En Venezuela, la distancia entre lo que un gobierno anuncia y lo que la sociedad civil puede verificar se ha convertido en el campo de batalla de la transición democrática. Dinorah Figuera, voz de la oposición en las negociaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez, exigió el domingo la liberación total e incondicional de todos los presos políticos, horas después de que el oficialismo proclamara la excarcelación de 131 personas, cifra que organizaciones como Foro Penal solo pudieron confirmar en 78 casos. En el espacio entre esos dos números vive una pregunta más antigua y más urgente: ¿puede
Opositora Figuera exige liberación total de presos políticos en Venezuela
En un país que avanza hacia la transición democrática, no debe haber presos políticos
¿Por qué Figuera insiste tanto en la cifra exacta de liberados? ¿No es suficiente que el gobierno diga que está liberando gente?
Porque los números son poder. Si el gobierno puede decir 131 y nadie verifica, entonces controla la narrativa. Figuera sabe que si aceptan esa cifra sin cuestionarla, pierden la capacidad de exigir más.
¿Qué significa que la mayoría de los liberados no tenga "libertad plena"?
Significa que salieron de la cárcel pero no salieron libres. Pueden estar bajo vigilancia, prohibidos de viajar, obligados a reportarse. Es una libertad a medias, controlada.
¿Por qué Estados Unidos está tan interesado en este proceso?
Porque una Venezuela en caos es un problema para Washington. Una transición ordenada, con elecciones, es más predecible. Rubio está invirtiendo en que esto funcione.
¿Cree que Figuera conseguirá que liberen a todos los presos políticos?
Eso depende de si el gobierno necesita más que nada la legitimidad internacional. Si la presión estadounidense es suficiente, tal vez. Pero el gobierno también tiene sus propias razones para mantener a algunos detenidos.
¿Qué pasa si las cifras nunca se aclaran?
Entonces el proceso de transición queda manchado desde el principio. Nadie confía en números que no cierran. Y una transición sin confianza es frágil.
The Pulse
- El gobierno venezolano anunció 131 liberaciones, pero Foro Penal solo pudo verificar 78, dejando el destino de más de 50 personas sin confirmar.
- Figuera advirtió públicamente que la falta de transparencia en las cifras oficiales amenaza la credibilidad de todo el proceso de transición democrática.
- Aunque desde la ley de amnistía de enero se contabilizan cerca de 1.046 excarcelados según Washington, Foro Penal reporta que 391 presos políticos permanecen aún detenidos.
- La mayoría de quienes ya salieron no goza de libertad plena: enfrentan restricciones de movimiento, prohibiciones de salida del país u otras limitaciones que vacían de contenido su liberación.
- Las negociaciones continúan bajo presión de Estados Unidos, que apuesta por un diálogo mediado capaz de conducir a elecciones, con acuerdos ya alcanzados sobre reforma judicial y recuperación de activos en el exterior.
En Venezuela, la distancia entre lo que un gobierno anuncia y lo que la sociedad civil puede verificar se ha convertido en el campo de batalla de la transición democrática. Dinorah Figuera, voz de la oposición en las negociaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez, exigió el domingo la liberación total e incondicional de todos los presos políticos, horas después de que el oficialismo proclamara la excarcelación de 131 personas, cifra que organizaciones como Foro Penal solo pudieron confirmar en 78 casos. En el espacio entre esos dos números vive una pregunta más antigua y más urgente: ¿puede llamarse libertad aquella que viene con condiciones, y puede llamarse transición aquella que aún guarda presos por sus ideas?
El domingo, Dinorah Figuera levantó la voz desde la mesa de negociaciones para exigir algo que, según ella, no debería necesitar exigirse: la liberación de todos los presos políticos de Venezuela. Su demanda llegó horas después de que el gobierno de Delcy Rodríguez anunciara la excarcelación de 131 personas detenidas por razones políticas. Pero el anuncio, en lugar de cerrar el debate, lo abrió de par en par.
El problema central es la brecha entre las cifras oficiales y las verificadas. Mientras el gobierno celebraba sus 131 liberaciones, Foro Penal, la principal organización que monitorea estos casos, solo había podido confirmar 78 salidas hasta ese mismo día. Más de 50 personas permanecen en una zona gris, sin que su situación real pueda ser acreditada. Figuera exigió transparencia, recordando que en una transición democrática genuina no puede haber presos políticos.
El contexto es más amplio y más sombrío. Desde que el gobierno impulsó una ley de amnistía en enero, el Departamento de Estado estadounidense contabiliza alrededor de 1.046 excarcelados. Sin embargo, Foro Penal reporta que aún quedan 391 presos políticos en las cárceles venezolanas, y que la mayoría de quienes ya salieron no ha recuperado la libertad plena: enfrentan restricciones de movimiento o prohibiciones de salida del país. Gonzalo Himiob, director de Foro Penal, confirmó a AFP que su organización tiene registrados 988 excarcelados confirmados, pero advirtió que el proceso aún no ha concluido.
Todo esto ocurre bajo la mirada atenta de Washington. Marco Rubio ha calificado las excarcelaciones como un paso crucial hacia la reconciliación nacional, y Estados Unidos apuesta por que el diálogo mediado entre oposición y gobierno conduzca a una transición ordenada. En la primera ronda de conversaciones ya se acordaron una reforma judicial integral y la recuperación de activos venezolanos en el exterior. Pero Figuera y su delegación saben que los números no cierran, y que la libertad prometida no siempre es la libertad entregada. Mientras eso no cambie, la democracia venezolana seguirá siendo una promesa en construcción.
Dinorah Figuera, quien encabeza la delegación opositora en las conversaciones con el gobierno interino de Venezuela, levantó la voz el domingo exigiendo la liberación inmediata de todos los presos políticos. Su demanda llegó horas después de que el gobierno anunciara la excarcelación de 131 personas detenidas por motivos políticos, un anuncio que, lejos de cerrar el tema, abrió nuevas preguntas sobre los números reales y el alcance verdadero de las liberaciones.
La brecha entre lo que el gobierno dice y lo que las organizaciones de derechos humanos pueden verificar es el problema que Figuera puso sobre la mesa. Mientras Delcy Rodríguez y su administración celebraban la cifra de 131 excarcelados, Foro Penal, la principal oenegé que monitorea estas cuestiones, había podido confirmar apenas 78 salidas hasta ese domingo. La diferencia no es un detalle administrativo: representa más de 50 personas cuyo estatus real permanece en la sombra. Figuera pidió públicamente que se aclararan estas discrepancias, advirtiendo que la transparencia es esencial en un proceso que supuestamente avanza hacia la democracia.
La situación de Venezuela refleja una tensión más profunda. El gobierno de Rodríguez, que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, impulsó una ley de amnistía en enero. Desde entonces, según cifras del Departamento de Estado estadounidense, aproximadamente 1.046 presos políticos han sido liberados. Pero ese número global oculta una realidad más complicada: Foro Penal reportó hace poco que aún quedaban 391 presos políticos en las cárceles venezolanas, y la mayoría de quienes ya salieron no ha recuperado la libertad plena, lo que significa restricciones de movimiento, prohibiciones de salida del país u otras limitaciones.
Figuera fue clara en su mensaje: "En un país que avanza hacia la transición democrática, no debe haber presos políticos". No es una posición radical; es el estándar internacional. Su exigencia no es que se liberen algunos más, sino que se liberen todos. Y que esa liberación sea real, sin condiciones que la vacíen de contenido. Gonzalo Himiob, director de Foro Penal, confirmó a la agencia AFP que su organización tiene registrados 988 excarcelados confirmados, pero señaló que aún hay que esperar a ver cómo concluye este proceso de liberaciones.
Estas negociaciones ocurren bajo presión estadounidense. Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha descrito las excarcelaciones como un "paso crucial para la reconciliación nacional". Washington está apostando a que el diálogo entre oposición y gobierno, mediado por Estados Unidos, pueda llevar a una transición ordenada y elecciones futuras. En la primera ronda de conversaciones, ya se acordó una reforma total del sistema de justicia y la recuperación de activos venezolanos en el exterior. Pero Figuera y su delegación permanecen vigilantes, conscientes de que los números no cierran y de que la libertad prometida no siempre es la libertad entregada.
Lo que está en juego es más que cifras. Es la credibilidad del proceso de transición mismo. Si el gobierno no puede o no quiere ser transparente sobre cuántos presos políticos hay realmente, cuántos han sido liberados y bajo qué condiciones, entonces las promesas de reforma democrática quedan en el aire. Figuera lo sabe. Por eso insiste en que se aclaren las cifras, en que se verifiquen las liberaciones, en que la libertad sea plena. Mientras eso no suceda, Venezuela seguirá siendo un país donde la democracia está en construcción pero donde aún hay personas en las cárceles por sus ideas políticas.
Notable Quotes
Es una exigencia nacional fundamental que todos los presos políticos sean liberados y que su libertad sea plena— Dinorah Figuera
Es urgente aclarar las cifras oficiales, en contraste con las verificadas por las organizaciones de derechos humanos— Dinorah Figuera