No habrá una vacuna contra el cáncer, sino una distinta para cada paciente y tumor

Pacientes con melanoma de alto riesgo de recaída tras cirugía se benefician de reducción del 49% en riesgo de recaída o muerte con el tratamiento combinado.
No habrá una penicilina para el cáncer, sino muchas estrategias diferentes
Un oncólogo reflexiona sobre cómo el progreso contra el cáncer será siempre fragmentado, nunca universal.
Mark

¿Por qué esta vacuna es tan diferente a las que conocemos?

Mimi

Porque no es una vacuna que protejas a todos contra lo mismo. Es más bien un entrenamiento personalizado del sistema inmunológico de cada paciente contra su propio tumor.

Mark

Entonces, ¿por qué tardó cien años en funcionar?

Mimi

Porque el cáncer es mucho más parecido a nosotros que un virus. El sistema inmunológico está diseñado para atacar invasores externos. Cuando el enemigo es una versión mutada de ti mismo, es mucho más difícil que lo reconozca como amenaza.

Mark

¿Esto significa que pronto todos los cánceres tendrán una vacuna así?

Mimi

No. Funciona en melanoma, pulmón y vejiga porque tienen muchas mutaciones causadas por factores externos claros. En otros cánceres, como el de mama o próstata, hay menos diferencia entre el tumor y el tejido sano, así que la vacuna no tendría suficientes objetivos.

Mark

¿Cuál es el verdadero obstáculo ahora?

Mimi

El costo y la complejidad. Estos tratamientos pueden costar más de 100.000 euros. Además, solo funcionan en el momento exacto: cuando el tumor ha sido extirpado pero aún hay riesgo de recaída. Si el cáncer ya está muy avanzado, el sistema inmunológico está demasiado debilitado.

Mark

¿Entonces esto no es el final de la historia del cáncer?

Mimi

Es una batalla ganada, no la guerra. El cáncer son cientos de enfermedades diferentes. Tendremos que seguir encontrando estrategias distintas para cada una, como esta vacuna, como los fármacos dirigidos contra genes específicos, como otras tecnologías que aún estamos explorando.

  • Ensayo con 1.137 pacientes: dos tercios recibieron vacuna personalizada más inmunoterapia, un tercio solo inmunoterapia
  • Reducción del 49% en riesgo de recaída o muerte con el tratamiento combinado en melanoma
  • La vacuna funciona en melanoma, pulmón y vejiga, pero es improbable en colon, próstata o mama
  • Costo estimado: más de 100.000 euros por tratamiento personalizado
  • Moderna y MSD tienen ocho ensayos adicionales en marcha en otros tipos de cáncer

La vacuna se diseña específicamente para cada paciente detectando sus mutaciones tumorales únicas, no será un tratamiento universal como las vacunas convencionales. El éxito depende del tipo de cáncer: funciona en melanoma, pulmón y vejiga por su alta carga mutacional, pero es improbable en colon, próstata o mama.

Moderna y MSD avanzan hacia la aprobación de una vacuna de ARN mensajero personalizada contra el melanoma que reduce un 49% el riesgo de recaída, marcando un hito tras cien años de promesas fallidas en inmunoterapia oncológica.

Hace cien años que los científicos prometen una vacuna contra el cáncer. Esta semana, esa promesa se acercó más a la realidad de lo que nunca lo había estado, aunque no de la manera que la mayoría imaginaba. Moderna y MSD anunciaron resultados de un ensayo clínico con una vacuna de ARN mensajero contra el melanoma que reduce en un 49% el riesgo de recaída o muerte en pacientes que ya habían sido operados. La noticia fue tan inesperada que Antoni Ribas, inmunólogo de la Universidad de California Los Ángeles que forma parte del comité científico del proyecto, se enteró por una llamada de un periodista. Ni siquiera a él le habían mostrado los datos con anticipación.

La reacción de los mercados fue inmediata. Las acciones de Moderna más que duplicaron su valor en días, sumando decenas de miles de millones de euros en capitalización bursátil. MSD, la empresa más grande, subió un 10%. Los inversores apostaban a que esto cambiaría el tratamiento del cáncer. Pero la realidad es más matizada. El ensayo incluyó a 1.137 pacientes con melanoma de alto riesgo de recaída tras la cirugía. Un tercio recibió solo inmunoterapia convencional. Los otros dos tercios recibieron esa inmunoterapia más una vacuna personalizada de ARN mensajero diseñada específicamente para entrenar el sistema inmunológico a reconocer las mutaciones únicas del tumor de cada paciente.

Esta es la clave: no habrá una vacuna universal contra el cáncer. Habrá una vacuna distinta para cada persona y cada tumor. El proceso es complejo. Los médicos toman una biopsia, secuencian el genoma del tumor para identificar sus mutaciones, usan algoritmos para seleccionar cuáles son los objetivos más prometedores, y fabrican una vacuna de ARN mensajero a medida. Es la misma tecnología que se usó para las vacunas de covid, pero aplicada de forma radicalmente diferente. Con el covid, bastaba enseñar al sistema inmunológico una pequeña parte del virus invasor. Con el cáncer, el desafío es mucho mayor porque el tumor surge de las propias células del paciente, una versión distorsionada de su propio cuerpo. El sistema inmunológico tiene dificultades naturales para reconocer algo que es casi como él mismo.

El tipo de cáncer importa enormemente. El melanoma funciona porque la mayoría de sus mutaciones vienen de la exposición solar, de la radiación ultravioleta que daña el ADN de forma muy visible y diferente al tejido sano. Por eso la vacuna también podría funcionar en cáncer de pulmón y vejiga, donde el tabaco actúa como carcinógeno claro. Pero en cánceres como el de colon, próstata o mama, donde no hay tanta diferencia mutacional entre el tumor y el tejido normal, es difícil que la vacuna funcione. Como explica Ribas, si no hay suficiente diferencia, no puedes fabricar la vacuna.

Los investigadores tardaron décadas en entender por qué fracasaban las vacunas contra el cáncer. Muchas atacaban proteínas comunes que también existían en tejidos sanos, así que el sistema inmunológico apenas reaccionaba. Otras se probaban en pacientes con cánceres muy avanzados, donde el tumor ya había desactivado las defensas inmunológicas. El ensayo de Moderna y MSD funcionó porque eligió el momento exacto: pacientes cuyo tumor había sido extirpado pero que tenían riesgo de recaída, con poca masa tumoral residual y un sistema inmunológico aún relativamente íntegro. Además, combinó la vacuna con pembrolizumab, un fármaco que libera los frenos que el cáncer pone al sistema inmunológico.

Luis Paz-Ares, jefe de Oncología del Hospital 12 de Octubre, señala que si la eficacia se confirma, lo lógico sería extender el tratamiento a estadios más tempranos, donde las vacunas suelen ser más efectivas. Juan José Lasarte, del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra, subraya que el éxito depende de elegir al paciente correcto: aquellos con poca carga tumoral residual, no aquellos con tumores grandes o metástasis diseminadas.

Moderna y MSD ya tienen ocho ensayos más en marcha con esta tecnología en pulmón, vejiga y riñón. Hay más de cien ensayos con tecnologías de ARN mensajero en desarrollo, aunque sus probabilidades de éxito varían mucho. El costo es otro obstáculo: estos tratamientos pueden superar los 100.000 euros, lo que dificulta su aplicación masiva. Lasarte plantea explorar alternativas más asequibles, como los virus oncolíticos, que se inyectan directamente en el tumor para provocar su muerte y activar el sistema inmunológico sin necesidad de secuenciación genética.

Paz-Ares recuerda que en sus casi cuarenta años de carrera, la supervivencia a cinco años en cáncer se ha duplicado, pasando de poco más del 30% a más del 60%. No porque haya una cura universal, sino porque han surgido avances sucesivos que ayudan a subgrupos específicos de pacientes con tipos específicos de tumores. El cáncer no es una enfermedad, sino cientos. No habrá una penicilina para el cáncer. Habrá muchas estrategias diferentes, cada una para cada batalla.

Llevamos con la promesa de las vacunas contra el cáncer, probablemente, 100 años. Hasta ahora, todo lo que teníamos eran estudios que no eran concluyentes, pero este sí lo es.
— Antoni Ribas, inmunólogo de UCLA
Se ha doblado la supervivencia a los cinco años de los pacientes de cáncer, de un treinta y poco por ciento a más del 60% a día de hoy, porque de manera sucesiva han surgido avances que han ayudado a subgrupos de pacientes con subgrupos de tumores específicos.
— Luis Paz-Ares, jefe de Oncología del Hospital 12 de Octubre
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