Ocho muertos en ataque ruso masivo contra Kiev con misiles y drones

Al menos ocho civiles muertos, numerosos heridos incluyendo cinco profesionales de salud, y personas atrapadas en infraestructuras dañadas.
El enemigo apunta deliberadamente a zonas residenciales y mata civiles
Declaración del jefe de administración militar de Kiev sobre los objetivos del ataque ruso.

En la madrugada del jueves, Kiev volvió a despertar bajo el estruendo de misiles y drones rusos, una escena que se ha repetido con dolorosa regularidad desde febrero de 2022. Al menos ocho civiles perdieron la vida, cinco distritos quedaron marcados por el fuego y los escombros, y una estación de ambulancias fue alcanzada, hiriendo a quienes acuden a salvar vidas. Cuatro años después del inicio de la invasión, la capital ucraniana sigue siendo el escenario donde la guerra inscribe, noche tras noche, su costo más humano.

  • Zelenski regresó de urgencia a Kiev desde Irlanda tras recibir alertas de un ataque inminente de gran escala, y sus advertencias se cumplieron hora después.
  • Las explosiones se sucedieron durante horas en cinco distritos, lanzando escombros a las calles y obligando a los habitantes a correr hacia los refugios con colchones bajo el brazo.
  • Una estación de ambulancias en el centro de la ciudad fue alcanzada directamente, dejando a cinco profesionales de la salud heridos, uno de ellos en estado crítico.
  • El saldo oficial escaló de dos a ocho muertos mientras los equipos de emergencia combatían incendios en edificios residenciales de gran altura y rescataban personas atrapadas entre los escombros.
  • Con las negociaciones mediadas por Estados Unidos estancadas y Kiev intensificando sus propios ataques contra Rusia, el ciclo de represalias no muestra señales de ruptura.

Kiev amaneció el jueves bajo una lluvia de misiles y drones rusos que se prolongó durante horas, dejando al menos ocho muertos, decenas de heridos y rastros de fuego en cinco distritos de la capital. El presidente Zelenski, que se encontraba en Irlanda, anunció su regreso inmediato tras recibir información sobre el ataque en preparación. Sus advertencias llegaron demasiado pronto para ser ignoradas.

Las primeras detonaciones sacudieron el centro de la ciudad, levantando nubes de humo y llamas visibles desde lejos. Unos cincuenta minutos después, un segundo estallido dispersó escombros por las calles mientras los civiles corrían hacia los refugios. En total, 28 ubicaciones resultaron dañadas, la mayoría edificios residenciales y servicios esenciales. Entre los objetivos, una estación de ambulancias cuyo ataque dejó heridos a cinco profesionales de la salud, uno de ellos en estado crítico. En otro punto de la ciudad, personas quedaron atrapadas en los escombros de un edificio de nueve pisos.

Este ataque no llegó en el vacío. Solo días antes, ofensivas rusas contra otras regiones ucranianas habían dejado seis muertos y medio centenar de heridos. Más de cuatro años después del inicio de la invasión, Kiev ha aprendido a vivir bajo amenaza permanente, mientras intensifica sus propios golpes contra territorio ruso. Las negociaciones siguen sin avanzar, y el patrón se repite: cada ataque engendra una respuesta, y cada respuesta, otro ataque.

Kiev despertó bajo fuego en la madrugada del jueves. Una sucesión de ataques rusos con misiles y drones atravesó el cielo de la capital ucraniana, dejando al menos ocho personas muertas, decenas de heridas y un rastro de incendios que ardieron durante horas. Las autoridades confirmaron el saldo mientras los reporteros en el terreno escuchaban explosiones que se prolongaban sin pausa, cada una más cercana que la anterior.

El presidente Volodimir Zelenski había anticipado lo que vendría. El miércoles, desde Irlanda, anunció que regresaría de inmediato a Kiev tras recibir información de un ataque de gran envergadura que Rusia estaba preparando. Pocas horas después, sus advertencias se hicieron realidad. Timur Tkatchenko, jefe de la administración militar de la ciudad, reportó en Telegram que el enemigo había apuntado deliberadamente a zonas residenciales, matando civiles una vez más.

Los primeros reportes hablaban de dos muertos. Luego la cifra subió a ocho. Cinco distritos fueron alcanzados. Veintiocho ubicaciones resultaron dañadas, según las autoridades, la mayoría de ellas edificios donde vivía gente y servicios esenciales. Un periodista presente en Kiev describió una nube de humo elevándose tras una detonación en el centro de la capital, seguida de llamas que iluminaron la madrugada. Los bomberos y las ambulancias llegaron rápidamente, pero el ataque continuó. Unos cincuenta minutos después, un segundo estallido sacudió las calles cercanas, lanzando escombros por los aires. Los habitantes corrían hacia los refugios cargando colchones bajo el brazo.

Entre los objetivos estaba una estación de ambulancias ubicada en un edificio del centro de la ciudad. El alcalde Vitali Klitschko informó que cinco profesionales de la salud resultaron heridos en el ataque. Uno de ellos, un paramédico, se encontraba en estado crítico. En otro distrito, el techo de un edificio residencial de gran altura ardía sin control. En una infraestructura de nueve pisos, personas quedaron atrapadas entre los escombros.

Este no fue un evento aislado. Más de cuatro años después de que Rusia invadiera Ucrania en febrero de 2022, Kiev sigue siendo blanco habitual de ataques aéreos que a menudo son masivos y siempre mortíferos. El miércoles anterior, ataques rusos contra varias regiones del país habían dejado seis muertos y alrededor de cincuenta heridos. La capital, como otras zonas, ha aprendido a vivir bajo amenaza constante.

Mientras tanto, Kiev ha intensificado sus propios ataques contra Rusia y los territorios ocupados por Moscú en los últimos meses. Las negociaciones mediadas por Estados Unidos permanecen estancadas, sin señales de que algún lado esté dispuesto a ceder. El patrón es claro: cada ataque genera represalias, cada represalia genera más ataques. La madrugada del jueves fue solo otro capítulo en una guerra que parece no tener fin.

El saldo de víctimas del ataque ruso subió a ocho muertos. Una vez más, el enemigo apunta deliberadamente a zonas residenciales y mata civiles.
— Timur Tkatchenko, jefe de la administración militar de Kiev
Cinco profesionales de la salud resultaron heridos. Uno de ellos, un paramédico, se encuentra en estado crítico.
— Vitali Klitschko, alcalde de Kiev
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Zelenski supo con anticipación que vendría un ataque?

Model

Recibió información de inteligencia sobre los preparativos rusos. No está claro de dónde exactamente, pero fue suficientemente confiable como para que regresara de inmediato desde Irlanda.

Inventor

¿Qué hace que este ataque sea diferente de los anteriores?

Model

Probablemente no lo sea, en términos de escala o método. Lo que lo marca es que fue masivo, coordinado, y golpeó infraestructura civil crítica. Una estación de ambulancias. Edificios residenciales. Lugares donde vive gente común.

Inventor

Los civiles corrían hacia refugios con colchones. ¿Qué significa eso?

Model

Significa que tienen tiempo suficiente para reaccionar cuando escuchan las sirenas. Agarran lo que pueden llevar rápido. Un colchón es protección básica contra escombros. Es un gesto de supervivencia casi automático después de cuatro años.

Inventor

¿Hay alguna señal de que esto termine?

Model

No. Kiev intensifica sus ataques contra Rusia. Rusia responde con más ataques. Las negociaciones están estancadas. Cada lado parece convencido de que puede ganar si continúa presionando.

Inventor

¿Cuál es el costo real de esto?

Model

Ocho muertos en una noche. Cinco trabajadores de la salud heridos, uno en estado crítico. Personas atrapadas en edificios. Pero también está el costo de vivir así cada noche, sin saber si tu casa seguirá en pie mañana.

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