NASA prepara lanzamiento del telescopio Roman para estudiar exoplanetas y materia oscura

Observar galaxias desde cuando el universo tenía 500 millones de años
Roman mirará hacia atrás en el tiempo cósmico para entender cómo cambió la expansión del universo.
Mark

¿Por qué es importante que Roman busque exoplanetas si ya tenemos otros métodos para encontrarlos?

Mimi

Roman usa microlentes gravitacionales, que es fundamentalmente diferente. Puede detectar planetas pequeños en órbitas amplias, mundos que otros telescopios no ven. Eso expande enormemente nuestro censo de sistemas planetarios.

Luke

Pero el sondeo solo seguirá 100 millones de estrellas. ¿Cuántas estrellas hay en la Vía Láctea? Cientos de miles de millones. Así que estamos hablando de una muestra, no de un censo completo.

Mark

¿Y qué pasa con la energía oscura? ¿Roman realmente puede decirnos qué es?

Mimi

No exactamente qué es, pero sí cómo se comporta. Midiendo cómo cambió la expansión del universo a lo largo del tiempo, podemos restringir qué teorías son posibles. Es como observar el movimiento de algo invisible para deducir sus propiedades.

Luke

Eso es importante aclarar. Roman no descubrirá qué es la energía oscura. Proporcionará datos que los teóricos usarán para construir modelos. Es un paso, no la respuesta final.

Mark

¿Cuánto tiempo tenemos que esperar para ver resultados?

Mimi

La misión dura cinco años, pero los datos se liberarán públicamente después de ser procesados. Así que veremos descubrimientos durante esos cinco años, no solo al final.

Luke

Aunque hay que notar que el lanzamiento está programado para agosto, pero la NASA dice que puede ser hasta mayo de 2027. Eso es casi un año de diferencia. Hay incertidumbre en el cronograma.

Mark

¿Quién más podrá usar Roman además de la NASA?

Mimi

Cualquier científico del mundo puede solicitar tiempo de observación a través del programa de Investigador General. Es una herramienta compartida para toda la comunidad científica.

Luke

Eso es correcto, pero la competencia será feroz. Habrá muchos más proyectos solicitados que tiempo disponible. No todos los científicos que quieran usar Roman podrán hacerlo.

  • La expansión acelerada del universo sigue siendo uno de los misterios más perturbadores de la física moderna, y Roman fue diseñado específicamente para enfrentarlo midiendo mil millones de galaxias a lo largo del tiempo cósmico.
  • El telescopio debe despegar el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, con mayo de 2027 como fecha límite absoluta, lo que convierte cada semana de preparación en un eslabón crítico de la cadena.
  • Con dos instrumentos complementarios —uno para cartografiar el cosmos a gran escala y otro para bloquear la luz estelar y observar planetas directamente— Roman intentará hacer en años lo que otros telescopios tardarían décadas.
  • Se espera que el sondeo de 100 millones de estrellas en la Vía Láctea revele más de 2.500 exoplanetas, incluyendo mundos más pequeños que Marte en órbitas que ningún telescopio anterior pudo alcanzar.
  • Al abrir todos sus datos al público y habilitar un programa de investigación independiente, la misión apuesta por convertir un observatorio espacial en una plataforma científica global y colaborativa.

En el aniversario simbólico de la exploración espacial, la humanidad se prepara para lanzar un nuevo ojo al cosmos: el telescopio Roman, que partirá desde Florida el 30 de agosto a bordo de un cohete Falcon Heavy. Bautizado en honor a la primera astrónoma jefa de la NASA, este observatorio buscará respuestas a preguntas que han acompañado a la ciencia desde sus orígenes: qué mueve la expansión del universo, cómo nacen los mundos y qué es esa materia invisible que teje la estructura de todo lo que existe. En su apertura radical al mundo —todos sus datos serán públicos— Roman encarna una visión de la ciencia como bien común.

El telescopio Roman despegará el 30 de agosto desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera astrónoma jefa de la NASA y figura clave en el nacimiento del telescopio Hubble. Su misión: responder algunas de las preguntas más profundas que la ciencia ha formulado sobre el universo.

El observatorio operará con dos instrumentos. El primero, de campo amplio, cubrirá extensiones enormes del cielo en tiempos récord, midiendo la luz de mil millones de galaxias y rastreando más de mil exoplanetas mediante microlente gravitacional en el interior de la Vía Láctea. El segundo, un coronógrafo experimental, bloqueará la luz de las estrellas para fotografiar planetas individuales y analizar la composición química de sus atmósferas.

Uno de sus objetivos centrales es descifrar por qué la expansión del universo se acelera. Los científicos apuntan a una fuerza invisible llamada energía oscura, pero su naturaleza sigue siendo un enigma. Roman construirá mapas tridimensionales de la distribución de galaxias, estudiará supernovas y medirá cómo la luz de galaxias lejanas se curva por efecto de la materia oscura, reconstruyendo así la arquitectura invisible del cosmos desde el presente hasta cuando el universo tenía apenas 500 millones de años.

En la búsqueda de exoplanetas, el telescopio seguirá 100 millones de estrellas durante cientos de días, esperando descubrir alrededor de 2.500 mundos —algunos más pequeños que Marte— en órbitas que van desde más cerca que Venus hasta más lejos que Plutón. La misión está diseñada para durar cinco años, con posibilidad de extensión, y todos sus datos quedarán disponibles públicamente para que investigadores de cualquier parte del mundo puedan utilizarlos en sus propios proyectos.

El telescopio Roman despegará el domingo 30 de agosto desde Florida, lanzado al espacio en un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Partirá del Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, llevando consigo dos instrumentos diseñados para responder algunas de las preguntas más profundas sobre el universo: por qué se acelera su expansión, cómo se formaron los sistemas planetarios, y qué es esa materia invisible que parece gobernar la estructura del cosmos.

La misión lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera astrónoma jefa de la NASA y figura central en el desarrollo del telescopio Hubble. Roman el observatorio, no la persona, operará con dos sistemas complementarios. El instrumento de campo amplio será el caballo de batalla de la misión, capaz de cubrir extensiones enormes del cielo en tiempos de observación mucho más breves que los telescopios tradicionales. Durante la misión, este instrumento medirá la luz de mil millones de galaxias. Simultáneamente, realizará un sondeo exhaustivo del interior de la Vía Láctea, buscando más de mil exoplanetas mediante un fenómeno óptico llamado microlente gravitacional. El segundo instrumento, un coronógrafo concebido como demostración tecnológica, bloqueará la luz de las estrellas para permitir la observación directa de planetas individuales y los discos de polvo donde se forman nuevos mundos. Producirá imágenes de altísimo contraste y permitirá analizar la composición química de las atmósferas planetarias.

Una de las misiones centrales de Roman es resolver un misterio cósmico fundamental: la expansión del universo no solo continúa, sino que se acelera. Los científicos sospechan que una fuerza invisible llamada energía oscura es responsable de este fenómeno, pero nadie sabe realmente qué es. Roman cartografiará cómo se distribuye y estructura la materia a través del cosmos, midiendo cómo cambió la velocidad de expansión a lo largo del tiempo. Para hacerlo, observará galaxias desde la época actual hasta cuando el universo tenía apenas 500 millones de años, es decir, alrededor del 4 por ciento de su edad actual. El telescopio empleará múltiples estrategias: estudiará explosiones de supernovas, analizará cúmulos de galaxias, construirá mapas tridimensionales de cómo se distribuyen las galaxias en el espacio, e identificará distancias a millones de galaxias midiendo cómo su luz se desplaza hacia el rojo. También medirá la materia en cientos de millones de galaxias lejanas mediante lentes gravitacionales débiles, un efecto que permitirá reconstruir la estructura a gran escala de la materia en el universo.

La búsqueda de exoplanetas aprovechará el mismo fenómeno de curvatura de la luz. Cuando una estrella de la Vía Láctea se alinea con una estrella lejana del fondo, actúa como lente natural, amplificando y distorsionando la luz de la estrella distante. El patrón de esos cambios revela la presencia de planetas orbitando la estrella que actúa como lente. Estas alineaciones duran solo unas pocas horas, lo que exige observaciones extraordinariamente precisas. El sondeo previsto seguirá 100 millones de estrellas durante cientos de días y espera descubrir alrededor de 2.500 planetas. Roman será capaz de detectar mundos más pequeños que Marte, desde órbitas más cercanas que la de Venus hasta distancias superiores a la de Plutón.

La misión principal está diseñada para durar cinco años, con la posibilidad de extenderse otros cinco. El lanzamiento está programado para el 30 de agosto, aunque la NASA ha establecido mayo de 2027 como fecha límite. Una vez que los datos sean procesados y archivados, quedarán a disposición del público. El programa de Investigador General permitirá a científicos de todo el mundo utilizar el observatorio para sus propios proyectos de investigación, convirtiendo a Roman en una herramienta compartida para la comunidad científica global.

Roman cartografiará cómo se estructura y distribuye la materia en el cosmos, midiendo cómo se expandió el universo con el paso del tiempo
— Descripción de objetivos de la misión
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