Oro toca máximo en siete semanas tras débiles datos de empleo en EE.UU.

Tasas más bajas hacen que el oro sea más atractivo frente a activos que generan rendimiento
El oro se disparó tras datos de empleo débiles que redujeron las expectativas de alzas de tasas de la Reserva Federal.
Mark

¿Por qué un dato de empleo débil en Estados Unidos hace que el oro suba tanto?

Mimi

Porque los mercados leen ese dato como una señal de que la Reserva Federal no subirá las tasas de interés tan pronto como se pensaba. Tasas más bajas hacen que el oro sea más atractivo, ya que no genera intereses pero se vuelve más valioso cuando otros activos rinden menos.

Mark

Pero 23,000 empleos perdidos parece un número pequeño en una economía grande. ¿Por qué importa tanto?

Mimi

Lo que importa es la expectativa. Los economistas esperaban 80,000 empleos nuevos. Cuando la realidad es tan diferente de lo que se anticipaba, los mercados reaccionan porque eso cambia el cálculo sobre dónde irá la economía y qué hará el banco central.

Mark

¿El oro siempre sube cuando bajan las tasas?

Mimi

Generalmente sí, porque el oro compite con bonos y otros activos que pagan intereses. Si esos activos rinden poco, el oro se vuelve más atractivo como forma de preservar valor. Además, tasas bajas suelen debilitar el dólar, lo que hace que el oro sea más barato para compradores internacionales.

Mark

¿Qué está pasando con los bancos centrales que mencionaste?

Mimi

Están comprando oro a un ritmo sin precedentes porque quieren reducir su dependencia del dólar estadounidense. Eso ha sido un impulsor importante del precio durante el último año, independientemente de lo que haga la Reserva Federal.

Mark

¿Y el cobre? ¿Por qué sube cuando el oro sube?

Mimi

El cobre es diferente. Sube principalmente por preocupaciones sobre la oferta. La prohibición de exportaciones de la República Democrática del Congo creó temores reales sobre la escasez. Es menos sobre tasas de interés y más sobre la física del mercado.

Mark

¿Qué significa la proyección de UBS de 5,000 dólares por onza?

Mimi

Significa que los analistas creen que los factores que impulsan el oro ahora—tasas bajas, demanda de bancos centrales, debilidad del dólar—seguirán siendo relevantes durante los próximos meses. Es una apuesta a que el entorno macroeconómico no cambiará drásticamente.

  • Las nóminas no agrícolas de julio cayeron 23,000 puestos cuando se esperaban 80,000, un golpe estadístico que sacudió los mercados en cuestión de horas.
  • La probabilidad de que la Fed suba tasas en septiembre se desplomó del 57% al 43.9%, abriendo la puerta a un entorno monetario más favorable para activos sin rendimiento.
  • El oro al contado cerró a $4,336.02 por onza con una ganancia semanal superior al 7%, su mejor desempeño desde enero, arrastrando al alza a la plata, el platino y el paladio.
  • El cobre encadenó su sexta semana consecutiva de ganancias, impulsado además por la prohibición de exportaciones de concentrado de la República Democrática del Congo.
  • UBS proyecta el oro en $5,000 por onza para el primer semestre de 2027, apostando a que la debilidad del dólar y la demanda de bancos centrales sostendrán la tendencia alcista.

Cuando el mercado laboral de la mayor economía del mundo tropieza, el oro recuerda su papel ancestral como refugio. La caída inesperada de 23,000 empleos en Estados Unidos durante julio reconfiguró las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, empujando al metal precioso a su mejor semana en siete meses con ganancias superiores al 7%. En un mundo donde los rendimientos de otros activos se vuelven inciertos, el oro recupera su brillo no por capricho, sino por lógica: lo que no paga intereses se vuelve más valioso cuando los intereses dejan de importar.

El viernes, un dato laboral inesperado bastó para reescribir el guion de los mercados de metales. Las nóminas no agrícolas de Estados Unidos cayeron 23,000 puestos en julio, muy por debajo de los 80,000 que esperaban los economistas, y el oro respondió de inmediato: ganó 2.3% para cerrar a $4,336.02 por onza, acumulando su mejor semana en siete meses con alzas superiores al 7%.

La lógica es directa. Un mercado laboral débil reduce la presión sobre la Reserva Federal para endurecer su política monetaria, y las probabilidades de un alza de tasas en septiembre cayeron del 57% al 43.9% tras el informe. David Meger, de High Ridge Futures, lo resumió con claridad: cuando los rendimientos de otros activos bajan, el oro —que no paga intereses— se vuelve más atractivo. A eso se suma un dólar más débil, que abarata el metal para compradores internacionales y refuerza su rol como reserva de valor. En el último año, el oro ya había subido más del 45%, sostenido en parte por compras masivas de bancos centrales que buscan diversificar sus reservas.

El movimiento no fue exclusivo del oro. La plata ganó 3%, el platino subió 1.1% y el paladio avanzó 0.8%. En metales base, el cobre cerró la semana por encima de los $14,000 por tonelada, encadenando su sexto avance consecutivo, impulsado también por la prohibición de exportaciones de concentrado anunciada por la República Democrática del Congo. El aluminio tocó su máximo desde junio y el níquel avanzó 1%.

De cara al futuro, UBS proyecta que el oro podría alcanzar los $5,000 por onza en el primer semestre de 2027, confiando en que los factores estructurales —tasas bajas, demanda institucional y debilidad del dólar— seguirán vigentes. El mercado también aguarda los resultados de una mesa redonda sobre minería convocada por el presidente Trump, que podría mover los precios de los metales base en las próximas semanas.

El viernes pasado, el oro alcanzó su nivel más alto en siete semanas, impulsado por un dato laboral estadounidense que tomó a los mercados por sorpresa. Las nóminas no agrícolas cayeron 23,000 puestos de trabajo en julio, un resultado que contrastaba drásticamente con las expectativas de los economistas, quienes habían pronosticado un aumento de 80,000. Esa cifra débil fue suficiente para reconfigurar las apuestas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

El oro al contado cerró la jornada con una ganancia de 2.3%, cotizando a 4,336.02 dólares por onza después de haber subido más de 3% durante la sesión. Los futuros del metal en Estados Unidos avanzaron también 2.3%, llegando a 4,399.70 dólares. Pero lo más significativo fue el desempeño semanal: el metal precioso registró su mejor semana en siete meses, con ganancias que superaron el 7% desde el 19 de enero. Ese movimiento refleja un cambio fundamental en cómo los inversores ven el panorama económico y monetario.

La conexión entre los datos de empleo y el precio del oro es directa. Cuando el mercado laboral muestra debilidad, la probabilidad de que los bancos centrales suban las tasas de interés disminuye. Antes del informe de empleo, los mercados de futuros sobre tasas de interés reflejaban una probabilidad de 57% de que la Reserva Federal implementara una política más restrictiva en septiembre. Después del dato, esa probabilidad cayó a 43.9%. David Meger, director de Operaciones con Metales de High Ridge Futures, explicó que un escenario de tasas más bajas favorece al oro, que no genera intereses y se vuelve más atractivo cuando los rendimientos de otros activos caen.

La caída en los precios de la energía refuerza esta dinámica. Un entorno de tasas más bajas típicamente debilita el dólar estadounidense, lo que a su vez hace que el oro sea más barato para compradores internacionales y más atractivo como reserva de valor. Esta combinación de factores explica por qué el metal ha ganado tracción en los últimos meses. Durante el año anterior, el oro había subido más de 45%, impulsado en gran medida por compras de bancos centrales de todo el mundo que buscan diversificar sus reservas y reducir su dependencia del dólar.

Otros metales preciosos también se beneficiaron del movimiento. La plata al contado ganó 3%, llegando a 63.29 dólares por onza, el platino se fortaleció 1.1% a 1,747.60 dólares, y el paladio subió 0.8% a 1,381.61 dólares. Los tres cerraron la semana con ganancias.

En el mercado de metales base, el cobre mantuvo un desempeño sólido, cerrando la semana por encima de 14,000 dólares por tonelada. El contrato de referencia a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres bajó ligeramente 0.1% el viernes, a 14,090 dólares, pero acumuló una ganancia semanal de 2%, su sexto avance consecutivo y el mayor desde principios de mayo. El jueves anterior, el cobre había alcanzado un máximo de seis meses de 14,369.5 dólares después de que la República Democrática del Congo anunciara una prohibición inmediata de exportaciones de concentrado de cobre, generando preocupaciones sobre la oferta global.

En otros metales base, el aluminio ganó 0.6% a 3,279 dólares por tonelada, alcanzando su máximo desde junio. El zinc cedió 0.9% a 3,730 dólares después de haber tocado su máximo en casi cuatro años el día anterior. El plomo subió 0.3% a 1,889.5 dólares y el níquel avanzó 1% a 16,930 dólares.

Mirando hacia adelante, el banco de inversión UBS proyecta que los precios del oro podrían alcanzar los 5,000 dólares por onza durante el primer semestre de 2027, a pesar de la volatilidad reciente. Esta proyección refleja la confianza de los analistas en que los factores estructurales que respaldan el oro—tasas bajas, demanda de bancos centrales y debilidad del dólar—seguirán siendo relevantes en el mediano plazo. El mercado ahora espera noticias de una mesa redonda sobre minería convocada por el presidente Donald Trump, que podría influir en los precios de los metales base en las próximas semanas.

Los datos de empleo más débiles de lo esperado plantean un escenario en el que es menos probable que la Fed suba las tasas de interés en su próxima reunión
— David Meger, director de Operaciones con Metales de High Ridge Futures
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