 años, cuando muchos jugadores de rugby ya piensan en el retiro, Matera disputó más partidos con los Pumas en 2025 que en cualquier otro año de su carrera.
- El cambio más radical no fue entrenar más, sino entrenar menos: redujo el trabajo de pesas de ochenta minutos a veinte y volcó el resto al cuidado del cuerpo con hielo, sauna y movilidad.
- La industria de los suplementos en Argentina le generaba desconfianza —etiquetas poco confiables, riesgo antidoping— y esa grieta fue la oportunidad que lo llevó a fundar su propia marca.
- The Wellness Project arrancó en diciembre con tres productos esenciales de dosis altas y certificación antidoping, y en un mes sumará creatina y péptidos de colágeno.
- Con el Mundial 2025 en Australia en el horizonte, Matera equilibra la vida familiar en Suzuka —tres hijos, el último de dos meses— con la ambición de consolidar su marca primero en Argentina antes de exportarla.
A los 32 años, Pablo Matera encarna una paradoja del deporte moderno: el atleta que alcanza su pico no intensificando el esfuerzo, sino aprendiendo a dosificarlo. Desde Japón, el tercera línea más experimentado de los Pumas construye su legado sobre la disciplina silenciosa de la rutina, la recuperación y la prevención. Su nuevo emprendimiento, The Wellness Project, no es una distracción del rugby sino su extensión lógica: la misma obsesión por el detalle aplicada al mundo de los suplementos.
Pablo Matera tiene 32 años, 121 partidos con los Pumas y una certeza que tardó años en construir: la rutina es más poderosa que el talento en bruto. Desde Suzuka, Japón, donde juega para el Mie Honda Heat, describe una vida estructurada hasta el último detalle. Desayuna lo mismo cada día —yogur, granola, frutillas y banana— y cena a las 17:30 con una lógica precisa: si duerme cuatro horas después de comer, su cuerpo no pelea entre la digestión y el descanso. Cuando lo invitan a un asado argentino, come antes de ir y se vuelve temprano.
Lo que más cambió en su preparación no es la cantidad de trabajo, sino su naturaleza. Una sesión de gimnasio que antes duraba hora y media con ochenta minutos de pesas hoy se redujo a veinte minutos de levantamiento y el resto dedicado a movilidad, baños de hielo y sauna. Hace dos rutinas de gimnasio por semana y otras dos de recuperación. El resultado habla solo: jugó más partidos en 2025 que en cualquier año anterior.
Esa obsesión por el bienestar lo llevó a un territorio nuevo. En diciembre lanzó The Wellness Project junto a dos socios, una marca de suplementos que nació de décadas viajando el mundo y evaluando productos. La línea inicial —magnesio, vitamina C y omega-3— apuesta por dosis altas e individuales en lugar de multivitamínicos diluidos. El punto de partida fue la seguridad: como deportista sometido a controles antidoping sorpresivos, invirtió en certificaciones para que otros atletas pudieran comprar sin miedo.
Matera es preciso sobre lo que los suplementos pueden ofrecer: no transforman el rendimiento, pero un cinco por ciento de mejora en el alto rendimiento es una diferencia enorme. Su filosofía también cambió: antes recurría al ibuprofeno ante el dolor; hoy prefiere una dieta antiinflamatoria y suplementos que eviten llegar a los medicamentos. En un mes ampliará la línea con creatina y colágeno, y aunque ya recibió propuestas del exterior, por ahora quiere consolidarse en Argentina.
Mientras tanto, sigue viviendo en Japón con su familia —tres hijos varones, el último de dos meses— y se prepara para su cuarto Mundial, en Australia 2025. Un país que describe como mudarse a Marte, pero cuyo orden y respeto lo deslumbran. La misma estructura que admira en la cultura japonesa es, en el fondo, la que lleva años aplicando a su propio cuerpo.
A los 32 años, Pablo Matera sigue siendo el tercera línea con más partidos jugados en la historia de los Pumas —121 encuentros en total— y su secreto no es un misterio guardado en laboratorios secretos, sino algo más mundano y, paradójicamente, más difícil de sostener: rutina absoluta. Desde Japón, donde juega para el Mie Honda Heat en la ciudad de Suzuka, a casi 400 kilómetros de Tokio, Matera describe una vida estructurada hasta el detalle más pequeño. Desayuna lo mismo cada día: yogur natural con granola, frutillas y banana. No hay variación. No hay negociación. A las 17:30 se sienta a cenar, y esa precisión horaria responde a una lógica que ha incorporado en su cuerpo después de años de experimentación: si duerme cuatro horas después de comer, su organismo no está haciendo la digestión pesada mientras intenta descansar. Cuando lo invitan a un asado en Argentina, donde la carne no se enciende hasta las nueve de la noche, come en su casa antes de ir. Comparte el momento, pero no toca la comida, y se vuelve temprano.
Lo que ha cambiado más radicalmente en su preparación no es lo que hace, sino cómo lo hace. Hace años, una sesión de gimnasio de hora y media significaba diez minutos de calentamiento y ochenta de levantamiento de pesas puro. Hoy, esos ochenta minutos se redujeron a veinte. El resto del tiempo lo dedica a movilidad y flexibilidad, a baños de hielo, a sauna, a recuperación. "Menos es más", dice. En lugar de cuatro rutinas semanales de gimnasio, hace dos y otras dos de recuperación. El entrenamiento dejó de ser el centro y se convirtió en una herramienta más dentro de un ecosistema más amplio de cuidado. A los 32 años, cuando la mayoría de los jugadores de rugby están pensando en retirarse, Matera jugó más partidos con los Pumas en 2025 que en cualquier otro año de su carrera. Eso, afirma, corrobora que va por el camino correcto.
Esta obsesión por optimizar cada aspecto de su bienestar lo llevó a un nuevo territorio: los negocios. En diciembre lanzó The Wellness Project, una marca de suplementos que desarrolló junto con dos socios. No es un capricho de una estrella del deporte buscando diversificar ingresos. Matera consume suplementos desde los 18 años y ha pasado décadas viajando por el mundo, investigando cuáles son los mejores productos disponibles, cuáles lo potencian, cuáles lo ayudan a recuperarse. La idea de crear una marca propia nunca se le había ocurrido hasta que la oportunidad se presentó. "No había nada parecido en la Argentina", dice, y describe el proyecto como "superdesafiante" y en crecimiento rápido.
La línea inicial de The Wellness Project incluye tres productos que llamaron The Essentials: magnesio para descanso y recuperación, vitamina C para fortalecer el sistema inmune, y omega-3 para la salud cerebral y claridad mental. No lanzaron multivitamínicos porque Matera cree que cada persona tiene necesidades distintas. Un suplemento todo en uno, argumenta, termina teniendo dosis bajas de cada componente. Eligieron dosis altas y concentradas, individuales. Lo que lo obsesiona, sin embargo, es la seguridad. Conoce la industria de los suplementos y sabe que hay una connotación negativa sobre la confiabilidad de las etiquetas. Como deportista de alto rendimiento, vive con el miedo constante de consumir algo que no sea "limpio" —es decir, puro, exactamente lo que dice la etiqueta, sin agregados que puedan alterar los test antidoping que le hacen constantemente, incluso de sorpresa durante la semana. Por eso, los estándares de calidad fueron el punto de partida del proyecto. Invirtieron en certificaciones para que los deportistas pudieran comprar con tranquilidad.
Matera es claro sobre lo que los suplementos pueden y no pueden hacer. No van a mejorar el rendimiento un ciento por ciento. Pero si mejoran un cinco por ciento en el alto rendimiento, eso es una diferencia enorme. Si logran que tenga menos despertares en la noche, ya está haciendo la diferencia. Su filosofía ha evolucionado: antes emparcha mucho, tomaba ibuprofeno o paracetamol para los dolores. Hoy elige una dieta antiinflamatoria y suplementos antiinflamatorios para no tener que tomar medicamentos constantemente. La prevención, dice, lo ayuda mucho.
En un mes, ampliarán la línea con creatina y péptidos de colágeno. Sus compañeros en Japón ya probaron los suplementos y le preguntan cuándo los lleva para allá. Ha recibido propuestas de otros países, pero por ahora no es el momento. "Queremos pisar fuerte en la Argentina", dice. Toda su energía está puesta en el mercado local. Después habrá tiempo para exportar. Mientras tanto, sigue viviendo en Japón, que describe como "lo más parecido a irte a vivir a Marte". Le cuesta adaptarse a las reglas rígidas del país, pero lo deslumbra el orden y el respeto. Ve a su hijo de dos años pelando una mandarina y dejando todas las cáscaras ordenadas en una pila, sacándose las zapatillas antes de entrar a cualquier lado. En el colegio, lo primero que hacen es jugar, después ordenan el aula, y luego arrancan la parte académica. Es una vida muy diferente a la Argentina, pero Matera ha aprendido a valorar esa estructura. Tiene un bebé de dos meses, Kai, durmiendo al lado mientras habla por videollamada. Es su tercer hijo varón con Alina Costantini. Dartagnan nació en Francia, Akira en Japón. Medio año vive en Suzuka con su familia. La otra mitad, se suma a los Pumas para enfrentar los desafíos internacionales. Se prepara para el Mundial de 2025 en Australia, el cuarto de su carrera.
Bemerkenswerte Zitate
Hoy soy el más aburrido del mundo porque no quiero ir a comer afuera, porque tengo mi dieta semanal cubierta y me hace sentir bien— Pablo Matera
Los suplementos no te van a hacer mejorar un ciento por ciento, pero si te hacen mejorar un cinco por ciento en el alto rendimiento, es una diferencia enorme— Pablo Matera