OMS advierte que “tsunami” de casos por ómicron tensiona los sistemas sanitarios

La pandemia ha dejado más de 5.4 millones de muertos desde diciembre de 2019; sistemas sanitarios están al borde del colapso con trabajadores agotados; hospitalizaciones récord en varios países.
Los sistemas de salud están al borde del colapso
Advertencia del director de la OMS sobre la presión que ómicron ejerce en trabajadores sanitarios agotados.
Mark

¿Por qué la OMS usa la palabra "tsunami" específicamente? ¿No es solo una forma de hablar?

Mimi

No es solo retórica. Cuando hablan de un tsunami de casos, están describiendo algo que llega de repente, con una fuerza arrolladora, y que no puedes detener una vez que ha comenzado. Los números lo confirman: 935,000 casos diarios. Es una velocidad de propagación que los sistemas sanitarios simplemente no pueden procesar.

Mark

Pero si ómicron es más transmisible, ¿no debería ser menos grave?

Mimi

Esa es la paradoja. Ómicron puede ser menos grave por caso individual, pero cuando infecta a tanta gente tan rápido, el volumen abruma todo. Diez mil personas hospitalizadas en Reino Unido no es un número pequeño. Y los trabajadores sanitarios están agotados desde hace casi dos años.

Mark

¿Por qué los gobiernos reducen las cuarentenas si el virus se propaga más rápido?

Mimi

Porque no pueden sostener el costo económico. Argentina lo dice claramente: la preocupación ya no es el colapso del sistema de salud, sino el impacto económico de los aislamientos. Es un cálculo brutal: aceptan más contagios para mantener la economía funcionando.

Mark

¿Qué pasó en Xi'an que fue tan diferente?

Mimi

China intentó una estrategia de confinamiento total, pero sin la infraestructura logística para sostenerlo. La gente se quedó sin comida. Es lo opuesto al dilema occidental: Occidente elige economía sobre salud; China eligió salud pero no pudo mantenerla sin crear otra crisis.

Mark

¿Cuál es el número real de muertos?

Mimi

Nadie lo sabe. La OMS dice que el balance oficial de 5.4 millones podría ser entre dos y tres veces más alto. Eso significa que el mundo podría haber perdido entre 10 y 16 millones de personas. Es un abismo entre lo que sabemos y lo que realmente sucedió.

  • 935,863 casos diarios en promedio la última semana según AFP
  • Francia: 208,000 casos en 24 horas; EE.UU.: promedio semanal de 265,427 casos diarios
  • España superó 100,760 contagios en 24 horas; Dinamarca registró 23,228 infecciones
  • Gobiernos reducen cuarentenas de 10 a 7 días para equilibrar salud y economía
  • Más de 5.4 millones de muertos desde diciembre de 2019; OMS estima el balance real entre 2 y 3 veces superior

Francia registró 208,000 casos en 24 horas; EE.UU. alcanzó media semanal de 265,427 casos diarios; España superó 100,760 contagios diarios. Los gobiernos buscan equilibrio entre control sanitario y economía, reduciendo cuarentenas de 10 a 7 días e implementando teletrabajo obligatorio.

La OMS advierte que el tsunami de contagios por ómicron está llevando los sistemas sanitarios al borde del colapso, con 935,863 casos diarios de media y récords históricos en múltiples países.

A finales de diciembre de 2021, el mundo enfrentaba una oleada de contagios sin precedentes. En Francia, los laboratorios registraban 208,000 casos nuevos en apenas veinticuatro horas. Estados Unidos no quedaba atrás: la Universidad Johns Hopkins documentaba un promedio semanal de 265,427 infecciones diarias, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia. España había superado los 100,760 contagios en un solo día, triplicando los máximos que se creían imposibles apenas semanas antes. El virus circulaba a una velocidad que nadie había visto.

La variante ómicron, más transmisible que sus predecesoras, estaba provocando lo que la Organización Mundial de la Salud llamaba un "tsunami" de casos. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, expresó su preocupación sin rodeos: el sistema sanitario mundial estaba "al borde del colapso". Con 935,863 nuevos casos diarios en promedio durante la última semana según conteos de la AFP, el virus se propagaba a una velocidad sin precedentes, un aumento del 37 por ciento respecto a la semana anterior. El récord anterior, alcanzado en abril, había sido de 817,000 casos diarios. Ahora esa cifra había sido superada ampliamente.

Europa era el epicentro. El Reino Unido reportaba más de 183,000 contagios adicionales y más de 10,000 personas hospitalizadas, la cifra más alta desde marzo. Dinamarca, en términos relativos a su población, estaba siendo golpeada más duramente: el país registró 23,228 nuevas infecciones en un solo día, pulverizando su récord anterior. En América Latina, la situación también se deterioraba rápidamente. Argentina había alcanzado un nuevo máximo con 42,032 contagios diarios, superando el récord anterior de 41,020 del mes de mayo, aunque con una diferencia crucial: en mayo hubo 551 muertes en ese día; ahora solo 26. Colombia advertía que estaba ante un nuevo pico, y Bolivia registraba 4,934 contagios diarios, su cifra histórica más alta.

Los gobiernos enfrentaban una encrucijada. No podían permitir que los sistemas de salud colapsaran, pero tampoco podían sostener indefinidamente las restricciones que estaban devastando las economías. En España, el presidente Pedro Sánchez anunció que reduciría la cuarentena de diez a siete días, buscando un equilibrio entre "salud pública" y "crecimiento económico". Estados Unidos y Argentina tomaron la misma decisión. Carla Vizzotti, ministra de salud de Argentina, fue directa: "La preocupación no es tanto el sistema de salud, como lo fue antes, sino que haya un impacto económico por los aislamientos". La OMS reconoció esta lógica, anunciando que la reducción del período de aislamiento era un compromiso necesario entre el control de la transmisión y mantener las economías funcionando.

Otros gobiernos buscaban soluciones distintas. En Bélgica, después de que los tribunales desautorizaran el cierre de teatros, cines y salas de conciertos, y tras protestas masivas en la capital, el gobierno dio marcha atrás. En China, la ciudad de Xi'an, confinada desde hacía una semana, enfrentaba una crisis de suministros: los residentes se quejaban en redes sociales de la falta de alimentos, y las autoridades admitieron que tenían problemas para garantizar el abastecimiento debido al "bajo número de trabajadores y las dificultades logísticas y de distribución". Francia ordenó a las empresas imponer al menos tres días de teletrabajo por semana y, a partir del viernes, la mascarilla sería obligatoria en exteriores en París. La Ciudad de México canceló los festejos masivos de fin de año, y Perú cerraría las playas y piscinas públicas el 31 de diciembre y el 1 de enero.

La magnitud del desastre sanitario global era difícil de comprender. Según un conteo de la AFP del miércoles, la pandemia había dejado más de 5.4 millones de muertos desde diciembre de 2019. Pero la OMS consideraba que el balance real podría ser entre dos y tres veces superior. Los trabajadores sanitarios, ya agotados después de casi dos años de pandemia, enfrentaban ahora una presión sin precedentes. La OMS mantenía su alerta global en nivel muy elevado respecto a la variante ómicron, y no había señales de que la ola estuviera a punto de ceder.

Me preocupa enormemente que ómicron esté provocando un tsunami de casos. Los sistemas de salud están al borde del colapso
— Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS
La preocupación no es tanto el sistema de salud, como lo fue antes, sino que haya un impacto económico por los aislamientos
— Carla Vizzotti, ministra de salud de Argentina
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