A mediados de noviembre de 2022, la Organización Panamericana de la Salud advirtió que América Latina enfrentaba la circulación simultánea de tres virus respiratorios —COVID-19, gripe estacional y VRS— en un momento en que la región intentaba recuperar su normalidad. Los números no eran abstractos: los casos de COVID-19 crecían, los bebés más pequeños quedaban expuestos sin vacuna disponible contra el VRS, y la fatiga pandémica amenazaba con convertirse en el mayor aliado de los patógenos. La OPS recordó que las herramientas ya conocidas siguen siendo válidas, y que bajar la guardia tiene un c
OPS alerta sobre triple amenaza de COVID-19, gripe y VRS en América Latina
Cuando dos o tres empiezan a afectar simultáneamente, todos debemos estar en alerta
¿Por qué la OPS decidió hacer esta advertencia precisamente en noviembre? ¿Había algo que cambió en ese momento?
El aumento del 17 por ciento en COVID-19 en una sola semana fue lo que disparó la alarma. Además, el VRS y la gripe estaban circulando simultáneamente, algo que no es lo normal. Etienne estaba preocupada por la complacencia después de casi tres años de pandemia.
Pero espera, ¿ese 17 por ciento es en toda la región o en países específicos? El comunicado dice "en la región" pero no desglosa por país. ¿Sabemos si algunos lugares tenían aumentos mucho mayores?
Buena pregunta. Y sobre el VRS, ¿realmente no hay vacuna? ¿Eso es definitivo?
Correcto, no hay vacuna para el VRS. Por eso la OPS recomendó usar las mismas medidas que funcionaron con COVID-19: mascarillas, distanciamiento. Pero es más difícil porque la gente estaba cansada de esas restricciones.
El comunicado dice que se pueden aplicar esas estrategias, pero no dice si los países las estaban aplicando realmente. ¿Había gobiernos que ya las habían abandonado completamente?
¿Y Haití? 144 muertes por cólera suena grave. ¿Eso era lo peor de la región en ese momento?
Sí, Haití estaba en una situación muy difícil. Más de 700 casos confirmados en poco más de un mes, y 7,000 sospechosos. El cólera es particularmente peligroso en contextos de infraestructura débil.
Pero el comunicado no dice cuál era la tasa de mortalidad del cólera en Haití, ni compara eso con brotes anteriores. ¿Era este brote más o menos mortal que otros? No lo sabemos del comunicado.
¿Qué pasaba con la viruela símica? Parecía que iba a ser el próximo gran problema.
Estaba bajando en la mayoría de países. La OPS lo mencionó como una buena noticia, aunque sin mucho detalle. Pero la poliomielitis era preocupante porque las vacunaciones estaban históricamente bajas.
"Históricamente bajas" es vago. ¿Bajas comparado con qué? ¿Con los años 90? ¿Con 2019? El comunicado no lo especifica, así que no sabemos realmente cuán grave era esa brecha.
O Pulso
- Los casos de COVID-19 aumentaron 17% en una sola semana en toda la región, con muertes documentadas en Sudamérica y Centroamérica al mismo tiempo que la gripe aparecía fuera de temporada en Argentina y Uruguay.
- El VRS golpeó con particular dureza a los más vulnerables —bebés menores de un año— sin que existiera vacuna disponible para protegerlos, a diferencia del COVID-19 y la gripe.
- La directora de la OPS advirtió que la complacencia post-pandémica es en sí misma un riesgo: 'Cada vez que nos dormimos en los laureles con este virus corremos el riesgo de un resurgimiento'.
- En paralelo, Haití acumulaba 144 muertes por cólera desde principios de octubre, con cerca de 7,000 casos sospechosos bajo investigación, añadiendo presión a sistemas de salud ya tensionados.
- La OPS propuso adaptar las estrategias del COVID-19 —mascarillas y distanciamiento social— para contener también al VRS, convirtiendo lecciones aprendidas en escudo ante la triple amenaza.
- Aunque la viruela símica retrocedía y la polio no registraba nuevos casos, las tasas de vacunación contra esta última alcanzaban mínimos históricos, dejando abierta una vulnerabilidad que décadas de esfuerzo habían intentado cerrar.
A mediados de noviembre de 2022, la Organización Panamericana de la Salud advirtió que América Latina enfrentaba la circulación simultánea de tres virus respiratorios —COVID-19, gripe estacional y VRS— en un momento en que la región intentaba recuperar su normalidad. Los números no eran abstractos: los casos de COVID-19 crecían, los bebés más pequeños quedaban expuestos sin vacuna disponible contra el VRS, y la fatiga pandémica amenazaba con convertirse en el mayor aliado de los patógenos. La OPS recordó que las herramientas ya conocidas siguen siendo válidas, y que bajar la guardia tiene un costo que la historia reciente debería hacer difícil de ignorar.
A mediados de noviembre de 2022, la OPS emitió una advertencia que reflejaba una realidad incómoda: tres virus respiratorios circulaban al mismo tiempo por América Latina y sus cifras iban en aumento. En la última semana reportada, los casos de COVID-19 habían crecido 17%, con muertes en Sudamérica y Centroamérica. La gripe estacional aparecía fuera de su temporada habitual, concentrada en Argentina y Uruguay. Y el Virus Respiratorio Sincitial afectaba con especial virulencia a los grupos más frágiles, en particular a bebés menores de un año.
Carissa F. Etienne, directora de la OPS, fue directa: la convergencia de dos o tres patógenos golpeando a una población al mismo tiempo exigía mucho más que vigilancia rutinaria. Señaló además el riesgo de la fatiga pandémica, esa tendencia a bajar la guardia después de meses de crisis sostenida. El VRS representaba un desafío adicional porque, a diferencia del COVID-19 y la gripe, no cuenta con vacuna disponible. Sin embargo, la OPS subrayó que las medidas ya conocidas —mascarillas y distanciamiento social— seguían siendo herramientas efectivas para limitar su propagación.
Más allá de la triple amenaza respiratoria, el panorama regional incluía otras presiones. En Haití, el cólera acumulaba más de 700 casos confirmados, cerca de 7,000 sospechosos bajo investigación y 144 muertes desde principios de octubre, con una situación que seguía deteriorándose. En contraste, los casos de viruela símica mostraban tendencia a la baja, y la poliomielitis no registraba nuevos contagios, aunque las tasas de vacunación contra esta enfermedad habían caído a niveles históricamente bajos, dejando expuesta una vulnerabilidad que la región había tardado décadas en construir.
El mensaje de la OPS llegaba en un momento en que muchos países intentaban retomar la vida normal. Pero la advertencia era clara: el virus no había desaparecido, y ahora competía por espacio con otros patógenos. La región enfrentaba una convergencia de amenazas que exigía coordinación y vigilancia, no la complacencia que suele seguir a los momentos más intensos de una crisis.
A mediados de noviembre, la Organización Panamericana de la Salud emitió una advertencia que capturó una realidad incómoda: tres virus respiratorios estaban circulando simultáneamente por América Latina, y sus números iban en aumento. No se trataba de una amenaza teórica. En la última semana reportada, los casos de COVID-19 habían crecido 17 por ciento en toda la región, con muertes documentadas en Sudamérica y Centroamérica. Al mismo tiempo, la gripe estacional aparecía fuera de su temporada habitual, concentrándose en Argentina y Uruguay. Y el Virus Respiratorio Sincitial, el VRS, estaba afectando a poblaciones vulnerables con particular virulencia.
Carissa F. Etienne, directora de la OPS, fue directa en su diagnóstico durante una rueda de prensa. Explicó que mientras una sola infección respiratoria merece atención, la convergencia de dos o tres patógenos golpeando a una población al mismo tiempo exigía algo más que vigilancia de rutina. Advirtió también sobre un riesgo que parecía especialmente relevante después de casi tres años de pandemia: la tendencia a bajar la guardia. "Cada vez que nos dormimos en los laureles con este virus corremos el riesgo de un resurgimiento", dijo, refiriéndose al COVID-19.
El VRS presentaba un desafío particular. A diferencia del COVID-19 y la gripe, para los cuales existen vacunas, el VRS no tiene protección inmunológica disponible. Su impacto fue especialmente severo en los grupos más frágiles: niños pequeños y bebés menores de un año enfrentaban riesgo desproporcionado. Sin embargo, la OPS señaló que las estrategias desarrolladas para contener el COVID-19 podían adaptarse para limitar la propagación del VRS. El uso de mascarillas y el distanciamiento social, medidas que la región ya conocía bien, seguían siendo herramientas efectivas.
Más allá de esta triple amenaza respiratoria, Etienne informó sobre otros brotes que mantenían a los sistemas de salud bajo presión. En Haití, el cólera continuaba su avance. Desde principios de octubre se habían confirmado más de 700 casos, con aproximadamente 7,000 casos sospechosos bajo investigación y 144 muertes registradas. La situación, según la directora, seguía deteriorándose.
No todo era negativo en el panorama epidemiológico regional. Las infecciones por viruela símica, que habían generado alarma global meses antes, mostraban una tendencia a la baja en la mayoría de los países que habían sido gravemente afectados. La poliomielitis, enfermedad que parecía erradicada en el continente, no había registrado nuevos casos. Pero aquí también había una sombra: las tasas de vacunación contra la poliomielitis se mantenían en niveles históricamente bajos, lo que dejaba abiertas puertas que la región había trabajado décadas en cerrar.
La advertencia de la OPS llegaba en un momento en que muchos países de América Latina estaban intentando retomar la vida normal después de la pandemia. Pero el mensaje era claro: el virus no había desaparecido, y ahora competía por espacio con otros patógenos respiratorios. La región enfrentaba una convergencia de amenazas que requería vigilancia coordinada, no la complacencia que a menudo sigue a los meses más intensos de una crisis.
Citações Notáveis
El aumento de solo una infección respiratoria es motivo de preocupación. Cuando dos o tres empiezan a afectar a una población de forma simultánea, esto debería ponernos a todos en alerta— Carissa F. Etienne, directora de la OPS
Cada vez que nos dormimos en los laureles con este virus corremos el riesgo de un resurgimiento— Carissa F. Etienne, directora de la OPS