Nueva borrasca deja 14 comunidades en alerta y aviso rojo en Galicia por oleaje

Un hombre de 63 años desaparecido tras ser arrastrado por su vehículo en una riera en Palau-sator, Girona; equipos de rescate continúan búsqueda.
La riera llevaba demasiado caudal, demasiada profundidad, demasiados restos.
Los rescatistas tuvieron que suspender la búsqueda acuática del hombre desaparecido en Palau-sator.
Mark

¿Por qué esta borrasca es diferente a la que acaba de pasar?

Mimi

La borrasca Harry ya ha hecho su daño en Cataluña. Esta nueva entra por el oeste, así que Galicia, Cantabria y Baleares serán las más afectadas. Harry dejó doscientos litros por metro cuadrado en Girona; esta nueva promete ser sistemática en catorce comunidades.

Luke

¿Tenemos confirmación de esos doscientos litros o es una estimación de una estación meteorológica?

Mimi

Es lo que registraron en Girona durante Harry. Números confirmados.

Mark

¿Y el hombre desaparecido? ¿Hay esperanza de encontrarlo?

Mimi

Los rescatistas lo buscan desde esta mañana. Submarinistas, drones, helicóptero. Pero la riera lleva demasiado caudal, demasiada profundidad, demasiados restos. Tuvieron que parar la búsqueda acuática a primera hora de la tarde.

Luke

¿Parar completamente o solo suspender hasta que mejore el tiempo?

Mimi

Suspender. Los Mossos vuelven a las diez y media de mañana. Los bomberos reanudan con submarinistas al amanecer. No es que hayan renunciado.

Mark

¿Cuánto tiempo lleva desaparecido?

Mimi

Desde las siete y media de la mañana del martes. Casi todo el día sin noticias.

Luke

¿Hay algún precedente de rescates exitosos en condiciones como estas?

Mimi

No tenemos esa información en el reportaje. Lo que sabemos es que los equipos están preparados y van a continuar cuando las condiciones lo permitan.

Mark

¿Y la gente en Galicia? ¿Están preparados para lo que viene?

Mimi

Tienen alerta roja. Eso significa que saben lo que se aproxima. Pero prepararse para olas de más de nueve metros es diferente a estar preparado.

  • Una nueva borrasca entra por Galicia el miércoles con alerta roja por olas superiores a nueve metros, mientras Cantabria, Baleares y otras doce comunidades permanecen en distintos niveles de alerta.
  • Cataluña aún no ha cerrado las heridas de la borrasca Harry: más de quinientos avisos a bomberos, carreteras cortadas, clases suspendidas y el paseo marítimo de Badalona completamente destruido por la violencia del oleaje.
  • Un hombre de sesenta y tres años desapareció al ser arrastrado su vehículo por la riera Nova de Palau-sator; submarinistas, drones y helicópteros se desplegaron, pero el caudal de cuatro metros de profundidad y la maleza impidieron avanzar.
  • Los equipos de rescate tuvieron que suspender la búsqueda acuática ante las condiciones extremas, retirándose a un centro de mando en Fontanilles a la espera de que bajara el nivel del agua.
  • La reanudación está prevista al amanecer del miércoles con submarinistas, apoyo terrestre, drones y helicóptero, aunque una nueva borrasca amenaza con complicar aún más las operaciones.

Mientras Cataluña cuenta los daños de la borrasca Harry —más de doscientos litros por metro cuadrado en Girona, un paseo marítimo destrozado y un hombre de sesenta y tres años aún desaparecido en una riera desbordada— una nueva borrasca avanza desde el oeste hacia la Península Ibérica, con olas previstas de hasta nueve metros y alertas activas en catorce comunidades. La naturaleza no espera a que los pueblos terminen de recuperarse antes de volver a golpear, y en ese intervalo frágil entre una tormenta y la siguiente, los equipos de rescate siguen buscando a un repartidor de panadería que el agua se llevó al amanecer del martes.

La costa gallega se prepara para recibir el golpe de una nueva borrasca que entra por el oeste de la Península el miércoles. El mapa de alertas abarca catorce comunidades autónomas más Ceuta y Melilla: Galicia activará la alerta roja por olas que superarán los nueve metros, mientras Cantabria y Baleares entrarán en naranja. Las precipitaciones llegarán primero al noroeste y se extenderán hacia el este conforme avance la jornada, acompañadas de rachas de viento intensas.

Pero Cataluña todavía no ha terminado de asimilar la borrasca Harry. En Girona cayeron más de doscientos litros por metro cuadrado. Las olas alcanzaron los diez metros. El río Onyar rozó el desbordamiento. Los bomberos recibieron más de quinientos avisos solo en esa provincia, y el paseo marítimo de Badalona quedó completamente destrozado. En las comarcas del Alt y Baix Empordà y el Gironès, los servicios de emergencia acumularon más de mil ciento setenta intervenciones hasta la tarde del martes.

Entre esos números hay una historia sin final: un hombre de sesenta y tres años, repartidor de una panadería en Palau-sator, fue arrastrado por su vehículo cuando la riera Nova se desbordó alrededor de las siete y media de la mañana del martes. De inmediato se desplegó un dispositivo conjunto con agentes de la Unidad Acuática de los Mossos d'Esquadra, submarinistas de los Bomberos de la Generalitat, un helicóptero y varios drones. La riera, sin embargo, llevaba un caudal extraordinario con profundidades de hasta cuatro metros, repleta de cañas y restos que bloqueaban el acceso. Las retroexcavadoras no pudieron llegar a la zona.

A primera hora de la tarde, los equipos tuvieron que abandonar la búsqueda dentro del agua y se retiraron a un centro de mando instalado en las antiguas escuelas de Fontanilles, esperando que las condiciones mejoraran. Localizaron un vehículo en la zona, pero estaba vacío y no era el buscado. Los Mossos retiraron la Unidad Acuática hasta las diez y media del miércoles; los bomberos mantuvieron drones y apoyo terrestre hasta el amanecer, cuando reanudarán la búsqueda acuática. Detrás, otra borrasca ya se aproxima.

La costa gallega se prepara para recibir el golpe más duro. Una nueva borrasca entra por el oeste de la Península el miércoles, trayendo consigo lluvia generalizada, oleaje feroz y un mapa de alertas que abarca catorce comunidades autónomas más Ceuta y Melilla. En Galicia, las autoridades activarán la alerta roja por olas que superarán los nueve metros de altura. Cantabria y Baleares entrarán en naranja por la misma razón. El temporal llegará primero a Galicia con precipitaciones localmente fuertes, extendiéndose hacia el este peninsular conforme avance la jornada. Junto al oleaje, habrá rachas de viento intensas en múltiples puntos del territorio.

Pero antes de que llegue esta nueva tormenta, Cataluña aún se recompone de los golpes de la borrasca Harry. En Girona, las cifras hablan por sí solas: más de doscientos litros de agua por metro cuadrado cayeron sobre la provincia. Las olas alcanzaron los diez metros de altura en algunos puntos. El río Onyar bajó al límite de su capacidad, rozando el desbordamiento. Los bomberos recibieron más de quinientos avisos. Las carreteras quedaron cortadas. Las clases se suspendieron. El paseo marítimo de Badalona fue levantado por la violencia del agua, dejándolo completamente destrozado e intransitable. Playas enteras fueron engullidas. Viviendas en primera línea fueron devoradas por el mar.

En las comarcas del Alt y Baix Empordà y en el Gironès, la situación fue especialmente crítica. Hasta las cinco de la tarde del martes, los bomberos habían realizado mil ciento setenta y dos servicios de emergencia. Quinientos quince de ellos en la provincia de Girona. Pero entre esos números hay una historia que aún no tiene final. Un hombre de sesenta y tres años, repartidor de una panadería en Palau-sator, fue arrastrado por su vehículo cuando la riera Nova —conocida localmente como riera Grossa— se desbordó en las primeras horas de la mañana del martes. Alrededor de las siete y media de la mañana, los equipos de emergencia montaron un dispositivo conjunto para intentar localizarlo.

La búsqueda fue inmediata pero complicada desde el primer momento. Agentes de la Unidad Acuática de los Mossos d'Esquadra y submarinistas del Grupo de Actuaciones Especiales de los Bomberos de la Generalitat se lanzaron al agua. Un helicóptero de los bomberos sobrevoló la zona. Varios drones fueron desplegados. Pero la riera llevaba un caudal extraordinario, con profundidades que superaban los cuatro metros en algunos puntos, y estaba llena de cañas y restos que dificultaban el acceso. Los equipos intentaron apartar la maleza con maquinaria pesada —retroexcavadoras—, pero el estado de los accesos no permitió que estas máquinas llegaran a la zona. A primera hora de la tarde, tanto los bomberos como los Mossos tuvieron que abandonar la búsqueda dentro del agua.

Los rescatistas se retiraron a un centro de mando establecido en el edificio de las antiguas escuelas y ayuntamiento de Fontanilles, esperando que cayeran los sesenta o setenta litros por metro cuadrado previstos para esa tarde, con la esperanza de que las condiciones meteorológicas mejoraran y el caudal bajara. A media tarde, localizaron un vehículo en la zona, pero estaba vacío y no era el que buscaban. Conforme pasaron las horas sin mejoría, los Mossos retiraron la Unidad Acuática hasta las diez y media de la mañana del miércoles. Los bomberos dejaron los drones y el apoyo terrestre hasta el amanecer, cuando habrá un cambio de turno y reanudarán la búsqueda acuática con submarinistas, apoyos terrestres, drones y helicóptero.

Mientras tanto, el resto del país se prepara para lo que viene. Las temperaturas mínimas subirán en el oeste, pero las máximas aumentarán en el norte peninsular. En las regiones centrales habrá heladas. En Baleares y la Comunidad Valenciana, que están en alerta naranja por oleaje, se esperan hasta sesenta litros por metro cuadrado en doce horas. La borrasca Harry ha ido a menos en Cataluña, pero la noche del martes requiere especial cuidado en esas zonas. Y detrás viene otra tormenta, lista para golpear la costa gallega con toda su fuerza.

Los equipos de rescate mantendrán durante toda la noche la búsqueda del vecino de Fontanilles que fue arrastrado en su coche por la riera
— Bomberos de la Generalitat
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