Muere Krzysztof Piesiewicz, el guionista que dio vida al cine de Kieslowski

Un cine ético, no moral: preguntas sin respuestas
La filosofía que Piesiewicz y Kieslowski aplicaban a sus películas, rechazando el juicio moral en favor de la reflexión ética.
Mark

¿Por qué la muerte de Piesiewicz pasó tan desapercibida si fue tan importante para el cine?

Mimi

Murió durante el caos de Cannes, cuando todos estaban enfocados en los estrenos y las premiaciones. Además, trabajaba siempre detrás de cámaras. Kieslowski era el rostro visible.

Luke

Pero Farhadi fue quien la anunció públicamente. Sin eso, ¿habríamos sabido?

Mimi

Probablemente no de inmediato. Piesiewicz llevaba años alejado del cine, enfocado en política y escritura. No era una figura mediática.

Mark

¿Qué tan crucial fue realmente su colaboración con Kieslowski? ¿Podría haber hecho esas películas sin él?

Mimi

Imposible saberlo, pero ambos lo sabían. Trabajaban juntos en cada minisegundo de producción. Kieslowski decía que lo fundamental era el tono y la comprensión del ser humano.

Luke

Eso es lo que Piesiewicz dijo después, cuando Kieslowski ya había muerto. ¿Tenemos palabras de Kieslowski mismo sobre la importancia de Piesiewicz?

Mimi

No en el material que tenemos. Lo que sí sabemos es que cuando Kieslowski se retiró, Piesiewicz le escribió una carta pidiéndole que no lo hiciera.

Mark

¿Y qué pasó con esa trilogía que escribieron después, Cielo, Purgatorio e Infierno?

Mimi

Piesiewicz las supervisó, pero él mismo admitió que no fueron lo mismo sin Kieslowski dirigiendo.

Luke

¿Se sabe si esas películas fueron dirigidas por alguien más o si Kieslowski las dirigió antes de morir?

Mimi

El texto no lo especifica claramente. Solo dice que Piesiewicz controló los rodajes, pero no quién las dirigió.

Mark

¿Cómo influyó su pasado como abogado en los guiones que escribió?

Mimi

Profundamente. Defendía a opositores políticos, y eso se refleja en películas como Sin fin, que nació de una conversación sobre juicios políticos durante la ley marcial.

Luke

Pero eso es especulación. Lo que sabemos es que él filosofaba en los tribunales y luego escribió películas que hacían preguntas sin dar respuestas.

  • Krzysztof Piesiewicz murió a los 80 años en mayo de 2026
  • Fue abogado defensor de opositores al comunismo antes de convertirse en guionista
  • Coescribió todas las películas de Kieslowski, incluyendo La doble vida de Verónica y la trilogía Tres colores
  • Kieslowski murió en 1996 a los 54 años; Piesiewicz se dedicó luego a preservar su legado
  • En 2019 publicó el libro Desde el sinfín hasta el final sobre su colaboración con Kieslowski

Piesiewicz fue abogado defensor de opositores al comunismo antes de convertirse en guionista tras encontrarse casualmente con Kieslowski en los tribunales. Juntos crearon obras fundamentales del cine europeo como 'La doble vida de Verónica' y la trilogía 'Tres colores', que transformaron la historia del cine.

Fallece a los 80 años Krzysztof Piesiewicz, guionista polaco que coescribió todas las películas del maestro Kieslowski. Su muerte coincide con el estreno en Cannes de 'Historias paralelas', donde Asghar Farhadi adapta 'El decálogo'.

Krzysztof Piesiewicz murió a los 80 años en medio del caos de Cannes, donde simultáneamente se estrenaba Historias paralelas, la película en la que el director iraní Asghar Farhadi se adentraba en el universo del cineasta polaco Andrzej Kieslowski. Fue el propio Farhadi quien dio a conocer la noticia en la rueda de prensa de su film: recibió un mensaje de texto anunciando el fallecimiento justo cuando llegaba a la alfombra roja. En ese instante, contó, sintió que el espíritu de Piesiewicz lo poseyó.

Para entender el cine de Kieslowski, uno de los grandes maestros europeos, es imposible separarlo de los guiones de Piesiewicz y la música de Zbigniew Preisner. Juntos construyeron un corpus fílmico que cambió la historia del cine del continente. Pero Piesiewicz no llegó a la escritura de cine por vocación temprana. A los 35 años era un abogado respetado en Varsovia, especializado en los juicios más visibles de la época: defendía a opositores al régimen comunista y a miembros del sindicato Solidaridad. En 2019, al presentar un ciclo en la Filmoteca Española, reflexionaba sobre esa bifurcación: "A menudo me pregunto cómo habría sido mi vida si no hubiera cambiado de profesión".

El encuentro que lo transformó todo ocurrió en los tribunales. Kieslowski llegó un día con una idea: quería rodar un documental sobre los juicios políticos durante la ley marcial en Polonia. Piesiewicz lo convenció de que lo hiciera a través de la ficción. De esa conversación nació Sin fin, en 1984, el primer guión que escribieron juntos. Lo que siguió fue una colaboración que duró más de una década y produjo las películas que definieron el cine europeo de finales del siglo XX: No matarás y No amarás, ambas de 1988; la miniserie El decálogo, de 1989; La doble vida de Verónica, de 1991; y la trilogía Tres colores —Azul, Blanco y Rojo—, realizada entre 1993 y 1994. Piesiewicz llegó a ser candidato al Oscar por el guión de Rojo, pisó las alfombras rojas de los grandes festivales, pero esos reconocimientos nunca lo conmovieron. Lo que sí lo satisfizo profundamente fue enterarse de que en la Facultad de Derecho de Harvard los estudiantes de segundo curso analizaban El decálogo. "Yo filosofaba mucho en las salas de tribunales", explicaba, "y ahora por fin en un lugar de este mundo se unen la ley y el análisis profundo de la naturaleza humana".

Kieslowski murió de un infarto en 1996, a los 54 años, justo después de retirarse del cine. Piesiewicz se convirtió en su guardián terrenal. Cuando el director anunció su retirada, Piesiewicz le escribió una carta advirtiéndole que no podía hacer eso, porque su cine estaba por encima de sí mismo, había creado su propia comunidad de espectadores. "Me preguntan todos los días por él", decía años después. Antes de la muerte de Kieslowski, ambos habían completado los guiones de otra trilogía —Cielo, Purgatorio e Infierno— que Piesiewicz supervisó en los rodajes, aunque reconocía que nada fue igual. "Fueron películas buenas, pero no eran lo mismo. Nosotros trabajábamos juntos cada minisegundo de la producción de una película. Krzysztof decía que lo fundamental de un filme eran el tono y tratar al ser humano con comprensión, ofrecer a todos los personajes su oportunidad".

En 2019, Piesiewicz publicó un libro titulado Desde el sinfín hasta el final, donde documentaba cómo habían colaborado. Lo escribió con lenguaje sencillo porque, aseguraba, "hoy se hace un sobreanálisis de sus películas, cuando lo que contábamos eran historias básicas, humanas, prosaicas. Lo importante es sencillo". La filosofía que había guiado su trabajo con Kieslowski era clara: "La fuerza de nuestro cine se basaba en que no juzgábamos a nadie, se hacían preguntas, nunca se daban respuestas. Era un cine ético y no tanto moral. Cuando se cruzan en pantalla dos personas, surge la ética, y la moral ocupa un segundo plano".

Tras la muerte de Kieslowski, Piesiewicz se dedicó principalmente a preservar su legado y apenas volvió a escribir para cine: solo completó un largometraje y un cortometraje más. Se sumergió en la política —en 2011 decidió no presentarse a la reelección en el Senado polaco— y en la escritura. En sus últimas apariciones públicas, reflexionaba sobre el presente desde la perspectiva de quien había vivido bajo regímenes autoritarios. "Nací en un Varsovia devastada. He sufrido regímenes autoritarios. A finales de los ochenta pensé, inocente de mí, que se había acabado una época. Así que conozco perfectamente el proceso que se está repitiendo ahora", contaba en Madrid. Su muerte cierra un capítulo fundamental del cine europeo moderno, dejando un legado que continúa siendo estudiado en universidades de todo el mundo.

La fuerza de nuestro cine se basaba en que no juzgábamos a nadie, se hacían preguntas, nunca se daban respuestas. Era un cine ético y no tanto moral.
— Krzysztof Piesiewicz
Nací en un Varsovia devastada. He sufrido regímenes autoritarios. A finales de los ochenta pensé, inocente de mí, que se había acabado una época.
— Krzysztof Piesiewicz
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