Poco después del mediodía del jueves, las provincias orientales de Cuba —desde Holguín hasta Guantánamo— quedaron sumidas en la oscuridad cuando tres unidades de centrales térmicas fallaron casi al mismo tiempo, desconectando toda la región del Sistema Electroenergético Nacional. No es un episodio aislado: a lo largo de 2026, el país ha vivido varias desconexiones generales que tardan entre cinco y ocho horas en revertirse, revelando la fragilidad de una infraestructura energética sometida a décadas de desgaste y restricciones externas. Detrás de cada apagón hay millones de personas que espera
Nueva desconexión del SEN afecta provincias orientales de Cuba
Millones de personas en la región oriental se quedaron esperando en la oscuridad
¿Por qué tres unidades fallaron al mismo tiempo? ¿Fue una coincidencia o hay un problema más profundo?
Según la Unión Eléctrica, fue una oscilación en las líneas de transmisión. Pero eso es lo que sabemos del comunicado oficial. No hay detalles técnicos sobre qué causó esa oscilación o si era evitable.
Exacto. Una oscilación puede significar muchas cosas. ¿Fue un pico de demanda? ¿Mantenimiento deficiente? ¿Edad de la infraestructura? El comunicado no lo dice.
¿Cuánto tiempo tardó en restaurarse la conexión esta vez?
El comunicado no especifica. Solo sabemos que en 2026 las desconexiones generales han tomado entre cinco y ocho horas. Esta podría haber sido más rápida o más lenta.
Eso es importante. Si fue ocho horas, eso es un día de trabajo perdido. Si fue cinco, sigue siendo significativo pero menos catastrófico. No lo sabemos.
¿Cuántas personas viven en esas provincias orientales?
El artículo no lo dice. Sabemos que es desde Holguín hasta Guantánamo, pero no hay cifra de población afectada.
Y eso importa para entender la escala del impacto. ¿Estamos hablando de cientos de miles o millones?
¿El argumento sobre el bloqueo estadounidense es verificable?
Rodríguez lo planteó públicamente. Es cierto que hay restricciones estadounidenses sobre comercio con Cuba. Pero vincular eso directamente a esta falla específica es una interpretación política.
Exactamente. El bloqueo puede ser un factor estructural real, pero no explica por qué estas tres unidades fallaron hoy. Eso requeriría análisis técnico que no tenemos.
El Pulso
- Tres unidades generadoras cayeron casi simultáneamente por oscilaciones en las líneas de transmisión, dejando sin electricidad a toda la región oriental en cuestión de minutos.
- Hospitales activaron protocolos de emergencia, comercios cerraron y los sistemas de bombeo de agua se detuvieron, golpeando de forma simultánea a familias, servicios esenciales y sectores económicos completos.
- El patrón se repite con inquietante regularidad en 2026: falla, oscuridad, espera de hasta ocho horas y restauración lenta circuito por circuito, sin que el ciclo muestre señales de romperse.
- El gobierno cubano apunta al bloqueo estadounidense como causa estructural, argumentando que impide importar combustibles, piezas de repuesto y financiamiento para modernizar una red eléctrica que envejece sin recursos.
- Mientras las líneas de transmisión sigan siendo vulnerables y las generadoras operen sin acceso a repuestos, la pregunta no es si habrá otro apagón, sino cuándo llegará el próximo.
Poco después del mediodía del jueves, las provincias orientales de Cuba —desde Holguín hasta Guantánamo— quedaron sumidas en la oscuridad cuando tres unidades de centrales térmicas fallaron casi al mismo tiempo, desconectando toda la región del Sistema Electroenergético Nacional. No es un episodio aislado: a lo largo de 2026, el país ha vivido varias desconexiones generales que tardan entre cinco y ocho horas en revertirse, revelando la fragilidad de una infraestructura energética sometida a décadas de desgaste y restricciones externas. Detrás de cada apagón hay millones de personas que esperan en la oscuridad, y detrás de esa espera, una disputa geopolítica que moldea la vida cotidiana de una nación entera.
Poco después de las tres de la tarde del jueves, la región oriental de Cuba quedó a oscuras. Desde Holguín hasta Guantánamo, las provincias perdieron conexión con el Sistema Electroenergético Nacional cuando la Unidad 1 de la central Felton, la Unidad 6 de la central Diez de Octubre y la Unidad 6 de la central Antonio Maceo salieron de servicio casi al mismo tiempo, derribadas por oscilaciones en las líneas de transmisión. En minutos, millones de personas se quedaron sin electricidad.
No fue la primera vez en 2026. El sistema nacional ha sufrido varias desconexiones generales a lo largo del año, cada una exigiendo entre cinco y ocho horas de trabajo técnico para reconectar progresivamente las provincias. El patrón —falla, oscuridad, espera, restauración lenta— se ha vuelto familiar, aunque la familiaridad no atenúa el impacto: familias sin refrigeración ni agua bombeada, comercios cerrados, hospitales activando protocolos de emergencia y toda la estructura económica sacudida de forma simultánea.
Cuando el sistema se restaura, los técnicos siguen un protocolo estricto: primero los hospitales y servicios esenciales, luego el resto, circuito por circuito. Es un proceso que demanda coordinación y recursos que, según el gobierno cubano, escasean por razones que van más allá de las fronteras de la isla. A principios de agosto, el canciller Bruno Rodríguez señaló directamente al bloqueo estadounidense como causa estructural, describiendo un cerco energético que no solo restringe la importación de combustibles, sino que también bloquea el acceso a piezas de repuesto, impide la colaboración de expertos extranjeros y cierra las puertas al financiamiento internacional necesario para modernizar la red.
Mientras las generadoras envejezcan sin repuestos y las líneas de transmisión sigan siendo vulnerables, el ciclo de apagones continuará. Y cada vez que llegue, millones de personas en el oriente cubano volverán a esperar en la oscuridad.
Poco después de las tres de la tarde del jueves, la región oriental de Cuba quedó a oscuras. Desde Holguín hasta Guantánamo, las provincias perdieron conexión con el Sistema Electroenergético Nacional cuando tres unidades generadoras salieron de servicio casi simultáneamente. La Unión Eléctrica informó que una oscilación en las líneas de transmisión había derribado la Unidad 1 de la central térmica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton, junto con la Unidad 6 de la central Diez de Octubre y la Unidad 6 de la central Antonio Maceo. En cuestión de minutos, millones de personas se quedaron sin electricidad.
Esta no fue la primera vez en 2026. A lo largo del año, el sistema nacional ha experimentado varias desconexiones generales que se extienden por todo el país, cada una requiriendo entre cinco y ocho horas para que los técnicos logren reconectar progresivamente las provincias. El patrón es ahora familiar: falla, oscuridad, espera, restauración lenta. Pero la familiaridad no hace que sea menos disruptivo.
Los apagones golpean en múltiples frentes simultáneamente. Las familias pierden refrigeración, agua bombeada, luz. Los comercios cierran o funcionan a ciegas. Los hospitales activan protocolos de emergencia, priorizando quirófanos y unidades de cuidados intensivos. Los sistemas de bombeo que distribuyen agua a través de las ciudades se detienen. Cada sector de la economía siente el impacto, desde la manufactura hasta el turismo, desde la agricultura hasta los servicios. No es un inconveniente aislado; es una sacudida que atraviesa toda la estructura económica.
Cuando el sistema se restaura, los técnicos deben seguir un protocolo cuidadoso. Los hospitales y servicios esenciales se reconectan primero. Luego, circuito por circuito, provincia por provincia, el país vuelve a la luz. Es un proceso que requiere coordinación, paciencia y recursos que, según el gobierno cubano, simplemente no existen en cantidad suficiente.
A principios de agosto, el canciller Bruno Rodríguez señaló directamente hacia Washington. Las desconexiones del SEN, dijo, son consecuencias directas del bloqueo estadounidense, particularmente de lo que llamó un cerco energético. Ese cerco, explicó Rodríguez en redes sociales, no solo impide que Cuba importe libremente combustibles. También bloquea la entrada de piezas y componentes necesarios para mantener y reparar el sistema eléctrico. Impide que expertos de otros países colaboren con técnicos cubanos. Dificulta el acceso a financiamiento internacional que podría financiar modernizaciones o reparaciones mayores. Es un cerco que rodea cada aspecto de la infraestructura energética del país.
La pregunta que queda sin respuesta es cuándo terminará este ciclo. Mientras las líneas de transmisión sigan siendo vulnerables a oscilaciones, mientras las unidades generadoras envejezcan sin acceso a repuestos, mientras el combustible siga siendo escaso, los apagones seguirán llegando. Y cada vez que llegan, millones de personas en la región oriental —y potencialmente en todo el país— se quedan esperando en la oscuridad.
Citas Notables
Las desconexiones del SEN son consecuencias directas del genocida bloqueo de Estados Unidos, en particular del cerco energético— Bruno Rodríguez, canciller cubano
El cerco energético impide la libre importación de combustibles, bloquea piezas necesarias para el SEN, impide colaboración con expertos y dificulta acceso a financiamiento internacional— Bruno Rodríguez, canciller cubano