Durante veintidós años, el telescopio Swift ha vigilado desde el cielo los destellos más violentos del cosmos; ahora, sin motor propio y con el único plan de rescate cancelado, su caída hacia la Tierra es inevitable. La nave comercial LINK, enviada en 2025 para capturar y elevar el satélite, no pudo superar fallos persistentes en su sistema de control de altitud, dejando a la NASA sin opciones. Este desenlace no es solo la pérdida de un instrumento de quinientos millones de dólares: es un recordatorio de que los objetos que enviamos al espacio sin prever su regreso quedan, tarde o temprano, a
NASA cancela rescate del telescopio Swift, que caerá incontrolado a la Tierra
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