Shirakawa compartió el Nobel 2000 por demostrar que ciertos polímeros podían conducir electricidad bajo condiciones específicas, abriendo aplicaciones en celulares, pantallas y células solares. Un resultado inesperado en laboratorio en 1976 —cuando el bromo aumentó la conductividad 10 millones de veces— marcó el descubrimiento central de los polímeros conductores.
Muere Hideki Shirakawa, el Nobel que convirtió plásticos en conductores de electricidad
Un accidente de laboratorio se convirtió en uno de los desarrollos más citados de la ciencia de materiales
¿Por qué importa tanto que un plástico pueda conducir electricidad? Parecería un detalle técnico.
Porque los plásticos son aislantes por naturaleza. Durante siglos, eso fue su utilidad: proteger de la electricidad. Shirakawa demostró que bajo condiciones específicas, ciertos polímeros podían hacer lo opuesto. Eso abrió un campo completamente nuevo.
Pero hay que ser precisos: no fue Shirakawa solo. Compartió el Nobel con Heeger y MacDiarmid. Y el descubrimiento central ocurrió en colaboración en Pensilvania, no en Japón.
¿Entonces qué fue exactamente lo que Shirakawa hizo?
Desarrolló la película de poliacetileno. Fue su trabajo inicial el que llamó la atención de MacDiarmid. Luego, en Pensilvania, participó en la medición que mostró que el bromo aumentaba la conductividad 10 millones de veces.
Y él mismo reconoció que parte fue casual. Un error en la concentración del catalizador produjo la película. Después expresó dudas sobre merecer el premio.
¿Eso es modestia o una evaluación real de su contribución?
Probablemente ambas. Pero lo interesante es que su trayectoria entera fue así: un ensayo de secundaria sobre plásticos útiles que se perdió 45 años, un laboratorio donde no lo aceptaron y terminó en otro que resultó decisivo, un accidente que se convirtió en descubrimiento.
Lo que no sabemos es cuánto de eso fue suerte y cuánto fue su capacidad de reconocer lo que estaba viendo. El bromo aumentó la conductividad, pero alguien tenía que medir, interpretar, entender que era importante.
¿Y después del Nobel qué hizo?
Se retiró. Ese mismo año, 2000, dejó la Universidad de Tsukuba y se apartó de la investigación científica.
Le Pouls
- Hideki Shirakawa murió a los 90 años en Yokohama
- Premio Nobel de Química 2000, compartido con Alan J. Heeger y Alan G. MacDiarmid
- El 23 de noviembre de 1976, el bromo aumentó la conductividad del poliacetileno 10 millones de veces
- Nació el 20 de agosto de 1936 en Tokio
- Se retiró de la Universidad de Tsukuba en marzo de 2000
Shirakawa compartió el Nobel 2000 por demostrar que ciertos polímeros podían conducir electricidad bajo condiciones específicas, abriendo aplicaciones en celulares, pantallas y células solares. Un resultado inesperado en laboratorio en 1976 —cuando el bromo aumentó la conductividad 10 millones de veces— marcó el descubrimiento central de los polímeros conductores.
Falleció a los 90 años Hideki Shirakawa, químico japonés galardonado con el Nobel de Química 2000 por descubrir plásticos conductores de electricidad, hallazgo que transformó la electrónica moderna.
Hideki Shirakawa murió a los 90 años en un hospital de Yokohama, cerrando la vida de un químico cuyo trabajo transformó la comprensión de lo que los plásticos podían hacer. En el año 2000, la Academia Sueca de Ciencias le otorgó el Premio Nobel de Química por un descubrimiento que parecía contradictorio: ciertos polímeros, materiales asociados convencionalmente con el aislamiento eléctrico, podían ser convertidos en conductores de electricidad bajo condiciones específicas. Ese hallazgo no fue el resultado de una búsqueda lineal, sino de un accidente de laboratorio, una colaboración internacional inesperada y décadas de trabajo universitario que abrió aplicaciones posteriores en teléfonos móviles, pantallas y células solares.
Shirakawa nació el 20 de agosto de 1936 en Tokio, hijo de un médico y de la hija del sacerdote principal de un templo budista. Su infancia transcurrió en Takayama, una ciudad del centro de Japón con menos de 60.000 habitantes, adonde su familia se trasladó en 1944 durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Allí pasaba el tiempo coleccionando insectos y plantas, construyendo radios, consolidando una afinidad temprana por la ciencia. En su último año de secundaria escribió un ensayo en el que expresaba su deseo de convertirse en científico e investigar plásticos útiles para la vida cotidiana. Ese texto se perdió durante años. Cuarenta y cinco años después, cuando se anunció su Nobel, los diarios japoneses lo reprodujeron completo, permitiéndole leerlo nuevamente.
En abril de 1957 ingresó al Instituto Tecnológico de Tokio, dudando entre tres áreas: química de polímeros, horticultura y electrónica. Eligió la primera. Durante sus estudios superiores intentó incorporarse a un laboratorio dedicado a la síntesis de nuevos polímeros, pero no pudo hacerlo por la cantidad de postulantes. Terminó en un grupo enfocado en física de polímeros, una experiencia que después consideró decisiva para su trabajo posterior. En marzo de 1966 obtuvo el doctorado en Ingeniería. Ese mismo año se casó con Chiyoko Shibuya, con quien tuvo dos hijos, y comenzó el trabajo con poliacetileno que lo llevaría al reconocimiento internacional.
El descubrimiento central surgió de un resultado imprevisto. El objetivo inicial era estudiar el mecanismo de polimerización del poliacetileno con catalizadores Ziegler-Natta, pero en lugar del material negro en polvo que los químicos obtenían habitualmente, apareció una película irregular. Shirakawa revisó una y otra vez las condiciones del experimento hasta detectar el factor decisivo: la concentración del catalizador había sido mil veces más alta que la esperada. Esa diferencia aceleró la reacción y permitió que el gas acetileno se polimerizara sobre la superficie del catalizador en forma de película fina. El poliacetileno tenía dos propiedades que favorecían ese resultado: era insoluble en los disolventes y estaba compuesto por microfibras largas entrelazadas.
La colaboración en Pensilvania fue decisiva. Alan G. MacDiarmid, quien había visto la película plateada, invitó a Shirakawa a trabajar en Estados Unidos. En septiembre de 1976, el químico japonés viajó a la Universidad de Pensilvania, donde también trabajaba Alan J. Heeger. El 23 de noviembre de 1976, Shirakawa participó junto con el investigador posdoctoral C. K. Chiang en una medición de conductividad eléctrica del poliacetileno tras añadir bromo. El aumento fue tan rápido que los electrómetros no pudieron ajustarse al rango necesario. La conductividad del material se volvió 10 millones de veces mayor que antes de la adición del bromo. Shirakawa identificó ese episodio como la primera observación del efecto del dopaje químico, una pieza central en el desarrollo posterior de los polímeros conductores.
En noviembre de 1979, Shirakawa se trasladó a la Universidad de Tsukuba, donde asumió como profesor asociado. En octubre de 1982 fue ascendido a catedrático y continuó trabajando con poliacetileno y otros materiales del mismo campo. Durante su tiempo en Tsukuba, destacó dos aportes: la preparación de películas orientadas de poliacetileno, útiles para estudiar propiedades unidimensionales del material, y la síntesis de polímeros conjugados de cristal líquido con características ópticas y térmicas particulares. También fue catedrático de la Escuela de Posgrado en Ciencias e Ingeniería entre 1991 y 1993 y vicerrector del tercer grupo de facultades entre 1994 y 1997.
Shirakawa compartió el Premio Nobel de Química de 2000 con Alan J. Heeger y Alan G. MacDiarmid, obteniendo un tercio del galardón. La motivación oficial del premio reconoció el descubrimiento y desarrollo de los polímeros conductores. Ese mismo año se retiró de la Universidad de Tsukuba a finales de marzo, el mismo mes en que recibió el Nobel. Su biografía publicada por la fundación sueca indica que desde entonces se apartó de la investigación científica y de otras actividades docentes. También acumuló otros reconocimientos en Japón: la distinción como Persona de Mérito Cultural y la Orden de la Cultura.
Tras conocerse la concesión del Nobel, Shirakawa expresó una perspectiva poco común en un galardonado. Dijo que parte del descubrimiento había tenido un componente casual y llegó a expresar dudas sobre si merecía la distinción. Esa reflexión capturaba la naturaleza de su trayectoria: un accidente de laboratorio que se convirtió en uno de los desarrollos más citados de la ciencia de materiales del siglo XX, una colaboración internacional que transformó la comprensión de los polímeros, y una vida dedicada a la investigación universitaria que comenzó con un ensayo escrito en una ciudad pequeña de Japón.
Citations marquantes
Expresó dudas sobre si merecía el Premio Nobel, reconociendo que parte del descubrimiento había tenido un componente casual— Hideki Shirakawa