ONU carece de capacidad para enfrentar conflictos graves, dice embajador Gallón

Se reportan 105 asesinatos de líderes sociales en Colombia durante el año en curso, además de atentados recientes en Cali y Antioquia que afectan la seguridad de poblaciones vulnerables.
Le falta bastante capacidad a Naciones Unidas para actuar adecuadamente
Gallón describe las limitaciones estructurales de la ONU para responder a conflictos armados graves y violaciones de derechos humanos.
Mark

¿Por qué un foro sobre migración sin poder decisorio importa si al final no puede obligar a nadie a hacer nada?

Mimi

Porque genera dinámicas entre quienes comparten preocupaciones. Esas dinámicas influyen indirectamente en espacios donde sí se toman decisiones, como los órganos de Naciones Unidas. No es poder directo, pero es poder real.

Luke

¿Hay evidencia de que eso funcione? ¿O es esperanza sin respaldo?

Mark

Gallón dice que la ONU carece de capacidad para enfrentar conflictos graves. ¿Eso es un problema de recursos o de voluntad política?

Mimi

Es estructural. Algunos Estados tienen más derechos que otros. Los intereses cruzados entre potencias inhiben la acción. No es que falten recursos; es que el sistema está diseñado para que algunos bloqueen lo que otros quieren.

Luke

Pero eso ha sido así desde 1945. ¿Qué cambió ahora que lo hace más grave?

Mark

Colombia logró una resolución sobre líderes sociales, pero 105 fueron asesinados este año. ¿De qué sirve una resolución si la gente sigue muriendo?

Mimi

La resolución pide que se fortalezca el acompañamiento internacional. No es una solución inmediata, pero sí presión externa sobre el Estado para que actúe. Y Gallón nota que la justicia ha ganado capacidad.

Luke

¿Ganado capacidad respecto a qué? ¿A años anteriores? ¿A otros países? Sin números, es difícil saber si eso es progreso real o solo retórica.

Mark

¿Por qué Colombia es suave con Venezuela pero duro con Israel?

Mimi

Gallón dice que no hay un reclamo internacional por eso. Colombia reconoce que hay un Gobierno en Venezuela y que comparten frontera. La confrontación pasada solo dañó a civiles.

Luke

Pero eso no responde la pregunta de si hay un doble estándar. Gallón está explicando la lógica, no justificando por qué un caso merece crítica y el otro no.

  • La ONU carece de mecanismos reales para detener violaciones graves de derechos humanos porque su propia arquitectura otorga más poder a quienes más interés tienen en no ser cuestionados.
  • Las grandes potencias endurecen sus políticas migratorias justo cuando el desplazamiento humano alcanza dimensiones históricas, generando una contradicción moral que el Foro Mundial de Migración y Desarrollo intenta, con recursos limitados, contrarrestar.
  • Colombia acumula logros en el Consejo de Derechos Humanos —resoluciones sobre verdad, líderes sociales, drogas y mortalidad materna— pero en su propio territorio 105 líderes sociales han sido asesinados en lo que va del año.
  • Gallón defiende el diálogo con Venezuela frente a quienes exigen confrontación, argumentando que la belicosidad del pasado solo perjudicó a las poblaciones civiles de ambos lados de la frontera sin lograr ningún cambio político.

Desde Riohacha, el embajador colombiano ante la ONU en Ginebra, Gustavo Gallón, ofrece un diagnóstico lúcido y perturbador: la arquitectura del multilateralismo, diseñada para proteger a los más vulnerables, cede ante el peso de los intereses de las grandes potencias. En un momento en que la migración y los conflictos armados exigen respuestas colectivas urgentes, la comunidad internacional parece replegarse sobre sí misma, olvidando que las sociedades que hoy cierran sus puertas fueron construidas, en gran medida, por quienes un día las cruzaron.

Gustavo Gallón Giraldo llegó a Riohacha con un mensaje incómodo. Como representante permanente de Colombia ante la ONU en Ginebra, el embajador participó en el Foro Mundial de Migración y Desarrollo, pero antes de los debates formales advirtió sobre algo que lo inquieta profundamente: una organización internacional que ha perdido capacidad de actuar cuando más se la necesita.

El foro, que nació en 2006 como espacio de reflexión y alianzas informales sobre migración, representa para Gallón una oportunidad de contrarrestar la visión negativa que prevalece sobre el desplazamiento humano. La migración, recordó, ha sido motor del desarrollo durante milenios. Lo paradójico es que son precisamente las sociedades forjadas por migraciones antiguas las que hoy cierran las puertas a los nuevos desplazados.

En el Consejo de Derechos Humanos, donde Colombia ingresó como miembro para el período 2025-2027, el país ha impulsado resoluciones sobre la Comisión de la Verdad, la protección de líderes sociales, política de drogas y mortalidad materna. Pero estos avances no silencian una crítica más honda: la ONU está diseñada con una desigualdad estructural que otorga más derechos a las potencias, y esos intereses cruzados paralizan la acción colectiva ante los conflictos más graves.

El panorama interno de Colombia es mixto. Gallón reconoce que los 105 asesinatos de líderes sociales registrados en el año, junto a atentados recientes en Cali y Antioquia, exigen respuestas estatales más contundentes. Sin embargo, señala un cambio cualitativo: el Estado ya no es perpetrador directo de violaciones, existe un sistema de justicia transicional que genera interés internacional, y el Gobierno actual reconoce la gravedad de los problemas en lugar de negarlos.

Sobre Venezuela, Gallón defendió la coherencia de una postura que rechaza tanto la validación acrítica como la confrontación estéril. La actitud belicosa del pasado, dijo, solo privó a las poblaciones civiles de servicios consulares y dificultó los lazos entre familias divididas por la frontera, sin lograr ningún cambio político real.

Gustavo Gallón Giraldo llegó a Riohacha esta semana con un mensaje incómodo. Como representante permanente de Colombia ante las Naciones Unidas en Ginebra, el embajador vino a participar en el Foro Mundial de Migración y Desarrollo, pero antes de sumergirse en los debates, se sentó a hablar sobre lo que realmente lo preocupa: una organización internacional que, a su juicio, ha perdido la capacidad de actuar cuando más se la necesita.

El foro que recibe la capital de La Guajira nació en 2006 como un espacio para repensar la migración de manera constructiva. No es un órgano decisorio como la COP16, sino un lugar donde gobiernos, expertos y organizaciones pueden intercambiar ideas y forjar alianzas informales que luego influyan en espacios de poder real. Gallón ve en esto una oportunidad crucial. La migración, recordó, ha sido el motor del desarrollo humano durante milenios. Las sociedades que hoy existen son resultado de movimientos constantes de población. Sin embargo, prevalece una visión negativa del fenómeno, especialmente entre las grandes potencias. Eso es lo que el foro intenta contrarrestar: reunir energía civilizada para defender los derechos de quienes se desplazan.

Pero el embajador no oculta su frustración. En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, donde Colombia se integró como miembro hace seis meses para el período 2025-2027, percibe que la energía no es suficiente. Muchos países clave están retrocediendo en materia de migración, jalados por sectores cada vez más fuertes que se oponen al desplazamiento. Lo paradójico, señaló, es que esas mismas sociedades son producto de migraciones antiguas, y son antiguos migrantes quienes ahora cierran las puertas a los nuevos.

En estos primeros seis meses en el Consejo, Colombia ha logrado aprobar una resolución pidiendo que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos fortalezca su trabajo en Colombia, particularmente en el acompañamiento a las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y la protección de líderes sociales. También impulsa resoluciones sobre política de drogas y derechos humanos, y otra sobre mortalidad materna, en alianza con Estonia y Nueva Zelanda. Pero estos logros no silencian una crítica más profunda.

Lo que realmente duele a Gallón es la incapacidad estructural de Naciones Unidas para enfrentar los conflictos armados graves que azotan el planeta. La organización, explicó, está diseñada con una desigualdad fundamental: algunos Estados tienen más derechos que otros, los considerados potencias. Esos intereses cruzados, esa arquitectura de poder desigual, inhiben la acción cuando más se necesita. El Consejo está promoviendo una reflexión entre varios Estados sobre cómo fortalecer la capacidad de la ONU para responder a violaciones graves de derechos humanos y derecho internacional humanitario. Pero Gallón fue franco: le falta bastante capacidad, y el tema genera una polarización que fracciona a los miembros del Consejo.

Sobre Colombia mismo, el panorama es mixto. El país enfrenta hechos gravísimos: 105 asesinatos de líderes sociales en lo que va del año, atentados recientes en Cali y Antioquia. Gallón reconoce que las acciones del Estado no han sido suficientes y deben fortalecerse. Sin embargo, observa un cambio respecto al pasado: los actores estatales ya no son violadores de derechos humanos, y no existen actores no estatales respaldados por el Estado. La justicia ha ganado capacidad, y existe un mecanismo de justicia transicional que genera interés internacional. La comunidad internacional, dijo, aprecia la política de derechos humanos del Gobierno actual, que reconoce la gravedad de los problemas en lugar de negarlos, a diferencia de administraciones anteriores.

Sobre la posición de Colombia frente a Israel y Venezuela, Gallón defendió la consistencia. Colombia ha sido clara: no reconocerá las actas electorales de Venezuela mientras no las conozca. Pero rechaza la confrontación como estrategia. La actitud belicosa del pasado solo causó daño a poblaciones civiles de ambos lados de la frontera, privándolas de servicios diplomáticos y consulares, y dificultando que familias divididas por la línea territorial pudieran relacionarse. Esa confrontación, que buscaba derrocar al Gobierno venezolano, fracasó. Lo que queda es la necesidad de proteger derechos en una región donde la geografía política no borra los lazos humanos.

Resentimos la falta de capacidad de Naciones Unidas para enfrentar los problemas más agudos que sufre la humanidad en este momento relacionados con conflictos armados graves
— Gustavo Gallón, embajador de Colombia ante la ONU
La migración ha sido característica del desarrollo de la humanidad. La sociedad que hoy existe es consecuencia de múltiples y constantes migraciones
— Gustavo Gallón
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