El 13 de noviembre de 1985, el Nevado del Ruiz entró en erupción generando lahares que destruyeron completamente la localidad de Armero y sus alrededores. Omayra Sánchez quedó atrapada bajo los escombros con sus piernas inmovilizadas; los rescatistas no pudieron liberarla sin causarle daño irreversible.
Omayra Sánchez: la niña que simbolizó la tragedia del Nevado del Ruiz hace 40 años
Madre, si me escuchas, quiero que reces por mí
¿Por qué la historia de Omayra se convirtió en tan importante globalmente cuando murieron decenas de miles de personas?
Porque las fotografías la hicieron real de una manera que los números nunca pueden. Ver a una niña específica, con un nombre, mirando a la cámara mientras está atrapada, hace que la tragedia deje de ser abstracta.
¿Cómo es posible que ella haya accedido a ser fotografiada en esa situación?
Eso es lo que hace la esperanza, supongo. Ella creía que la iban a rescatar. Pensaba que si hablaba con los periodistas, si su madre la escuchaba, si el mundo sabía su nombre, todo saldría bien.
Pero los rescatistas ya sabían que no podían salvarla, ¿verdad?
Sí. Descubrieron rápidamente que era imposible. Pero ella no lo sabía completamente, o no quería saberlo. Pasó tres días en ese estado de incertidumbre, apoyada en un neumático, esperando.
¿Qué pasó con su familia?
Su hermano vivió, aunque perdió un dedo. Su padre y su tía murieron en el desastre. Su madre estaba fuera de la ciudad cuando todo sucedió. Así que sobrevivió una familia destrozada.
¿Cómo se supone que alguien sigue adelante después de algo así?
La madre dijo que tendría que vivir por su hijo. No es una respuesta bonita, pero es honesta. A veces la supervivencia es lo único que queda.
The Pulse
- 13 de noviembre de 1985: erupción del Nevado del Ruiz
- Entre 23.000 y 25.000 muertes en la tragedia de Armero
- Omayra Sánchez, 13 años, atrapada durante casi tres días bajo los escombros
- Su hermano fue el único superviviente de la familia
El 13 de noviembre de 1985, el Nevado del Ruiz entró en erupción generando lahares que destruyeron completamente la localidad de Armero y sus alrededores. Omayra Sánchez quedó atrapada bajo los escombros con sus piernas inmovilizadas; los rescatistas no pudieron liberarla sin causarle daño irreversible.
Hace 40 años, la erupción del Nevado del Ruiz causó la segunda catástrofe volcánica más mortífera del siglo XX, matando entre 23.000 y 25.000 personas. Omayra Sánchez, una niña de 13 años, quedó atrapada bajo los escombros durante tres días y se convirtió en símbolo global del desastre.
Hace cuatro décadas, Colombia enfrentó uno de sus momentos más oscuros. El 13 de noviembre de 1985, el Nevado del Ruiz, un volcán ubicado en la Cordillera Central, entró en erupción después de meses de advertencias que los expertos habían estado monitoreando desde finales de 1984. Lo que sucedió en las horas siguientes se convertiría en la segunda catástrofe volcánica más mortífera del siglo XX: entre 23.000 y 25.000 personas perdieron la vida, la mayoría sofocadas por el humo, enterradas bajo escombros o arrastradas por el lodo que bajaba desde la montaña.
La erupción generó cuatro lahares devastadores —flujos de barro y roca caliente— que arrasaron todo a su paso. El pueblo de Armero fue borrado del mapa. Las familias que dormían esa noche se despertaron con cenizas cubriendo el cielo. Una de esas familias era la de Omayra Sánchez, una niña de trece años que estaba en casa con sus padres y su tía cuando uno de esos lahares golpeó la vivienda. Los escombros la atraparon, dejándola enterrada bajo una puerta de ladrillos con el cuerpo de su tía presionando sus piernas desde abajo.
Los equipos de rescate la encontraron en las primeras horas después del desastre porque ella logró sacar una mano a través de una grieta. Cuando los especialistas pudieron liberarla de la cintura hacia arriba, se enfrentaron a un dilema imposible: sus piernas estaban tan dañadas y tan atrapadas que cualquier intento de extraerla las destrozaría. El cuerpo de su tía las mantenía aprisionadas bajo los desechos. El agua que rodeaba el área parecía succionarla hacia abajo cada vez que intentaban tirar de ella. Los rescatistas le dieron un neumático para que se apoyara en él mientras buscaban una solución que nunca llegaría.
Durante casi tres días completos, Omayra permaneció atrapada en ese agujero. Lo que hace su historia particularmente desgarradora no es solo el sufrimiento físico, sino la manera en que ella misma enfrentó esos momentos finales. En un acto que parece casi imposible de comprender, accedió a ser fotografiada y entrevistada por un periodista que estaba en la zona, Germán Santamaría Barragán. En uno de esos momentos de lucidez, pidió que rezaran por ella. "Madre, si me escuchas, quiero que reces por mí para que todo salga bien", dijo. Después comenzó a tener alucinaciones. Cuando los médicos descubrieron que sus piernas estaban dobladas de una manera que haría imposible salvarla incluso con una amputación, decidieron dejarla descansar. Murió tras casi setenta y dos horas atrapada, la causa oficial fue gangrena e hipotermia.
Su hermano fue el único miembro de la familia que sobrevivió, aunque perdió un dedo en el desastre. Su padre y su tía murieron. Su madre, que estaba en Bogotá en un viaje de negocios cuando ocurrió la erupción, declaró a los medios que tendría que encontrar fuerzas para vivir por su hijo. Las fotografías de Omayra —una niña joven, mojada, atrapada, pero aún mirando hacia la cámara— dieron la vuelta al mundo. Se convirtieron en el rostro de la tragedia de Armero, la imagen que hizo que millones de personas en otros países entendieran, aunque fuera por un momento, lo que significa perder todo en cuestión de horas.
Notable Quotes
Madre, si me escuchas, quiero que reces por mí para que todo salga bien— Omayra Sánchez, durante el rescate
Es horrible, pero tenemos que pensar acerca de la vida... Voy a vivir para mi hijo— Madre de Omayra Sánchez, declaración a los medios