El SOP causa síndrome inflamatorio crónico y comorbilidades metabólicas: 8 de cada 10 pacientes desarrollan obesidad y muchas terminan diabéticas. Los andrógenos elevados en mujeres con SOP, similar al patrón en hombres con alopecia, aumentan susceptibilidad a enfermedad COVID-19 severa.
Mujeres con síndrome de ovario poliquístico: "bomba de tiempo" ante COVID-19
Su cuerpo permanece constantemente inflamado, amplificando la respuesta a cualquier amenaza
¿Por qué el síndrome de ovario poliquístico no aparecía en las listas iniciales de riesgo para COVID-19?
Porque el SOP es principalmente conocido como un problema reproductivo. Los médicos estaban buscando comorbilidades obvias como diabetes e hipertensión, pero no siempre reconocían que una mujer joven con SOP podría tener todas esas condiciones de forma silenciosa, sin haber sido diagnosticada aún.
Entonces, ¿una mujer con SOP que se ve saludable podría estar en realidad en peligro grave?
Exactamente. Su cuerpo está en un estado inflamatorio crónico permanente. Si contrae COVID-19, ese sistema inmunológico ya activado puede reaccionar de manera desproporcionada, generando las tormentas de citoquinas que causan el daño pulmonar más grave.
¿Hay algo que estas mujeres puedan hacer ahora?
No hay cura, pero el control del peso y la actividad física pueden reducir la inflamación y los lípidos elevados. También es importante mantener niveles adecuados de vitamina D. Pero lo más importante es que estas mujeres sepan que son de riesgo y tomen precauciones.
¿Cuántas mujeres estamos hablando?
Es difícil saber exactamente, pero el SOP afecta a aproximadamente el 9% de las mujeres que buscan tratamiento de fertilidad. En la población general, la prevalencia es probablemente mayor. Es un número significativo.
¿Podría esto cambiar cómo se distribuyen las vacunas?
Teóricamente sí. Si se confirma el riesgo aumentado, podría permitir priorizar a mujeres jóvenes con SOP. Pero eso requeriría que muchas más mujeres supieran que tienen la condición, y muchas aún no lo saben.
El Pulso
- 8 de cada 10 mujeres con SOP desarrollan obesidad
- Aproximadamente el 9% de pacientes en clínicas de reproducción tienen SOP
- Las mujeres con SOP tienen niveles elevados de andrógenos, similar a hombres con alopecia
- El SOP genera síndrome inflamatorio crónico con citoquinas elevadas
El SOP causa síndrome inflamatorio crónico y comorbilidades metabólicas: 8 de cada 10 pacientes desarrollan obesidad y muchas terminan diabéticas. Los andrógenos elevados en mujeres con SOP, similar al patrón en hombres con alopecia, aumentan susceptibilidad a enfermedad COVID-19 severa.
Expertos advierten que mujeres con síndrome de ovario poliquístico enfrentan mayor riesgo de COVID-19 grave debido a comorbilidades como diabetes, obesidad e hipertensión que caracterizan la condición.
Cuando el coronavirus comenzó a propagarse por el mundo a principios de 2020, los médicos notaron rápidamente que no afectaba a todos por igual. Algunos pacientes desarrollaban enfermedad grave mientras que otros apenas presentaban síntomas. Los investigadores identificaron patrones: la hipertensión, la diabetes, la obesidad y ciertos desequilibrios hormonales parecían aumentar el riesgo de complicaciones severas. Pero mientras los expertos compilaban listas de factores de riesgo, pasaban por alto a un grupo particular de mujeres jóvenes que, en apariencia, gozaban de buena salud.
Estas mujeres padecen síndrome de ovario poliquístico, una condición que afecta aproximadamente al 9% de las pacientes que acuden a clínicas de reproducción. El SOP es más que un problema reproductivo. Fernando Neuspiller, especialista en reproducción asistida y director del Instituto Valenciano de Infertilidad en Buenos Aires, lo explica así: la enfermedad puede manifestarse simplemente como dificultad para ovular debido a múltiples folículos en los ovarios, pero frecuentemente viene acompañada de problemas metabólicos profundos. La resistencia a la insulina es particularmente común, una situación en la que el cuerpo tiene dificultad para procesar glucosa, lo que mantiene los niveles de insulina constantemente elevados.
Las consecuencias de esta disfunción metabólica son en cascada. Con el tiempo, la mayoría de las mujeres con SOP y resistencia a la insulina desarrollan diabetes. Ocho de cada diez presentan obesidad como parte de un síndrome metabólico más amplio. Muchas también sufren hipertensión. Lo que hace particularmente peligrosa esta combinación es que el SOP genera un estado inflamatorio crónico: el cuerpo permanece constantemente inflamado, amplificando la respuesta inmunológica a cualquier amenaza, incluido el coronavirus.
Neuspiller describe a estas pacientes como "una bomba de tiempo" frente al COVID-19. El riesgo no proviene únicamente de las comorbilidades asociadas, aunque esas son significativas. Las mujeres con SOP también tienen niveles elevados de andrógenos, hormonas masculinas que, según la investigación, aumentan la susceptibilidad a enfermedad grave por coronavirus. Este patrón es similar al observado en hombres con alopecia, quienes también presentan concentraciones más altas de andrógenos y mayor riesgo de COVID-19 severo. Además, estas mujeres frecuentemente tienen lípidos elevados en sangre, lo que genera una toxicidad que perpetúa la inflamación crónica y eleva los niveles de citoquinas, proteínas que juegan un papel central en las "tormentas de citoquinas" que causan daño pulmonar grave en pacientes fallecidos por COVID-19.
María Elisa Moltoni, ginecóloga del Halitus Instituto Médico, confirma que estudios recientes han identificado un riesgo aumentado en mujeres con SOP. Aunque el síndrome lleva un nombre que sugiere un problema ovárico, en realidad refleja una predisposición genética con contribuciones ambientales que generan alteraciones metabólicas profundas. Las mujeres con SOP también tienden a tener niveles bajos de vitamina D, otro factor de riesgo conocido para COVID-19 grave.
Lo más inquietante es que no existe cura para el SOP. El manejo se centra en medidas que pueden mejorar los parámetros metabólicos: pérdida de peso, actividad física regular y alimentación saludable. Estos cambios pueden reducir los niveles de lípidos y, teóricamente, disminuir la inflamación crónica y las citoquinas elevadas. Sin embargo, incluso con estas intervenciones, las mujeres con SOP cargan con riesgos cardiovasculares y metabólicos a largo plazo. A medida que envejecen, aunque los folículos poliquísticos disminuyen, las patologías crónicas persisten: hipertensión, sobrepeso, diabetes. Además, la producción continua de estrógeno por los múltiples folículos aumenta el riesgo de cáncer de endometrio.
Moltoni subraya un punto crucial: aunque identificar a las mujeres con SOP como población de mayor riesgo podría permitir una estratificación más precisa de recursos sanitarios, como la distribución de vacunas, la realidad inmediata es que todas las personas deben extremar las medidas preventivas. La tasa de mujeres con SOP en la población general es alta, pero en el contexto de una pandemia con ocupación crítica de terapias intensivas y mortalidad elevada, la prevención no debe cambiar según el diagnóstico. Lo que sí debe cambiar es el reconocimiento de que mujeres aparentemente jóvenes y sanas pueden estar enfrentando riesgos ocultos que las hacen particularmente vulnerables a complicaciones graves.
Citas Notables
Estas pacientes son una bomba de tiempo frente al COVID-19, no solo por las comorbilidades sino porque su cuerpo está inflamado todo el tiempo— Fernando Neuspiller, especialista en reproducción asistida
El SOP tiene un nombre muy asociado a los ovarios, pero en verdad entraña un problema con gran base genética que genera mayor predisposición a alteraciones metabólicas— María Elisa Moltoni, ginecóloga