'NAZA': el triunfo de periodismo y cine contra la negación en Israel

Aproximadamente 73.000 palestinos asesinados en Gaza según testimonios militares; dos millones de desplazados sobreviviendo entre escombros.
Una ciudad sonámbula que sigue su curso mientras dos millones sobreviven entre escombros
La película captura la contraposición entre la vida cotidiana en Tel Aviv y la realidad de Gaza a 60 kilómetros de distancia.
Mark

¿Por qué es tan importante que sean directores israelíes quienes cuenten esta historia?

Mimi

Porque tienen acceso a fuentes que ningún reportero extranjero podría obtener. Un periodista internacional no podría reunir a 24 militares israelíes dispuestos a hablar anónimamente sobre esto. La ciudadanía israelí también escucha diferente cuando la crítica viene de adentro.

Luke

Pero eso también significa que la película depende completamente de la credibilidad de esos militares anónimos. ¿Cómo sabemos que realmente son quiénes dicen ser? The Guardian verificó los testimonios, pero no vemos esa verificación.

Mimi

The Guardian coprodujo la película y avaló los testimonios con su nombre. Eso es un respaldo editorial significativo. Además, más de un centenar de entrevistados adicionales corroboraron lo que estos militares dicen.

Mark

¿Qué diferencia hay entre ver estos testimonios en un artículo de The Guardian y verlos en una película?

Mimi

El cine te obliga a estar presente. No puedes saltar párrafos. Y la forma en que Abraham y Szor filman—esa contraposición entre las voces en la oscuridad y la ciudad que sigue su vida normal—crea una experiencia que un artículo no puede replicar.

Luke

Aunque hay que ser honesto: la película no aporta información nueva. Todo esto ya se había publicado. Lo que cambió es el formato y el alcance.

Mark

¿Entonces el poder está en la distribución?

Mimi

Está en la combinación. Información verificada, formato cinematográfico, distribución gratuita en noviembre. Eso es lo que genera impacto político real.

Luke

Y también en que el Gobierno israelí reaccionó tan violentamente. Eso confirma que la película toca algo que querían mantener oculto, aunque técnicamente ya estaba publicado.

  • 24 oficiales y soldados israelíes revelan anónimamente sistemas de exterminio masivo contra 73.000 palestinos
  • Más de 200 reporteros palestinos asesinados por el Ejército israelí según el Comité para la Protección de los Periodistas
  • Película coproducida por The Guardian, ganadora del Premio Especial del Jurado en la Mostra de Venecia
  • Dos millones de palestinos desplazados sobreviviendo entre escombros en Gaza
  • NAZA estará disponible gratuitamente en línea a partir de noviembre

24 oficiales y soldados israelíes revelan anónimamente cómo funcionó el sistema de asesinatos en masa contra 73.000 palestinos en Gaza. La película confronta a la sociedad israelí con testimonios verificados, generando reacciones violentas del Gobierno y amenazas contra los directores.

El documental NAZA, coproducido por The Guardian, reúne testimonios de 24 militares israelíes que detallan sistemas de exterminio masivo de palestinos en Gaza, ganando el Premio Especial del Jurado en Venecia.

Desde que Israel lanzó su ofensiva militar contra Gaza en respuesta a los ataques de Hamás del 7 de octubre, el Gobierno ha trabajado sistemáticamente para impedir que testigos profesionales documentaran lo que ocurría en el territorio. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, el Ejército israelí ha matado a más de 200 reporteros palestinos. Por primera vez en la historia, ningún corresponsal internacional ha podido informar desde el terreno de manera sostenida, salvo en ocasiones contadas y cuidadosamente controladas por las autoridades militares.

En este contexto de silenciamiento, el documental NAZA representa una ruptura significativa. Dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, y coproducido por The Guardian, el filme reúne testimonios anónimos de 24 oficiales de inteligencia y soldados que detallan cómo funcionó el aparato de exterminio masivo contra la población palestina de Gaza. Estos militares, protegidos por el anonimato, revelan sin ser vistos cómo ejecutaron una campaña que resultó en la muerte de aproximadamente 73.000 palestinos, diseñada y ejecutada, según sus propias palabras, como si fuera un videojuego. Los testimonios han sido verificados por más de un centenar de entrevistados adicionales y avalados por el prestigio editorial de The Guardian.

La película fue filmada de noche en las azoteas de Tel Aviv, un detalle que no es meramente estético. Mientras los militares hablan desde la oscuridad, la cámara se asoma a una ciudad que continúa su vida cotidiana: personas tomando té, practicando yoga, viendo televisión en apartamentos confortables. Es el retrato visual de una negación colectiva, de una sociedad que aparenta normalidad mientras a 60 kilómetros de distancia, dos millones de palestinos sobreviven entre escombros y ruinas. La película captura así dos violencias simultáneamente: la explícita de los testimonios militares y la implícita del silencio urbano, la de una ciudad sonámbula que sigue su curso como si nada ocurriera.

Abrahams y Szor, que previamente codrigieron el premiado documental sobre Cisjordania No Other Land (2024) junto a los palestinos Basel Adra y Hamdan Ballal, tenían claro para quién hacían esta película: para la opinión pública israelí y para la de los países que respaldan a Israel, especialmente Estados Unidos y Alemania, donde la censura contra la causa palestina ha operado de forma sistemática desde 2023 en museos, universidades y espacios culturales. NAZA no busca conmover a los ya convencidos, sino confrontar a los negacionistas con testimonios verificados. La película establece un diálogo explícito con Shoah, la obra maestra de Claude Lanzmann sobre el Holocausto, anunciada en la fachada de la Cinemateca de Tel Aviv el día del 80º aniversario de ese genocidio.

La reacción en Israel ha sido feroz. El presidente del país comparó la película con un misil lanzado contra la nación. Ha habido amenazas callejeras contra los directores y sus familias. Desde que se proyectó en la penúltima jornada de la Mostra de Venecia, donde recibió el Premio Especial del Jurado, la película ha generado una cascada de análisis y controversia. El Gobierno incluso impulsó un contradocumental oficial titulado NAZA The True Story, probablemente como respuesta a la noticia de que NAZA estará disponible gratuitamente en línea a partir de noviembre.

Es importante señalar que ninguno de los contenidos de la película es completamente nuevo. Los reportajes que la conforman fueron publicados previamente en The Guardian y en los medios palestino-israelís +972 Magazine y Local Call. Sin embargo, ninguno de esos reportajes logró el impacto que ha conseguido el filme. Incluso algunos sectores propalestinos han criticado que sean dos directores judíos quienes legitimen lo que periodistas palestinos llevan tiempo denunciando, aunque es improbable que un reportero que no sea israelí hubiera podido obtener los testimonios que Abraham y Szor reunieron.

Detrás de la producción está el productor judío británico James Wilson, quien también financió La voz de Hind, que hace un año ganó el Gran Premio del Jurado en Venecia. Wilson y el cineasta Jonathan Glazer, ambos judíos británicos, se suman a una corriente que incluye a figuras como la ensayista Naomi Klein, la artista Nan Goldin y el escritor Benjamin Moser, que reclaman su linaje con el judaísmo antisionista. En sus 80 minutos, NAZA persigue dos objetivos claros: exponer el sistema de matanzas masivas basadas en la premisa de que no hay civiles inocentes en Gaza, y hacerlo sin adornos retóricos, solo con lo sustantivo. El epílogo de la película, el único momento en el que las voces de las víctimas irrumpen en el silencio que las ha caracterizado hasta entonces, es insoportable. Hemos visto imágenes similares en nuestros teléfonos durante tres años, pero no es lo mismo verlas después de haber escuchado lo que NAZA tiene que decir. Los testimonios, las azoteas, los paseos urbanos quedan reducidos a escombro moral, al lugar donde una generación entera ve a Occidente sepultado por su inacción.

El presidente israelí comparó NAZA con un misil lanzado contra el país
— Reacción oficial del Gobierno de Israel
La película persigue exponer el sistema de matanzas masivas basadas en la premisa de que no hay civiles inocentes en Gaza
— Análisis de los objetivos de la película
Quer a matéria completa? Leia o original em EL PAÍS ↗
Fale Conosco FAQ