De la nación más peligrosa del mundo a la más segura, pero a qué precio
En El Salvador, un pueblo agotado por décadas de violencia pandillera se prepara para reelegir a Nayib Bukele con una mayoría aplastante, convirtiendo las cifras de seguridad en el argumento más poderoso de la democracia contemporánea latinoamericana. Pero detrás del orden visible late una pregunta que la historia no perdona: ¿a qué precio se compra la paz? Más de 7.900 personas detenidas sin pruebas, una Constitución doblada a conveniencia y una prensa acosada recuerdan que la seguridad sin libertad es apenas otra forma de miedo.
- Bukele llega a las urnas del 4 de febrero con más del 79% de intención de voto, una cifra que convierte la elección en una coronación antes que en una contienda.
- El régimen de excepción que redujo homicidios en un 60% también suspendió garantías constitucionales básicas, dejando a más de 7.900 personas detenidas sin pruebas según organizaciones humanitarias.
- Investigaciones periodísticas apuntan a pactos secretos con pandillas y a un gobierno que habría sido engañado por criminales que prometían entregar al líder de la Mara Salvatrucha con ayuda del Cártel Jalisco Nueva Generación.
- La reelección misma es cuestionada como inconstitucional: magistrados afines modificaron las leyes electorales tras la salida temporal de Bukele del cargo en diciembre de 2023.
- Bukele no solo busca su propia continuidad, sino también mayoría parlamentaria para blindar el régimen de excepción, advirtiendo que perder un solo diputado equivaldría a 'liberar a los pandilleros'.
- La prensa y la oposición enfrentan acoso creciente, mientras los demás candidatos compiten sin posibilidades reales, convirtiendo el domingo electoral en un referéndum sobre un modelo que incomoda tanto como seduce.
Nayib Bukele, de 42 años, se presenta a la reelección presidencial en El Salvador este 4 de febrero con cifras de aprobación cercanas al 70% y más del 79% de intención de voto. Su campaña descansa sobre un logro que pocos se atreven a disputar: en 2023, El Salvador registró apenas 194 homicidios, una caída del 60% respecto al año anterior. Bukele proclama haber transformado al país de ser el más peligroso del mundo al más seguro de América Latina, un mensaje que resuena profundamente en una sociedad marcada por el terror de pandillas como la Mara Salvatrucha.
Sin embargo, el camino hacia esa seguridad está sembrado de sombras. Organizaciones humanitarias y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos documentaron más de 7.900 detenciones arbitrarias bajo el régimen de excepción, que suspendió garantías constitucionales básicas. El medio de investigación El Faro reveló además que el gobierno habría negociado acuerdos con pandillas para reducir la violencia, incluyendo un episodio en que funcionarios fueron engañados por un criminal que prometía localizar al líder de la Mara con ayuda del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La propia candidatura de Bukele ha sido señalada como inconstitucional. Para formalizarla, se retiró temporalmente del cargo en diciembre de 2023, permitiendo que magistrados designados por un Congreso afín modificaran las leyes electorales a su favor. Mientras tanto, la Asociación de Periodistas de El Salvador denuncia que las agresiones contra la prensa se aceleran, señalando al Estado como el principal agresor de los comunicadores.
Bukele no busca solo su reelección: quiere que su partido Nuevas Ideas obtenga mayoría parlamentaria para mantener el régimen de excepción, advirtiendo que incluso perder un diputado permitiría a la oposición 'liberar a los pandilleros'. Frente a él compiten Manuel Flores, José Renderos, Luis Parada y Marina Murillo, ninguno con posibilidades reales según las encuestas. Las mesas abren este domingo a las 7:00 a.m. El resultado parece escrito, pero la elección ocurre bajo la mirada inquieta de quienes se preguntan si El Salvador ha ganado seguridad o ha cambiado un miedo por otro.
Nayib Bukele, de 42 años, se presenta nuevamente como candidato presidencial en El Salvador este domingo 4 de febrero, respaldado por cifras de aprobación que rondan el 70% y encuestas que le otorgan más del 79% de intención de voto. Su campaña se construye sobre un logro innegable: la reducción dramática de homicidios. Según datos oficiales, El Salvador cerró 2023 con apenas 194 muertes por homicidio, un descenso del 60% respecto al año anterior. Bukele ha repetido insistentemente que transformó al país de ser la nación más peligrosa del mundo a la más segura de América Latina, un mensaje que resuena con una población cansada de la violencia de pandillas como la Mara Salvatrucha.
Pero la forma en que se logró esta reducción permanece envuelta en sombras. Organizaciones humanitarias salvadoreñas y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos documentaron que más de 7.900 personas fueron detenidas arbitrariamente sin pruebas durante el régimen de excepción que Bukele implementó. Estas detenciones masivas ocurrieron bajo un estado de emergencia que suspendió garantías constitucionales básicas. El medio de investigación El Faro reveló además que el gobierno habría negociado acuerdos con pandillas para reducir homicidios, incluyendo un episodio donde funcionarios fueron engañados por un criminal que prometía localizar al líder de la Mara Salvatrucha con ayuda del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La reelección de Bukele misma ha sido cuestionada como inconstitucional. El presidente se retiró temporalmente del cargo en diciembre de 2023 para formalizar su candidatura, un movimiento que permitió que magistrados designados por un Congreso afín modificaran las leyes electorales a su favor. La Asociación de Periodistas de El Salvador denunció que las agresiones contra la prensa van en aumento acelerado, identificando al Estado salvadoreño como la entidad que más agrede a los comunicadores. Opositores y críticos enfrentan acoso tanto del presidente como de sus simpatizantes.
Su plan de gobierno para un nuevo mandato de cinco años se centra en profundizar la política de cero delincuencia. Bukele no solo busca su reelección personal, sino también asegurar que su partido Nuevas Ideas obtenga mayoría parlamentaria. Argumenta que necesita control legislativo para mantener el régimen de excepción, advirtiendo que incluso la pérdida de un diputado permitiría a la oposición, según sus palabras, "liberar a los pandilleros y regresar al poder".
La contienda electoral incluye otros candidatos: Manuel Flores por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, José Renderos por la Alianza Republicana Nacionalista, Luis Parada por Nuestro Tiempo, y Marina Murillo por Fraternidad Patriótica Salvadoreña. Sin embargo, ninguno cuenta con el respaldo que muestran las encuestas para Bukele. Las mesas de votación abrirán desde las 7:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. este domingo. El resultado parece predeterminado por los números, pero la elección ocurre en un contexto donde los métodos utilizados para lograr seguridad han generado profundas preocupaciones internacionales sobre el estado de las libertades democráticas en El Salvador.
Notable Quotes
El Salvador pasó de ser el país más peligroso del mundo a ser el más seguro de América Latina— Nayib Bukele, en repetidas ocasiones durante su campaña
La entidad que más agrede a la prensa es el Estado salvadoreño— Asociación de Periodistas de El Salvador (APES)
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo explica Bukele que más de 7.900 personas fueron detenidas sin pruebas si su gobierno ha sido tan exitoso en seguridad?
Esa es la contradicción central. Bukele minimiza estas detenciones como un costo necesario. Para él, los números de homicidios son lo que importa, y esos números bajaron. Pero las organizaciones humanitarias dicen que el precio fue la suspensión de derechos básicos.
¿Y qué hay de los reportes sobre pactos con pandillas? ¿Eso no socava toda su narrativa de victoria?
Completamente. El Faro documentó que el gobierno negoció con criminales, incluso fue engañado por uno que prometía información sobre líderes pandilleros. Entonces la pregunta incómoda es: ¿cuánta de esta seguridad viene de represión estatal y cuánta de acuerdos con los mismos actores que supuestamente combate?
¿Por qué los salvadoreños siguen apoyándolo con 79% de intención de voto si hay tantas denuncias?
Porque la gente tiene miedo. Vivieron años de violencia extrema. Cuando ves homicidios caer 60%, eso es tangible, es real en tu vida cotidiana. Las violaciones a derechos humanos son abstractas para quien solo quiere caminar seguro por la calle.
¿Y la reelección inconstitucional? ¿Eso no importa?
Importa a los abogados y a las organizaciones de derechos humanos. Pero Bukele cambió las leyes a través de un Congreso que controla. Legalmente, ahora es válido. Constitucionalmente, es un abuso. La gente que lo apoya ve pragmatismo; sus críticos ven autoritarismo.
¿Qué pasa si gana y obtiene mayoría parlamentaria?
Entonces el régimen de excepción continúa indefinidamente. Bukele dice que lo necesita para mantener la seguridad. Sin oposición legislativa real, no hay freno. El país entra en territorio completamente nuevo: seguridad con represión institucionalizada.