Otoño: por qué cae más pelo y cómo evitarlo según la Dra. Marroquín

El mejor suplemento es el que sale de una analítica
La doctora Marroquín advierte contra los suplementos sin base diagnóstica y recomienda tratar solo déficits comprobados.
Mark

¿Por qué el cabello cae específicamente en otoño si el desencadenante ocurrió en verano?

Mimi

El ciclo del folículo tiene un desfase. El estrés del calor, la deshidratación o los cambios de luz en verano empujan muchos folículos a la fase de reposo, pero el pelo no se cae inmediatamente. Tarda meses en desprenderse, así que la caída visible llega cuando ya estamos en otoño.

Luke

Pero eso significa que si alguien está estresado ahora en octubre, la caída no la verá hasta enero o febrero, ¿verdad? Entonces el diagnóstico es complicado porque la causa y el efecto están muy separados.

Mark

¿Cuál es la diferencia entre el efluvio telógeno y la alopecia androgenética?

Mimi

El efluvio es difuso: pierdes cabello de forma generalizada en todo el cuero cabelludo. La alopecia androgenética es localizada: ves calvas o zonas con menos densidad, típicamente en la coronilla o las entradas. El efluvio es casi siempre reversible; la alopecia es progresiva.

Luke

Pero la doctora menciona que el efluvio a veces esconde una alopecia androgenética incipiente. ¿Eso significa que no siempre es fácil distinguirlas?

Mark

¿Realmente funcionan los suplementos de colágeno y biotina que venden en todas partes?

Mimi

Tienen evidencia limitada si no hay un déficit previo. La biotina es popular, pero en dosis altas puede alterar los análisis tiroideos. El mejor suplemento es el que sale de una analítica: si tu ferritina está baja, suplementa hierro; si tienes déficit de vitamina D, toma vitamina D.

Luke

Entonces la mayoría de las personas que compran estos suplementos sin análisis previo están gastando dinero sin base científica.

Mark

¿Cuánto tiempo tarda en notarse la mejoría?

Mimi

Los suplementos orales tardan entre tres y seis meses. El minoxidil tópico también se valora a partir de los tres o cuatro meses, y puede haber una caída inicial transitoria que asusta pero que no significa que no esté funcionando.

Luke

Eso es importante: la gente abandona el tratamiento porque empeora antes de mejorar. ¿Hay estudios que demuestren que esa caída inicial es transitoria?

Mark

¿Cuándo debería alguien preocuparse de verdad y buscar ayuda médica?

Mimi

Si la caída dura más de tres meses, si ves zonas con menos densidad, si el pelo se vuelve más fino, o si hay picor, descamación intensa, cansancio, cambios de peso o alteraciones menstruales. Cuanto antes se identifique la causa, mejor el pronóstico.

Luke

Pero la mayoría de las personas probablemente espera a que sea visible la pérdida de densidad antes de consultar, cuando la doctora dice que no hace falta esperar tanto.

  • Entre septiembre y noviembre, los consultorios de dermatología se saturan de pacientes que descubren mechones en la ducha, en la almohada y en el cepillo, y temen estar perdiendo el cabello de forma irreversible.
  • El verdadero detonante —estrés, una infección, un déficit de hierro o vitamina D, un cambio hormonal— suele haber ocurrido en verano, pero sus efectos visibles llegan con meses de retraso, lo que dificulta identificar la causa.
  • Sin un diagnóstico correcto mediante tricoscopia y análisis clínicos, el riesgo es tratar el síntoma equivocado: el efluvio telógeno y la alopecia androgenética exigen abordajes completamente distintos.
  • Las opciones van desde el minoxidil oral o tópico y los suplementos dirigidos a déficits reales, hasta tratamientos regenerativos como el plasma rico en plaquetas, los polinucleótidos y el láser de baja intensidad.
  • La mayoría de los casos se resuelven solos en tres a seis meses, pero cuanto antes se identifica la causa, más rápido y completo es el regreso de la densidad capilar.

Cada otoño, miles de personas contemplan con alarma cómo su cabello se desprende en mayor cantidad de lo habitual, sin saber que ese fenómeno —llamado efluvio telógeno— es, en la mayoría de los casos, la respuesta diferida del cuerpo a tensiones vividas meses atrás. La doctora Andrea Marroquín recuerda que el folículo sigue sus propios ritmos, y que comprender esos ciclos es el primer paso para no confundir lo transitorio con lo permanente. La ciencia médica y la medicina regenerativa ofrecen hoy un abanico de herramientas para quienes necesitan más que paciencia.

Cuando llega el otoño, el cepillo se llena de pelo y la preocupación crece. Sin embargo, la doctora Andrea Marroquín, médica estética, explica que este fenómeno —conocido como efluvio telógeno— es en la mayoría de los casos benigno y reversible. El cabello crece en ciclos: una fase larga de crecimiento, una breve de transición y otra de reposo, tras la cual el pelo cae naturalmente. Perder entre 50 y 100 cabellos al día es normal. El problema surge cuando un desencadenante empuja a muchos folículos a la vez hacia la fase de reposo, y meses después todos se desprenden juntos. Ese retraso es clave: el estrés, la infección o el déficit nutricional que lo provocó ocurrió en verano, pero sus efectos se notan en otoño.

Las causas son variadas: cambios de luz y temperatura, estrés físico o emocional, infecciones, déficits de hierro, vitamina D, zinc o proteínas, alteraciones hormonales tiroideas o posparto, e incluso ciertos fármacos. Aunque suele autolimitarse en tres a seis meses, si la causa no se identifica puede cronificarse o enmascarar una alopecia androgenética incipiente que requiere otro tratamiento.

Marroquín insiste en que el diagnóstico correcto lo cambia todo. La valoración incluye historia clínica, tricoscopia y análisis de ferritina, hormonas tiroideas y vitaminas. Tratar sin ese conocimiento es perder tiempo y dinero. Las opciones terapéuticas abarcan el minoxidil oral o tópico, serums con péptidos y cafeína como apoyo complementario, y hábitos básicos como una dieta rica en proteína e hierro y evitar el calor excesivo. Los suplementos tienen sentido solo cuando hay un déficit demostrado; el exceso de vitamina A o selenio puede, paradójicamente, agravar la caída.

Cuando el problema persiste o se quiere acelerar la recuperación, la medicina regenerativa ofrece el plasma rico en plaquetas, los polinucleótidos bioestimuladores, la mesoterapia capilar y el láser de baja intensidad. Estas técnicas se complementan y los mejores resultados llegan con combinaciones personalizadas. La doctora recomienda consultar a un profesional si la caída supera los tres meses, si aparecen zonas con menor densidad, picor intenso o síntomas sistémicos como cansancio o cambios de peso. La buena noticia, subraya, es que este pelo vuelve a crecer, y hoy es posible acelerarlo.

Cuando llega el otoño, el cepillo se llena de pelo. La ducha deja mechones en la rejilla. La almohada amanece poblada. Entre septiembre y noviembre, los consultorios de dermatología se saturan de personas preocupadas por esta caída que parece anómala pero que, en la mayoría de los casos, responde a un fenómeno completamente benigno y reversible: el efluvio telógeno.

La doctora Andrea Marroquín, médica estética, explica que el cabello no crece de manera continua. Cada folículo atraviesa tres fases: una de crecimiento que dura entre dos y seis años, una breve de transición, y otra de reposo. Después de esta última fase, el pelo se cae y comienza un nuevo ciclo. Perder entre 50 y 100 cabellos diarios es completamente normal. Lo que ocurre en el efluvio telógeno es que un desencadenante empuja a muchos folículos simultáneamente hacia la fase de reposo, y meses después, esos cabellos se desprenden juntos, generando una caída difusa sin calvas localizadas. El retraso es crucial para entender el fenómeno: el detonante real suele haber ocurrido en verano, pero sus efectos se manifiestan cuando ya estamos en otoño.

Las causas son variadas. Los cambios estacionales de luz y temperatura juegan un papel importante. El estrés físico o emocional también dispara el problema. Las infecciones, las enfermedades, los déficits de nutrientes —hierro, vitamina D, zinc, proteínas— son factores frecuentes. Las alteraciones hormonales, especialmente las tiroideas y el período posparto, pueden provocarlo. Incluso algunos fármacos lo desencadenan. La buena noticia es que suele autolimitarse en tres a seis meses, aunque si la causa no se identifica, puede cronificarse y, en ocasiones, esconde una alopecia androgenética incipiente que requiere otro tipo de abordaje.

Marroquín subraya que un diagnóstico correcto es el primer paso indispensable. Distinguir un efluvio telógeno de una alopecia androgenética o areata cambia completamente el tratamiento. La valoración incluye historia clínica, exploración del cuero cabelludo, tricoscopia —observación ampliada del folículo— y, cuando es necesario, análisis de ferritina, hormonas tiroideas, vitamina D y B12. Tratar sin este conocimiento es la forma más rápida de perder tiempo y dinero.

Las opciones terapéuticas son múltiples. El minoxidil oral estimula el folículo, prolonga la fase de crecimiento y mejora su irrigación. A dosis bajas se ha consolidado como una opción eficaz bajo supervisión médica, aunque en el efluvio agudo no siempre es necesario. Las lociones y espumas de minoxidil tópico al 2 o 5 por ciento siguen siendo el tratamiento tópico con más evidencia, pero exigen constancia: los resultados se valoran a partir de los tres o cuatro meses y puede haber una caída inicial transitoria que no debe llevar al abandono. Los serums y boosters capilares con péptidos, cafeína, niacinamida o activos que favorecen la microcirculación acompañan pero no sustituyen el tratamiento médico. Hábitos simples también ayudan: una dieta con suficiente proteína e hierro, moderar el calor de secadores y planchas, evitar recogidos tensos y mantener el cuero cabelludo limpio.

Los suplementos orales tienen sentido cuando hay un déficit demostrado. El folículo es muy activo y necesita nutrientes constantes: hierro si la ferritina es baja, vitamina D, zinc, B12, ácido fólico, aminoácidos, omega-3, antioxidantes y extractos vegetales estandarizados como la palma enana. El colágeno y la biotina son populares pero tienen evidencia limitada sin déficit previo, y la biotina en dosis altas puede alterar análisis tiroideos. El exceso de vitamina A o selenio puede provocar justo lo que se intenta evitar: caída de pelo. Los efectos de los suplementos tardan entre tres y seis meses en notarse.

Cuando el problema persiste o se quiere acelerar la recuperación, la medicina estética y regenerativa ofrece herramientas adicionales. El plasma rico en plaquetas se obtiene de una pequeña muestra de sangre propia y concentra factores de crecimiento que se infiltran en el cuero cabelludo para reactivar folículos debilitados. Los polinucleótidos, fragmentos de ADN altamente purificados, actúan como bioestimuladores: favorecen la reparación tisular, mejoran la hidratación y modulan la inflamación. La mesoterapia capilar aporta vitaminas, minerales y aminoácidos mediante microinyecciones superficiales. El láser de baja intensidad estimula la actividad celular del folículo de manera indolora y no invasiva. Estas técnicas no compiten entre sí: los mejores resultados llegan con una combinación personalizada.

Marroquín recomienda consultar con un profesional si la caída se prolonga más de tres meses, si hay zonas con menos densidad o el pelo más fino, si aparecen picor o descamación intensa, o si se acompaña de cansancio, cambios de peso o alteraciones menstruales. Cuanto antes se identifique la causa, mejor es el pronóstico. No hace falta esperar a que la pérdida de densidad sea visible para buscar ayuda. La buena noticia es que este pelo vuelve a crecer, y con las herramientas disponibles hoy es posible acelerarlo y fortalecerlo.

Un diagnóstico correcto, una rutina constante en casa y, cuando hace falta, el apoyo de tratamientos médicos y regenerativos marcan la diferencia entre un bache pasajero y una pérdida de densidad que se instala
— Dra. Andrea Marroquín
Tratar a ciegas es la forma más rápida de perder tiempo y dinero
— Dra. Andrea Marroquín
Envie de l'histoire complète ? Lire l'original sur El Debate ↗
Nous contacter FAQ