Oro cae ante fortaleza del dólar y expectativas sobre decisión de la Fed

El oro atrapado entre la fortaleza del dólar y tasas de interés en alza
Mientras los inversores esperan la decisión de la Fed sobre el fin del estímulo pandémico, el metal precioso pierde terreno.
Mark

¿Por qué el dólar más fuerte hace que el oro sea menos atractivo?

Mimi

Cuando el dólar se fortalece, los inversores en otros países necesitan más de su propia moneda para comprar oro. Eso reduce la demanda. Es como si el precio subiera en términos locales, aunque en dólares esté cayendo.

Luke

Pero eso es solo parte de la historia. El verdadero problema es que las tasas de interés reales están subiendo. El oro no paga intereses, así que cuando puedes ganar dinero dejando tu dinero en bonos, el oro se vuelve menos competitivo.

Mark

¿Qué espera el mercado que haga la Fed exactamente?

Mimi

Todos esperan que anuncie el fin de sus compras de bonos. Eso es prácticamente seguro. Pero lo importante es qué señales da sobre cuándo subirá las tasas de interés.

Luke

Y aquí está lo interesante: nadie sabe exactamente cuándo. La Fed tiene que equilibrar la inflación elevada contra el riesgo de frenar demasiado la economía. Esa incertidumbre es lo que hace que los precios se muevan más.

Mark

¿Esto significa que el oro va a seguir cayendo?

Mimi

No necesariamente. Depende de lo que la Fed diga. Si suena más agresiva de lo esperado, el oro podría caer más. Si suena más cautelosa, podría recuperarse.

Luke

Lo que sabemos es que Staunovo de UBS predice movimientos de precios más grandes. Eso significa volatilidad. Pero la dirección depende de cómo el mercado interprete las palabras de la Fed, y eso es imposible de predecir con certeza.

Mark

¿Por qué importa esto fuera de los mercados de metales preciosos?

Mimi

Porque el oro es un indicador de cómo los inversores ven el futuro. Si cae, significa que creen que la economía está mejorando y que el riesgo está bajando. Si sube, significa que tienen miedo.

Luke

Exacto. Y en este caso, el oro está cayendo porque el mercado cree que la Fed va a actuar, que va a retirar el estímulo. Eso es una apuesta sobre el futuro de la economía estadounidense, y por extensión, de la economía global.

  • El oro cayó 0.2% hasta US$ 1,782.60 la onza, incapaz de superar la barrera psicológica de los 1,800 dólares ante el avance del dólar.
  • La Reserva Federal abrió una reunión de dos días que los mercados interpretan como el inicio del fin del estímulo pandémico, generando tensión en todos los activos de refugio.
  • Analistas de UBS señalan que la combinación de dólar fuerte y tasas reales en alza forma una pinza que ahoga la demanda de metales preciosos sin rendimiento.
  • La plata y el platino también retrocedieron, mientras el paladio resistía en solitario, revelando un mercado de metales fracturado por la presión macroeconómica.
  • Cada palabra que pronuncie la Fed será diseccionada: los analistas advierten que la volatilidad en metales preciosos podría intensificarse según el tono adoptado frente a la inflación.

En un martes marcado por la anticipación, el oro cedió terreno frente a un dólar fortalecido mientras el mundo financiero aguardaba la decisión de la Reserva Federal sobre el fin de su programa de compra de bonos. El metal precioso, refugio histórico en tiempos de incertidumbre, se encontraba paradójicamente presionado por la misma incertidumbre que suele favorecerlo: la posibilidad de tasas de interés más altas en 2022 reducía su atractivo frente a activos que sí generan rendimiento. En este momento bisagra, los mercados no reaccionaban a lo que había ocurrido, sino a lo que estaba por venir.

El martes, con los mercados globales en suspenso, el oro perdía terreno. A las 09:23 GMT, la onza al contado caía 0.2% hasta 1,782.60 dólares, y los futuros estadounidenses seguían la misma dirección. El dólar se fortalecía, y con él se desvanecía parte del atractivo del metal precioso.

Giovanni Staunovo, analista de UBS, identificaba dos fuerzas que convergían sobre el oro: la fortaleza del dólar, que enfriaba la demanda de compradores en otras monedas, y el alza de las tasas de interés reales en Estados Unidos, impulsada por expectativas de que la inflación comenzaría a moderarse. En ese entorno, los metales sin rendimiento pierden protagonismo frente a otras inversiones.

El verdadero motor del movimiento era la anticipación. La Reserva Federal iniciaba una reunión de dos días en la que se esperaba el anuncio del fin de sus compras de bonos, el gran programa de estímulo que había sostenido la economía durante la pandemia. Ese paso abriría la puerta a aumentos de tasas en 2022, un escenario que los inversores ya descontaban con cautela.

Staunovo advertía que el mercado escrutaría cada señal de la Fed sobre cómo planea enfrentar la inflación elevada, y que esa incertidumbre podría traducirse en movimientos de precios más pronunciados en los metales preciosos. Los rendimientos de los bonos del Tesoro ya repuntaban levemente, sumando presión.

La plata caía 0.4% y el platino retrocedía 0.2%, mientras el paladio resistía con una leve alza. Pero la mirada estaba puesta en el oro: ese refugio histórico que, ante la posible retirada del estímulo, lucía menos seguro que antes. Lo que resolviera la Fed en los próximos días definiría si esta caída era un episodio pasajero o el inicio de una tendencia más profunda.

El martes, mientras los mercados globales contenían la respiración ante una reunión crucial de la Reserva Federal, el oro perdía terreno. A las 09:23 GMT, la onza de oro al contado había caído 0.2%, cotizando a 1,782.60 dólares. Los futuros estadounidenses seguían la misma trayectoria, bajando también 0.2% hasta 1,784.60 dólares. El movimiento reflejaba una realidad más amplia: el dólar se estaba fortaleciendo, y con él, el atractivo del metal precioso se desvanecía.

La razón de esta debilidad era clara para quienes seguían los mercados. Giovanni Staunovo, analista de UBS, explicaba que dos fuerzas convergentes presionaban al oro hacia abajo. Primero, la fortaleza del dólar estadounidense limitaba la demanda entre compradores que operaban con otras monedas. Segundo, las tasas de interés reales en Estados Unidos estaban subiendo, impulsadas por expectativas de que la inflación comenzaría a ceder. Cuando las tasas reales suben, los metales preciosos que no generan rendimiento se vuelven menos atractivos para los inversores. El oro se mantenía por debajo de la barrera psicológica de 1,800 dólares la onza, atrapado entre estas presiones.

Lo que realmente movía los mercados, sin embargo, era la anticipación. La Reserva Federal estaba a punto de iniciar una reunión de política monetaria de dos días. Los inversores esperaban que el banco central anunciara el fin de sus compras de bonos, un programa de estímulo que había sido fundamental para sostener la economía durante la pandemia. Ese anuncio, si llegaba, sería apenas el primer paso hacia una política más restrictiva. Lo que vendría después sería más importante aún: aumentos en las tasas de interés, probablemente durante 2022.

Staunovo advertía que los participantes del mercado estarían escrutando cada palabra de la Fed, buscando señales sobre cómo el banco central planeaba responder a la inflación elevada que había caracterizado los últimos meses. Esa incertidumbre, dijo, probablemente resultaría en movimientos de precios más grandes en los metales preciosos. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense ya estaban subiendo levemente desde el mínimo de una semana que se había tocado en la sesión anterior, añadiendo más presión al oro.

Otros metales preciosos también sentían el peso del momento. La plata caía 0.4% a 22.21 dólares la onza. El platino retrocedía 0.2% a 928.12 dólares. Solo el paladio mostraba resistencia, subiendo 0.3% hasta 1,685.77 dólares. Pero la atención estaba puesta en el oro, ese metal que durante años había sido refugio de los inversores asustados. Ahora, con la posibilidad de que la Reserva Federal comenzara a retirar el estímulo que había inundado los mercados, ese refugio parecía menos seguro. Lo que sucediera en los próximos días en la sala de juntas de la Fed determinaría si esta caída era apenas el comienzo de una tendencia más amplia.

La fortaleza del dólar y el aumento de las tasas de interés reales mantienen al oro por debajo de los US$ 1.800 la onza
— Giovanni Staunovo, analista de UBS
Los participantes del mercado seguirán de cerca la próxima reunión de la Fed para ver cómo reacciona ante la inflación elevada, lo que probablemente resultará en movimientos de precios más grandes
— Giovanni Staunovo, analista de UBS
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