Oro cae ante expectativas de alzas de tasas más agresivas en EE.UU.

El oro se resiste, pero las tasas de interés ganan
El metal precioso enfrenta presión de la anticipación de aumentos de tasas más agresivos, a pesar de su rol como refugio seguro.
Mark

¿Por qué el oro cae si la inflación es un problema? Pensé que el oro era la protección contra eso.

Mimi

Lo es, pero hay dos fuerzas en conflicto. La inflación alta asusta a los inversores, pero también asusta a la Reserva Federal. Cuando la Fed sube las tasas de interés para combatir la inflación, el oro se vuelve menos atractivo porque mantenerlo no te da ningún rendimiento.

Luke

Espera, ¿entonces el mercado está apostando a que la Fed subirá las tasas? ¿O ya lo sabe?

Mimi

Está anticipando. El dato de inflación llega el jueves. El mercado está posicionándose ahora basándose en lo que cree que verá.

Mark

¿Y qué cree que verá?

Mimi

Un aumento de 7.3% mensual, lo que sería el más grande desde 1982. Eso probablemente presionará a la Fed a actuar más rápido.

Luke

Pero el oro subió el lunes. ¿Eso no contradice lo que dices?

Mimi

No, porque el lunes también estaban las tensiones con Rusia y Ucrania. El oro es refugio seguro. Pero el martes, la lógica de las tasas de interés ganó.

Mark

¿Entonces el oro está atrapado entre dos historias?

Mimi

Exactamente. Inflación y geopolítica lo empujan hacia arriba. Tasas de interés más altas lo empujan hacia abajo. Por ahora, las tasas están ganando.

Luke

¿Y si el dato de inflación es menor a lo esperado el jueves?

Mimi

Entonces el oro probablemente subiría, porque la presión sobre la Fed para actuar agresivamente disminuiría.

  • El oro cayó 0.1% a US$1,818.70 la onza mientras el mercado se preparaba para datos de inflación que podrían ser los más altos desde 1982.
  • La expectativa de alzas de tasas más agresivas por parte de la Fed eleva el costo de oportunidad de mantener oro, un activo que no genera rendimientos.
  • El dólar ganó terreno y los bonos del Tesoro a 10 años alcanzaron máximos de más de dos años, amplificando la presión sobre los metales preciosos.
  • Las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania ofrecen un contrapeso parcial, sosteniendo la demanda de oro como refugio seguro.
  • La plata, el platino y el paladio también retrocedieron, confirmando que toda la familia de metales preciosos siente el peso de una política monetaria más restrictiva.

En un martes marcado por la anticipación, el oro cedió levemente mientras los mercados miraban hacia el jueves, cuando los datos de inflación estadounidense podrían confirmar que el costo de la vida alcanzó su punto más alto en cuatro décadas. La Reserva Federal, presionada por una inflación que los analistas proyectan en 7.3%, enfrenta el dilema eterno entre contener los precios y sostener el crecimiento, y el oro —ese barómetro silencioso de la incertidumbre humana— refleja esa tensión en cada décima de porcentaje que pierde o gana.

El oro cedía terreno el martes mientras los inversores se posicionaban ante la llegada de los datos del Índice de Precios al Consumidor de enero, esperados para el jueves. Los analistas proyectaban un incremento anual de 7.3%, el mayor desde 1982, una cifra que probablemente intensificaría las presiones sobre la Reserva Federal para acelerar su ciclo de alzas de tasas. A las 10:17 GMT, el metal precioso retrocedía un 0.1% hasta US$1,818.70 la onza, y los futuros en Estados Unidos acompañaban la caída en la misma proporción.

Craig Erlam, analista de OANDA, describió el cambio de sentimiento con claridad: los últimos meses habían traído un giro evidente hacia posiciones más restrictivas, y un dato de inflación sorpresivamente alto el jueves podría generar nuevas turbulencias. El dólar ganaba un 0.2% y los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años escalaban a máximos de más de dos años, encareciendo el costo de mantener activos sin rendimiento como el oro.

Sin embargo, el metal no estaba completamente a la deriva. El lunes había tocado su nivel más alto desde el 26 de enero, sostenido por su función histórica como cobertura ante la inflación y los riesgos geopolíticos. Las tensiones entre Rusia y Ucrania seguían alimentando la demanda de refugio seguro, mientras que los comentarios moderados de Christine Lagarde, presidenta del BCE, habían contribuido a amortiguar la caída. El resto de los metales preciosos —plata, platino y paladio— registraron pérdidas más pronunciadas, reflejando el mismo dilema: en un mundo donde el dinero vuelve a tener precio, los activos que no pagan se vuelven más difíciles de justificar.

El oro cedía terreno el martes mientras los mercados se preparaban para recibir los datos de inflación estadounidense más recientes, con inversores apostando a que la Reserva Federal respondería con aumentos de tasas de interés más pronunciados de lo que se había anticipado semanas atrás. A las 10:17 GMT, el oro al contado había retrocedido un 0.1% hasta los US$ 1,818.70 la onza, mientras que los contratos de futuros del metal en Estados Unidos perdían la misma proporción, cerrando en US$ 1,819.90.

La presión sobre el oro provenía de un cambio notable en las expectativas del mercado. El jueves llegarían las cifras del Índice de Precios al Consumidor para enero, y los analistas esperaban un aumento mensual de 7.3%, lo que representaría el incremento más grande desde 1982. Una lectura tan robusta de inflación probablemente intensificaría las llamadas para que la Fed acelerara su calendario de ajustes monetarios, lo que a su vez elevaría el costo de oportunidad de mantener oro, un activo que no genera intereses ni rendimientos.

Craig Erlam, analista senior de mercado en OANDA, describió el cambio de sentimiento en términos claros: los últimos meses habían traído un giro evidente hacia posiciones más restrictivas, y ese movimiento se intensificaba conforme las presiones inflacionarias se acumulaban. Otro dato de inflación sorpresivamente alto el jueves, advirtió, probablemente desataría nuevas preocupaciones y podría generar turbulencias en los mercados.

A pesar del retroceso del martes, el oro mantenía cierta fortaleza subyacente. El lunes había alcanzado su nivel más alto desde el 26 de enero, impulsado por su rol tradicional como cobertura contra la inflación y los riesgos geopolíticos. Las tensiones en torno a Rusia y Ucrania continuaban proporcionando demanda de refugio seguro, según señalaron analistas, lo que ofrecía un contrapeso a la presión de las tasas de interés más altas.

El dólar, por su parte, ganaba un 0.2% mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subían a sus máximos en más de dos años. Commerzbank observó que el oro se resistía al continuo aumento de estos rendimientos, aunque la resistencia era limitada. Los comentarios menos agresivos de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, el lunes anterior, también habían contribuido a sostener los precios del oro, según la institución.

Entre otros metales preciosos, el panorama era más débil. La plata retrocedía un 0.4% a US$ 22.89 la onza, el platino cedía un 1.2% a US$ 1,007.45, y el paladio bajaba un 1.2% a US$ 2,235.73. El mercado de metales en su conjunto reflejaba la misma dinámica: la anticipación de una política monetaria más restrictiva pesaba sobre activos que no generan flujos de efectivo, mientras que el fortalecimiento del dólar hacía que los metales denominados en esa moneda fueran más costosos para compradores en otras divisas.

Hubo un cambio muy claro hacia una línea más dura en los últimos meses y ese es cada vez más el caso a medida que aumentan las presiones de los precios. Otro golpe de inflación el jueves probablemente desencadene más preocupaciones y podría generar ondas en los mercados.
— Craig Erlam, analista senior de mercado de OANDA
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