Los jugadores somos los que tenemos más influencia en lo bueno y lo malo
Real Sociedad ganó al Celta en circunstancias difíciles con un jugador menos, reforzando su posición en la clasificación y su confianza anímica. Oyarzabal suma 123 goles en su carrera y asume responsabilidad colectiva de los jugadores en los resultados, tanto positivos como negativos.
- Real Sociedad venció al Celta jugando con un hombre menos en la segunda mitad
- Mikel Oyarzabal marcó dos goles en el encuentro y suma 123 en su carrera
- El equipo se acerca a la zona de seguridad tras esta victoria en circunstancias difíciles
- El próximo partido será en San Mamés contra el Athletic Bilbao
Mikel Oyarzabal destaca la importancia anímica de la victoria frente al Celta jugando con inferioridad numérica, subrayando el trabajo colectivo y la responsabilidad de los jugadores en la mejora bajo Matarazzo.
Mikel Oyarzabal salió del campo de Balaídos con la satisfacción de quien acaba de ganar lo que parecía imposible. Dos goles suyos habían bastado para que la Real Sociedad venciera al Celta en circunstancias que, por cada razón imaginable, debieron haber inclinado la balanza en sentido contrario. Su equipo había jugado la segunda mitad con un hombre menos tras una expulsión. La lluvia había convertido el terreno en un lodazal. Y aun así, los txuriurdines se fueron de Galicia con los tres puntos.
Para Oyarzabal, capitán de la Real desde hace años, esta clase de victoria tiene un peso que va más allá de lo que refleja la tabla de clasificación. "Estoy contento porque, al final, lo que vale es ganar y lo hemos conseguido en circunstancias complicadas, lo que hace que los tres puntos valgan mucho también en lo anímico", explicó tras el encuentro. El equipo donostiarra llevaba tiempo en aguas turbias, rozando la zona de descenso, y cada victoria se sentía como un salvavidas. Pero esta en particular, conseguida contra viento, lluvia y desventaja numérica, tenía el sabor de algo más profundo: la confirmación de que algo estaba cambiando en el vestuario.
El cambio de entrenador había llegado hace poco. Matarazzo traía consigo nuevas ideas, una forma distinta de ver el juego, de entrenar, de competir. Pero Oyarzabal fue claro en señalar que los resultados no son obra de la varita mágica de nadie. "Obviamente que ha venido con sus ideas, que nos las ha transmitido de manera muy clara y las estamos intentando poner en el campo, pero al final los jugadores somos los que tenemos un poco más influencia que el resto en lo bueno y en lo malo", dijo el capitán. Asumió la responsabilidad colectiva por los momentos oscuros que habían precedido a esta racha de luz. Los futbolistas sabían qué había fallado. Y ahora, bajo una dirección técnica renovada, estaban decididos a no desperdiciar esta oportunidad.
Lo que algunos atribuían a la suerte o al carisma del nuevo técnico, Oyarzabal lo devolvía al trabajo cotidiano. "La flor diréis vosotros, pero aquí hay muchas cosas que se hacen para que las cosas salgan", respondió cuando le preguntaron sobre el efecto Matarazzo. En los entrenamientos de Zubieta, en las sesiones diarias, en los detalles pequeños que nadie ve desde la tribuna, se estaba construyendo algo. Los resultados en el campo eran solo la consecuencia visible de ese trabajo invisible. "Hay días en los que estás acertado y otros en los que no te salen los pequeños detalles, que son los que cuentan", añadió.
Oyarzabal, con sus 123 goles en la camiseta realista, se acercaba cada vez más al podio histórico de goleadores del club. Pero para él, esos números solo tenían sentido si servían al equipo. Los dos tantos contra el Celta no eran una hazaña personal: eran herramientas para ganar un partido que parecía perdido. "Esperemos que sean más y que sirvan para ayudar al equipo", dijo sin énfasis, como quien enuncia una verdad obvia.
La próxima prueba llegaría el domingo en San Mamés, en el derbi vasco contra el Athletic Bilbao. Oyarzabal y sus compañeros querían alargar esta buena dinámica, mantener el impulso que habían ganado a pulso contra el Celta. No era una cuestión de confianza ciega, sino de responsabilidad asumida: habían tocado fondo, habían visto el cambio que necesitaban, y ahora tenían que demostrarse a sí mismos que podían sostenerlo. "Es un partido para salir muy reforzados, por las circunstancias que se han dado y para seguir tirando para arriba", concluyó el capitán. La Real Sociedad no estaba salvada. Pero por primera vez en semanas, parecía que tenía una brújula.
Notable Quotes
Es un partido para salir muy reforzados, por las circunstancias que se han dado y para seguir tirando para arriba— Mikel Oyarzabal
Los jugadores somos los que tenemos un poco más influencia que el resto en lo bueno y en lo malo— Mikel Oyarzabal
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Qué diferencia hay entre ganar así, con un hombre menos, y ganar en condiciones normales?
La diferencia es que cuando ganas en circunstancias difíciles, el equipo se cree más en sí mismo. No es solo la clasificación. Es que sabes que puedes competir incluso cuando todo está en contra.
¿Crees que Matarazzo ha sido el cambio real, o es que el equipo necesitaba simplemente un punto de quiebre?
Matarazzo ha traído ideas claras, eso es cierto. Pero nosotros somos los responsables. Él nos ha dado herramientas, pero somos nosotros quienes tenemos que usarlas en el campo. El cambio viene de los dos lados.
Mencionaste que hay cosas que se hacen en Zubieta que no se ven. ¿Qué tipo de cosas?
Detalles. La forma en que nos movemos, cómo presionamos, cómo recuperamos la pelota. Son pequeñas cosas que en un partido lluvioso como el de Celta se notan mucho. No es magia. Es trabajo.
¿Sientes que el equipo estaba en un punto de quiebre antes de esto?
Sí. Estábamos cerca del descenso, las cosas no salían. Pero cuando empiezas a ganar, aunque sea de forma sufrida, todo cambia. La mentalidad es diferente.
¿Y San Mamés? ¿Qué esperas del derbi?
Queremos mantener esto. No es fácil jugar en Bilbao, pero si jugamos como lo hicimos contra el Celta, tenemos opciones. Es lo que buscamos: seguir hacia arriba.